jueves, 28 de febrero de 2008

¿Quién te entiende?, tres historias de tres sordos

Quince años de Seña y Verbo, teatro de sordos
El Financiero, lunes 3 de marzo, 2008.

Es excepcional que los oyentes pensemos y nos imaginemos cómo es la vida de los sordos o lo que implica tener un hijo con esta discapacidad. Normalmente están ausentes de nuestro registro cotidiano, como están ausentes otros casos de discapacidades físicas o mentales. El único artista que conozco que, desde hace quince años, se ha dedicado a los sordos es Alberto Lomnitz, actor y director de teatro (La comedia de las equivocaciones, una de las primeras comedias de Shakespeare que vuelve a la cartelera) que, desde que formo esta sociedad civil se ha dedicado a enseñarles a actuar a los sordos, además de buscar las obras que se puedan montar para una audiencia dual de oyentes y de sordos y, con todo este trabajo, darles a estas comunidades una fuerte inyección de autoestima en donde, además, resulta que ha encontrado a varios actores de primer nivel que dominan la pantomima.

Pero Lomnitz, en este gigantesco esfuerzo, monta una o dos obras al año, les consigue el teatro y los fondos que se requieren, sale de gira nacional o internacionalmente, incluye presentaciones en las escuelas de la SEP donde es impactante lo que ha logrado para que los niños oyentes sepan que los sordos son personas con una discapacidad pero que son como el resto de los seres humanos que se comunican con su propio lenguaje —por fin, el Lenguaje de Señas Mexicano (LMS) aceptado recientemente— y que por sus características han desarrollado habilidades y capacidades especiales que han convertido esa limitación en una virtud.

Quince años cumple y, para celebrarlo, ha montado una nueva obra en el Teatro Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque: ¿Quién te entiende?, es una puesta en memoria de Ilya Adler, con un reparto de tres actores: dos sordos, Lucila Olalde y Roberto de Loera y una oyente, Haydée Boetto, que bien sabe el LSM y entre los tres nos cuentan tres historias tomadas de la vida real de tres sordos. La mayoría de las anécdotas son muy divertidas y logran, sobre toda las cosas, acercarnos a estos hombres y mujeres para que entendamos mejor las vicisitudes por las que pasan desde que nacen, dentro de ese silencio tan difícil de comprender, pero que, a fin de cuentas, se permiten disfrutar de la vida como el resto de los oyentes, transformando sus limitaciones en habilidades y, su tragedia, en una vida con sentido del humor, aunque usted no lo crea.

La música es de Eugenio Toussaint y la escenografía y el vestuario de Edyta Rzewuska y así, antes de la tercera llamada, ya estamos viendo a los actores que andan entre nosotros ofreciéndonos un café antes de que pasen al escenario. Con eso de que «todo el mundo es un teatro», así empieza la función contándonos las historias que Lomnitz desarrolló y que se las contaron Blanca, Omar y Federico en una serie de entrevistas —y que luego supervisaron los ensayos para asegurar la fidelidad de sus historias— y que van desde la negación de los padres para aceptar que su hija era sorda y la trataban como oyente, hasta que un día, Blanca descubre que hay otros sordos que se comunican a señas y así, feliz también descubre que tiene un nombre y que ella se llama Blanca y que es una persona que se puede comunicar con sus colegas y, con esto, se le ilumina la vida.

O el famoso Omar, que sus padres entendieron bien su discapacidad y lo mandaron desde temprano en el Metro a una escuela para sordos y que por ahí se incluye su aterrador secuestro que casi le arruina la vida; o Federico, ¡ah!, este Federico que se estaba fuera de este mundo y que tuvo que actuar en la escuela para oyentes aquella obra de Poe, El Cuervo, donde sólo tenía que decir dos palabras en voz alta como si pudiera hacerlo y así los vemos con una mezcla de ternura y admiración a estos tres actores sordos bromeando entre ellos. Lomnitz dice que «ha tenido la oportunidad de conocer el fascinante lenguaje de señas para descubrir que sí cabe en el teatro y que, además de conmover, produce transformaciones sociales tangibles».

Es increíble la cerrazón de la SEP que apenas hace tres años (2004) se haya incluido el LSM en la mayoría de los hogares y escuelas de niños sordos. Por fin se reconoce como lengua nacional, equivalente a las lenguas indígenas y al español.

Lo que pensábamos iba a ser un drama nos encontrarnos con estas viñetas donde los actores parodian a los oyentes y nos hacen reír a la menor ocasión en un espejo invertido con algunos fragmentos de sus vidas: Omar es gay; Blanca es madre y tiene una niña sorda, etc., hasta llegar al final entre estas anécdotas, para aplaudir la actuación y saber que existen y que tienen una vida plena de emociones —sin hacer a un lado que en la vida real ¿quién te entiende?— con ternura, para salir pensando en la labor que ha hecho Lomnitz y su equipo de trabajo, como es Everardo Trejo, el fiel productor ejecutivo.

El cambio y la esperanza

El Informador, jueves 28 de febrero, 2008.

La lucha entre los dos precandidatos demócratas Barack Obama y Hillary Clinton es cada vez más cerrada y con eso de que están en una especie de empate técnico y se vienen las próximas primarias el 4 de marzo, los precandidatos se están desesperando y como animales heridos, atacan a muerte.

Obama habla de promover las inversiones en México, con lo que se generaría fuentes de empleo para solucionar el problema de origen de la migración ilegal. Es una posición parecida a la que tuvieron los países miembros de la Unión Europea y es una actitud que difiere de la que promueve la señora Clinton que se va más por lo que ya conocemos, aunque los dos están de acuerdo en sellar la frontera e impedir la entrada de ilegales.

Y en sus relaciones exteriores, Obama dice estar dispuesto a reunirse con los líderes mundiales, aunque el sistema político de esos países no sean de su agrado, pues cree que por la vía diplomática se pueden promover los cambios. Por eso dijo que se reuniría sin precondición alguna con Raúl Castro en Cuba, aunque deberían de mediar las consultas necesarias; Hillary afirmó que «simplemente no podemos legitimizar regímenes deshonestos o debilitar el prestigio de los Estados Unidos, al tomar esas decisiones que más bien parecen impulsivas para llevar a cabo pláticas presidenciales sin precondiciones. Suena bien —dijo—, pero no pasa la prueba del mundo real en política exterior».

Sin duda Clinton sabe lo duro que es gobernar a ese país y lo sabe porque estuvo en la trastienda durante ocho años soportando toda clase de cosas, personales o públicas, frustrada sin lograr convencer al Congreso de su plan de seguridad social y por todo eso conoció al verdadero poder que está tras bambalinas en ese pueblo conservador y paranoico que, en el fondo, se resiste al cambio y sólo desea seguir siendo el ejemplo en el mundo haciendo un proselitismo armado, donde trata de imponer la libertad y la democracia cueste lo que cueste.

Obama centra su mensaje en el cambio, en un ideal, porque no es otra cosa. Hillary sabe lo duro que son esos viejos que se sientan en el Senado y que cambien lo que hasta ahora han hecho. Hillary dice que Obama sueña y que la realidad es diferente: «quizá he vivido demasiado como para no hacerme ilusiones sobre lo difícil que será tomar las riendas del país tras la presidencia de Bush».

Pero el eslogan de cambio les ha gustado a los jóvenes demócratas así como aquel que usó de Bill Clinton hace 16 años, cuando ganó la nominación demócrata, echando mano de «la esperanza» (¿suena las campanas del Zócalo?). Así se llamaba el pueblo donde había nacido: Hope, Arkansas y, con ese eslogan, un ilustre desconocido convenció a las multitudes para convertirse en «el hombre de la Esperanza» doblegando a los republicanos con doce años en la Casa Blanca. Ahora Obama les ofrece el «cambio».

martes, 26 de febrero de 2008

En casa del herrero

El Informador, martes 26 de febrero, 2008.

Desde julio del 2006 AMLO no ha quitado el dedo de la llaga e insiste en aumentar las filas de sus agremiados. Para eso continúa con su campaña de credencialización, repartiendo volantes en donde los invitan al pueblo para que tenga su credencial como representante del gobierno legítimo (con mayúsculas). Uno de estos panfletos circulaba por Tlalpan, en la ciudad de México, la semana pasada.

En pocas palabras les promete que aquellos que se registren y tengan su credencial serán representantes del gobierno que dirige AMLO y su gabinete constituido «por un grupo de ciudadanos expertos en las diversas áreas del gobierno (menos mal), tales como Economía, Educación, Salud y Relaciones Internacionales, entre otras, y el conjunto de Representantes en todos los Estados, ciudades y comunidades, que actualmente supera los dos millones y que continúa creciendo». ¡Vale!

La retórica del registro es la siguiente: puesto que en julio del 2006 hubo un «escandaloso fraude», y a los que votaron por AMLO «nos negaron la opción de tener un gobierno que represente los intereses del pueblo», entonces, la convención nacional democrática (con mayúsculas, sin aclarar que esa convención es él mismo), nombró a AMLO el presidente legítimo (con mayúsculas), «para que actúe en nombre de todos los que nos sentimos engañados y despojados por la existencia de un gobierno espúreo».

Y así, con estos y otros sofismas pretenden defender lo que es falso de entrada, confundiendo al oyente con unas premisas como si fueran verdaderas. También les aclaran a los que se vayan a registrar que no van a recibir nada a cambio como acostumbraban hacerlo los grupos de poder «que compraban en voto a cambio de una dádiva», sino que ahora se trata de «asumir realmente el compromiso de actuar como representantes del gobierno legítimo (con mayúsculas) en todos los ámbitos de nuestra vida, dando a conocer su existencia… colaborando en la medida de sus posibilidades».

Una estrategia para tener la afiliación que, en cualquier momento, sirve para formar su propio partido en caso de que AMLO sea más marginado por aquellos desleales que no estén con él para poder entrar en la campaña (que ha iniciado desde el 2006) para el 2012 donde promete un proyecto tal de nación en donde podrá limpiar «las instituciones corruptas y dar origen a una nueva república» (con mayúsculas).

Los que leemos esta invitación nos quedamos pensando por qué no lo hizo durante su sexenio como gran jefe del DF, donde aumentó el nivel de corrupción de las delegaciones y donde hubo dos casos de primera plana: Bejarano agarrado con las manos en la masa y el azadón de palo que hubo en la casa de «AMLO el herrero», con su Secretario de Finanzas que viajaba a Las Vegas cargado de dólares de su caja chica, para regarlo por ahí, sin pena ni gloria.

Ahora regístrese y luego «vendrá el trabajo… y habrá que difundir sus posiciones (de AMLO), declaraciones y acciones y para tal fin (seguramente) estará informado».

lunes, 25 de febrero de 2008

Los preludios de Debussy, como el vuelo de una mariposa

Día Siete, número 393, domingo 24 de febrero, 2008.

Cuando nace un niño es imposible saber lo que va a ser de su vida, mucho menos saber cuáles serán esos encuentros y descubrimientos que determinan su oficio y su estilo. Tal vez por eso la vida de Claude-Aquiles Debussy (1862-1918) es tan interesante.

Cuando nació el primer hijo de la Manuel-Aquiles Debussy y Victorine su esposa en Saint-Germain-en-Laye, cerca de París, el 22 de agosto de 1862, su madre se quedó helada y los más seguro es que se le cortó la leche cuando le trajeron a su hijo de la sala de partos y pudo ver que había nacido con una deformación hidrocefálica. Con ese grito empezó a respirar este niño que sería uno de los compositores impresionistas más importantes del XIX y principios del XX, un artista que creó un nuevo estilo recitativo, como podemos escucharlo en su ópera de Pelleas y Melissande (1902), un artistas que construye una estructura musical y armónica con un refinamiento sonoro que se parece mucho al vuelo de las mariposas cuando escuchamos, por ejemplo, sus obras para piano como es Le Papillon (1871) o sus preludios, entre otras obras que parecen haber salido del pincel pautado de un pintor impresionista, como es El mar (1905), una de sus principales obras orquestales.

La infancia y las mariposas
Nadie sabe cuáles son los momentos que nos pueden marcar para el resto de la vida, pero, el hecho es que desde que nació Claude-Aquiles con esa deformación, su madre lo sobreprotegió y por eso creció encerrado en su departamento de la Rue Pigalle, sin ir a la escuela y, aunque tuvo más hermanos —Adela, Eugenio, Alfredo y Emmanuel—, a Claude lo trataban como si fuera hijo único. Lo que aprendió durante sus primeros años, se lo enseñó su madre y sólo cuando hacía buen tiempo y la hidrocefalia había dejado de ser una amenaza, para convertirse sólo en una frente abultada con la que cargó toda su vida, su madre lo llevaba a la plaza Willette en Montmartre, donde había unas terrazas enjardinadas con arbustos y setos de flores donde el Claude, descubrió, entre otras cosas, el vuelo de la mariposa, ese vuelo frágil y doblegado por el viento. Luego, supo de lo efímero de su vida —que puede llegar a ser de un solo día— y la transformación a la que están sujetas: desde que son unas orugas que se protegen encerrados en su capullo sin comer hasta que se convierte en crisálida para metamorfosearse hasta que es la mariposa la que rompe el esqueleto externo de la crisálida y empieza a volar como unas de esas modestas damitas vestidas de blanco o de colores y con un brillo incomparable.

Él observaba a las mariposas en su vagar desplomado e insistente y, por frágiles, su dependencia con el viento en sus giros alrededor de las flores donde libaban, antes de huir a uno de los arbustos para descansar un momento, ahora que estaban libres de ataduras.

Claudio Debussy las coleccionó en unas cajitas y llegó a tener docenas de ellas, mismas que mimaba y observaba en detalle. Tal vez se había identificado con ellas. Cuando cumplió seis años de edad, él mismo rompió su crisálida de la Rue Pigalle y, por primera vez en su vida, voló de vacaciones con su tía Octavie de la Ferronier hasta la Rivera Francesa en el pueblo de Arosa, cerca de Cannes, bajo ese sol del Mediterráneo donde conoció el mar —¿quién, que no lo haya conocido el mar, no se queda perplejo para el resto de su vida frente a esa azul inmensidad?

Tiempo después escribió: «me acuerdo del ferrocarril que pasaba entre la casa y el mar y que parecía que salía o se hundía en el horizonte, según se viera… también del camino a las Antibas, con sus rosas —nunca he vuelto a ver tantas en mi vida— y, luego, a un carpintero noruego que cantaba canciones de Grieg todo el santo día».

La luz y sus pininos en el piano
La luz en la Costa Azul es algo tan vivo —como en estas latitudes lo es en Oaxaca—, que lo primero que se le antojó hacer en su vida fue pintar y tratar de plasmar los colores que obtenía de esa luz en todo lo que lo rodeaba para plasmarlo en un pedazo de papel.

Manuel-Aquiles, su padre, era un hombre que disfrutaba de la vida en general y de la música en particular, yendo a los teatros, conciertos y óperas como lo había en su época. Por eso, un día se le ocurrió llevar a su hijo a Londres para escuchar la popular opereta de Arthur S. Sullivan (1842-1900), HMS Pinafore.

Los descubrimientos se siguen: primero las mariposas en el parque; luego el mar, y ahora la música en Londres, tres encuentros y descubrimientos que lo llevaron a su oficio y más tarde a encontrar su estilo: la música y el piano. De regreso a París, con nueve años de edad, su padre lo llevó con Mme Mauté de Fleurville, una pianista, alumna de Chopin que había conocido a Wagner y que en esos días tenía un salón que atraía, como moscas, a los músicos de la época. Cuando lo oyó tocar por primera, le dijo a su padre que «¡este joven tiene que convertirse en músico!».

Listo. Ahí estuvo otro de sus encuentros y el parteaguas de su vida, pues de 1870 al 73 todo lo que hizo fue treparse a un banco y aprender a tocar el piano antes de entrar al Conservatorio de Música de París.

Matilde, la hija de Mme Mauté de Fleurville se había casado con el poeta Paul Verlaine, quien decidió un día llevarse a vivir a su casa a Arthur Rimbaud, y por eso pronto se divorció de su mujer aunque le había dedicado su poema La buena canción. Mientras sucedía todo esto, Claude observaba los sucesos desde el piano de Mme Mauté.

En 1870 Bismarck derrota a Napoleón III y la ciudad de Paris es sitiada. Con la guerra Franco-Prusiana la ciudad quedó paralizada: había hambre, persecución y muerte. Manuel-Aquiles fue hecho prisionero y Mme Mauté, sin inmutarse, siguió preparando al joven Claudio para que entrara al Conservatorio en octubre de 1873, entre los balazos de la guerra. La joven Matilde, recién divorciada, se enteró que su ex Verlaine había herido a Rimbaud, pero en el salón de música de su madre, ni ella ni Claudio habían escuchado esos disparos por celos.

La música y su vida
Imposible seguir en detalle la vida y el azar de este compositor pero, si decíamos que era imposible predecir los encuentros y los descubrimientos de un recién nacido, ¿quién podía haberse imaginado que Claudio Debussy, nacido en condiciones precarias iba a descubrir en el vuelo de las mariposas una analogía que lo llevaría a crear un estilo en la música y que, años después, fueran esos los cimientos con los que construyó la nueva estructura armónica «impresionista», como la que asoció en la Rivera francesa y su impulso de pintar, como si después tratara mental y musicalmente de reproducir aquello que vio, una y otra vez, como eran sus deseos de volar y sentirse libre como una mariposa, como lo fue en la Costa Azul, donde pudo ver, oír, oler y hundirse en las aguas del mar y observar a lo lejos las tormentas que la acosan y su furia como fue testigo en los veranos de su infancia, para luego escribir una de sus obras maestras y un tratado musical sobre El mar o al intuir la difícil relación entre la joven Matilde para luego componer Pelleas y Melisande.

Toda una vida al azar, donde cada uno tiene sus encuentros y sus descubrimientos que, sin estar predestinados, marcan en el oficio su estilo como parece ser el caso de Claudio Debussy quien después de haber compuesto sus magníficas obras, murió en medio de otro bombardeo, como el que hubo en París el 25 de marzo de 1918, hace exactamente noventa años, durante la Primera Guerra Mundial.

jueves, 21 de febrero de 2008

Atonement o la Expiación de la culpa

La novela de Ian McEwan en la pantalla grande
El Financiero, lunes 25 de febrero, 2008.

«Los ateos tienen mucha más conciencia que la gente de profundas convicciones religiosas, pero los dos se enfrentan el mismo problema: cómo poder reconciliarse con los actos funestos y perversos que hemos realizado alguna vez en el pasado. Esto parece ser más fácil si se tiene un dios que nos perdone», es lo que piensa Ian McEwan (1948-) o «Ian McAbro», como le dicen a este escritor por la naturaleza y la trama de sus novelas como es el caso de Atonement o Expiación escrita en el 2001, la fuente principal para que el guión de la película que hicieron entre el autor y Christopher Hampton (1946-) para que Joe Wright (1972-) la dirigiera —este mismo joven inglés que dirigió en 2006 Orgullo y prejuicio, basada en la novela de Jane Austen— para que finalmente llegara a nuestras carteleras esta película sobre el sacrificio que significa intentar borrar las culpas o la expiación que, a pesar de algunas fallas en la edición, resulta interesante.

McEwan es un autor conocido desde 1975 cuando publicó su primera colección de relatos Primer amor, últimos ritos; luego, en 1998, a pesar de las controversias ganó el Booker Prize —el premio más importante para escritores del Reino Unido— con la novela Ámsterdam donde, entre otras cosas, trata sobre ese terrible final de Molly, la mujer de George, quien desciende a los infiernos convertido en cuidador o carcelero de esta mujer que sufre la pérdida de la memoria y que sabemos se está desintegrando, así como la tolerancia que hay en esa ciudad para practicar la eutanasia, la muerte inmediata para evitar sufrimientos insoportables.

McEwan publicó Amor perdurable en 1997, considerada una obra maestra, donde trata sobre los que sufren del «síndrome de Clerambault», llamado así por el médico que publicó en 1921 su informe sobre Les Psychoses Passionelles o la erotomanía, el trastorno que sufren algunas personas que están seguras que otras están enamoradas de ellas y que, generalmente, tienen un estatus social superior.

En 1999 McEwan fue nombrado Comandante de la Orden del Imperio Británico por la reina Isabel I, quien nombró a este escritor, hijo de un soldado inglés y que antes de ser un gran escritor, pasó su niñez en los puestos de avanzada del ejército británico fuera de Inglaterra, en Singapur o Libia.

«Siempre intento negar que cuando escribo lo hago en un estado de shock y que por eso cavo profundo y saco toda clase de mierda y de cosas repugnantes que, al mismo tiempo, me fascinan», confiesa McEwan cuando se refiriere a sus primeras novelas, llenas de sangre y de perversiones. Cuando se siente cercado, le encantaría un día de esos encontrar a uno de sus lectores que le diga que «sus historias son tan asquerosas que no pude leerlas».

Expiación, es el título de la novela y de la película (junto con otros adjetivos) que, como su nombre lo dice, trata sobre la búsqueda, hasta el final de la vida, del perdón por esos actos deplorables como los que somos capaces de hacer alguna vez en nuestra vida. En este caso se trata de lo que hizo la niña Briony Tallis, (actuada por Saoirse Ronan), una niña perversa de 13 años de edad y que llega al final de la película, como una vieja escritora, actuado por lady Vanessa Redgrave (1937-), una magnífica decisión.

Tallis es un personaje apasionado que se pasa la vida escribiendo —y logra publicar veintiún novelas— para ver si así pagaba su pena y sus pecados, aunque sabe que todo es inútil o ha sido demasiado tarde.

Los sucesos importantes los relatan al principio. El resto lo intenta —con ciertos back flashes—, hasta encontrar el origen de la falla, en dónde el placer y la pasión, como la que se desata en los veranos calientes allá en los jardines de una vieja casa de campo inglesa —o en Chapala— donde suceden toda clase de cosas, entre el acoso sexual, la violación y los malentendidos, provocados por los celos brutales —infantiles— que, como los hilos de la trama se van soltando hasta que se deshace la madeja y nos sorprende la segunda Guerra Mundial —de la que seguramente el padre de McEwan fue testigo—, para imaginar a los 390 mil soldados ingleses muertos en combate, y los aliados que estaban en el puerto de Dunkerke, al norte de Francia, durante el mes de junio de 1940, cuando se llevó a cabo un reembarque importante rumbo Inglaterra sacando de ahí a 340 mil soldados, en donde este puerto es el escenario de uno de los capítulos más dramáticos del film.

Pero había que expiar el pecado provocado por el deseo y los celos y, por eso, nos damos cuenta que le llevó toda una vida tratando expiar la culpa de aquel verano, antes que silbaran las bombas sobre los tejados de Londres, antes que el hombre y la mujer fueran expulsados de su paraíso, en donde estuvieron amartelados unos cuantos segundos antes de que el amor y el deseo se convirtieran en una cárcel, en una guerra y en las soledades que las acompañan. Expiar: borrar las culpas por medio de algún sacrificio. Cumplir una pena. Padecer las consecuencias de algún desacierto.

El petróleo de la discordia

El Informador, jueves 21 de febrero, 2008.

Lo racional y lo objetivo parece que no lo practica el PRD pues lo único que hace es aplicar algunas consignas para oponerse al poder, lejos de ser los Hommo politicus que nos distinguen del resto de los animales que carecen de raciocinio, reflexión y diálogo. Por eso han decidido adelantarse a las discusiones y empezar a actuar —con las consignas respectivas— con marchas y bloqueos, siguiendo instrucciones de su líder, antes de dialogar pues «no vaya a ser que los madruguen en el legislativo».

¡Hágame usted el favor! y nosotros que creíamos que para eso sirve esa instancia legislativa: para discutir, dialogar y convencer a la mayoría de las ideas como las que tiene AMLO: invertir sin apertura de capital privado, ni nacional, ni extranjero y con carácter de urgente, 400 mil millones de pesos. Facil.

A su vez, Felipe Calderón y Juan Camilo Mouriño, su Secretario de Gobernación, expresan lo que piensan en relación a PEMEX y ese sector en donde plantean que hay dos sopas frente al panorama actual de las reservas y de la producción ambas en declive. La producción ha caído 18%, pasando del 2003 a la fecha de 3.4 a 2.8 millones de barriles diarios. Con esta situación cualquier ser racional entiende que hay que reaccionar y hacer algo al respecto analizando varias alternativas o reformas para que esa caja chica-más-bien-grande, se mantenga o crezca, sobre todo si el precio del petróleo sigue en los $100 dólares por barril, como ha sido en los últimos cuatro años.

Pero por ahí AMLO insiste en que «sólo los tecnócratas acomplejados y vende patrias, pueden argumentar que hoy PEMEX no puede y que su entrega al sector privado, nacional o extranjero, es la única salvación».

Y por el otro lado escuchamos que una de las alternativas es seguir como estamos, sin hacer nada, con la misma actitud de hace una década, lo que llevaría a la quiebra a esa empresa. La otra sería que, dentro de la tradición y del nacionalismo petrolero, hagamos nuevas inversiones —nacionales o extranjeras— para poder utilizar una mejor tecnología y para poder aumentar la producción profunda del Golfo de México de tal manera que los ingresos se mantengan o aumenten para el beneficio general.

Pero hablar de inversión privada es un tabú para los nacionalistas empedernidos que no quieren cambiar el estatus actual, incluida la corrupción de los políticos y/o miembros del sindicato, pues es difícil entender por qué, si el presupuesto aumentó de $2 mil millones en los 90’s a $14 mil millones el año pasado —un aumento del 700%— entonces, cómo es posible que la producción sea menor y no encontremos yacimientos significativos, al mismo tiempo que los costos de extracción aumentan.

El PRD decide actuar antes de discutir, pues no vaya a ser que los madruguen o, como dijo AMLO, hacer algo para «evitar que la derecha y sus aliados del PRI nos regresen al porfiriato y nos conviertan en colonia».

martes, 19 de febrero de 2008

Cambiar el lente

El Informador, martes 19 de febrero, 2008.

Cuando vivía en Guadalajara, tenía la impresión que California era un especie de Estado hermanado de alguna manera. Tal vez era por las gringas que llegaban cada verano a romper corazones o porque pensábamos que tenían un clima muy parecido o su arquitectura, el estilo de vida y su cultura corporal.

A finales de los sesentas, cuando empezaron los secuestros y los asesinatos de algunos empresarios y diplomáticos durante sexenio de Luis Echeverría, varias familias salieron disparadas a la Joya, California. Poco después le decían mejor, La Joya, Jal., por la cantidad de tapatíos que se mudaron a vivir a esa ciudad.

Recordé todo esto ahora que el cabildeo de Felipe Calderón se concentró en ese Estado en esa gira que si bien no tuvo el impacto mediático esperado, sólo se trataba de tocar base, como le dicen en el béisbol y por eso, aprovechó la plataforma del Estado de California, uno de los más importantes de la Unión, donde Fabián Núñez, presidente de la asamblea, como con Gloria Romero, líder de la mayoría del Senado, aceptaron la visita de Calderón en la Cámara de Senadores para que expresara sus ideas y, de ser posible, mejoraran las relaciones que tenemos, pues hay una «historia común y un destino compartido con raíces comunes y profundas en California, donde uno de cada cuatro habitantes son de ascendencia mexicana en donde compartimos sueños, retos y oportunidades».

Y una vez entrado en gastos, tocó esos otros temas que no se cansa de repetir, cuantas veces tiene oportunidad de hacerlo, como es el orgullo que sentimos por la contribución «que han hecho varias generaciones de personas de ascendencia mexicana al progreso de California» y que, aunque no lo crean, «somos socios porque estamos a favor del progreso y la libertad y los trabajadores migrantes son bien conocidos tanto por su talento, como por su pasión, vocación y trabajo arduo».

Por si no lo sabían, les informó que la inversión extranjera directa rompió récord el año pasado con 23 mil millones de dólares y la creación de 800 mil nuevos trabajos, por eso, insistió Calderón, hay que intentar cambiar el lente con el que nos ven, aclarándoles, por si hacía falta, que «México busca una economía y una sociedad modernas, con una procuración de justicia correcta que vaya acompañada de una estrategia para ponerle un alto a las organizaciones criminales».

El acercamiento que vimos en California fue suave, sin pretensiones ni gesticulaciones populistas —que para eso ya existen por ahí otros bufones—, mostrando una actitud de buen vecino que desea lo escuchen para que conozcan, en primera persona, cuál es el camino que tenemos para compartir esta visión del futuro: un México más justo y seguro que no tenga que estar viendo cómo es que sus hijos se van a otras tierras, arriesgando la vida para encontrar la prosperidad. Y éste resulta un discurso diferente al que hemos escuchado en otras ocasiones por parte del representante del poder Ejecutivo.

jueves, 14 de febrero de 2008

Disfrutando del triángulo de la belleza

El patio del Regional, el Hombre en llamas y la Divina Comedia
El Financiero, lunes 18 de febrero, 2008.

Visitamos la ciudad de Guadalajara en plena metamorfosis y a punto de romper la crisálida, sin saber qué clase de mariposa volará por los aires, nos asombramos de las obras modernas que hay al poniente —por Puerta de Hierro—, donde vimos cómo crecen muchos edificios y un enorme centro comercial, bien diseñado y moderno como nunca antes lo habíamos visto en la Perla de Occidente. Ahí estaba el edificio de oficinas de la Arq. Carme Pinós (1954-) con sus marcos enrejados de madera de teca que, más temprano que tarde, serán comidas por el sol como el que agobia a la ciudad por el oriente, desde que Dios amanece, y que luego remata por el poniente, atacando a fondo antes de perderse en su ocaso. De ahí nuestro temor del proyecto de Enrique Norten para el supuesto Museo Guggenheim —hasta ahora, en proyecto— y su propuesta para un edificio forrado de vidrio —como si no supiera los estragos del sol tapatío.

Nos refugiamos en una Guadalajara pujante —o nos evadimos, no sé— en el triángulo de la belleza formado por dos lados y una hipotenusa: el Museo Regional, construido en 1743; el Hospicio Cabañas de Manuel Tolsá (1805) y la hipotenusa del Teatro Degollado de Jacobo Gálvez (1855-1866), con su gran bóveda pintada por Felipe Castro.

El Museo Regional da a la rotonda de los jaliscienses ilustres —a un costado del edificio donde estudié parte de la carrera en el ITESO a principios de los 70’s—, un museo que vale por su arquitectura, por sus patios sombreados donde nos sentamos a respirar a fondo los perfumes que se llegan hasta la sombra junto con los recuerdos —vagos— de esa feliz adolescencia cuando subíamos las escaleras de dos en dos. El continente es lo que vale en este Museo, porque el contenido está puesto al garete menos el retrato de mi general Ramón Corona (1837-1889), el personaje principal de las historias que publicó Planeta hace años con Las batallas del General. El resto es de una pobreza museográfica que da pena. ¡Ah!, pero los patios, sí, los patios del XVIII, simétricos, amplios en donde podemos estar en paz un buen rato.

Luego visitamos el Hombre en llamas del Hospicio Cabañas tratando de reconstruir lo que había escrito en Las batallas del General, cuando me refería a ese hombre en llamas: «había llegado a la plaza frente al Hospicio Cabañas. Ni un sólo árbol, ni jacarandas, ni nada —pensó José María Reyes mientras observaba estupefacto unas bancas sembradas frente al Hospicio. Entró para disfrutar la obra de Orozco y dejar detrás las miserias cotidianas y la realidad que nos abruma, sólo para disfrutar de esa obra. El lugar estaba fresco… Lo que más le gustaba era la cúpula, así que esperó a que otros visitantes salieran para recostarse en la banca a jugar con el Hombre en llamas.

»Por fin pudo hacerlo. Poco a poco la respiración se fue apaciguando. Empezó a jugar entrecerrando los ojos para ver cómo se elevaba ese hombre que parece que huye de sí mismo y de su destino… envuelto en llamas, queriendo salir de la bóveda para integrarse al espacio. Pero estaba condenado —el fuego pertenece a los infiernos— y, al mismo tiempo, subía al cielo. Empezó a divagar. Pensó en el inicio de la Muerte sin fin y la inteligencia, soledad en llamas.

»Ahí estaba José María recostado, pensando en éstas y otras cosas, respirando pausadamente cuando sintió que alguien se acercaba. Era una mujer. «A lo mejor es mi imaginación» —pensó—, y se hizo a un lado para dejarle un lugar y para que pudiera recostarse. Ella recogió su vestido blanco para plegarlo a su cuerpo y recostarse a un lado cual larga era. Él la alcanzó a ver de reojo: ¿era un ángel que había caído a su lado?. Se quedó inmóvil, deseando que no fuese un sueño, aunque le daba lo mismo: más temprano que tarde, la realidad siempre se convierte en sueño».

La hipotenusa es el Teatro Degollado y su puntual restauración —mejor, imposible—, realizada bajo la tutela de Salvador de Alba. Es un gozo disfrutar de su gran bóveda, pintada por Felipe Castro, de la que no recordábamos quiénes eran sus personajes hasta que recordamos está inspirada en el IV Canto de la Divina Comedia: «interrumpió mi profundo sueño un trueno fragoroso que me resonó en la cabeza y me despertó a la fuerza… Mira aquel que, espada en mano… es Homero, el soberano poeta. El que le sigue es Horacio, el satírico; Ovidio, es el tercero, y Lucano, el último… anduvimos alrededor del círculo de fuego, hablando de cosas que es bueno callar… Al levantar la vista contemplé a Aristóteles, el maestro de los sabios, entre su familia de filósofos: Sócrates, Platón… y aquel que piensa que el mundo es fruto de la casualidad…». Bobeando por las alturas, mientras la Filarmónica de Jalisco interpretaba la Segunda Sinfonía de Beethoven y me sentía como Dante, en esos infiernos rodeado de admirables desconocidos.

Imperialismo islámico

El Informador, jueves 14 de febrero, 2008.

Después del acto terrorista del 11/09 se ha echado a andar en los EUA el miedo que ha llegado a ser pánico que ha culminado en algo que se parece más a una paranoia general que lo que podría ser la realidad real. Esta situación la usan los políticos para justificar sus estrategias y con ese pretexto, intentan, por ejemplo, «sellar la frontera», entre otras cosas.

Lo que se cree que debieron haber hecho en Irak, ya se hizo, es decir, instalaron un gobierno civil, con todo y el ejército que debe mantener el orden tan difícil como es en estos países donde la naturaleza del Islam es retadora y las diferencias entre una secta y otra se basa en un fanatismo mortal.

El Islam es por naturaleza imperialista —tal como lo trata Erfaim Karsh en su libro reciente: Islamic Imperialism— pues tienen una visión del mundo en donde «el mandamiento de Dios, tal como está escrito en el Corán al profeta Muhammad, es la de pelear contra los infieles hasta que éstos sea exterminados o se sometan manteniéndose bajo la férula del Estado y sean dependiente dentro de la sociedad». Este tipo de mensaje ha sido proclamado por el Ayatola Khoemeini y por Osama bin Laden y sus partidarios talibanes. Por eso en sus discursos hablan de la jihad o guerra santa; de los takfir o los infieles o del hijra, o los que se retiran a una comunidad infiel o el hzib, o partido religioso. Saben que están en este vida sólo para sostsner que la sociedad islámica es la perfecta.

Por eso los deseos de los norteamericanos y sus aliados de convertirla en una sociedad democrática, libre de creencias y pensamientos, tolerante, etcétera, con esos principios que hemos asimilado en esta otra parte del globo, parece que no tiene efecto alguno en esa sociedad, pues sus posiciones religiosas los llevan, desde que nacen, al ejercicio de ese imperialismo, embarrado de fanatismo, que no obedece regla alguna —excepto la del Corán—, donde todo lo resuelven derrotando a los infieles.

Por esto, el tema del retiro de las fuerzas en Irak o el mantenimiento de una guerra que desea contener al terrorismo islámico, resulta tan importante en las campañas políticas y forma parte de los temas prioritarios que discuten tanto de los republicanos —en el poder—, como los demócratas que buscan la Casa Blanca.

Pero los políticos manejan las amenazas del terrorismo islámico para sostener sus presupuestos millonarios, para mantener esa guerra que no lleva, como parece hasta ahora, a ningún lado, pues la concepción del universo islámico está tan lejos del universo occidental, que parece ser que nunca se van a poner de acuerdo.

Barack Obama está en desacuerdo con los planes de Washington de hacer una pausa en la retirada de las tropas de Irak y pidió que esta sea rápida y responsable. Por arte de esta magia, el fin de semana pasado se adelantó a la señora Hillary Clinton en la carrera por la candidatura de su partido. ¿Será que Barack Obama si entiende la imposibilidad de ese esfuerzo?

miércoles, 13 de febrero de 2008

IFE: errores y desconfianza

El Informador, martes 12 de febrero, 2008.

Si alguien conoce a fondo la idea básica del IFE es José Woldenberg, quien fuera Presidente Consejero durante la primera renovación democrática del Congreso en 1997 y por la elección de transición del 2000 quien, seguramente, ha sufrido al ver cómo se desmoronan algunas de las columnas y principios básicos de esa institución relacionadas con su autonomía tal como había nacido en 1990, definido como un organismo público autónomo responsable de organizar y llevar a cabo las elecciones federales.

Desde que el Legislativo logra anular esta autonomía, Woldenberg observa —aterrado— los tortuosos caminos y la fragilidad de ese organismo que, tratando de renovarse, ha caído en manos del legislativo que sólo han construido un proceso lleno de obstáculos, cada uno más complicado que el anterior, cuyos errores producen desconfianza y que todo parece ser que será más que una institución, un heraldo de los partidos donde el que traga más pinole quien tiene más saliva.

Pero no todo está perdido. El viernes pasado, cuando Leonardo Valdéz Zurita rindió protesta como nuevo Presidente Consejero, afirmó que si bien «hemos edificado nuestra democracia poco a poco y hemos transitando una ruta no exenta de obstáculos y de problemas, los hemos salvado con la generosa aportación de muchos mexicanos que han puesto su talento, su esfuerzo, su inteligencia y su participación política desinteresada y auténtica» y esto que dice, marca un cierto espíritu conciliador que puede augurar un comportamiento razonable. Pero el daño está hecho.

Valdéz Zurita es doctor en Ciencias Sociales con especialidad en Sociología por el Colegio de México y fue profesor titular de Ciencia Política en la Universidad de Guanajuato, así como maestro de tiempo completo en la UAM-Iztapalapa. Ha escrito sobre estos temas, desde antes de la alternancia del 2000, cuando «los comicios han servido para llevar a cabo el cambio regular del poder público, pero las consultas electorales han estado lejos de ser un espacio de sensación social de las políticas practicadas por los distintos gobiernos. Nuestra historia político-comercial está llena de ejemplos que ilustran la ausencia de alternativas reales de poder…»

Los desaguisados del Legislativo y el desánimo por parte de quien está al tanto, como es Woldenberg, piensa como él que ha sido un laberinto de obstáculos, un «erradero», una suma de errores en donde la permanencia del Consejo era de todos o de ninguno y resultó a medias; donde el método que usaron los diputados para nombrar a los nuevos consejeros es absurdo y las fechas de los relevos no se cumplieron. Por todo esto, la desconfianza hace casi imposible que se regeneren las averías dentro de esto que parece es una tragicomedia.

Valdés Zurita expresó su confianza y dijo que el «ruido» quedará atrás en el proceso electoral que culmina en julio del 2009 con nuevos integrantes de la Cámara de Diputados, sin embargo, sabe que grandes son los grupos sociales rezagados en una cultura subordinada, propia de los regímenes autoritarios, del siglo XX.

jueves, 7 de febrero de 2008

La Planta, arte conceptual en Guadalajara

Yäq: más de cien obras de tres coleccionistas
El Financiero, lunes 11 de febrero, 2008.

Al poniente de la ciudad de Guadalajara (Av. Inglaterra 3089, Vallarta Poniente), donde hace años había una embotelladora que ahora es propiedad de Omnilife, Jorge Vergara, su presidente fundador, decidió utilizar lo que eran las bodegas para convertirlas en un museo de arte contemporáneo: La Planta, arte contemporáneo omnilife, que pronto se ha convertido en el espacio por excelencia para estas artes en el Occidente que, por fin, cuenta con un lugar como este para exponer lo último en el arte conceptual, en los perfomances o en las instalaciones, como hay en otras ciudades del mundo que se respetan por estar a la vanguardia como ahora está Guadalajara, una bella ciudad en plena metamorfosis, como la vimos más que sorprendidos la semana pasada.

A finales del año pasado terminaron de adaptar ese gran espacio y lo hicieron de tal manera que tuviese flexibilidad para adaptar cada una de las exposiciones del futuro y que fuese modular para poder mostrar las maravillas que surgen en ese mercado que se encuentra bajo el paraguas del arte conceptual.

Lo inauguraron con las obras de tres tapatíos coleccionistas en arte contemporáneo y que resultaron ser más de cien obras, hechas por setenta y cuatro artistas de México y el mundo. La obra fue puesta por Michel Blancsubé, un buen curador francés de arte contemporáneo. Las obras fueron adquiridas a finales del XX, principios del XXI, por esos hombres visionarios que arriesgaron y apostaron a ese arte en su momento, ese que a veces es efímero pero que, sin duda, tiene valor en el mercado internacional.

Ahora es el público en general el que puede disfrutar de esas obras y que, por ser un especie de competencia entre ellos y un obsequio al público, la exposición la tituló Blancsubé como Yäq que quiere decir algo así como esa riqueza que es propiedad de un jefe —en la tribu Kwakiutl, al noreste de Canadá—, que es obsequiada a su vecino-competidor-en-prestigio, esperando que un día pueda mejorar lo regalado para así mantener su prestigio, hasta que un día es capaz de quedarse sin nada con tal de humillar al otro y lograr dominarlo por completo.

La Planta, ahora se ha convertido en un lugar de visita imprescindible para los habitantes de Guadalajara y seguramente lo será para sus casi cuatro millones de turistas que van a esa ciudad cada año, pues no le pide nada a nadie. Ahí empezamos a disfrutar con el buen humor —aunque a veces negro— del arte conceptual que va desde la tomada de pelo y la desmitificación de «las obras de arte», hasta unas nuevas y sorprendentes expresiones artísticas, difíciles de entender en un principio, pues a veces incluyen esa otra visión de lo cotidiano, hecha con un cierto giro que nos sorprende y que, por su culpa, llegamos al fondo de los sentimientos o de los concepto con peso específico.

Empezamos a recorrer La Planta con calma y, por fortuna, de la mano de Mariana Murguía Matute, su directora, una joven experta tapatía en esto del arte contemporáneo, quien fue directora del Laboratorio Arte Alameda en la ciudad de México, ese otro espacio cuya vocación es el arte de vanguardia.

De entrada, por el pasillo donde Blancsubé colocó obras fotográficas —con unas piezas, estrictamente hablando, «bellas»—, hechas por Christopher Williams y unos muy largos títulos: Tokuyo Yamada hair designer Shinbiyo Shuppan C; Ltd Minami-Aoyama, Tokio April 14, 1993, trabajadas por el fotógrafo de Los Ángeles que sólo publica lo bello por excelencia, sin importar el modelo que use.

Desembocamos sólo para contrastar lo de esta belleza con una enorme fotografía del torso —no sabemos de qué género— de quien usa una camiseta roída y un agujero justo en uno de los pezones: Prière de Toucher, (2000) de Sarah Lucas.

Pero hay que tomarse el tiempo que sea necesario para disfrutar de estas obras imposibles de describir en este espacio. A una altura considerable del muro, una pequeña planta injertada —¡ah!, el humor del artista— que llama la atención. Tal como surgen en medio del pavimento, sin saber cómo le hacen para encontrar a fuerzas el sol y la vida. Obra de Yoshihiro Suda trabaja este concepto Before Flower (2003), una pequeña madera pintada de 3 x 5 cm., puesta en el muro de La Planta.

Humor en lo cotidiano, como el video de Gonzalo Lebrija de un partido blanco de «squash», envuelta la cancha en aluminio por José Dávila mientras escuchamos en francés The Hyper-realism of simulation, justo al lado de la llamada sala pornográfica, entre una escultura de alambre, Modelo para un Call Center de van Lieshout, que obstruye un poco la deliciosa fotografía a lo lejos que nos deja algo para nuestra imaginación lujuriosa.

Super-martes de McCain

El Informador, jueves 7 de febrero, 2008.

El ganador del «Super-martes» fue John McCain, precandidato del partido Republicano, quien logró sumar 615 delegados (de los 1,191 que necesita para ganar la candidatura), seguido de lejos por Romney con 268 y por Huckabee con 169 quien dice estar optimista —no sabemos por qué— y por eso decidió seguir la carrera hasta el final. Con estos resultados del Super-martes John McCain puede dedicarse hasta noviembre a la campaña presidencial y dirigir toda su energía al resto de la audiencia y logre, en noviembre, la presidencia.

En cambio, los demócratas seguirán luchando por los 2,380 delegados que necesitan para ser candidato y competir con McCain por la presidencia. Hasta ahora, según el recuento de CNN, Hillary Clinton cuenta con 825 delegados y Obama con 732, lo que no da una diferencia notable como ha sido en el caso de los republicanos.

El Super-martes salieron a votar los militantes de cada partido de más de veinte estados para elegir a su precandidato y sumar los delegados que cada estado tiene en su haber y que varia, por ejemplo, de 441 demócratas y 173 republicanos en California a los 47 demócratas y 41 republicanos en Arkansas, quienes serán los representantes oficiales en sus convenciones de agosto. La diferencia entre los dos partidos es que cuando los republicanos ganan un estado, el precandidato gana la totalidad de los delegados de ese estado, en cambio, los demócratas, sólo ganan los delegados proporcionales según el resultado de la votación.

California es la joya de la corona y por los resultados obtenidos el pasado martes, las expectativas republicanas están muy a favor de John McCain, este viejo republicano de pura cepa, con las quijadas medio trabadas, que habla directo y que ha logrado contener a los extremistas de su partido. Por eso les ha gustado a los militantes republicanos con todo y sus 72 años de edad, el más viejo que ha contenido por la presidencia. Fue un héroe militar y prisionero de la guerra en Vietnam. Dicen que tiene una agenda clara y su conservadurismo lo pone de manifiesto sin duda alguna, cosa que le ha ayudado frente a sus electores. Mientras, los otros precandidatos cambian sus posturas según les conviene. McCain dice estar a favor de la migración y del libre comercio, signifique lo que signifique estas dos apreciaciones.

Por su lado, Hillary derramó otro par de lágrimas aunque había prometido que «ya no iba a llorar, pero …», y lo hizo frente a los reporteros recordando aquellos años en el centro de educación infantil de Yale y haciendo gala de sus sentimientos para recuperar, de ser posible, su posición frente a Obama.

Los jóvenes desean el cambio, pero el espíritu conservador es el que domina a esa sociedad. En noviembre es probable que los demócratas vayan a perder una vez más, pues John McCain tiene meses por delante para aprovecharlos en su campaña presidencial, en cambio, los demócratas siguen luchando y, aunque lloren, esa es una seria desventaja.

martes, 5 de febrero de 2008

Entre tractores te veas

El Informador, martes 5 de febrero, 2008.

Nada que ver el contenido con el continente y nada que ver con el deseo de obtener, entre otras cosas, un mayor subsidio para el maíz como parece que era el objetivo de la marcha la semana pasada en el DF, promovida por la Confederación Nacional Campesina (CNC) y por el PRI quien es el padre putativo de estas organizaciones campesinas —véase, voto del campo— y, a un lado, las fuerzas del PRD que aprovechan la ocasión para demostrar la grieta en el gobierno del presidente Calderón con un descontrolado Alberto Cárdenas Jiménez, al que quieren destituir, argumentando su ineptitud en las tareas negociadoras, pues si sabe desde hace un año lo del TLC-agrícola, no supo, ni sabe, ni sabrá cómo negociar con la CNC de manera contundente —es decir, grilla, más promesas, más subsidios— y por eso dejó que se viniera encima una batahola como la que llegó a la ciudad de México el jueves pasado que más parecía una feria de tractores usados con miles de acarreados —como en los viejos tiempos, nada más que ahora con machetes, como en Atenco— con la zanahoria por delante de las promesas, las tortas en el morral y unos cuantos pesos para los «chescos» con la promesa de ayudarlos en el futuro, si su voto…

Nada que ver con la realidad —la agricultura y el TLC— que se pueda discutir. El PRI que controla a muchas de estas organizaciones campesinas —oprimidas y atadas de manos por sus líderes—, han ignorado a sus miembros mínimo desde hace catorce años y algunos de los resultados positivos del TLC y sólo quieren demostrar que tienen poder para aumentar sus arcas a través de los presupuestos que la Secretaría debe tener para estas funciones y nada que ver, digo, con la situación objetiva del campo que, por cierto, nunca antes había estado igual en términos de demanda del maíz, el trigo, la cebada y la soya, pues algunos de ellos son materia prima para la producción de biocombustibles, así como con las demandas alimenticias como hay en China y en la India. Todo esto provocaron que los precios a futuros del maíz de la semana pasada llegaran a estar a $4.98 dólares por bushel, es decir, con un aumento relativo de los precios anteriores del 66%, que no está mal.

Pero los secretarios de agricultura perredistas —Ávila Aguilar de Baja California, Gutiérrez Villanueva de Chiapas y hasta Ma. Rosa Márquez de Desarrollo Rural en el DF, entre otros—, proponen recuperar el campo, la soberanía y la seguridad alimentaria y, en este mundo que parece estar al revés, ellos aseguran que «no es un problema de cifras o recursos, sino que es un tema de visión de país, de tener un proyecto nacional y un compromiso con la justicia y la soberanía», ideas que justo han limitado a los campesinos para que logren tener un mejor nivel de vida sin poder ver otras soluciones al tema.