jueves, 29 de mayo de 2008

El tren suburbano

El Informador, jueves 29 de mayo, 2008.

El domingo pasado fuimos invitados por el Dr. Luis Téllez K., Secretario de Comunicaciones y Transportes y su esposa, Consuelo Morales, para acompañarlos en un recorrido en el tren suburbano que está por iniciar sus servicios públicos el próximo lunes 1º de junio, como parte del Sistema Uno que va desde la estación de Buenavista, en la ciudad de México, hasta Cuautitlán, en el Estado de México, con estaciones en Fortuna, Tlanepantla, San Rafael y Lechería.

Decidimos hacer el viaje, desde nuestra casa, utilizando los sistemas de transporte público. Para eso tomamos el Metrobús en Tlalpan — donde vivimos—, hasta Buenavista (40 minutos, 15 kilómetros y $4.50 pesos boleto) y luego, con el suburbano, desde la vieja estación, totalmente remozada, donde en ille tempore llegaba el pullman de Guadalajara, hasta Lechería (30 minutos, 25 kilómetros y $12.50 pesos).

De pronto, tuve la sensación de estar en la frontera del cambio y de entrar al siglo XXI con una transportación moderna que muestra sus beneficios de entrada a más de 4.8 millones de habitantes de esa región norte del DF y del Estado de México que pronto tendrán, a tiro de piedra —en tiempo—, sus oficinas, clientes o proveedores a 30 minutos, ahorrándose 2 horas y 40 minutos diario —se dice fácil— en el ir y venir ahora en un cómodo vagón, con aire acondicionado, más ancho que los del Metro, a una velocidad promedio de 68 km/hr, aunque llegamos a ir a 120 km/hr..

Esta realidad ofrece la masa crítica para este tipo de transporte que, seguramente, seguirá creciendo para llegar a nuevas y más lejanas ciudades, como podría ser Zumpango, en el Estado de Hidalgo (planeada por Geopolis) o las del Sistemas Dos y Tres que llegarán a Huehuetoca, Jaltocan y Tacuba con otros 52 km de construcción adicionales.

La inversión fue de $706 millones de dólares: 55% del Gobierno Federal y 45% de la IP, a través del concesionario CAF y sus socios de estas inversiones millonarias que pretenden recuperar en 20 años.

A unos días que inicie su servicio diario —de 5:30 a las 23:30 horas—, con cuatro vagones que saldrán cada 6 minutos, atenderán a 300 mil pasajeros diarios, que pagarán una tarifa, según la distancia, entre los $5.50 hasta los $12.50 pesos, beneficiando a una población muy parecida a la que tiene actualmente Guadalajara.

Los efectos se dejan ver: los autobuses llegarán a Cuautitlán, pues es más eficiente comunicarse al corazón de la capital donde se puede tomar el Metro o el Metrobús, como lo hicimos, para seguir por el eje Norte-Sur; se ha dignificado el transporte urbano y disminuido el maleficio del automóvil y con esto, entramos a la transportación suburbana del siglo XXI, con beneficios a la vista, en lo que es un proyecto bien planeado (2003) y mejor concluido (2008), como primera de otras etapas.

Las autoridades de Guadalajara deberían observar este proyecto, pues, tienen a su alrededor varias vías férreas para crear un eficiente transporte suburbano.

martes, 27 de mayo de 2008

Lucha hasta el final

El Informador, martes 27 de mayo, 2008.

Ninguno de los dos contendientes demócratas se han dado por vencidos y estando la señora Hillary abajo por unos cuantos puntos, ha utilizado, como buen político, cualquier clase de armas para contraatacar a su contrincante, señalándolo de ser de color «negro» (como decían Les Luthiers, cuando presentaban a un saxofonista afro-americano) y tratar de ganar puntos de los blancos y de los sentimientos racistas que todavía existen en algunos de los estados de la Unión Americana.

La ambición le ha hecho tolerar lo intolerable para cualquier otra mujer sensata y ha resistido como espartana las pérdidas millonarias del capital de los Clinton —con riesgo de no poder recuperarlo— y con todo esto, verla cómo recorre —ahora en Puerto Rico— esta tan larga campaña, sin que pueda todavía enfrentar a su verdadero enemigo: el señor John McCain que, desde hace tiempo fue el vencedor por el partido Republicano y está ha estado afilando su navaja para degollar en cuanto pueda hacerlo, es más, ya lo está haciendo en contra del otro precandidato demócrata como es Barack Obama, acusándolo de ser una inocente paloma en lo que se refiere a las relaciones exteriores, sobre todo, en función de los conflictos del Medio Oriente, donde aparentemente hay dos visiones entre estos políticos que desean luchar por la presidencia el próximo mes de noviembre, agarrados de la greña, cuerpo a cuerpo, hasta ver quien llega a la Casa Blanca.

Es impresionante la cantidad de energía que han demostrado tener los dos demócratas que no han descansado ni un solo momento en todos estos meses en medio de las fatigas y el corre-corre, tratando de hilar una buena idea política en sus discursos, para que convenzan a quien tengan que convencer —ella, a los WASP que abundan y él, como si no se esforzara, a los jóvenes que quieren un cambio y que creer que él los va a realizar, que saldrá del lío de Iraq y que ayudará en lo relacionado con los indocumentados— y nosotros, muertos de la risa, sabiendo que sólo trata de ganar unos puntos que los necesita —urgentemente— para ser declarado candidato de su partido y poder concentrarse, aunque sea un par de meses, en atacar al verdadero enemigo, a ese otro señor del partido en el poder.

No hemos tenido más quebrantos por parte de Hillary, no más llantos —ni nervios que la traicionen—, mientras sigue quemando millones de dólares —de su marido y de ella— dispuesta a pelear hasta el último momento —que no tarda en llegar pronto.

Conocemos la velocidad con la que queman capitales los políticos con esa ilusión —obsesión— de un día llegar a ser Presidente —Creel—; o Gobernador —como hubo en Jalisco—, o Presidente Municipal o lo que sea y, mientras, se queman los millones propios, de la familia o la de sus amigos, prometiendo pagarles con creces cuando tomen el poder, pero mientras tanto, aumenta la velocidad con la que queman, desesperados, los capitales que han conseguido.

viernes, 23 de mayo de 2008

Arte contemporáneo en Vallarta

El Financiero, lunes 26 de mayo, 2008.
Las fronteras extendidas, la cartografía cambiante y la fantasía

Del 28 de mayo al 1º de junio se llevará a cabo un festival de arte contemporáneo entre las calles, galerías y el malecón de Puerto Vallarta, en ese puerto de las mil y una maravillas, justo antes que inicie el verano y leguen de todos lados a pasar sus vacaciones los que han encontrado a ese puerto como un lugar extraordinario donde podemos caminar «con las camisas al aire».

Es un festival de arte de vanguardia que reúne a varios artistas —internacionales y mexicanos— para que participen en varias exposiciones, proyectos de arte público, paneles de discusiones en diferentes locaciones de Vallarta.

Vendrán como invitados artistas de Los Ángeles, California que intentan extender las fronteras del arte —invisibles dentro de la globalización— ahora dentro de esta cambiante demografía de Vallarta. Muchos de ellos han participado antes en la Bienal del «Whitney Museum» y los trabajos incluyen algunas obras de arte del vídeo, instalación, y fotografía.

Esta semana, el arte de vanguardia se convertirá en el tema y el escenario estará a la orilla del Pacífico, para que les permita sentir a quienes tengan la suerte de asistir, cómo es que Vallarta ha transformando su carácter y ahora vista de gala en lo cultural, empujando los límites y que ojala sea la escenografía la inspiración de los artistas —lo es y lo ha sido— y que el puerto llegue a ser un centro natural para el diálogo y la creatividad.

El espacio de exhibición estará localizado en tres galerías del centro de Vallarta y habrá varios proyectos de arte público —proyección de videos e instalaciones— en el malecón y en algunas locaciones cercanas, mientras que los paneles de discusión serán en espacios abiertos.

El centro de Vallarta estará vivo y rodeado de arte contemporáneo, iniciando el miércoles 28, justo antes de la puesta de sol, con una cóctel en la calle Leona Vicario con música en vivo: el sonido «Apokalitzin» con el Dr. Lakra.

El jueves habrá dos conferencias al atardecer, una sobre la convivencia del turismo, la artesanía y el arte contemporáneo en Puerto Vallarta y, otra, sobre los viajes y movimientos del arte contemporáneo, de un lado para el otro, por ejemplo, desde el DF hasta Los Ángeles, California.

Esos atardeceres podríamos caminar por el malecón —entre los Mojitos como los que preparan en La Bodeguita de enmedio— meditando sobre lo que el hombre llega a hacer, ¡ah!, qué razón tenía el príncipe de Dinamarca cuando se detiene un momento, en seco y, en medio de su depresión alcanza a darse cuenta de qué clase de obra de arte es el hombre! ¡Qué noble la razón y que infinitos son los dones que tiene! ¡Qué expresivo y maravilloso es su movimiento! ¡Y sus acciones, angelicales y su inteligencia, semejante a la de un dios! (sí), él es la gloria del mundo, es el gran modelo del reino animal.

Y así poder seguir caminando para disfrutar, entre las tejas de esas casitas como las que se mantienen en el centro de Vallarta y las obras de arte que han colocado por la vía pública. Sí, ahí estarán esas locuras que inventan los artistas que participaron, como Sofía Táboas que hace poco la disfrutamos en el DF con su obra: azul pacífico, donde pudimos, curiosamente, «ver y escuchar el flujo y reflujo de las olas del mar desde alguna de sus orillas y viendo su obra de arte ahí, imaginarnos estar en la playa, sin nada qué hacer excepto ver y escuchar cómo es que las olas se arrastran por la arena y ver cómo los azules o los verdes se convierten en espuma que parece ser la misma, pero es diferente con cada ola, como si se renovara y fuera la misma pero con diferentes formaciones y por todo esto, quedarnos así, en un estado medio hipnótico, dejando que pase el tiempo y que de vueltas entre ola y ola, sin parar, descansando de las fatigas».

O disfrutar de las obras de Eduardo Abaroa, Cristian Silva, Davis Birks, Rubén Ortiz Torres y Javier Rodríguez —que desconozco— o las esculturas que hace ahora Matilde Ochoa, nuestra amiga querida, en otra galería —en paralelo al festival— antes de entrar al Club Mañana para ver las obras de los artistas en sus espacios alternativos, como los hay en este festival.

Y, para cerrar con el broche que han preparado sus organziadores, el 1º de junio, Mauricio Rocha, Jorge Téllez y Ron Walker, aprovechando la moda de la arquitectura, estarán definiendo «la ciudad mediante su paisaje cultural y ecológico» y, mientras, uno podrá ver el horizonte, azul curvado mientras los veleros y las lanchas cruzan la Bahía de Banderas y la vida encuentra su justo medio en estas playas antes de que se declare el tiempo de aguas y disfrutemos del juego con las tormentas eléctricas, de esos dioses ociosos mientras «beben el néctar que escanciaba la venerable Hebe» y así, paseando entre el arte contemporáneo y el pasiaje marino, tratamos de integrar la ciudad a su paisaje, y nuestra fantasía a la realidad.

jueves, 22 de mayo de 2008

La inverosímiles crónicas de Narnia

El Financiero, lunes 2 de junio, 2008.
Las crónicas de Narnia: el príncipe Caspian

Cuando C.S. Lewis (1898-19963) el escritor, apologista y académico irlandés, conocido por sus trabajos en literatura medieval y por su labor como crítico se reunía con sus amigos en el club «Inkling» que formaron en Oxford, en el crítico año de 1939 y se reunía con Charles Williams, Owen Barfield y con J.R.R. Tolkien para platicar de sus proyectos literarios y de sus diferencias filosóficas o religiosas, fue gestando lo que ahora conocemos como Las crónicas de Narnia.

Para entonces Tolkien estaba trabajado en ese otro tratado sobre «la creación» como era El hobbit y luego El señor de los anillos, obra que no se publicaría sino hasta principios de los años cincuenta, después de la Segunda Guerra Mundial más o menos al mismo tiempo que las crónicas de su amigo Lewis.

«Si Dios hubiera diseñado el mundo, no seria un mundo tan frágil y defectuoso como el que vivimos», decía C.S. Lewis en una de estas reuniones, cuando era ateo, porque tiempo después se convirtió al cristianismo y, para muina de su amigo Tolkien, a la Iglesia Anglicana, gracias a las discusiones que tuvo con él que era católico y a las lecturas de la obra de G.K. Chesterton.

Tolkien era el verdadero erudito de las lenguas por su pasión a ellas comenzó, desde que tenía 8 ó 9 años de edad, a inventar las propias después de haber descubierto el encanto del sonido del latín en boca de su madre mientras se entretenía con el sonido de las propias que inventaba, como era el «Animálico», una creación compartida con su prima o el «Nevbosh» o el «Naffarin», basado en el español que aprendió con la ayuda del padre Francis; después descubriría el gótico, el galés y el finlandés que fueron la base para otras creaciones conocidas como el Sindarin, la lengua de los Sindar o el Quenya, la lengua de los Noldor. Jugando, había inventado sus idiomas y el universo que lo contenían. Por toda esta pasión, cuando se reunían en el club Tolkien leía los avances que había hecho con estas obras.

Su amigo Lewis fue un buen apoyo para la creación de La Tierra media; Williams prefería leer la Ilíada del griego o La divina comedia de Dante, en el italiano florentino con el que se había atrevido a escribirla.

Los dos amigos competían por escribir obras que se parecían, aunque eran muy distintas: C.S. Lewis se lanzó con Las crónicas de Narnia: El León, la bruja y el ropero (1951); El príncipe Caspian (1951); La travesía del viajero del Alba (1952); La silla de plata (1953); El caballo y el muchacho (1954); El sobrino del mago (1955) y La última batalla (1956) y Tolkien, como ya dijimos, con El señor de los anillos.

Digo que se parecen, pero en realidad tienen otra densidad. La segunda serie de la obra de Lewis está en cartelera que tiene que ver con el príncipe Caspian y no deja de ser una mega producción al estilo de Walt Disney. Es curioso que en este siglo compartan los dos amigos la cartelera, como compartían sus obras en Oxford. El señor de los anillos estuvo hace unos años con tan buenos resultados que Disney se lanzó con esta otra producción y la taquilla —principalmente adolescentes— la aplauden a pesar de tener carencias estructurales y narrativas de fondo.

Tolkien sigue siendo el filósofo de estos juegos y la estructura de sus obras tienen buenos cimientos, construidos con su talento y erudición, misma que Lewis, nos da la impresión, cubre sólo en la superficie, como si hubiese tomado a sus personajes al azar y los lanzara por el aire para ver dónde cayeran y con eso armar una historia más jalada de los pelos que la de su amigo Tolkien.

La producción y los efectos especiales son impecables, pero la historia no convence y deja huecos como no los había en la primera parte de las crónicas con El león, la bruja y el ropero. Ahora, es una evasión, poco creíble, una confusión entre los habitantes de Narnia que no tienen una congruencia, sino que están tomados de todos lados, sin justificar su existencia: vienen de la naturaleza, como los tigres; están tomados de los mitos, como los centauros, mitad hombre o mujer y mitad caballo, con cuatro patas y dos brazos, nacidos de los amores de Ixión y de una nube con forma de Hera. Están también los gnomos de Narnia y un ratón que actúa como uno de los Mosqueteros produciendo una mezcla «incongruente» y no como lo hizo su amigo Tolkien— le agrega toda clase de efectos especiales: el viaje de Londres hasta los tiempos y el paisaje de Narnia, donde los cuatro hermanos Pevensie llegan a ayudar al príncipe Caspian, heredero al trono hijo de un rey asesinado.

Resulta una película inverosímil que desgasta esta vena fílmica en la que está trabajando Guillermo del Toro en Nueva Zelanda con El hobbit del amigo Tolkien quien le puso la muestra a su amigo Lewis que nunca pudo alcanzar la profanidad de su amigo en estas historias.

Pasarela por la reforma

El Informador, jueves 22 de mayo, 2008.

Parece que lograr, a como de lugar, las reformas es uno de los objetivos principales en este sexenio y por eso, en relación a las reformas energéticas estamos viendo cosas nunca antes vistas, como esta pasarela y desfile de académicos, empresarios, especialistas en esta materia y políticos representantes de todos los colores del arco iris que descansan en nuestra paisaje democrático. Todos opinan sobre la situación de PEMEX y del petróleo, algunos proponiendo soluciones y creando un inventario completo alrededor de este tema para contrarrestar a aquellos que pertenecen al grupo del «One track, no mind» que niegan todo lo que propone el Presidente.

En esta pasarela da gusto encontrar a viejos amigos, confiables desde siempre, académicos que han recorrido los pasillos del poder y que en verdad nos ilustran en estas memorias que se están conformando con las «ideas alrededor de las reformas propuestas», para que no se diga que no se ha escuchado a la sociedad civil.

Javier Beristain es un ejecutivo y sigue siendo maestro de economía del ITAM después de haber sido su rector cuando estaba formando a ese grupo de alumnos que poco después ocuparían puestos de primera importancia como fueron Pedro Aspe, Luis Téllez y Javier Gavito y que, desde esos años, hemos estado en contacto. Beristain es un hombre pertinente en sus opiniones y equilibrado en sus juicios y por eso me dio gusto escuchar su propuesta donde señalaba que «la industria petrolera requiere lo mejor del mercado y del Estado» y que por eso, el gobierno debe «regular y asegurar la correcta asignación de los riesgos, cuando se trata de inversiones al sector privado y, por otro lado, utilizar las referencias de los mercados para generar incentivos dirigidos a mejorar la eficiencia y evitar la captura de rentas monopólicas por grupos de interés, en las empresas estatales».

El equilibrio y la inclusión, es lo que propone Beristain y no me extraña para nada que esta propuesta venga de un profesional de la economía y un hombre cabal en todo el curso de su vida, pues ¿de qué otra manera podremos impulsar a esta industria para que mantenga su ritmo y no decaiga?, ¿de qué manera podemos detener la ordeña sistemática frente a los abusos del sindicalismo que ha encontrado mil maneras de obtener jugosas ganancias y negocios, como juez y parte en las adquisiciones que se reparten como los Santos Reyes lo hicieron en el pesebre, sin hacerle caso al incienso, ni a la mirra, sino sólo al oro puro que brilla aunque no salga el sol?

Otros, en esta pasarela, como Porfirio Muñoz Ledo, habla de «operaciones roedoras» que carcomen la estructura energética del país, como dijo este viejo político, como si hablara de lo que ha visto en contra de cualquier cosa que proponga Calderón.

Vamos a ver en qué termina este intento por prever los desastres que están a tiro de piedra, de esta industria tan importante para nuestra economía.

lunes, 19 de mayo de 2008

Forma y no fondo

El Informador, martes 20 de mayo, 2008.

Los esfuerzos por mejorar la educación se repiten en cada sexenio sin que lleguen a tocar fondo y resuelvan lo básico, aquello que en otros países o en otras épocas funcionaban mejor y que tiene que ver con ciertos valores que nos permiten ser mejores seres humanos.

Pienso en la generación de mi padre (1900 -1974), sorprendida por la revolución y el cierre de las escuelas, en donde él en particular sólo pudo hacer hasta el tercer año de primaria. Y yo me pregunto: ¿cómo es posible que haya podido sobrevivir con esa educación? ¿Qué y cómo fue lo que le enseñaron que con sólo esos tres años de educación primaria puedo ser primero un buen vendedor en PEMEX y luego, hasta el fin de sus días, un agricultor, lechero y dueño de una farmacia veterinaria para sostener, educar (hasta lograr tener estudios de maestría en Alemania) y lograr vivir bien con sus tres hijos allá en Guadalajara? Recuerdo que tenía una letra Palmer envidiable; llevaba su contabilidad y el control de sus vacas; sabía de geografía nacional como nadie y su escala de valores era definitiva. No entendió la modernidad y sólo leía libros que le interesaban, pero fue un hombre, digamos, bien educado.

¿Por qué no hemos logrado este tipo de alumnos en más de un siglo? Ahora lo que aprenden los niños lo borran una vez que han pasado el examen, que es lo único que les interesa: la forma, no el fondo.

No logran asociar una cosa con otra, una materia con la otra, como si no les despertaran su curiosidad y sólo les interesara pasar y, a los maestros, no les interesa enseñar, sino cumplir con las formas y los reportes que tienen que entregar para que les paguen: forma y no fondo.

Los esfuerzos que se hicieron con Enciclomedía concluyó en tragedia: la versión 2.0 que se terminó en mayo del 2007, completa, refinada y profunda para quinto y sexto año de primaria se ha quedado en el escritorio de los señores de la SEP y la inversión multimillonaria que hicieron se fue directo a la basura.

Un paso adelante y dos atrás sin darle tiempo a los alumnos de comprobar el éxito o el fracaso de esta tecnología donde se interactúa, donde se asocia una materia con otra, se recuerda lo que han visto y donde se sustituye la incapacidad creativa y discursiva de los maestros (hay excepciones), para lograr emocionar a los alumnos para que descubran la geografía o su historia o la belleza de las matemáticas y no sólo lean en voz alta los libros de texto —leídos superficialmente— para que les pregunten a los alumnos en medio de la lectura cosas obvias y es a esto lo que le llaman educación.

Yo estuve allí —como atestiguó Goya durante la invasión napoleónica— y no veo cómo van a transformar y mejorar la enseñanza en este siglo si no se atreven a cambiar lo que haga falta para transformar la educación a fondo.

jueves, 15 de mayo de 2008

Hormigas, mitos y realidades de Colombia

El Financiero, lunes 19 de mayo, 2008.
Muestra de arte colombiano en la Casa Lamm

En la Casa Lamm hay una muestra modesta de algunas obras del arte contemporáneo representativo de las nuevas generaciones colombianas. Le han llamado + Memorias y nos presentan obras de cuatro artistas: Kindi Llajtu, un indio putumayo nacido en la frontera con el Amazonas, junto con los bogotanos, Juan Jaramillo, Lina Leal y Rafael Gómez. Entre todos nos ofrecen varias sorpresas cuando podemos imaginar la creatividad de estos artistas.

Colombia está cada vez más cerca y no lo digo por esa deliciosa cercanía, ni por el calorcito que tanto Gabriel García Márquez como Álvaro Mutis nos han trasmitido desde hace décadas, cuando los dos decidieron venirse vivir a la ciudad de México y escribir sus libros tan originales por estos rumbos, convirtiéndose en los embajador que han logrado trasmitirnos algo de su vida a través de las palabras escritas de las viejas costumbres de ese país, ahora envenenado por el cartel del veneno como el que destilan los productores y traficantes de drogas.

La colombización de México es un hecho y las noticias que hace tiempo leíamos con desdén, son las mismas o peores de las que ahora leemos todos los días. Pero todo eso es otra historia que algo tiene que ver con la propuesta artística que hace Rafael Gómez cuando imagina a las comunidades que abandonan sus casas por la violencia, como esos hormigueros poblados de fantasmas.

Ese abandono instigado por la sobrevivencia lo asocia con la vida de las hormigas que esculpe con dos cráneos forrados y unidos entre sí —como los cuerpos binarios— y con unas patas hecha con ramas, nerviosas o «nerviudas», con las que se movilizan —en fila india y en orden— a donde sea necesario con tal de sobrevivir.

Es una especie de micro marabunta que aparece y desaparece según les funcione su instinto y, con estas ideas en su cabeza, ha hecho una obra que acompaña a su óleos, con los pequeños insectos huyendo mientras otras se trepan por las paredes de un rincón de la casa Lamm, sin que nadie las detenga.

Se trata del instinto de vida de estos formícidos insectos himenópteros y uno de los grupos zoológicos más exitosos para la sobrevivencia que destacan por su socialización y la capacidad de formar colonias. Se conocen más de 12 mil especies, las primeras aparecieron hace 120 millones de años, emparentadas con las avispas. No cabe la menor duda que si han logrado sobrevivir esos tantos cientos de millones de años, podrán triunfar hasta el juicio final.

La Cometa, es la galería de arte contemporáneo de Bogotá que los representa y por eso, han traído a tres de los cuatro artistas para la inauguración multitudinaria como la que organizaron Rodrigo Castaño Valencia, productor de TV cultural desde siempre, colombiano de casta que radica en México, junto con Germaine Gómez Haro, directora de la galería de la Casa Lamm y Nicolás Jaramillo, el flamante director de La Cometa en Bogotá.

La artista Lina Leal ve las cosas desde la altura y por eso nos muestra a sus seres humanos como hormigas —perdón por esta equivalencia— y hace unas figuras minúsculas que las coloca en el suelo sobre unas baldosas de cerámica blanca para que por el caos que se produce en medio de un remolino imaginario, la corriente humana empieza a dar de vueltas como el agua que se va por la coladera de la tina, arrastrada por la fuerza centrífuga a la coladera. A esto le llama «pérdidas y ausencias», como las que se deben de producir en cualquier momento en alguno de esos poblados que, vistos desde la altura, son puntos insignificantes en proporción al espacio que nos circunda, que de pronto están atrapados por el remolino o si son carátulas de los relojes, entonces es por el tiempo y no tardan mucho en perderse.

Vemos también la transparencia del alma de Kindi Llajtu, putumayo cerca del amazonas con sus dos o tres óleos tapizados de color ocre, anaranjado, rojos, manchados por aquí y por allá de verde —como la esperanza— que ocupa todo su universo y encima, algunos objetos a línea con la que traza la barquita o las lagartijas o los objetos de hechos en Origami o los pájaros asombrados como los de alguna fábula o el diagrama de una planta como si fuera un cuadro genealógico; todo está plasmado con una inocencia como si así fuese su estilo de vida cerca de la selva donde nació y creció, entre colores y plantas, entre la desnudez de su alma, transparente, como los objetos que dibuja en medio de su paisaje.

Son de Juan Jaramillo los trazos urbanos, abstractos y pesados sobre la tela, fuera de la naturaleza, como si la desconociera. Acrílicos sobre tela, negros que sólo dejan una rendija de colores, como si ocultara sus pecados; de pronto, la placidez de colores pastel como si se le hubiese calentado un poco el alma para mostrarla suave, ligera como el viento.

Cuatro artistas que representan al arte actual en Colombia de buen gusto para que nos podamos pasear un «ratico» por la galería como si estuviésemos en casa.

¿Vidas paralelas?

El Informador, jueves 15 de mayo, 2008.

Fue Plutarco (50-126) al que se le ocurrió escribir sobre las Vidas paralelas y lo que nos queda de ellas son sólo veintidós pares de biografías —una biografía romana, con su paralela tomada de la antigua Grecia— con diferentes personajes que se van alternando entre héroes legendarios, como Rómulo y Teseo: algunos famosos oradores como Demóstenes y Cicerón y políticos como Pericles y César.

Es una obra escrita hace dos mil años por ese erudito que deseaba integrar y festejar —a como diera lugar— esas dos culturas, una, la romana que le toco vivir durante el gobierno del emperador Claudio y la otra que siempre amó, como fue la griega de la antigüedad y que resultó ser su patria chica, pues nació en Queronea ——ahora Capranu— una ciudad griega en la Beocia occidental, junto al río Céfiro y no muy lejos del monte Parnaso.

Fue en su madurez cuando se puso a escribir estas vidas. Entonces vivía en la Isla de Delfos, cerca de la Mikonos, en ese que fue el santuario de Apolo, donde nació bajo una palmera —«yo estuve allí», como decía Goya—, donde inició su restauración generosamente.

Después de este trabajo, siglos después no tardan en aparecer otras vidas, si no paralelas, perpendiculares, como las que escribía el poeta David Huerta en La Plaza, en una época gloriosa del suplemento de El Economista, a principios de los noventas y, siguiendo esta analogía geométrica, él escribía sobre algunas vidas opuestas, una a la otra, que se cruzaban en algún punto imaginario dentro del espacio y del tiempo, con cualquier clase de coincidencia fortuita.

Algo parecido encontramos ahora en el espacio político de este escenario de la vida pública en la capital de la República, como es la del señor de los Pinos y la del señor del Palacio del Ayuntamiento, dos hombres que no se hablan entre sí, pero que, quieran o no, comparten un mismo espacio y tiempo en nuestra política y que coinciden, en ese encuentro forzado por las circunstancias, en un estilo de gobernar que contrasta furiosamente con la de sus mutuos predecesores, como el Fox parlanchin, que habitaba en la cabaña de los Pinos y que se la pasaba gesticulando desde que dios amanecía y la vida perpendicular del Pejelagarto, madrugador parlanchín, que abusó del poder que ocupaba para preparar y hacer su campaña que pensó lo llevaría —aunque siempre lo negó— a los Pinos o como proponía, al Palacio Nacional, ese que da al Zócalo donde se siente como pez en el agua.

Calderón y Ebrard son vidas perpendiculares pero que actúan en paralelo: tienen metas a lograr, son constantes y concentrados, pero, sus mujeres, resultan perpendiculares: una es recatada, bien educada y obediente primera dama y, la otra, es una actriz que escandaliza, por eso creo que se trata de una geometría donde sus vidas son paralelas en el tiempo, perpendiculares con sus mujeres y tangenciales porque no se hablan en ningún momento.

martes, 13 de mayo de 2008

El mundo digital

El Informador, martes 13 de mayo, 2008.

Son dos temas que quedan en el aire y que están relacionados con el fomento a la lectura y los libros que tienen que ver con la actualidad y que nada tienen que ver con ese otro mundo «antiguo» que la ley pretende apoyar sin que se den por aludidos de que va a desaparecer: la tendencia es que tanto los libros, como las revistas estén disponibles en formato digital —sobre todo los libros de consulta o los que usan los estudiantes— y, el comercio de los libros, en cualquier formato, sea a través de librerías virtuales. Pero ninguno de estos dos casos se mencionan en la nueva ley del libro y el fomento a la lectura.

Nadie, estando en su sano juicio, puede estar en contra de cualquier ley, acto, idea o proyecto que fomente la lectura, pues sabemos de sus beneficios, pero, sabiendo la realidad de México, dudo que por decreto se mejore el hábito y con eso, crezca la industria editorial.

Para explicar dónde creo que están las fallas y dónde los beneficios, habría que dividir el problema en dos: uno, lo que se haga para fomentar la lectura es bienvenido y ojala junto al presupuesto haya un plan de acción para promover la lectura como lo hacen en la Feria del Libro de Minería o en la FIL, con el programa «Leer para los demás», y que muchos lectores —como usted— pueda compartir con los demás, la delicia de una buena lectura y la experiencia de hacerlo en grupo, como lo expuse cuando decidimos leer las obras completas de Shakespeare como no podría haberlo hecho de otra manera.

El otro tema, que tiene que ver con el precio único del libro y de la creación de las librerías, no considera los beneficios de la digitalización como pudo haber sido el ahorro de los millones en la mega biblioteca inútil desde antes, en lugar de mejorar la conectividad, una tarea pendiente de la SCT, y haber concluido la digitalización de libros en la UNAM para que los tengamos disponibles en la red o se pueda bajar —baratos— a los nuevos lectores que llegaron para quedarse: el Kindle de amazon.com por $399 dólares o el Sony PRS o la Palm, donde se podrían tener desde los libros de texto, sin el costo brutal de sostener una cadena que nos cuesta como el demonio. Vean, por ejemplo, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, con miles y miles de libros listos para leerse, suponiendo que el hábito y el deseo de lograr ese placer que implica dejar a un lado el mundanal ruido, para poder volar en silencio, usando la imaginación, como esa musa de fuego que nos puede ascender hasta el más radiante del firmamento de la invención.

Apoyar la creación de «LA» librería virtual para ejemplares en español, subsidiar el costo del envío y mejorar el sistema de correos puede que así, nos montemos sobre la realidad del siglo XXI.

jueves, 8 de mayo de 2008

Azul pacífico, la belleza de la simetría por contraste

El Financiero, lunes 12 de mayo, 2008.
Sofía Táboas y el horizonte del océano

Cuántas veces deseamos sentarnos para ver y escuchar el flujo y reflujo de las olas del mar desde alguna de sus orillas y viendo su obra de arte ahí, imaginarnos estar en la playa, sin nada qué hacer excepto ver y escuchar cómo es que las olas se arrastran por la arena, a cualquier hora del día o de la noche, sin importar si levantamos o no la vista para ver el horizonte y detectar su ligera curvatura, pero, sobre todo, ver y escuchar cómo los azules o los verdes se convierten en espuma que parece ser la misma, pero es diferente con cada ola, como si se renovara y fuera la misma pero con diferentes formaciones y por todo esto, quedarnos así, en un estado medio hipnótico, dejando que pase el tiempo y que de vueltas entre ola y ola, sin parar, descansando de las fatigas.

Sofía Táboas es una artista visual que expone en el estudio de la Casa Luis Barragán —catalogada por la UNESCO como Patrimonio Universal— de la ciudad de México, con un par de audiovisuales titulados azul pacífico: dos videos con sonido: uno, filmado con una cámara fija, entre las columnas de un muelle en una playa de La Joya, California, columnas perfectas para enmarcar al fondo el horizonte, en una ventana por donde nos asomamos a ver ese pedazo del alta mar, azul marino y encima, el azul celeste más claro y, en el primer plano y durante cuatro minutos —que se repiten una y otra vez—, las pequeñas olas que van tropezándose entre las columnas —envueltas por algas y caracoles marinos— hasta cruzar —en cada ocasión de diferente manera—, y llegar a su meta rendidas, para recostarse suavemente sobre la arena que reposa en la playa. No termina de hacerlo, cuando viene la siguiente en este movimiento sin fin.

El segundo video se proyecta al mismo tiempo en el muro perpendicular y lo hace con una inclinación que es paralela al ángulo del techo inclinado del estudio. El segundo video está tomado en la misma locación, pero un poco más cerca entre las columnas del muelle y con una cámara manual. Por eso tiembla, además de que la ha girado noventa grados sobre sí misma, para mostrarnos el recorrido de las olas ahora de izquierda a derecha y sólo al final, para que no nos desesperemos tanto, gira la cámara esos mismos noventa grados para que veamos las olas, por un instante, como estamos acostumbrados a verlas en la vida real y en la misma posición pero en diferentes tiempos y por eso escuchamos los sonidos de sus carreras como el que producen al avanzar y cruzar cada una de las columnas del muelle ciertamente desfasadas.

El efecto es doble: por un lado está la simetría y la luz perfecta del primer video, sobre todo si nos colocamos frente a él y no de lado —como está puesto según se entra al estudio— y, por el otro lado, la filmación con los noventa grados invertidos y el ajuste a la inclinación del techo, para que lo veamos, como nunca antes podríamos haberlo visto, violando las leyes de la gravedad y de la simetría.

Pero lo que logra Sofía es hipnotizarnos cuando aflojamos el cuerpo y escuchamos las pequeñas olas del mar desde que se alzan hasta que topan con su cresta espumosa, para irse enrollando en sí mismas y llegar a estrellarse entre los postes de madera del muelle cruzando, con mínimas diferencias de tonalidad y de ritmo, hasta que nos damos cuenta que hemos caído en esa especie de hipnosis, viendo todo el tiempo que queramos —sugiero que se sienten en el sillón de cuero que está cerca de la chimenea— y oyendo la nueva ola que viene y que es diferente a la anterior y como son en la serie que le precede, como si estuviesen concatenadas pero que son diferentes cada una —la misma hipnosis que nos produce ver las llamas de una chimenea, y ver cómo se elevan por los aires las lenguas rojas y amarillas de diferentes formas y tamaños, nunca iguales— para regresar a la frescura del mar —y a su sonido— para asomarnos por la ventana al final del muelle y ver la mole azul marina del Pacífico y que descansa bajo el cielo, más pálido que es el que se refleja como en un espejo.

El color —reflejo de uno y del otro—, se convierten en negro cuando llega la noche —aunque la blanca espuma siga ahí, al borde del desbarranco y las estrellas se reflejen palpitando, sobre todo cuando viajan junto a la reina de la noche— pero ahora lo que vemos es un agua azul verdosa —por la sombra que proyectan las columnas del muelle—, siempre en movimiento, siempre.

De tanto pensar en él, me sabe a sal el pensamiento, escribió el poeta Gorostiza, y así, envueltos por este audiovisual que ha creado Sofía Táboas, nos dejamos ir por los mares, por sus orillas y por sus playas como las que hay en la Bahía de Banderas cuando nos salíamos al atardecer para celebrar, con los pies descalzos, mojados en la arena por las lenguas de ese mar espumoso, lo feliz que éramos sólo de saber que estábamos vivos.

Con azul pacífico vemos cómo todo cambia para que siga igual en una simetría que disfrutamos por contraste.

martes, 6 de mayo de 2008

Dividir para vencer

El Informador, martes 6 de mayo, 2008.

Los pronósticos apuntaban hacia la división irremediable entre las fuerzas de la izquierda congregadas en el PRD y, haciendo una paráfrasis de García Márquez, es la crónica, si no de una muerte, sí de una separación anunciada.

Alejandro Encinas declaró que había que refundar al PRD y «revisar, no sólo las normas de convivencia, sino identificar las bases de identidad política e ideológica que tenemos». Por supuesto, Encinas critica a Jesús Ortega por haber impugnado los discutidos resultados en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, señalando que los trapos sucios se lavan en casa pues él, por su parte, propone que se castigue a los que hicieron fraude «incluso por la vía penal».

Las acusaciones son mutuas y el triunfo resulta ser de Encinas, un hombre que ha sido leal a López Obrador y, por lo tanto, un operador bien entrenado en esas filas desde que fue Secretario de Desarrollo Económico, Secretario de Gobierno y Jefe del DF y, cuando joven, miembro distinguido —en esa otra vida— del Partido Comunista.

Los integrantes de la Nueva Izquierda, muestran otra cara de la medalla y por eso, no deben de tardar en formalizar lo que sería el nuevo partido con una izquierda más civilizada, por decirlo de alguna manera, una izquierda que respeta a las instituciones, que ve el mundo como es, complejo y global y que está dispuesta a llegar al poder a través del ejercicio democrático, como el resto de los partidos políticos y no, como lo ha demostrado AMLO con un populismo autoritario, con la FAP y la toma del Congreso.

Encinas desea revisar todo y expulsar de sus filas a los que no están con AMLO, pues sabe que «aquellos que no están con él, están en su contra»; por eso, propone revisar las normas y los referentes que deben guiarlos en el futuro inmediato y que ya no son los que se tenían desde hace años, ni mucho menos, pues ahora la identidad ideológica es una: la que propone AMLO y se acabó.

Con esto pretende que haya un clima unilateral, sin disidencia alguna, ni debate, sólo consignas, aplausos y las adulaciones que aseguren —como en los gobiernos absolutistas— que la realidad es esa que describe el líder máximo y no como la que cree el resto del mundo.

Desea un partido nuevo, distinto y, para eso, han estado trabajando desde hace tiempo formando las bases, como las que ya han formado y que ahora tienen más que hacer: marchas y plantones donde se disfrazan y juegan a la toma de las calles y edificios mientras bailan demostrando así su irreverencia y su fidelidad como nunca antes, pues de tanto repetir —en base a consignas— cómo es el mundo que ha inventado su líder, creen que es la realidad real y no una obsesión producto de la paranoia y la frustración.

Parece que han logrado dividir para vencer y poder ejercer su populismo autoritario.

jueves, 1 de mayo de 2008

La mujer de antes en la frontera del terror

El Financiero, lunes 5 de mayo, 2008.
Una historia que recuerda a Medea, la tragedia griega

La mujer de antes es una obra de teatro que tiene su estructura dramática y que tiene que ver con la vida de una familia de clase media baja en cualquier país de Occidente. Escrita por Roland Schimmelpfennig (1967-) cae como plomada sobre la realidad y aunque no debería de parecernos extraña, desde su inicio sucede algo que hace que un matrimonio, agotado después de diecinueve años de casados, retiemble en su centro la tierra.

El reparto es el siguiente: Frank (Rodolfo Arias), es un marido mediocre, blandengue, mandilón e indeciso; Claudia la esposa (Erika de la Llave) es la que manda en la familia y es una fiera que saca las garras para defender su territorio hasta la muerte; Andreas (Bernando Benítez), es el hijo adolescente, inculto, frívolo y grafitero que cree que con su «tag» logra tener algo en esta vida; Tina (Rocío Leal), es la novia de Andreas, con quien vaga por las calles, se encueran en la casa de sus padres y, después de hacer el amor, juegan a ser voyeurs por esa misma casa; Romy (Alicia Laguna), es la frau von früher, una mujer de antes aparece de la nada, exigiendo que Frank le cumpla las promesas de juventud y por eso se convierte en el pivote de la trama.

La mujer de antes es una de las dos obras que se presentan en mayo como parte del Ciclo del Teatro Germánico Contemporáneo. Ésta obra se presenta en el Teatro del Granero con un aforo de sesenta personas y con asientos no numerados hay que llegar temprano para poder disfrutar de la obra. Estará hasta el 25 de mayo. Se puede reservar por Ticketmaster.

Es probable que Schimmelpfenning haya recurrido a varias fuentes: una de ellas, pudo haber sido Agatha Christie (1891-1976) con alguna de sus novelas de misterio; otra puedo ser una nota roja de los tabloides alemanes; y la más segura de todas es Medea, la tragedia griega de Eurípides, donde leyó con cuidado la escena cuando el Mensajero le narra a Medea la boda entre Jasón —el ex marido de Medea, que le había jurado amor eterno sólo para que le ayudara a robarse el vellocino de oro— y la hija de Creonte: la dueña a quien ahora servimos en tu lugar —le contaba el Mensajero a Medea— antes de que llegaran tus dos hijos miraba a Jasón con amor; después veló su rostro y volvió a otro lado sus mejillas, mostrando su disgusto al entrar tus hijos… al ver tu regalo, no persistió en su actitud y le prometió a Jasón hacer cuanto él deseaba y, antes de que salieran los tres del palacio, tomó el gentil vestido y se lo puso, y adornó sus rizos con la corona de oro… al poco tiempo presenciamos un espectáculo horrible: se alteró su color, retrocedió vacilante, tembló todo su cuerpo, y apenas pudo llegar al trono…

Es una obra trágica con un anti-héroe —como pueden ser el padre de una familia como esa— que sucumbe contra el destino, y en la mimesis nos puede provocar una cierta compasión —o, en este caso, un terror— que debe producir, como efecto, la purificación de las pasiones y la catarsis de nuestras angustias.

Cuando la mujer de antes se presenta, cae, como debe caer, la espada de Damocles un día cualquiera o como se cae de repente un cuadro un día cualquiera. Así, llega Romy, la mujer de antes, para caer en plomada en medio de una familia que se tropieza con ella y, a partir de ese momento, nos inquietamos frente a su extraña obsesión: la exigencia nostálgica —como Medea— y la reclamación, veinte después, de la promesa de amor hecha en su juventud, como cuando Jasón le había jurado amor eterno, sólo para que Medea le ayudara a robarse el vellocino de oro. En el caso de Frank y Romy, para que se dieran un revolcón.

La obsesión es la terquedad personificada de un demonio de mujer que pudo morir, no sabemos por qué, de una pedrada. Pero los dioses estaban en conflicto —como en la Ilíada—, y la protegen para que pueda concluir su tarea.

La nostalgia es una máscara peligrosa y es de plomo y cae como algunos de nuestros recuerdos —a la hora menos esperada—, como aquella novia que después de haberle prometido amor eterno, la abandonamos sólo para enterarnos, años después, que ha muerto en un accidente y desde ese día nos sentimos culpables. Ha caído la espada.

Algo así sucede en este otro espacio de la realidad: la inocente mujer de antes llega como los malos augurios. La historia se empalma entre las dos generaciones que hacen la misma promesa pero con diferentes expresiones: los viejos juraban «amor eterno»; los jóvenes no se juran nada, sólo se dicen «adiós, te quiero, pero no nos volveremos a ver», acostumbrados a revolcarse cuando se les da la gana.

Hay flashbacks que nos ayudan a ver lo que vimos por si no lo vimos bien. Y por todo esto: la trama, la actuación y la buena dirección de Jorge A. Vargas, resulta que La mujer de antes, es una puesta en escena sorpresiva que nos mantiene entre la frontera del terror, como si fuera el mismo diablo.

Agenda de la migración

El Informador, jueves 1º de mayo, 2008.

No debería ser, pero los tiempos para avanzar en el tema de la migración no son los mejores. Hoy 1º de mayo, día del trabajo, han anunciado que se llevarán a cabo marchas y movilizaciones en los Estados Unidos para recordarles a las autoridades de ese país que las medidas que hasta ahora han tomado han sido inútiles.

Gloria Saucedo presidenta de la Hermandad Mexicana en California se prepara para ir al Congreso y llamar la atención, al tiempo que habrá debates, festivales y otras actividades cívicas con una idea en la cabeza: recordarles a los políticos norteamericanos que los inmigrantes mexicanos son gente que ha aportado algo —desde la mano de obra en los trabajos pesados, hasta investigadores en las Universidades— y que es gente que piensa y que actúa lo más legalito que se puede. comprometidos como parte de esa sociedad pluricultural en medio de un gobierno democrático.

Pero los tiempos y las agendas no están alineadas con las buenas intenciones, pues están, por un lado, en medio de una precampaña demócrata que hasta ahora no hay ganador y ni Obama ni Clinton dan su brazo a torcer —aunque lo tendrán que hacer a finales del mes— y, por el otro lado, los republicanos con John MacCain al gane, aunque le falta la carrera del cierre y, por el otro, con un gabinete que está recogiendo su tiliches para irse a casa frustrados por el proceso que han apoyado pero que como dijo Nancy Pelosi, Presidenta de la Cámara, que si no se involucra —que lo dudamos que lo haga— el presidente Bush, junto con el liderazgo republicano y lo hacen de una manera positiva, en lugar de andar buscando esa agüita para que caiga en su milpita política, los legisladores terminarán cada vez más frustrados en este tema —como en otros.

Las promesas de campaña que, por cierto, no han resultado claros en el tema de migración y menos contundentes, no han considerado a esa buena docena de millones de indocumentados que viven en ese país y que están cada vez más vulnerables, por eso, en la balanza de las esperanzas, que se había cargado más hacia los demócratas, parece que no funciona y, por lo pronto, se ve cada vez más lejos que haya una verdadera reforma que abarque a todos, «abarcadora», como dijo el demócrata Luis Gutiérrez, quien aclara que si sólo se contraten inmigrantes especializados para empresas de software, se deja al resto, que son los trabajadores de la mano de obra dura, en el aire y el problema se complica más, mientras nos enteramos que aumenta la inmigración de los mixtecas y otomíes, desprovistos, de herramientas para defenderse de la brutal explotación de los polleros o de los empleadores.

Y de nuestro lado, el crecimiento no da para la creación del volumen de empleos que los retenga y así, volvemos a darle de vueltas a este círculo, sin salir por alguna de sus tangentes.