miércoles, 30 de julio de 2008

Cómo medir el paso del tiempo y cómo ignorarlo


El Financiero, lunes 4 de agosto, 2008.
XXX Festival de Música de Cámara en San Miguel Allende

San Miguel Allende.— Cuando nos damos cuenta que este año cumplen treinta de celebrar el Festival de Música de Cámara en San Miguel Allende, sabemos cómo ha pasado volando el tiempo, pues, desde los 90’s que descubrimos ese festival, lo hemos disfrutado cada año con la música que ofrecen y, sin querer queriendo, cuando logramos sumergirnos en la intimidad de las orquestas de cámara, ignoramos el paso del tiempo, por lo menos, durante esos minutos mientras interpretan su música, si es que podemos sumergirnos durante los conciertos.

Una vez más, echan la casa por la ventana. El Festival inició el pasado jueves 31 de julio con los Cantos Huastecos (2002) de Jesús Echeverría, interpretado por el Cuarteto Carlos Chávez, además de la conferencia que ofreció sobre el panorama histórico de la música de cámara. Todo esto, por supuesto, en el Teatro de Ángela Peralta, donde se llevan a cabo la mayoría de los conciertos, hasta el domingo 17 de agosto, cuando concluye este treintavo Festival.

Son diferentes las variables las que nos impelen ir a esta ciudad colonial recién catalogada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Una es simplemente el placer de caminar entre sus calles, después de la lluvia, preparándonos para comer en los cada vez mejores restaurantes o comprar algún cuadro en alguna de las galerías o andar entre las tiendas de arte o entre las de curiosidades o mejor tomarse un café frente al teatro de Ángela Peralta antes de concierto y comprobar cómo es que cada año la sociedad —formada principalmente por los norteamericanos residentes—, se organizan para que fluya el festival sin mayores tropiezos, integrando en sus comités de voluntarios, a medio mundo, desde los que aceptan hospedar en sus casas a los músicos y a los alumnos de música que han sido aprobados para que reciban clases maestras de parte de los profesionales, como las recibirán este año del Sinergy Brass Quartet, o el Quinteto de alientos de Bellas Artes, el Trío Ahn o el Trío Poulenc o el Miami String Quartet, el Cuarteto Carlos Chávez y el Cuarteto La Catrina.

Tienen el apoyo del CNCA y del INBA, sí, pero la chamba la hacen estos miembros de la sociedad que cada año —desde hace treinta— traen a unos músicos de primera, para dar y recibir los frutos de su oficio: dar su tiempo y energía para que se lleven a cabo una serie de conciertos y dar sus clases maestras a los estudiantes de música que llegan de todo el país para mejorar sus técnicas instrumentales; al tiempo que reciben el fruto de estos oficio y lo que significa esta aportación cultural, que regresa a esa sociedad donde aplaudimos su esfuerzo aquellos que sólo recogemos los frutos de sus esfuerzos.

Para esta semana se esperan buenas noticias: el jueves 7 estará el Quinteto de Alientos de Bellas Artes ofreciendo obras de Ibert, Lefebvre, Deslandres y Francaix —todos ellos compositores contemporáneos que no hemos escuchado antes, con obras para instrumentos de aliento— mismos que descubriremos en esta ocasión y ojala nos sorprendamos, si es que logramos entrar en ese mundo y, por qué no, encontremos las emociones que produzcan, como la nostalgia del corno y no solamente su aportación práctica en las antiguas cacerías, con los que los relacionamos y que se utilizaban para indicar el protocolo de la cacería.

En este ambiente de música con alientos, el viernes 8 estará el Synergy Brass Quintet interpretando unas obras breves como es La procesión de los nobles de Rimsky-Korsakov (que forma parte de su Mlada), dos danzas renacentistas: Alman de Thomas Morley (1557-1602) y El conde de la mascarada de Oxford de William Byrd (1543-1623), compositores isabelinos que son una delicia, sin dejar de repasar algunas versiones de las Cantatas de Juan Sebastián Bach, ni la Obertura del Barbero de Sevilla de Puccini o los Simple Gifts, parte de la Primavera en los Apalaches de Aaron Copland (1900-1990) que son un verdadero deleite. Antes de terminar este concierto, el Quinteto Synegry interpretará My Heart del maestro Louis Armstrong (1900-1971) y no se irán sin repasar tres de las canciones clásicas de Porgy & Bess aquellas que escribió el compositor más popular de los EUA: George Gershwin (1898-1937).

El sábado 9 de agosto estará el Trío Ahn interpretando el Dies Irie —los días de la ira, y el terrible juicio final— de Kenji Bunch (1973-) y de Fernando Otero (1971-) Contacto Permanente. Interpretarán la Premiere de Pat Metheny (1954-), Yu-Ryung, y la transcripción de Kenji Bunch de la obra My Funny Valentine de Richard Rodgers.

Así seguirá el festival hasta el domingo 17 de agosto, por lo pronto, pasearemos por San Miguel en esa cita que tenemos desde hace años donde se juntan varias sensaciones: el placer de escuchar música de cámara, y el de estar felizmente acompañados, envueltos en esa luz que se produce la intimidad de las emociones.

Falso movimiento

El Informador, jueves 31 de julio, 2008.

En lo que aparentemente fue la primera reunión, durante este sexenio, entre los tres partidos para discutir las reformas a PEMEX, misma que nos produjo un cierto alivio creyendo que era una señal para que empezamos a caminar por la alfombra roja de los acuerdos, como los que han hecho los españoles después de Francisco Franco (1892-1975) para pasar a la democracia, como la reunión del Palacio de Moncloa o como la que tuvieron la semana pasada, para ponerse de acuerdo en lo político, que les ha permitido mejorar su nivel de vida, a paso veloz y poder llevar a cabo las reformas que requiere la modernidad del siglo XXI en plena globalización, incluyendo lo que fue su entrada a la Unión Europea a través de este tipo de acuerdos. Pero nuestro alivio sólo fue un falso movimiento y las esperanzas duraron poco.

Los tres partidos se reunieron en México para acordar que «el proceso legislativo sea el espacio para resolver las diferencias y el tema de la modernización de PEMEX en el marco de la Constitución y de las leyes que tenemos los mexicanos», ¡vaya acuerdo, qué bárbaros, qué adelanto!

O el segundo, «mantener el diálogo entre los tres dirigentes nacionales de estos partidos», bueno, no está mal, abrir las puertas y empezar a sentarse en esta que más bien es una «feria de vanidades».

El tercero de estos acuerdos fue la promesa de volver a reunirse «en un plazo breve, sin que se definiera una fecha» y, para que no creamos lo banal de estos acuerdos, el cuarto y último fue que, en esas hipotéticas y futuras reuniones, «podrían estar acompañados por algunos de los legisladores de sus partidos». Mucho ruido y ni una miserable nuez.

Fue un falso movimiento, como la finta que le hacemos en el tenis a nuestro contrario —en este caso sería la opinión pública—, y hacemos como que vamos al otro lado de la cancha, sólo para que el contrario nos responda exactamente donde estábamos y regresemos, como lo habíamos pensado hacer, para remacharlo y ganar el punto.

El primer acuerdo sólo menciona lo que está dicho en la Constitución y, aunque logra disminuir el valor del referéndum del PRD en DF en contra de la intervención de la IP y el desarrollo de PEMEX, que no fue sino una estrategia puesta en práctica por los marcelo-lópezobradorista que prefieren los falsos movimientos para ocultar su cada vez menor poder de convocatoria, tirando los dineros de la ciudad y del partido provenientes de nuestros impuestos, en este falso referéndum o en sus reuniones periódicas en el Zócalo.

Lo que hace falta es que estos acuerdos sean más contundentes y se avance en verdad, no en falso, en las reformas pendientes que nos permitan seguir caminando por el camino del progreso. Dicen que se reunieron para evitar los «albazos legislativos y los dictámenes unilaterales en los anteproyectos, fuera de las comisiones dictaminadoras», bueno, tal parece que es efecto de una cierta paranoia.

martes, 29 de julio de 2008

Estigma de la IP

El Informador, martes 29 de julio, 2008.

Las preguntas hechas en el intento de referéndum capitalino sobre si estamos de acuerdo que en la explotación, transporte, distribución, almacenamiento y refinación de los hidrocarburos puedan participar las empresas privadas, creemos que son unas preguntas amañadas, dirigidas por unas personas con una mentalidad anacrónica que adopta el nacionalismo fundamentalista que impide progresar.

La pregunta no hace sino reforzar las ideas del siglo pasado y, por supuesto, vienen de un PRD con una mentalidad parecida a la que se tenía en ese siglo, sin que haya manera alguna para que entiendan cuáles son los retos que hay que vencer en este siglo XXI que clama por líderes que manejen el mundo de las alternativas y las posibilidades, basado en la esperanza y en las aspiraciones reales de la gente, así como en la innovación de estrategias, en lugar de ser una réplica de los patrones que representan al pragmatismo constreñido.

Desean nacionalizar todo y meternos en esa camisa de fuerza que aprieta como lo hace la burocracia. Una camisa que promueve la corrupción —sindical, gubernamental o privada— y un sistema económico como el que había hasta que se quebraron los muros de la URSS en Berlín.

La revolución de 1910 satanizó a los hacendados, a la dictadura y de pasada, arrasó con la inversión extranjera y la iniciativa privada, para dedicarse a repartir las tierras, nacionalizar el petróleo —por ser parte de la soberanía— y crear al Frankenstein, cabeza de la nueva familia revolucionaria —PRI— para dedicarse en una nueva dictadura de partido a administrar los recursos por más de setenta años, insistiendo en los beneficios del nacionalismo —«ese que sólo es un provocador de guerras», como decía Chaplin— aplicando los conceptos de la soberanía a su antojo, manteniendo su actitud paternalistas —y el voto corporativo— para poder llegar a meterse hasta en la sopa de la banca.

Con el acarreo de algunos votantes —la burocracia capitalina—, la instalación caprichosa de algunas casillas, una tinta indeleble que se borraba y, para que no digan, unos regalitos a cambio de su voto, fue lo que caracterizó este pasado domingo popular de escasa asistencia en las urnas.

El poder basado en el nacionalismo dominó un siglo y ha impuesto su sello en las clases bajas, acusando a la iniciativa y a la propiedad privada como si fueran al mismo diablo, causantes de la explotación y del enriquecimiento individual, sin importar cómo es que se logra.

Tres generaciones bajo la sombra de estos principios revolucionarios han hecho más difícil, aunque no imposible, quitarse esas ideas anacrónicas para tener una actitud diferente a la de esos viejos solapados nacionalistas que siguen explotando y satanizando la inversión e iniciativa privada, nacional o extranjera, como si fueran los «chupa cabras» que se beben nuestra sangre.

Por eso nos ha costado trabajo reconocer que, con nuestra iniciativa —privada— podremos mejorar nuestra condición y, si juegan lo más legalito que se pueda, podrán tener en esta vida un nivel mejor.

jueves, 24 de julio de 2008

Del Toro embiste con Hellboy II

El Financiero, lunes 28 de julio, 2008.
Hellboy, Hancock y Batman para el verano

No cabe duda que los distribuidores y productores de películas tienen calculado a la perfección el perfil de sus clientes durante el verano: niños y jóvenes de vacaciones —con todo el tiempo del mundo para ir al cine— para poder surtirles con largometrajes que imaginan satisfacen a este perfil de consumidor.

Tal vez por eso vino Guillermo del Toro a colocar la puntilla entre los cuernos de esa bestia diabólica como la que embiste en su segunda versión de Hellboy II y el ejército dorado y competir durante esta temporada con un genial Batman el caballero de la noche o un malhumorado Hancock para repartirse ese pastel entre los tres.

Del Toro está hecho una estrella desde que por su talento logró colarse a las ligas mayores y vino a paserse un instante por entre los pasillos de las salas de cine del centro cultural Antara, junto la guapa Liz Sherman (Selma Blair), la compañera del más feo de la película, «el rojo» Hellboy (Ron Perlman) —actor de Guillermo del Toro desde que hizo Cronos en 1993— , con su rostro y quijada cuadrada y con Abe Sapien un especie de anfibio, actuado por el larguirucho Doug Jones que intentan «salvar el mundo» de su destrucción total.

El director se paró frente a la pantalla para hablarnos —con su lenguaje florido, con el que acostumbra pour épater le bourgeois—, sabiendo cómo se actua dentro de estas ligas, donde el show-must-go-on, y por eso le explicó al público invitado a la Premier, que estaba satisfecho con lo que había logrado en esta segunda película de su superhéroe, donde había podido filtrar varias de sus obsesiones en esos mundos de seres fantásticos y oscuros, como los que se había construido en su cabeza desde la infancia, dedicada a plenitud a llenarla con imágenes de los comics —de los que sigue siendo un apasionado coleccionista— como fue Mike Mignola, autor de Hellboy, el superhéroe, en donde ha podido integrar a otros de sus recuerdos, como son las películas de Ali Babá y los cuarenta ladrones o algunas de las escenas clásicas de la Guerra de las Galaxias, pasando por las películas —¿mudas?— donde el horror del monstruo —incluyendo al gorila de gorilas, como fue King Kong— ataca Nueva York.

Por eso, armando con un especie de «collage nostálgico» nos lleva desde los momentos de la infancia del niño rojo, hasta su vida como un adulto cualquiera que, a pesar de tener unos poderes sobrehumanos, es más humano que el vendedor de seguros de algún pueblo de Texas; es un común y corriente como puede es una familia de clase media-media, con sus conflictos matrimoniales, las parejas que se gritan todo el día porque deja los platos sucios o por el desorden en su casa, pasando por esos momentos de orgullo o de ternura cuando se entera que su mujer está esperando un bebé —que resulta son dos. Es una pareja trabaja con un especie de departamento de «paramentales», parte del gobierno estadounidense.

Lo que nos ofrece es pura acción desde que empieza hasta que termina y una serie de luchas intestinas entre el gran controlador del mundo que pretende echar a andar al ejército dorado, indestructible, pasando por todos los monstruos que se le pudo ocurrir a del Toro, como es el pulpo «dador y destructor de vida» que hace un despliegue de su maldad destructiva, sin razón alguna, y cuando muere deja a su alrededor el origen de la vida, el polen que tanto requiere este mundo. La acción por la acción misma para tarados mentales.

Si no fuera por dos o tres escenas de humor, podría haber resultado un bodrio agotador entre las luchas orientales, las artes marciales sofisticadas, pasando por los occidentales golpes secos que ofrece este vaquero paramental, para acabar en el suelo pero que puede resistir casi todo, excepto la separación de su mujer, por lo que se pone a beber sus buenos paquetes de cerveza Tecate, con su amigo el anfibio asexual que, a su vez, parece que se ha enamorado de Nuala, la hermana gemela del mal encarnado príncipe Nuada, que desea dominar el mundo en contra de los deseos de su padre, y los dos terminan llorando —tal vez su nostalgia por las películas anacrónicas de Pedro Infante—escuchando una canción romántica, suspirando porque regrese pronto su mujer, que es la única que le da sentido a su roja vida.

Los efectos especiales abundan y la anarquía entre los géneros domina en este film como es el bar de los elfos, como el que había —más congruente— en la Guerra de las Galaxias y así, llegamos a conocer a los soldados del ejército dorado, robots casi indestructibles, unas esferas doradas que se abren y crecen como gigantes para pelear contra de quien se les ordene que se auto-reparan para ser, prácticamente, el peor de los ejércitos que alguien puede enfrentar, aunque pueden ser destruidos, hasta que uno despierta de esta pesadilla.

Iniciativa Mérida II

El Informador, jueves 24 de julio, 2008.

Si algo se ha hecho a fondo con los recursos que tenía disponibles el presiente Calderón desde el primer día de su gobierno, ha sido organizar la guerra frente al crimen organizado y al narcotráfico —metido hasta las cachas, infiltrado por todas la venas del órgano social que se reproduce como el cáncer—, al que no se le ve final como Hércules no lo se lo veía a la hidra de Lerna, aquel monstruo de mil cabezas que tanto daño hacía a la sociedad, como el que daño que produce la droga que afecta la conducta y el comportamiento social de comunidades en enteras y cuya adicción es el origen de una demanda que provoca transacciones multimillonarias, que se van embarrando entre las manos de los intermediarios.

Este año, el Senado de Estados Unidos aprobó el plan de cooperación bilateral con una asignación de $400 millones de dólares y el Congreso acaba de aprobar, hace una semana, otros $350 millones de dólares que se entregarán el año que entra, una vez que se han eliminado los capítulos que consideramos eran una mayor «intrusión», pues condicionaba los fondo a ciertos cambios, de tal manera que las unidades policiales y militares pudieran enfrentar a la justicia y que se mantuvieran ajenas a la corrupción y a la violación de los derechos humanos.

Ahora, aceptan que el Gobierno de México sólo informe sobre las actuaciones de sus fuerzas al Departamento de Estado norteamericano que, a su vez, tendrá que rendir un informe ante los comités de apropiaciones de las dos cámaras en EUA sobre la aplicación de esos fondos.

Originalmente se hablaba de aportaciones alrededor de los $1.4 miles de millones de dólares mismos que se dest9inarían a ese programa que nació en enero del 2007 por iniciativa de dos congresistas estadounidenses: Silvestre Reyes y Henry Cuéllar y no, como se cree que fue, de la propuesta entre Calderón y Bush, durante su encuentro en Mérida a fines de ese año. De todas maneras, los dos mandatarios están por supuesto de acuerdo y apoyan el plan.

Esos millones de dólares vienen bien para esta lucha intestina —ahora hasta para detectar a los submarinos o sumergibles colombianos— en esto que se parece más a la guerra contra el terrorismo —el estigma del siglo XXI— con unos individuos que hacen lo que sea, bajo la férula del dinero y que bailan con quien les toquen.

El Ejército recibirá helicópteros, entrenamiento y capacitación para su mantenimiento, así como equipos electrónicos e instrumentos para hacer inspecciones más eficientes en las aduanas y la Marina, podrá adquirir aviones de vigilancia y tener una mejor capacitación.

Cuando MacCain vino a México señaló que «es el acuerdo más importante para estimular una lucha real que permitirá romperles la espalda de los narcotraficantes».

En donde ha estado Calderón, ha sido felicitado por este esfuerzo —enorme— de una lucha intestina, día tras día, sin perder la esperanza de que algún día, podamos vivir más tranquilos.

martes, 22 de julio de 2008

Yo (también) acuso

El Informador, martes 22 de julio, 2008.

Tal como lo hizo Emilio Zola en 1898 a favor del capitán Dreyfus en una carta abierta dirigida al presidente de Francia, M. Félix Faure que fue publicada en L’Aurore, ahora yo (también) acuso al Gobernador del Estado de México por despreciar una obra de arte como las Torres de Satélite y faltarle al respeto a la población que circula por esos rumbos, a los que no les permitirá más disfrutarlas con el paso del segundo piso. También acuso al INBA, por no poder hacer una declaratoria provisional de las Torres como Monumento Nacional, con lo que se impediría la obstrucción de las Torres, todo por ahorrarse unos millones de pesos, pues no hay (mayor) problema para deprimir esa sección del segundo piso para demostrar así su respeto a la sociedad para que disfrute del arte público monumental como bien se lo merece.

Pero no van a respetar la pureza de esa perspectiva y sólo van a seguir oscureciendo el entorno urbano que cada vez se parece más a la ciudad Gótica del «Caballero de la noche».

No se dan cuenta que si respetaran la visibilidad de esa obra de arte, ganarían puntos. La gente reconocería su escala de valores y el respeto que le tendrían a las obras de arte —una actitud heroica por estas latitudes— y el derecho que tenemos de disfrutar de una escultura representativa del arte moderno mexicano.

Técnicamente, aunque no sin dificultades, se puede deprimir —como le dicen a los pasos subterráneos— en esa sección del segundo piso. De no hacerlo, prohibirían la visibilidad y el encanto de estas esculturas que son parte del acervo de la arquitectura emocional, diseñada por el único Premio Pritzker mexicano, el arquitecto Luis Barragán, en colaboración con Mathias Goeritz y que resulta ser una obra símbolo para lo que fue el proyecto de Mario Pani, cuando en 1957 ejemplificó la modernidad urbana con la primera ciudad satélite al Distrito Federal.

La política irreverente de un Gobernador, prohibirá a la gente que disfrute de una obra arte, así como la desidia del INBA, demuestran su actitud irreverente y poco civilizada, así como, la ausencia de una visión que les permita evaluar lo que ganarían si, en lugar de evitar que se disfrute esta obra de arte, defendieran su valor y el propósito original y, de pasada, limpiaran el espacio de las cochinadas visuales que dañan a la obra hoy en día, para que la gente lo disfrute como originalmente fue planeado, en lugar de inhibir y evitar que se produzca esa emoción estética por unos cuantos segundos, mientras se pasa por ese rumbo.

Si los deseos y los suspiros del alma que se producen cuando vemos las torres esbeltas y delicadas, valieran un peso por cada esperanza que nos ofrece, pronto se pagaría la diferencia para poder seguir disfrutando de esa obra que expresa emociones que trascienden a aquellos que las desprecian a la poesía en la vida y al instante fugaz, pero esperanzador como el que poduce esta obra de arte.

jueves, 17 de julio de 2008

Diálogos de María Sada con los maestros del siglo XX

El Financiero, lunes 21 de julio, 2008.
Una original historia del arte moderno en la GAM

María Sada dialoga con trece pintores que marcaron su diferencia en el siglo XX y por eso, en su momento, cambiaron la manera de hacer, expresar y juzgar las artes plásticas. María lleva a cabo su diálogo por el gusto de ejercitarse con cada uno de ellos y, de esta manera, nos permite repasar la historia del arte de ese siglo. Son trece los pintores que ha estudiado —hasta el fondo de su alma— y una vez que los ha entendido, rescata alguno de sus aspectos relevantes como Platón lo hizo en sus otros Diálogos sólo para recopilar las enseñanzas de su maestro Sócrates.

María lo hace con estos maestros del XX y el resultado es sorprendente: trece obras de arte que felizmente ha colgado en las paredes de la Galería de Arte Mexicano (GAM) para que redescubramos la historia de las artes plásticas y disfrutemos con María el diálogo que establece con cada uno de ellos.

Estudiosa de la restauración, en lo que fue su oficio primario, interviene a cada uno de estos artistas en forma individual, después de haber interiorizado en su interior y saber qué deseaban hacer o qué dejar a un lado, para que María lo traduzca y nos ofrezca estas bellas obras, lúdicas y bien trabajadas, dejando a un lado las flores que pintaba hace tiempo, tan parecidas a la intimidad de las mujeres, con esas corolas que parecen estar listas para el acto sexual, como la corola lugular con su filamento que surge erecto o la corola papillonada de una flor voluptuosa que nos enseña su carnosidad y sus ondulaciones, donde no podemos menos que imaginar la intimidad de la mujer.

Pero ahora María dialoga con Kandisky, quien tuvo el impulso de experimentar con los colores y las formas para expresar su necesidad interior, tal como lo definía, pues para ser expresivo —decía—, no era necesario representarlo con personajes pues «el impacto de un ángulo dentro de un círculo, puede ser parecido al efecto que produce el dedo de Dios tocando el de Adán en la obra de Miguel Ángel».

Después de interiorizarlo, María nos ofrece uno de los cuadros más impactantes de su exposición: colores en movimiento, manchas con los que María dialoga con ese gran artista y que sólo pudo hacerlo «a través de la contemplación», pues así María comprendió «el espíritu representado y el trabajo de lo que fue la primera representación abstracta en 1910 y, hasta que entendí el movimiento de la mano y del pincel y el sentimiento y la emoción del momento en que hizo esta obra, puede hacer este cuadro». Es un dialogo perfecto en donde la emoción —sumadas las dos bandas de Kandiski más la de María— pasa directa al observador y por eso logra tal éxito que lo disfrutamos enormemente a través de esta versión de María.

Por ahí está su diálogo con Matisse, líder del fauvismo y del «sentimiento interior» para concluir con cuatro pequeños óleos y el uso de los planos de color, tal como lo hizo Matisse en su «Estudio rojo», los patrones de sus telas, algunas de sus líneas y siluetas en la versión de Sada-Matisse.

Kasimir Malevich es el fundador del «Suprematismo» y aseguraba que la realidad del arte era el producto de los sentidos y del color en sí mismo. Por eso vemos un lino crudo, donde María sobrepuso dos imágenes: el círculo negro típico de Malevich y la selva de lluvia de ella, como si fuese una fotografía con una doble exposición.
María dialoga con otros diez artistas de este nivel: con el surrealista Duchamp, autor del Desnudo descendiendo las escaleras, del que decía que no era una pintura, sino «una expresión del tiempo y del espacio a través de la presentación abstracta del movimiento...» o con Picasso, Schwitters, Beuys, Warhol, Jasper Johns, Ryman y Gabriel Orozco. Diálogos plásticos como los filosóficos de Platón.

Si recorremos con calma la exposición, caminamos en medio de los laberintos de esa original historia del arte moderno, asombrados de la cantidad de trabajo que hubo detrás de cada uno de estos cuadros hechos con la paciencia que sólo una buena restauradora puede tener.

Está su diálogo con Jackson Pollock en una aproximación diferente: decidió tomar un esmalte con el mismo formato, pero en lugar de hacerlo «action-painting», como lo hacía ese artista, lo hizo con el lenguaje pictórico de María, es decir, «pintando» la tela puesta en caballete, con pincel y óleo. Un diálogo que parecía imposible y que María lo pudo hacer perfecto y bellísimo.

Con Cy Twombly el diálogo resulta mejor que la obra del maestro —como le sucede a Platón con algunos de los suyos— y a partir del principio de que «la línea vale por sí misma», surge un paisaje extraño, que nos recuerda las pinturas orientales, con sus cumbres nevadas hecho en una madera con yeso muerto y pulido y el óleo, como si fuera una placa de piedra y dos grietas que las usa para dialogar.

María Sada nos muestra su generosidad y entrega a su arte, que todavía tiene mucho para expresar los sentimientos interiores y sobre todo, donde puede seguir jugando.

Historias paralelas

El Informador, jueves 17 de julio, 2008.

«Una clase o un partido no se elimina sino cuando ya se ha eliminado a sí mismo» —escribió Indro Montanelli en su Historia de Roma donde he encontrado muchas analogías entre esa Roma del II siglo a.C. y nuestra realidad. Por eso me he permitido reproducir este fragmento de esa historia para que usted juzgue si tengo o no razón cuando vemos que sucede todo esto en nuestros días en el PAN, PRI o PRD.

«Todo, entonces —escribió Montanelli—, no era más que cuestión de dinero. Comprar la elección a un cargo era una operación normal y había toda una industria para procurar votos con los técnicos especializados: los intérpretes, los divisores y los embargadores.

»En la época de Lucio Cornelio Sila (138-78 a.C.), para que Pompeyo consiguiera la elección de su amigo Afranio, invitó a su palacio a los jefes de tribu y contrató sus sufragios como si estuviese comprando sacos de manzanas.

»En los tribunales ocurrían cosas peores: Léntelo Sura, absuelto por los jueces por dos votos de mayoría, dijo, dándose una palmada en la frente: «Qué mala suerte... he comprado un voto de más y ¡lo que me costó...!»

»Todo dependía del dinero y éste se había convertido en la preocupación de todos. En la burocracia había algunos, funcionarios competentes y honrados, pero la mayoría eran unos ladrones incompetentes que, por ejercer un cargo en provincia, no sólo renunciaban a los honorarios, sino que los pagaban, seguros de que en un año se resarcirían sobradamente.

»Lo hacían con impuestos, rapiña y la venta de los habitantes de sus provincias como esclavos en el mercado internacional de Delos. Cuando le fue asignada España a César, debía algo así como unas quinientas millones de liras. En un año lo devolvió todo. Cicerón se ganó el título de «Hombre de bien» porque en su año de gobierno en Cilicia, puso a su lado sólo setenta millones de liras y, en sus cartas, lo pregonó a todos como un buen ejemplo.

»Los militares se comportaban mejor. De sus empresas en Oriente, Lúculo volvió a su casa millonario. Pompeyo trajo, de las mismas regiones, un botín de seis o siete mil millones par alas arcas del tesoro del Estado y quince para las de su casa en particular. Era tal la facilidad de multiplicar el capital cuando no se tenía el suficiente para comprar un cargo, los banqueros se los prestaban con un 50% de interés, aunque el Senado prohibía este tipo de usura. Se evitaban esta prohibición con algunos presta-nombres, como lo hacían algunos hombres de gran dignidad, como era Bruto asociado con unos usureros que administraban su dinero, prestándolo en esas condiciones.

»En manos de una clase dirigente corrupta, Roma aspiraba lo que ingresaba a su imperio para mantener la vida fastuosa e insolente de un grupo de sátrapas que pululaban por todo el imperio».

¿No encuentra usted paralelismos entre aquellos y los Montiel, Creel o Cota’s de nuestros días entre tantos otros miles de más?

miércoles, 16 de julio de 2008

El desempleo desafortunado

El Informador, martes 15 de julio, 2008.

Tratando de contestar cómo es que el bienestar de los seres humanos afecta a la economía y a las instituciones, en otra ocasión les comenté que Bruno S. Frey y Alois Stutzer lo discuten en su libro Happiness & Economics cuáles son los efectos del desempleo dentro del concepto de felicidad y dicen —aunque no inventan la rueda— que «la mayoría de los economistas ven al desempleo como un suceso desafortunado que debe ser evitado».

Quedarse desempleado —dicen—es costoso, sobre todo si es involuntario. Por eso el gobierno es el que debe intervenir para aumentar la demanda agregada de bienes y servicios —según lo proponía John M. Keynes, un economista que ahora está medio desacreditado, pero que dominó el escenario de los 50’s.

Desde la perspectiva de la felicidad, los economistas se preguntan: ¿cuáles son los niveles de felicidad de una persona desempleada?, ¿cómo afecta el desempleo en una economía?, ¿qué es lo que hace que un trabajo sea satisfactorio o placentero? y, finalmente, ¿qué tanta felicidad se obtiene durante el tiempo dedicado al ocio?

Las cifras del empleo del primer semestre en México son para preocuparse, tal como lo comentó el Secretario del Trabajo la semana pasada: el número de empleos fijos —según el IMSS—, en el primer semestre del año fue de 290 mil, comparados con 442 mil en el 2007 y de 521 mil en el 2006. Es decir, hemos generado sólo el 55% de los empleos que se generaron hace un par de años y, si queremos, debemos o intentamos crecer, el empleo es una de sus principales variables.

Las inversiones extranjeras han llegado: Ford y su inversión de 3 mil millones de dólares, la mayor en la historia del sector manufacturero; la otra a ese nivel es el de la alemana Q-Cells en Mexicali con 3.5 mil millones de dólares en cinco años, donde van a crear 5 mil empleos directos y 13 mil indirectos. Con todo y esto, por los resultados, del primer semestre, el gabinete económico debe de haber prendido el foco rojo.

Quedarse desempleado, dicen Frey y Stutzer, equivale a una pérdida de la felicidad de 0,33 unidades en la escala de 0 a 1. Como buenos economistas, lo mieden todo con números —ese es su oficio—, pero nosotros podemos hacer otro ejercicio, más subjetivo, para trata de imaginar cómo disminuye la autoestima y aumentan los riesgos —por evasión de la realidad—, con el alcohol o las drogas, generando así, en lo familiar y en lo social, un caos y sus efectos negativos que producen una reacción en cadena que termina en tragedia o se van al «otro lado», arriesgando la vida.

Sin embargo, tener empleo y que sea satisfactorio, produce otro círculo, ahora virtuoso, que incrementa el bienestar familiar, la autoestima y la integración social confirmando así una razón más para vivir. Nada nuevo bajo el sol, excepto la manera de ver de estos economistas a través de los lentes de la felicidad.

jueves, 10 de julio de 2008

La escafandra y la mariposa

El Financiero, lunes 14 de julio, 2008.
Personificamos al paciente y, luego, la catarsis

Esta película es la demostración de la catarsis existe y sirve para algo. La escafandra y la mariposa es fuerte y está bien desarrollada, sin chantaje, ni nada por el estilo, de tal manera que el impacto es brutal. Por eso nos quedamos dándole de vueltas por la noche sólo para esbozar una sonrisa a la mañana siguiente cuando nos estiramos delicioso, cuando sabemos que durante la noche nos dimos la vuelta para dormir de un lado o del otro; cuando nos levantamos y pudimos asomarnos por la ventana, sin que importarnos nada si está o no lloviendo, para ver si el Popocatépetl se deja ver con todo y sus fumarolas antes de bajar a prepararnos un café delicioso y platicar de cualquier cosa con nuestra mujer. Es decir, felices de saber que estamos vivos y nuestras miserias cotidianas ya no tiene la menor importancia. Catarsis pura.

Agradecido por esta red espontánea de amigos-con-los-mismos-gustos que la recomendaron: Norma Mereles, Mónica Verea, Ana Corcuera y Juan Palomar a quien además leí lo que escribió en una de sus notas del Diario de un espectador cuando dice que «La escafandra y la mariposa es el título original de una película de Julian Schnabel ... La escuela Sheridan de traducciones de títulos de películas —en su vertiente más cursi— la bautizó como El llanto de las mariposas. Bien vale la pena verla. Si a uno le cuentan el tema suena plúmbea y deprimente: no lo es. La cinematografía es excelente, en una mezcla de homenajes a la «Nouvelle Vague», a la estética del video-clip y a lo experimental. El soundtrack es sobresaliente. (Tom Waits, otra vez...) El tripulante de la escafandra imagina, rememora, cuenta historias: la emperatriz Eugenia de Montijo —encore— comparece, los hijos que crecen, el padre que se apaga lentamente, las mujeres que van y vienen —sobre todo que van—, las tiendas de Lourdes en donde un milagro espera en vano, el campo de Francia en su esplendor y el relámpago de la muerte que no cesa, como el aleteo de la vida».

Cuando inicia, la fotografía nos hace sentirnos como el paciente —todo lo observamos desde su punto de vista— y sólo vemos lo que él puede observar: el rostro del doctor o el de las bellas enfermeras o el de Céline, la esposa de la que se ha separado (Emmanuelle Seigner), después el de la escribana Claude (Anne Consigny) que toma su dictado mientras ella deletrea, él cierra una vez (sí) el único ojo con el que se asoma a este mundo, para escribir una letra tras otra, para formar una palabra, después la oración y los párrafos de la historia que es la misma que estamos viendo.

Caminamos por la tensa cuerda de su existencia que se ha extrapolado: es como una planta, completamente inmovilizados y sólo podemos pensar —recordar, sobre todo recordar, cuando extrañamente éramos otras personas— y ver con ese ojo, a la gente de cerca pues se tienen que colocar a nuestra altura; también podemos otear el paisaje si nos sacan en la silla de ruedas a la terraza del hospital donde, a veces, aparece la emperatriz (Mari-Jossé Croze) con quien soñamos levantarnos para besarla en la boca.

El resto de nuestro cuerpo no se mueve por más que intentan las especialistas o los terapeutas con humor y profesionalismo. Estamos conectados con unos tubos pero soñamos comer ostras en aquel restaurante que nos encantaba. No servimos para nada, excepto para guiñar el ojo, oír lo que dicen, entenderlo y recordar, sí, recordar cuando éramos otros.

Estamos vivos y, por momentos, se nos antoja besar a esa mujer y cuando con ese mismo ojo vemos, en la playa, la entrepierna de Céline pues su vestido papaloteaba con el viento. El deseo, sí, como un sueño que se hace presente. El deseo que es como el piloto de la estufa de la vida y que cuando se apague, se va la luz y el calor que nos sostiene.

En esos límites de existencia, Jean-Do dicta su estado de ánimo, sus percepciones —como lo hizo en la vida real Jean-Dominique Bauby— y que ahora Ronald Harwood (1934-), el guionista sudafricano que hizo el guión de El Amor en los tiempos del cólera, tomó esa novela para convertirla en cine.

¿Qué tanto somos ese buzo encerrados en la escafandra que nos inmoviliza? ¿Qué tanto deseamos ser como la mariposa? ¿Es la escafandra ese espacio cerrado de nuestra oficina o la casa o la ciudad o nosotros mismos reducidos a un espacio mínimo?

Nos conmueve la ternura paternal y por un lado a su padre, el genial Max von Sidow (1929-), quien vuelve a mostrar su calidad como actor en dos cortas escenas (como Judi Dench cuando actuó como la reina Isabel I), y por otra, a su hijo Theophile, sollozando a un lado, sólo por un momento.

Por la belleza que lo rodea, por la honestidad con la que se desarrolla y por hacernos redescubrir la maravilla que es estar vivos y coleando — catarsis el de Las troyanas—, por todo esto, como dice Juan, «bien vale la pena verla».

Calentamiento global

El Informador, jueves 10 de julio, 2008.

En la isla de Hokkaido, en el Windsor Hotel del Lago Toya, rodeado de bosques y montañas de origen volcánico, ahí donde se encuentra el volcán Usu-zan que hizo su última erupción en el 2000, bajo un cielo azul, rodeados de ríos y con una suave nieve en invierno, hacen de esta región una de las más visitadas en Japón y es dónde se ha reunido el G-8, los ocho líderes del mundo civilizado, con el G-5 (que incluye a México) como observadores, para discutir, entre otros temas, qué hacer frente al calentamiento global.

Yasuo Fujikuda, el Primer Ministro de Japón es el anfitrión de la reunión en donde Felipe Calderón presentó su proyecto para la creación de un fondo multilateral para la investigación y desarrollo de las nuevas tecnologías «verdes», que intentan reducir las emisiones de CO2, la causa principal de este efecto aterrador.

Japón presentará su proyecto «Cool Earth 50» y en la reunión todos estarán atentos a las reacciones de los dos gigantes que se han resistido a firmar pactos: EUA y China. Ojala se comprometan a hacer lo necesario para evitar que este fenómeno, cuyas consecuencias las hemos vivido y más estos dos países con unas inundaciones como jamás antes se habían visto y son testigos del desprendimiento de los glaciares en la Antártica que harán que las aguas del mar suban de nivel y —entre la ciencia ficción y la realidad— las ciudades a la orilla del mar sufrirán las consecuencias.

Uno se pregunta qué tanto hemos hecho en México por este tema y qué tanta autoridad tiene la encargada por parte del ejecutivo, la SEMARNAT, para actuar como debe hacerlo y evitar que las industrias, las termoeléctricas, las acereras y la industria petroquímica siga contaminando como lo han hecho hasta ahora en la cuenca del Lerma-Chapala —que es otro problema ajeno al del calentamiento— donde ya se anunciaron los miles de millones de dólares que se necesita para limpiar su cauce de contaminantes, sin mencionar los posibles castigos y costos que deben asumir las industrias causantes de lo mismo, como los hombres necios, de lo que ahora se les acusa.

Empezar en casa, no con retórica, sino con actos prácticos, es lo que hace falta en la vida diaria desde que se creó esta institución para el control y hacer lo que se ha dejado hacer alrededor del calentamiento en México, como ahora se espera que EUA y China reacciones por ser los principales contaminadores del planeta azul.

Se habla de casas verdes, se habla de un estilo de vida verde —sin que tenga que ver con el partido familiar que, por cierto, no ha aportado nada contundente al respecto— se habla del “verde que te quiero verde” de García Lorca, pero, poco vemos en términos reales. Ojala el fondo multilateral sea el punto de la «i» de lo “indiscutible”, para hacer que las nuevas generaciones tengan una mayor esperanza de un mejor medio ambiente.

martes, 8 de julio de 2008

Primero una frontera segura

El Informador, martes 8 de julio, 2008.

La palabra «considerar» viene de considerare que quiere decir examinar atentamente, reflexionar una cosa con atención y también implica pensar y ponerse en el lugar del otro, y si somos capaces de hacerlo, podremos entender mejor las cosas y las acciones propias y ajenas.

Tal vez, si nos ponemos en el lugar de los norteamericanos —sin que necesariamente estemos de acuerdo— comprenderíamos mejor la actitud de John McCain como la que tuvo ahora en su visita a México, cuando pone —conociendo a sus gentes— primero el poder tener una frontera segura: «antes de avanzar —dijo— en una reforma migratoria, será necesario garantizar una frontera más segura entre México y Estados Unidos, mediante muros, cercas virtuales y alta tecnología».

México es un país que de paso para los indocumentados de Centroamérica rumbo a los Estados Unidos; es la entrada, como la recién descubierta, de esa red de cubanos y de otros miles de centroamericanos que intentan pasar al otro lado, cruzando tierra mexicana.

Pero si nos ponemos en su el lugar, ¿cómo reaccionaríamos si entraran a nuestro país para quedarse, con empleos informales o en el campo o en las ciudades, sin saber siquiera de qué clase de gente se trata? Nadie quisiera imaginar a que su casa llegue cualquiera —en cantidades notorias— y se instale haciendo lo que pueda, contratado por quien fuera, sin saber quién es.

Mucho menos si un día fuimos atacados por unos terroristas —a los que, paradójicamente, sí les dieron visa para vivir y estudiar como piloto en ese país— pero después del 11/09, si consideramos lo que se siente cuando nos han asaltado por sorpresa, generalmente, es razonable pensar que nos de una paranoia y que pensemos que los que vemos tienen cara de estarnos espiando para asaltarnos. Con este ejercicio mental podemos entender que los estadounidenses quieren tener primero su frontera segura para estar dispuestos a elaborar una nueva reforma migratoria, establecida sobre unas bases más modernas y humanitarias, para una migración justa y legalizada.

El fenómeno de la inmigración ilegal es un problema mundial: en la Unión Europea, los espaldas mojadas vienen de África que geográficamente a España les queda a tiro de piedra por el Estrecho de Gilbraltar, pues parado en Algeciras puede uno ver Ceuta, el inicio del continente negro por eso España sufre de este problema y Francia, que había sido más tolerante, ahora no sabe qué hacer con ese tema que calienta a los partidos y al ejercicio de la política. En Norteamérica no saben qué hacer para evitar la inmigración ilegal, ni qué hacer con los que viven de esa manera en el país.

Creo que «considerar» es lo primero que tenemos que hacer para poder entender esa política y hacer algo al respecto: mejorar la educación, aumentar el empleo y las inversiones que la acompañan, mejorar la infraestructura y así, poco a poco, iríamos cerrando naturalmente un tema que ha sido álgido entre las naciones desarrolladas y las que están en desarrollo.

jueves, 3 de julio de 2008

Ricardo III, un sueño y Erando González, su estrella

El Financiero, lunes 7 de julio, 2008.
Monstruo, villano, ingenioso, cínico y desalmado

«¡Yo, que no he nacido para esta clase de esparcimiento, ni para cortejar a un enamorado espejo; yo, a cuyo rudo temple le falta la gracia de un amante para pavonearme ante una ninfa de libertina desenvoltura; yo, que soy corto de genio a quien la Naturaleza ha desprovisto de toda belleza; yo, deforme, incompleto, nacido antes de tiempo entre el mundo que se agita, a medias terminado; yo, que soy tan imperfecto, tan poco a la moda, que los perros me ladran al pasar, mi único placer, en esta débil época de paz y de lloriqueos como las gaitas escocesas, es espiar mi sombra al sol y comentar mi propia inutilidad».

Así empieza diciendo Erando González como el solitario Ricardo III de una obra que ha trabajado durante años y que ahora la podemos disfrutar durante el mes de julio y parte de agosto. Es un trabajo, en verdad, fuera de serie. Se trata de Ricardo III (Un sueño), basado en el Ricardo III (1592) de Shakespeare, puesta en el escenario del Teatro Orientación del Centro Cultural del Bosque los lunes y los martes a las 20:00 horas, escenario en donde han colocado las 36 butacas para que el público experimente lo que es el teatro íntimo o el teatro de cámara. Con esta puesta en escena, Erando le cumple a Ludwik Margules el reto que un día le hizo, hace años, cuando estaba en uno de sus talleres.

Ricardo III, como personaje de la obra original tiene 1,151 líneas (el 32% de la obra) y Erando González ha tomado las mejores, casi todas, para mostrarnos a este villano, a este ingenioso cínico y en esa actuación solitaria ofrecernos una obra de arte calientita. Cuando es necesario, desdobla su personalidad y, por ejemplo, cita al hermano Clearence —encerrado por el villano en la torre de Londres y listo para ser degollado— dirigiéndose a una roja manzana; Lady Anne, la viuda de Eduardo, el hijo único del rey Enrique VII a quien también había matado hacía poco Ricardo, es un velo oscuro; Lady Grey, la reina y esposa de su hermano Eduardo IV, es un perfumero, ¡puf!, ¡puf! y los fantasmas que se le aparecen la noche anterior a la batalla en Bosworth, son un auto-video en tiempo real.

Y el monstruo nos resulta, dentro de su crueldad y con su cinismo, ciertamente encantador —¿podríamos decirlo así?— tal vez, pues resulta que es un desalmado que comparte con nosotros todo lo que piensa y nada de esto le dice a su gente, por esto nos engancha y, desde el primer momento, somos sus cómplices.

Ricardo III es uno de los más grandes personaje shakespearianos y es uno que produce sentimientos encontrados que nos hace ir de la villanía a la comedia oscura, sí, pero una en la que no podemos menos que esbozar una sonrisa o reír abiertamente como si nos descubrieran lo que estamos deseando; sabemos quién es, qué pretende hacer y cuáles son sus defectos. Nos dice que hasta lo perros lo mean cada vez que lo encuentran. Sí, sabemos todo esto desde la primera escena, cuando en un aparte nos dice:

«Ahora que han desaparecido las huellas profundas del espantable rostro que la guerra ha grabado en sus frentes, en lugar de armar a los caballos para espantar el ánimo de los aterrados adversarios, ahora hacen cabriolas en una habitación femenina, entregándose al placer de una lucha lujuriosa» y con este monólogo inicia Erando González en una serie de transformaciones que van desde el gesto y el guiño, hasta la furia asesina, para realizar lo que nos ha dicho que iba a hacer, sin temor alguno.

Vamos con la obra: primero el asesinato de Clearence y Erando le dice, después de abrazarlo, que irá a ver al rey para aclarar todo. En realidad nos dice a nosotros que sí, que ira «para exacerbar su odio en contra Clarence».

Por ahí disfrutamos de esa conquista —nunca hasta ahora vista— de una mujer con la que se casará, aunque había sido quien mató a su esposo y a su suegro, Enrique VI «y eso haré, no porque la ame, sino por otro fin íntimo que deseo alcanzar mediante este matrimonio».

Y así, Erando-Ricardo González se exalta y luego está por un momento sosiego hasta esbozar la siguiente perversión. Ningún personaje de Shakespeare tiene una comunicación con su público como Ricardo III: «¿quién ha podido alguna vez en su vida conquistar a una mujer bajo estas circunstancias?» Nadie, nos decimos, sólo él, ¡mataor!

Barre toda la obra con la versión poética en español hecha por Erando con mucho sentido de la puesta en escena y tal como se le prometió a Margules, ha cumplido y nos lo pone en bandeja una actuación espléndida —de hora y veinte minutos—, mientras sigue el guión a zancadas y recorre los pasillos del poder, aceptando la corona a «regañadientes», mientras manda matar a los jóvenes príncipes que le estorban un poco hasta el final de su vida, cuando ofrece «¡un caballo por mi reino!» y se oscurezca el escenario.

«¿Y no se despertó con su agonía?», le preguntaron a Clarence en la torre de Londres, no, tal vez fue un sueño como el que Erando González nos presenta.

Visita en campaña

El Informador, jueves 3 de julio, 2008.

Faltan cuatro meses para el cierre de campaña en los Estados Unidos cuando van a seleccionar al próximo presidente de ese país. Por lo pronto, nos interesa saber cuáles son las diferencias que hay entre las estrategias del republicano John McCain y el demócrata Barack Obama, en relación a México y, sobre todo, saber si puede haber un cierto paralelismo con nuestras necesidades y nuestra visión, como puede ser el TLC, la migración, la lucha contra el narcotráfico y las inversiones directas o aquello que puedan discurrir para acelerar nuestro desarrollo y que logremos un mejor nivel de vida.

«Tenemos que dar seguridad a nuestras fronteras —fue el mensaje de McCain— pero, debemos también aprobar un programa de trabajadores temporales que sea verificable y temporal. Hay que aceptar que hay 12 millones de personas que están aquí ilegalmente... y que deben ser tratados de manera humana». En cambio el señor Obama declaró que «el muro no es la única solución del problema. Puede que haya áreas en la frontera en que las barreras tengan sentido, pero lo más importante para nosotros es tener mejores patrulleros, mejor vigilancia y que las fronteras virtuales funcionen eficazmente». Dos posiciones diferentes.

John McCain ha demostrado tener mayor interés por México y por eso ha venido para conocer y hablar en primera persona con el presidente Calderón, lo cual habla del interés de este candidato para acercarse con sus vecinos del Sur y tomar el pulso de la situación para que después pueda confirmar las propuestas que le servirán en su campaña y que ojala nos satisfagan, como resolver esto de los indocumentados y el apoyo en contra de la lucha en contra del crimen organizado y el narcotráfico.

Por parte de Obama, lo único que se sabe es esto que dijo, además de que no está muy conforme con el TLC y que desea «revisarlo», tal vez para quedar bien con los sindicatos —¿amenzados por el TLC?— para ganar su voto, tal como amenazó cuando hacía campaña contra Hillary. Hasta ahora no hemos visto cambio alguno de actitud, aunque dice que en esos momentos se calientan las discusiones y que ahora es tiempo para reflexionar sobre lo dicho. Bueno, no estaría mal que una vez que lo haya reflexionado, conozcamos cuál es su actitud frente a estos temas.

El hecho es que McCain muestra su interés y es más claro. El día de hoy estará en México, después de haber estado con su otro vecino en Canadá y con Colombia y salta a la vista la actitud de McCain cuando dice que habría que reforzar el Tratado y no revisarlo, como es la actitud de Obama.

La visita de McCain confirma su interés y el efecto que tenga en noviembre será con los votos de los hispanos que son entre el 8 y el 10% del voto total. McCain muestra, mejor que su competidor, que es posible acercarse para encontrar una mejor manera de trabajar juntos.

martes, 1 de julio de 2008

Otro fantasma recorre México

El Informador, martes 1 de julio, 2008.

No pude uno menos que preocuparse por el aumento en la inflación como la que amenaza terminar este año y las medidas que hasta ahora se han tomado para paliar la enfermedad y no llegar a sus orígenes para resolverlo.

El problema, cuando uno no es economista, es que lo que opinemos se basa solamente en el instinto de sobrevivencia y en las heridas que nos vuelven a doler nada más de recordar cómo nos fue la última vez que la vivimos, cuando la inflación venía acompañada de esas devaluaciones que a muchos nos llevó a la quiebra y que, a muchos más, vieron cómo sus ahorros se convertían en humo y nos alejaron de poder ver cumplidas las ilusiones que nos habíamos hecho con el guardadito.

En febrero de 1848, cuando se publicó en Londres el Manifiesto del Partido Comunista de Marx y Engels, éste comenzaba diciendo que «un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo y todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en una santa cruzada para acosarlo: el Papa y el Zar, Metternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes...»

Hoy, es otro el fantasma que empieza a recorrer México y nos da escalofrío, y ese es el de la inflación que oscurece el panorama económico y tensa la cuerda política. Nos dicen que las presiones inflacionarias se mantendrán fuera de control por el resto de este año y del siguiente; nos dicen que las presiones se deben al aumento de los precios de los bienes básicos a nivel internacional y al eventual abandono de la política de subsidios, por parte del gobierno federal.

Por su cuenta, el Banco de México anuncia que la inflación anualizada podría ser del 5% en el segundo y tercer trimestre de este año y conforme nos enteramos de estas noticias, lo asociamos con las escaladas que provocan por una especie de enloquecida estampida. Por lo pronto Banxico aumenta en un cuarto de punto la tasa de interés interbancaria a un día y dicen que lo hacen para reforzar las expectativas de inflación a mediano plazo. Es una medida que no entendemos y que contraponemos a nuestro deseo de que bajen las tasas y no que suban, sin saber si ese aumento repercute en el resto de las tasas que nos golpean, como los exagerados intereses en las tarjetas de crédito que están orillando —una vez más— que la gente vuelva a dejar de pagar para volver a ver cómo se forma ese ciclo vicioso que hace que, además, aumenten los intereses en las hipotecas que tanto nos acalambraron en el 95, como la crisis que empezó acalambrado la economía de los Estados Unidos con todo y sus impactos colaterales.

Las medidas para controlar el precio de la canasta básica por decreto, es una que sólo retraza la cirugía mayor y por eso no nos gusta, pues es una temporal cafiaspirina y no es llegar al origen del problema.