jueves, 27 de noviembre de 2008

La curiosidad, el principal estímulo para la lectura

La Feria Internacional del Libro 2008
El Financiero, lunes 1 de diciembre, 2008.

Toda esta semana estará abierta la Feria Internacional del Libro en la ciudad de Guadalajara, la más importante feria en todo Iberoamérica, donde usted podrá encontrar lo que se le ocurra. Este fin de semana pasado estuve en la FIL, invitado por la SEP, para platicar sobre la lectura de los libros como los que tienen los estudiantes tanto en su biblioteca de aula como en la escolar. Se me ocurrió que, si para bailar un buen tango, se necesitan dos, para disfrutar de la lectura se necesitan tres:

Lo primero es que haya acceso fácil al libro mismo —no importa si es impreso o digital— y, por eso las bibliotecas de aula están más a la mano que cualquier otra y, en muchos casos, puede ser todo el acervo con el que se cuente en esa región, como me imagino podría ser los libros de una escuela en la sierra Mixteca.

En segundo lugar, hace falta el lector que es el objeto de este análisis y, por último, la tercera pata de esta mesa, se necesita, a esa edad, que haya alguien nos provoque a la lectura, alguien que la motive y que la estimule.

Seguramente, más por viejo que por otra cosa, he descubierto que una buena manera de lograrlo, una vez que conocemos cuáles son sus gustos y su curiosidad sobre aquello que les interesa —con temas que están relacionados al cuerpo o con el alma—, para que los jóvenes se vuelven lectores y satisfagan sus dudas y su curiosidad.

Por eso sugerí que fuesen los maestros o, en todo caso, los padres, los que deben ser unos provocadores de ese estímulo y, si se tiene a la mano sus libros, con los llamados conocimientos útiles o los conocimientos entretenidos —como clasifican los ingleses sus acervos—, entonces, los tres se ponen a bailar de gusto, porque ya encontraron lo que les interesa conocer, no importa el tema que sea.

Supuse que un día, alguno de los alumnos tiene la curiosidad de saber qué es eso de los sueños y si en ese instante el maestro sabe que hay en la biblioteca —como fue adquirido este año en las de aula—, la versión del Sueño de una noche de verano de Shakespeare, publicado por ediciones El Naranjo, podrá leer lo siguiente, a propósito de lo raro que son las visiones en los sueños, como las que tuvo el tejedor de Bottom (Fondo, en español) y ahí podrá leer la historia de ese tejedor —entre otros personajes— que se su cabeza se transforma —como en los sueños—, en una de burro y al verlo sus compañeros huyen en estampida.

Por su parte, Titania la reina de las hadas, es víctima del Oberon, su esposo, quien le ha puesto unas gotas de una flor que él sabe que existe, tal como se lo cuenta a Puck, su asistente, cuando había sido testigo:

¿No te acuerdas —le dice a Puck— esa vez que estaba sentado encima de un promontorio y oí cómo cantaba una sirena sobre el lomo de un delfín, entonando una canción tan dulce y armoniosa que el rudo mar se volvió apacible ante su canto y algunas estrellas se salieron bruscamente de su órbita para escuchar la música de esta virgen marina? ... fue en esa ocasión (tú no lo pudiste ver) que volaba Cupido bien armado, entre la luna frígida y la tierra, y le apuntaba a una hermosa vestal coronada en el occidente, para disparar con su arco la flecha del amor, como si quisiese atravesar cien mil corazones. Pude ver cómo esa flecha incendiaria de Cupido se apagó entre los castos rayos de la aguanosa luna, y cómo prosiguió la imperial sacerdotisa su virginal meditación, libre de antojos. Con todo, me fijé dónde cayó la flecha de Cupido: sobre una flor que ayer era blanca como la leche y hoy es púrpura, como si estuviese herida de amor. Las doncellas le llaman «love-in-idleness» —«amor ocioso», que nosotros conocemos como la «flor de la primavera»—, tráeme esa flor, que con el jugo de ella puesto en los dormidos párpados se consigue que se enamoren de la primera criatura que vean.

Oberon había derramado algunas gotas en los párpados de Titania quien, al despertarse, ve a ese hombre con cabeza de burro y se enamora perdidamente esa misma noche... hasta que amanece y Oberon deshace el artilugio para dejar al tejedor sólo y su alma y escucharlo decir:

He tenido una de las más raras visiones posibles. He tenido un sueño que sobrepasa el ingenio del hombre, sobre todo si trato de contarles qué clase de sueño fue. Sería muy burro si quisiera explicar lo que fue ese sueño. Yo creía que era… no hay quien pueda decir qué. Yo creía que era... y yo creía que tenía... —pero aquel que intente explicar lo que yo creía que tenía... no sería más que un payaso. El ojo del hombre no ha escuchado, ni oído ha visto, ni hay mano que no haya sido capaz de probar, ni lengua concebir, ni corazón que pueda expresar lo que fue mi sueño. Le pediré a Peter Quince que me escriba una balada de este sueño. Se llamará El sueño de Fondo, porque no tiene fondo alguno y la cantaré al final de la obra delante del Duque.

Esta lectura es una delicia y los sueños un misterio. Pero, a lo mejor el joven descubre que la lectura es un placer, ¿no cree usted?

La FIL y la lectura

El Informador, jueves 27 de noviembre, 2008.

La Feria Internacional del Libro 2008 (FIL) se inaugura el próximo sábado 29 de noviembre en la ciudad de Guadalajara y estará abierta al público hasta el domingo 7 de diciembre. El país invitado es Italia y por eso, la puesta de su escena, se ha inspirado en Las Ciudades Invisibles, uno de los mejores libros de Italo Calvino, un escritor fuera de serie con una obra enigmática y bella como pocas he leído en mi vida en donde recrea, mágicamente, las ciudades que conoció en su estancia en China el veneciano Marco Polo. Calvino transforma a los visitantes en la figura de Marco Polo, para que sea el ojo de éstos el que puedan capturar los símbolos y los detalles que representan la riqueza de Italia, como dijo Andrea Ferri, director del Instituto Italiano para el Comercio Exterior.

Por ser Italia el país invitado, estará Roberto Saviano, un escritor que ha librado la vida después de estar amenazado de muerte por la mafia napolitana por haber escrito Camorra. Estará acompañado por otros cien escritores italianos, más o menos desconocidos, como son Valeio Máximo Manfredi, Franco Volpi, Gianni Vattisimo y Dacia Maraini y otros más.

Italia tiene, desde hace tiempo, la fama de ser uno de los mejores impresores de libros de arte del mundo y, si a esto le agregamos, que no hay otro país como ese que tenga un acervo como el creado durante el Renacimiento, podremos encontrar verdaderas joyas de esa época publicadas por esta afamada industria editorial.

Se seguirá celebrando —con toda parafernalia—, los 80 años de Carlos Fuentes y por eso, lanzarán La región más transparente, publicado por las Academia de la Lengua Iberoamericana con 400 mil ejemplares de tiraje y se presentará en el Teatro Diana la ópera Santa Anna compuesta por José Ma. Vitier con un libreto —fallido, con rimas como “toño” y el “retoño”— del escritor mexicano.

Habrá toda clase de conferencias, presentaciones, mesas redondas que le dan ese ambiente único a la FIL en donde van a pasear más de medio millón de visitantes y uno que otro, digamos, a comprar. El domingo a las 12:00 horas estaré por allá, invitado por la SEP a través de Antonio Moreno, editor de Santillana, participando en una de las tantas conferencias, con un tema que me encanta darle la vuelta: cómo hacerle para que los jóvenes disfruten la lectura de los jóvenes de los libros y, en este caso, los que tienen en su biblioteca de aula. Propongo que sean los maestros los que estimulen su curiosidad para que estos jueguen con esos libros y puedan hacer una lectura lúdica, que responda más a su curiosidad sin convertirla una lectura forzosa.

Tal vez así encuentren en esos textos, la respuesta a su curiosidad que tenga que ver con el conocimiento útil, como con el entretenido, donde podrán verse en ese espejo, pues, sin duda, estamos hechos de la misma materia que los sueños.

martes, 25 de noviembre de 2008

Los catastrofistas

El Informador, martes 25 de noviembre, 2008.

Con la crisis, los catastrofistas son como los hipocondríacos. Cuando mueren escriben su epitafio es: «Ya ven, ¡se lo dije!». Los catastrofistas empiezan la conversación diciendo que «nunca en la historia hemos tenido una crisis igual», y uno, que rechaza las exageraciones, no le queda otra más que dejar que despotriquen hasta que se cansen de pintar de negro el paisaje, que creemos tiene sus oportunidades y sus propios colores, pero ellos no nos dejan ver la luz en el horizonte, mucho menos al final del túnel. Para ellos todo es negro.

Si uno se detiene un momento, porque pecamos de optimismo, parecemos que huimos en medio de la estampida. Si acabamos de leer «que la economía mexicana reportó una mejoría en el tercer trimestre del 2008, sorprendiendo a los analistas que anticipaban síntomas claros de un enfriamiento por la desaceleración de la economía de Estados Unidos», nos pasan como un relámpago algunas imágenes de otras épocas, que consideramos peores que las presentes, como fue a principios del siglo pasado, cuando la gente vivía a salto de mata, en un país pauperizado que dependía más de la agricultura que de otra cosa.

En 1913, mi padre tenía trece años: habían perdido el rancho que tenían en Los Altos de Jalisco y a esa edad salió de casa y aprendió a sobrevivir hasta que se acabó la pesadilla y la economía empezó a componerse. En los 30’s encontró trabajo en El Águila y luego en PEMEX donde trabajó hasta 1951 para regresar —felizmente—, a vivir a Guadalajara y lo hizo viviendo bien con un rancho de 50 hectáreas que compró cerca de Atequiza.

Pero ahora los catastrofistas no quieren escuchar estas historias y, para ellos, lo que estamos pasando no es temporal, sino eterno. No están de acuerdo con ninguna de las medidas que se toman, pues según ellos, no sirven de nada, menos cuando empieza uno a hablar de la teoría de Howard H. Stevenson, que habla del poder de las empresas cuando se estructuran de tal manera que son predecibles en sus acciones para la creación del futuro —incluyendo las crisis— y que demuestren acciones congruentes con esos principios para ganar en el futuro.

Pero los catastrofistas no entienden que, a pesar de la falta de créditos, que se solucionará en el tiempo —y que esperamos sea pronto—, no creen que haya que buscar alternativas para enfrentar, por lo pronto, esa falta de crédito e imaginar en lo inmediato cómo puede uno detener el desempleo proponiendo un cambio de oficios, como lo hizo IBM en los años 30’s, años de crisis. Nada peor que la muerte, aunque para muchos, los chinos incluidos, ni siquiera eso es lo peor.

Todo lo que se diga, para ellos, está mal y son incrédulos sin ganas de encontrar soluciones en el tiempo. Como si se regocijaran de la tragedia, como los sádicos que disfrutan del dolor de los demás, imaginando que no hay solución alguna.

Allá ellos, digo.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Un siglo después

El Informador, jueves 20 de noviembre, 2008.

A casi cien años de la Revolución, los cambios y las transformaciones en México han sido significativas en lo cuantitativo y en lo cualitativo. Nadie pudo imaginar el giro que tomaría esta sociedad un siglo después. Aunque sabemos que quedan muchas cosas por resolver, por lo pronto, podemos revisar algunos de los logros que hemos tenido.

La población ha experimentado una transformación monumental: creció más de ocho veces y dejó de ser una sociedad rural para convertirse en urbana. En 1910 había 13.6 millones de habitantes; ahora casi llegamos a los 110 millones.

La tasa de mortalidad ha caído dramáticamente —gracias a la protección social creada en la primera mitad del siglo XX— y, la esperanza de vida se ha duplicado en los últimos decenios: a principios del siglo pasado, los hombres vivían un promedio de 35 años; las mujeres 38; ahora, los primeros tienen un promedio de vida de 74 años y 78 las mujeres.

La tasa de natalidad parece que se va a estabilizar cuando la población llegue a los 130 millones —se supone que será para el 2030. En las zonas urbanas domina eso de que la familia pequeña vive mejor.

En 1910 el analfabetismo era casi generalizado. Ahora sólo queda el 9% de la población. El rezago educativo es prácticamente nulo y el presupuesto que se dedica a este sector va con el crecimiento de la población y sigue siendo el mayor del resto de los sectores.

Se tenía prácticamente una industria inexistente y el Producto Interno Bruto (el valor monetario de la producción de bienes y servicios) no significaba nada. Ahora, es tal que estamos considerados la decimocuarta economía mundial y el PIB nominal es de $950 mil millones de dólares (mmdd) —para que tengan una idea de este crecimiento, en 1990 sólo era de $240 mmdd.

La estructura del PIB es del 4.4% en agricultura; del 28.4% por la industria (el 23.4% por la industria manufacturera y el 4.9% en la industria de la construcción). La gran rebanada del pastel, se la lleva el sector de los servicios con una aportación del 67.3% del PIB.

Las exportaciones son casi el 89% a los EUA, seguido de sólo un 2% al Canadá. El TLCAN ha sido el promotor de esta actividad. Como contraparte, las importaciones de los EUA representan el 70% del total.

Cuando vemos algunas fotos a principios del siglo XX, la mayoría usan calzones de manta y sombreros; las imágenes en el Paseo de la Reforma son de uno que otro «fotingo» y el transporte público remontado por caballos.

Con estas fotografías nos podemos dar cuenta cómo hemos crecido —en el buen sentido— y cómo hay ahora una clase media mayor que disfruta en su mayoría de las ventajas —educativas y culturales— de este siglo.

El panorama de las telecomunicaciones —Internet y celulares— es el de una curva exponencial. Algo hemos logrado, aunque mucho falta por hacer, pero, tal parece, vamos por el carril correcto.

martes, 18 de noviembre de 2008

La propuesta de Brown

El Informador, martes 18 de noviembre, 2008.

Girando alrededor de la evolución de la crisis, de las acciones a tomar para reducir el tiempo y la profundidad, se construyó la agenda del Grupo de los 20, tal como lo había propuesto Gordon Brown, el primer ministro de Inglaterra, para que los gobiernos supervisen mejor a las instituciones financieras como uno de los temas a tratar en la agenda de la reunión que sostuvieron el sábado pasado en Washington.

Un día antes de esa reunión, en México, el doctor Luis Téllez, Secretario de Comunicaciones y Transportes concluía una investigación, mostrando las falla del piloto y no otra cosa, lo que provocó el infernal accidente donde perdieron la vida varias personas, incluyendo Juan Camilo Mouriño, Secretario de Gobernación.

Y en Chicago estaba nervioso el Presidente Electo de EU con la crisis económica y la guerra en Irak, pues se tiene que esperar hasta el 20 de enero del 2009 para agarrar al toro por los cuernos. Pero, para calmar sus nervios, mejor organiza su gabinete donde se especula que Hillary Clinton podrá ser la futura Secretaria de Estado entrando así a las ligas mayores del poder y sopesa la guerra nada menos que con John McCain con el mensaje claro de que desea gobernar para todos.

En Washington, George W. Bush se convirtía en el anfitrión de la reunión con el Grupo de los 20, donde Gordon Brown debió sentirse cómodo, pues llegó con la inercia de ese momento de gloria que tuvo después de haber sido el ejemplo del mundo, con una oportuna propuesta como la que hizo para recapitalizar a la banca en el Reino Unido y reformar el sistema de supervisión financiera global resumiéndolo en cinco puntos.

El primero, dotando de una mayor transparencia al sistema, exigiéndole más información a las entidades financieras (sobre todo a los fondos hedge o de inversión de alto riesgo), así como, un claro sistema de contabilización de sus activos y una estricta supervisión del mercado de los derivados CDS (Credit Default Swap), que sirven para que los inversionistas se cubran ante la posible insolvencia de una entidad, impidiendo así, el traspaso del riesgo de unos a otros y la creación de burbujas que luego explotan en el aire.

El segundo fue la de dotar de mayor integridad al sistema, acabando con los conflictos de interés, como los de las agencias de calificación de deuda que otorgan calificaciones a las firmas que les pagan.

En tercer lugar proponía fijar sistemas de remuneración a ejecutivos basados en la creación de valor a largo plazo y tratar de impulsar una mayor responsabilidad en los consejos de administración para que sus miembros tengan experiencia y capacidad en estos temas.

El cuarto punto tiene que ver con la nueva regulación bancaria que precisa la liquidez y la solvencia que deben tener las entidades financieras para que se impida la formación de burbujas y, por último, la cooperación internacional necesaria para que funcione la nueva regulación.

Cinco puntos cinco, como los toros en esa corrida.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Santa Anna, el gran seductor de la patria

El Financiero, lunes 17 de noviembre, 2008.
Ópera de José Ma. Vitier con libreto de Carlos Fuentes

Nada me gustaría más que volver a Manga de Clavo para estar al pie de tu lecho —le escribió Antonio López de Santa Anna a su mujer, Inés de la Paz García en el año de 1835— pero tengo la desgracia de gobernar un país sin pies ni cabeza, donde nadie sabe dar un paso sin mi aprobación. Oficialmente, el general Barragán ocupa la presidencia, pero no detenta el poder, porque todos acuden a mí para tratar los asuntos del estado... ninguno tiene los pantalones para tomar una decisión. Los generales no dejan de importunarme con sus intrigas, el clero me abruma... ¡Dios míos, qué difícil es servir a la patria!, decía este personaje, tal como lo publica Enrique Serna en Santa Anna, el seductor de la patria.

Por las veces que entró y salió Santa Anna de la presidencia y del poder entre una mano de póker y la siguiente, entre sus estrategias de guerra, las levas a las que sometía al pueblo y sus fallidas defensas, incomprensible desde muchos puntos de vista, en contra del ejército norteamericano cuya derrota lo orilló a firmar un contrato en donde vendía o perdía la mano, como en una de póker, de un plumazo, más de la mitad del territorio nacional.

Todo esto forma parte de la biografía de este personaje, amado y odiado, que entraba con los dos pies por delante para asumir la presidencia o con una pata de palo, no le importaba, y hasta celebró el entierro con todo y los honores correspondientes de la pierna perdida en una batalla, pero quién sabe qué hacía que siempre se las ingenió para volver al poder, tantas veces como le dio la gana: de joven se rebeló en contra Iturbide en 1822 (El año que fuimos imperio, como le llamó Flavio González Mello a su obra de teatro), luego, una vez que se definió la forma en que gobernaríamos, es decir como una República, dos años después le declaró la guerra a España y una década más adelante fue declarado Presidente por primera vez en 1833, para ponerse a luchar en contra de los tejanos en 1836 y en contra los franceses en 1838, hasta ser desterrado en 1845 y regresar una vez más, para colocarse la banda tricolor al año siguiente, sólo para perder la guerra en contra de los EUA y salir huyendo a Colombia, para volver y ser reclamado por los conservadores y los liberales para que regresara en 1853 con el título de Alteza Serenísima, para actuar, desde ese año hasta que fue desterrado antes de morir en 1876.

La idea de hacer una ópera basada en este personaje se gestó en la Feria Internacional del Libro (FIL) 2007, cuando Raúl Padilla le propuso a Carlos Fuentes que escribiera el libreto con el que trabajaría el músico José Ma. Vitier, uno de los más grandes compositores cubanos del momento, quien empieza ser conocido por sus arreglos y composiciones al piano y por algunas composiciones para el cine con el Tequila Gang de Bertha Navarro.

Todo está listo y el próximo 20 de noviembre se estrena en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, interpretada por Fernando de la Mora como Santa Anna, la soprano Lourdes Ambriz, como Inés de la Paz García entre otros miembros del reparto. Se integró un equipo que se parece al «dream team» del fútbol, con Lorena Maza, como la directora escénica; Mónica Raya, como la escenógrafa, que acaba de diseñar una escenografía genial para la obra de Paz, La hija de Rappaccini; Edyta Rzewuska a cargo del vestuario, Víctor Zapatero de la iluminación y Ruby Tagle de la coreografía. Una vez estrenada en la ciudad de México, para el día 1º de diciembre se interpretará en el Teatro Diana de Guadalajara, como parte de los festejos y del patrocinio de la FIL de este año en Guadalajara.

No conocemos el libreto, pero por lo que ha comentado Lorena Maza, se trata de revelar la intimidad de Santa Anna, un hombre acusado de ser un traidor a la patria, pero que, a la vez, encantaba a medio mundo, a los conservadores y a los liberarles del XIX, hasta que llega un momento en que está rodeado, como los reyes de Europa, por una corte que cuando se referían a él, lo llamaban Su Alteza Serenísima.

Pensamos que la ópera será un éxito por tres razones: una, es por el personaje en sí que da para una farsa mostrando esa combinación —tan mexicana— entre la clase gobernante, que dominan la escena, son líderes con sus tropas, engañan a medio mundo —como buen jugador que era—, en donde ganan o pierden hasta el final de su vida.

La segunda razón es que el libreto está en manos de Carlos Fuentes bueno para las escenas históricas, como La muerte de Artemio Cruz o el manejo del poder con humor como está patente en La región más transparente cuyo género está entre la opereta, el musical y la ópera bufa.

La tercera es que está en manos de José Ma. Vitier, un compositor genial que seguramente ha traducido el libreto con su muy personal manera de componer, dándole a la obra el ritmo de La Manga en Veracruz y la melodía que puede expresar Lourdes Ambriz, a Inés en la obra, con la dulzura de su voz. Todo listo para coronar las celebraciones de Carlos Fuentes por sus ochenta años de vida con una producción única y original.

Las prioridades y el cambio

El Informador, jueves 13 de noviembre, 2008.

Había una vez un representante de un gobierno estatal en la ciudad de México, de cuyo nombre no podían acordarse, que se atrevió preguntarle un día al Gobernador cuáles eran sus prioridades: «¿Mis prioridades? —volvió a preguntar el Gobernador— ¿mis prioridades?, ¡ah, sí! ... como no, ¡pos ahí como vayan llegando!», fue lo que le contestó enfático antes de cambiar de tema, voltear a otra parte y dejar asombrado al impávido representante que nunca había escuchado esa respuesta donde las prioridades eran «como fueran llegando». Como se pueden imaginar no permaneció mucho tiempo más en ese puesto por atreverse a sugerir de qué manera podría hacer mejor las cosas el Gobernador de marras.

Viene a colación porque ahora que tenemos nuevo Presidente electo en los EUA y nos gustaría saber, como al representante del cuento, cuáles serían sus prioridades, no tanto para hacer más efectiva su chamba, sino para saber qué es lo que podemos esperar en estos cambios tan cacareados durante la campaña del señor Obama y, en todo caso, saber si van a ser a nuestro favor o más bien todo lo contrario.

Viene a colación porque así podríamos imaginar si el Presidente electo tiene en la cabeza mejorar las relaciones con México, si revisar el TLCAN sería para nuestra conveniencia, pues sabemos que ha sido un gran disparador del crecimiento y, saber si se puede mejorar el tema de los indocumentados y la migración, o si la mejora en su economía, permitirán que crezca el turismo que cada año viene a las playas, sobre todo, cuando bajan en su casa las temperaturas.

Pero tal parece que no estamos dentro de sus principales prioridades, pues, tal como dijo Rahm Emanuel, el flamante jefe de gabinete, que revitalizar la economía será la «prioridad número uno» de la nueva administración. Claramente lo había anunciado en campaña: «hay que encontrar una solución a los problemas generados con la crisis financiera, y empezar a crear empleos.» Parece que va a premiar a las inversiones que promuevan el empleo en casa con mano de obra norteamericana; en segundo lugar, el está la guerra en Irak.

En cuanto a Latinoamérica, en el mejor de los casos, le podría encargar a un funcionario que restaure, si puede, las relaciones, sobre todo con Venezuela, Bolivia y Cuba cuya relación es clave, pues si habló del cambio durante su campaña, es ahora que tendrá que demostrarlo andando y más vale que revise con calma el tema álgido del embargo. Pero si logra eliminar algunas de las restricciones en las remesas y en los viajes de los cubanos norteamericanos a la Isla, con eso, daría un paso importante.

A lo mejor tenía razón aquel Gobernador de la historia y el resto de las prioridades serán «como vayan llegando», porque lo que está claro es que primero va a limpiar su casa y luego, asomarse por el traspatio para definir qué hacer, como lo veremos en los próximos años.

martes, 11 de noviembre de 2008

El dolor de la pérdida

El Informador, martes 11 de noviembre, 2008.

No cabe la menor duda que con el tiempo aprendemos a sobreponeros a las penas y a las pérdidas, sobre todo cuando éstas suceden fuera de órbita y antes del tiempo natural —se dice fácil, lo sé, lo sé. Pero también sé que es posible y natural sobreponernos, sobre todo si tenemos esa visión que es la que nos empuja a levantarnos por la mañana para seguir vivos y nos permite superar el terrible azar del sufrimiento.

Es parte de la condición humana que tiene que ver con la lucha de las fuerzas instintivas enfrentadas en una dualidad, como es el deseo de vivir y el de morir, como lo explicó Freud en sus trabajos. Pero, no sólo con el psicoanálisis llegamos a tolerar y entender la existencia de ese azar y de nuestra propia muerte, sino también a través del espejo donde se reflejan las experiencias sufridas de los personajes que viven y mueren en las obras de Shakespeare y que de pronto, inesperadamente, enfrentan las tempestades o el naufragio que, si no termina con su vida, logra, separarlos sin remedio.

Treinta y siete son las obras que escribió este dramaturgo, que siguen vivas y están vigentes en donde puede uno desnudar el alma para conocer mejor a esos que sufren o gozan como nosotros y que viven en plena lucha por la vida: el amor y el odio; el poder o la vida sencilla; el liderazgo como el de Enrique V que abandona los viejos hábitos y que, hoy en día, nos sirve de ejemplo para inspirarnos o todo eso que tenemos que sufrir, aceptar y transformar cuando se vive el cambio, como el que desató Próspero en La tempestad.

En estas obras he encontrado un especie de manual de la vida, un catálogo de experiencias, incluyendo el dolor por la muerte y la pérdida del amigo fiel y noble, una pérdida como la que ahora somos testigos de uno de los más entrañables amigos y más cercanos colaboradores del Presidente, Felipe Calderón Hinojosa que si lo consideramos, es decir, nos ponemos en su lugar, lo comprendemos mejor para poder compartir, desde este espacio y con estas líneas, la pena que debe estar pasando, pero que aferrado con fuerza a su visión, a esa profunda e intangible razón de vivir que, en su caso, tiene que ver con lograr un México mejor, esperemos que libre esta batalla y le permita seguir adelante.

Qué puede haber detrás de las obras de Shakespeare que siguen vivas, entreteniendo, inspirando y educando en todo el mundo: ¿será por los temas que trata y los conflictos que explora, que trascienden al tiempo y las culturas? ¿Será por la dualidad entre el ejercicio de la justicia y la misericordia o, entre la naturaleza del poder y la vida particular? ¿Será por las transformaciones mágicas del amor? ¿Será por su poesía y metáforas que, de pronto, se alinean a nuestra visión?

No lo sé, pero lo siento.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Entre la nostalgia y la floración de los cerezos

El Financiero, lunes 10 de noviembre, 2008.
Muestra Internacional de Cine 2008

Hace cincuenta años que se llevó a cabo la primera Reseña Internacional de Cine en el Fuerte de San Diego del puerto de Acapulco: al aire libre y bajo un cielo con miles de estrellas que parpadeaban a la vista y una que otra que caía por esos rumbos, como pudo haber sido la chaparrita Gina Lollobrígida (1927-) o la bella Catherine Deneuve, acompañada de algunos de esos gigantes de la dirección, como eran Buñuel, Visconti, Bergman, Antonioni o Fellini. Ahora que cumple cincuenta años y por eso, nos ha entrado una nostalgia al estilo de Cinema Paradiso, recordando cómo disfrutábamos subir a pie el Fuerte de San Diego —con el corazón en el cuello— para llegar al cine abierto y sentarnos a ver lo mejor que había en el cine internacional.

No se me puede olvidar cuando vimos Bella de día (1967) basado en la novela de Joseph Kessel, con la adaptación y dirección de Luis Buñuel (1900-1983) y la bella dama como era Catherine Deneuve (1943-), actuando como la señora Séverine Serizy (es decir, la Bella de día), con Jean Sorel (1934-) como su marido, «el inocente cornudo» de Pierre Serizy. No se me olvida, el trabajo que me dio entender —no digamos aceptar— que una mujer «bien», casada —catarsis y miedos escondidos— se podía prostituir por puro gusto. Esa noche, bajé del Fuerte con el ceño fruncido, mentando madres, sin poder digerir el argumento que Buñuel nos había lanzado, como bomba, bajo el cielo estrellado. La noche fue larga.

En 1971, trece años después, Hiram García Borja, el director de Cinematografía, trasladó al cine Diana del Paseo de la Reforma de la ciudad de México la Reseña y le llamó Muestra. Desde entonces, cada año, cuando empezaba la Muestra sabíamos que era señal de que se acercaba el invierno, había castañas azadas y sabíamos que pronto sería Navidad. Sin importarnos nada, nos desvelábamos dos semanas seguidas para ver lo último, como había sido en Acapulco Bella de día, ahora eran los Gritos y susurros de Bergman —que cada año llegaba su nueva producción— o la última de Woody Allen y los «pocos afortunados» que íbamos a la función de las ocho de la noche, terminábamos, todas las noches, tomando unas copas en el Hotel Ma. Isabel, con música de jazz en vivo o cenábamos la comida china que estaba a la vuelta, hasta las tantas de la madrugada. Al final, no sabíamos cuál era cuál, ni cómo nos llamábamos, pero sabíamos que era una delicia, una adicción, una época feliz de nuestra vida.

Ahora la muestra es más civilizada y, a partir del martes 6, empezó a rolar en las salas de la Cineteca Nacional (que es una lata si no se compra el abono de las 10 funciones, pues no venden boletos por Ticketmaster) y, a partir del próximo 12 de noviembre, rola por los circuitos comerciales en algunas salas de Cinemex, Cinemark y Cinepolis. Habría que ver la cartelera.

Empieza la Muestra con Chacun son Cinéma (Francia, 2007) con cortos de tres minutos, justo con el tema de las salas de cine, hechos por 33 cineastas (Wong Kar Wai, David Cronenberg, Theo Angelopolus, etc.) —ojala hubieran hecho uno sobre el Fuerte de San Diego de los sesentas, al aire libre.

Vendrá una de Scorsese, Shine a Light / Roling Stones; A la orilla del cielo de Faith Akin de Alemania; de Kornel Mundruczó (Hungría-Alemania 2008) Delta, entre el paisaje del río Danubio en un amor incestuoso rechazado por los aldeanos. Y Las flores del cerezo de Doris Dörrie que es una historia que recuerda la metamorfosis de Ovidio, pues pasa de un realismo melodramático, cuando un hombre mayor se queda viudo, habiendo acompañado a su mujer hasta el último instante de su vida y queda desamparado, triste. Para consolarse decide viajar a Japón —of all places—, una vez que había fallecido su esposa. Llega a llega a Tokio y le toca la celebración del Hanami (que quiere decir , ver flores), una tradición japonesa de observar la belleza de las flores durante justo cuando florecen los cerezos y los japoneses acuden a los parques y jardines a contemplar los cerezos en flor. De finales de marzo a principios de abril, los cerezos florecen por todo Japón, de sur a norte acorde a los distintos climas existentes en las diversas regiones. Los primeros cerezos del año florecen en las islas de Okinawa en enero (la región más meridional) y los últimos, en la isla de Hokkaido (la región más septentrional). Al hanami por la noche, le dicen yozakura o cerezos de noche.

Toyo Ito, un famoso arquitecto japonés, recordaba su infancia y decía que era la forma más bella y sencilla de hacer arquitectura, a través de los grandes manteles, a la sombra de los cerezos. La floración de los cerezos, puede ser algo mágico y en esta película, el viudo vive, a través de la floración, una especie de metamorfosis, como las de Ovidio, pues puede ver el alma de su mujer, transformada en una flor de cerezo y así, renovar su propia vida.

El porsalir y el porvenir

El Informador, jueves 6 de noviembre, 2008.

Es justo en el momento cuando giramos sobre el pivote y vemos cómo el péndulo democrático abandona a los republicanos de George W. Bush, y los deja en el pasado, y cómo se enfila hacia el demócrata Barack Obama en el futuro porvenir. La celebración multitudinaria fue en el Parque Grant, al mismo tiempo que nos enterábamos de la muerte accidental de Juan Camilo Mouriño y sus acompañantes y una recuerda «¿por qué nunca llega la Fortuna con las manos llenas, sin tener que inscribir su bellas palabras con letras rojas?», como decía el isabelino.

Por lo pronto, si volteamos hacia el Norte y queremos saber por que los historiadores consideran que fue un fracaso la presidencia de Bush, calificado como «el peor presidente de la historia» de ese país y por el otro lado, si queremos conocer a Barack Obama quien, para enero, entrará a la Casa Blanca marcando un parteaguas en la vida democrática en ese país, tenemos como conocer todo esto.

Los editores han sido oportunos y nos ofrecen muy buen material para la reflexión y el análisis del fracaso de Bush y sobre la persona de Obama. Cada uno de los libros sobre el republicano hace énfasis en alguna de sus características pero, la conclusión de todas estas obras, es lamentable y el cuadro es sobrecogedor —como dijo Pere Rusiñol la semana pasada en Babelia.

Para conocer el pasado, nada mejor que empezar con La tragedia de Bush de Jacobo Weisberg, una obra del periodista y jefe en redacción de Slate, que considera a Bush como el peor de la historia y no pierde ni un minuto en demostrarlo, centrándose, más bien, en demostrar cómo y por qué llegó a ser un verdadero desastre.

Paul Krugman, Premio Nobel de Economía 2008 escribió Después de Bush. El fin de los neocons y la hora de los demócratas, que no puede ser más oportuno, pues cuestiona el dogma neoliberal y le apuesta a la intervención del Estado en la economía —como ha sucedido en medio de la crisis—, aunque está consciente de los excesos de esa política, como sucedió en los 30’s. Por desgracia, Obama ha declarado que va a revisar el TLCAN, lo cual nos tiene un poco nerviosos.

Conocer el pasado para no cometer los mismos errores, dicen, y por eso publican Los Vulcanos. El gabinete de guerra de Bush de James Mann; o La vida imperial en la Ciudad Esmeralda de Rajiv Chandrasekaran; o La oca del señor Bush y cómo los neocons han destruido el orden internacional de Lluis Bassets; o el del anarquista Michael Moore: Mike for president!

Y sobre el Presidente electo son dos libros autobiográficos los que están circulando en español: Obama: los sueños de mi padre y Barack Obama: la audacia de la esperanza o cómo restaurar el sueño americano, que nos permitirán conocer de qué material está hecho este líder que logró convencerlos de un cambio esperanzador.

¿El sueño hecho realidad?

El Informador, martes 4 de noviembre, 2008.

Hoy martes 4 de noviembre concluye la votación por el candidato a la Presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica. Hay señales de que Barack Obama le lleva puntos de ventaja al republicano John MacCain. Pro no hay que comer ansias, pues, en el curso del día de hoy se sabrá el resultado de esa contabilidad compleja, como la que llevan a cabo en EUA, para determinar quién será el que gane las llaves de la Casa Blanca para gobernar, por lo menos, durante los próximos cuatro años, a la nación más poderosa del mundo.

Barack Obama tenía dos años cuando Martin Luther King hizo aquel famoso discurso cuando habló en una manifestación a favor de la igualdad de los derechos para los negros, en el parque del National Mall de Washington, el 28 de agosto de 1963. Ahí fue donde dijo, estando al lado del monumento a Abraham Lincoln, que él tenía un sueño, y ese sueño era que esa nación un día se levantará y experimentará el verdadero significado de su credo... pues consideraba como si fuesen unas verdades evidentes, que todos los hombres han sido creados iguales y que un día los estadounidenses serán juzgados por su integridad, en lugar de serlo por el color de su piel... sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de los esclavos, se podrán sentar juntos en la mesa de la hermandad. Sueño que un día —incluso el estado de Mississippi—, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia. Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por su personalidad. ¡Hoy tengo un sueño!

Y todos estaremos el día de hoy esperando el resultado final en donde los discursos y los puntos de vista de los dos candidatos difieren en la visión que cada uno de ellos tiene: los jóvenes desean el cambio y Ombama les ha dado la esperanza para hacerlo; en cambio, los viejos conservadores que siguen dando muestras de su discriminación racial, votarán por MacCain; pero todos, respetarán el resultado final, por mínimo que resulte.

Por ahí está la tesis de Paul Krugman, el Premio Nobel de Economía 2008, en lo que ha publicado recientemente, que ya está en español y que viene muy a cuento: se titula Después de Bush. El fin de los neocons y la hora de los demócratas, y ahí está apostando por Barack Obama el demócrata, el fin de los neoconservadores y el regreso de la intervención del Estado en la economía —como propone ese candidato—, consciente de los excesos en esa política allá en los años 30’s. Krugman es el primer cronista económico y político en los inicios de una nueva época de ese imperio.