martes, 31 de marzo de 2009

Vidas tangenciales

El Informador, martes 31 de marzo, 2009.

Se dio un punto de contacto, sobre todo, después de ver cómo ondeaban las banderas de México por las calles de Londres y por andar de bocón contando cómo es que Enrique V se ha convertido en el paradigma del líder que inspira y motiva en tiempos de crisis. Por eso, estuve en medio de los invitados, a más de tres mil metros de altura, contando en menos de 50 minutos la historia de aquel rey que libró la crisis en 1415.

Hay una visión parecida: su sueño era gobernar para mejorar la vida de sus súbditos y defender aquello a lo que tenía derecho. Por ese encuentro y ese punto de contacto me pidieron que se lo hiciera brevemente, pues era imposible integrar en la visita una ida al teatro El Globo.

Todo empezó en Londres —así empecé mi historia— , y después de tener la corona y una visión, definió su proyecto, lo justificó, logró la aprobación unánime, el financiamiento salió con la mirada en las nubes y los pies en la tierra rumbo a Francia para exigir sus derechos.

Con la crisis de Harfleur cambió su estrategia. Cuando dije esto, algunos de los invitados pidieron otro trago antes de contar cómo es que los había motivado para lograr que rompieran el sitio de esa ciudad amurallada: ¡volvamos a la brecha, queridos amigos, volvamos o tapémosla con nuestros cadáveres!, incluyéndose en la acción, pues sabía que cuando la guerra silva en nuestros oídos, lo mejor es imitar al tigre antes de atacar: tensar sus nervios, excitar su sangre con rabia feroz, apretar los dientes, dilatar las narices y retener el aliento para que el espíritu logre el más alto grado de energía para quedar bien con sus padres, así que así les había dicho no sólo porqué, sino cómo hacerle para cumplir con esa parte de la misión.

Luego intentaron refugiarse en Calais, pero el enemigo no se hizo esperar y, con una ventaja de cinco a uno, se enfrentarían cerca del castillo de Agincourt.

En ese momento, algunos de la comitiva se había quedado dormidos y Margarita había permiso para retirarse. Pero él ahí seguía atento y por eso, yo seguía gesticulando, como un actor que sabe que tiene su hora en el escenario explicándoles cómo decidió salir a caminar entre la tropa con un semblante ajeno al peligro para así infundirles ánimos, horas antes de vencer en su batalla interna con la negra noche del alma sabiendo que sólo su visión lo podría salvar.

Eran pocos, los pocos afortunados —les dije—, pero aquellos que sobrevivieran la crisis, estarían orgullosos, mostrarán sus heridas y contarán sus proezas logradas en el campo de batalla.

Antes del amanecer cantaba una calandria. ¡Claro! —pensé—, es primavera y su canto es tan amoroso e insistente que por eso me desperté con el corazón galopando, sin poder terminar de contarles la historia de ése astro que, a pesar de su brevedad, brilló intensamente en el cielo de Inglaterra.

jueves, 26 de marzo de 2009

Debate fuera de lugar

El Informador, jueves 26 de marzo, 2009.

Durante la convención de banqueros que hubo hace una semana en Acapulco invitaron a los tres directores de los tres partidos políticos grandes para que respondieran una serie de preguntas que previamente les dieron, de tal manera que la audiencia de uno de los sectores más importantes del país, pudieran tener una idea más clara de la plataforma de cada una de estas opciones políticas.

Quien se llevó el primer lugar en el ridículo fue Germán Martínez del PAN, seguido por Beatriz Paredes del PRI y, la buena sorpresa fue Jesús Ortega del PRD. Los comentarios de algunos de los asistentes sobre el papel que hizo Martínez fueron aterradores: era como haber escuchado no al cura, sino al sacristán de la parroquia de Zacoalco de Torres Mochas y, a propósito de doña Beatriz, que se sabe es una magnífica oradora, ese día cayó en la trampa que le tendió el PAN y resultó vaga, general y sin ganas de seducir a su audiencia.

El que sí hizo su tarea fue Jesús Ortega, el que menos podríamos haber pensado que estuviera dispuesto a conquistar este territorio que siempre es señalado por la izquierda bien vestida de estar asociado con la derecha mal vestida, y dicen que son el paradigma de la decadencia y del capitalismo, formada por esos ricos que no hacen más que explotar al pueblo lo mejor que puedan.

Pero van cayendo los veintes y lo que era el partido que más se identifica con la IP y que se supone defiende, entre otras, la actividad financiera, le salió el cobre y resulta que no fue monedita de oro para caerles bien a todos y por eso, el señor Martínez, aprovechó para acusar al PRI de ser los culpables de la guerra contra el narcotráfico y les exigió que se definieran si estaban a favor de FCH o en contra por sus «claros» vínculos con el narcotráfico. Esto, para los banqueros del país, era lo que menos se esperaban.

El tema debió haber girado alrededor de las «Posibles medidas para enfrentar la crisis» y, la líder del PRI, en lugar de ignorar el discurso de Martínez y ofrecer lo que su partido podría aportar, le respondió, molesta, acusando al PAN y señalando el incremento que se ha dado en el crimen organizado durante los sexenios albiazules y resaltando que, a un problema tan grave como el narcotráfico, ellos son los que le quieren sacar raja.

En cambio, Jesús Ortega del PRD les contestó las preguntas que le hicieron y señaló que su partido estaba a favor de reducir los intereses y comisiones aplicables a tarjetas de crédito, pues sabía que «atacar no rinde votos» y destacó que habría que abatir las comisiones por los servicios bancarios, reducir el costo y aumentar la concesión del crédito a las actividades productivas y de ser posible, cerrar la brecha entre el tipo de cambio de compra y de venta de las divisas. Brincó la liebre, donde no lo pensábamos.

martes, 24 de marzo de 2009

Cómo nadar de muertito

El Informador, martes 24 de marzo, 2009.

La democracia que opera en México parece ser resultado del sentimiento de culpa que se fue creando durante el siglo pasado y por eso aceptamos y financiamos a los partidos que tengan un mínimo de representatividad y, una vez que la logran, reciben su baño de oro sin importar que sean, en verdad, una empresa familiar (PVE) aunque, en teoría, son entidades de interés público que promueven la participación de los ciudadanos en la vida democrática, para hacer posible su acceso al poder. En la práctica, una vez que alcanzan esos mínimos, nadan de muertito para mantenerse del presupuesto nacional.

Este año los partidos van a recibir una buena rebanada del pastel del IFE que suma los $3,633.0 millones de pesos, para que puedan llevar a cabo sus actividades ordinarias, financien sus campañas y lleven a cabo algunas «actividades específicas» (que no tengo idea qué implican estas tan específicas), de los cuales el 64%, es decir, $2,323.6 millones de pesos se los reparten en tres grandes rebanadas (PAN, PRI y PRD) y, el resto, se divide en otras cinco más pequeñas pero sustantivas, que son más o menos del mismo tamaño entre los partidos que luchan por mantener sus mínimos y poder repartirse $1,309.4 millones de pesos entre ellos (PT, PVE, Convergencia, Nueva Alianza y Social Demócrata), para que disfruten de un promedio de $261.8 millones de pesos sólo si sus chicharrones siguen tronando.

Por eso vemos que, con cierta naturalidad hacen lo imposible para seguir nadando aunque sea de muertito: uno de estos partidos adoptan a quien pertenece a uno de los grandes y apoyan, por ejemplo, las campañas que realiza AMLO por toda la república y que, gracias a él, siguen vivos con la representatividad que necesitan oficialmente. El PT es su promotor en estas fáciles propuestas y críticas que hace el Peje sin detenerse a pensar por un momento, se lanza como el gorras y propone que él es el único que puede resolver los problemas de la crisis. Firmado: el PT.

¿Y el PRD, dónde se quedó? ¡Ah!, bueno, desde que Ortega tomó la dirección, sólo aparece en radio una chiquilla mandona que juega a la cocina y nos dan la receta para demostrar que el PRD es un gran chef que sabe de recetas, pero no firma ninguna de las propuestas de AMLO.

Las campañas están en su apogeo y llegan a ser agotadoras: carteles, fotos, anuncios en radio y en la controvertida TV. Mejor apagamos el radio y en TV vemos cualquier otro canal con tal de no oír o ver cómo justifican los $2 mil millones de pesos que se van a gastar en campañas.

Quedó establecido que sólo los ciudadanos pueden formar partidos y que otros individuos se afilien libremente sin que intervengan las organizaciones gremiales y uno se pregunta si no ven al Sindicato de Educación y Alianza, o la CTM y el PRI o el STUNAM y el PRD que son intervenciones o qué cosa son.

martes, 17 de marzo de 2009

El puente cultural

El Informador, martes 17 de marzo, 2009.

La semana pasada se inauguró el Festival de México en el Centro Histórico con Don Giovanni, la famosa ópera de Mozart, ahora dirigida por Philip Picket con uno de los mejores don Juanes que hemos visto, a cargo del tenor Christopher Schaldenbrand y dos de las mujeres que lo acosan como es Catarina Coresi, doña Ana y Kimy McLaren como doña Elvira, así como a la que persigue, Zerlina en la persona de Lucía Salas y todos en una puesta de escena provocativa con desnudos en Sevilla que está hecho un burdel.

Antes de la tercera llamada y, un poco después de que las sevillanas pasearan por el escenario mostrando lo mejor de sus cuerpos, siendo esa parte del catálogo que Leporello nos hace el favor de recitarnos, enumerando las mil tres que había seducido en España, empezaron los discursos oficiales de inauguración en donde fuimos testigos de cómo la cultura les sirve a los políticos en el poder para tender puentes, como el que se construyó en esta ocasión entre el Gobierno Federal con Consuelo Sáizar, recientemente a cargo del Conaculta y Marcelo Ebrard como Jefe de la Ciudad de México, quien ha sufrido de una transformación, tal vez, por tratarse de un año de elecciones —Delegados y Asamblea—, o, como lo advertía Michel de Montaigne en sus Ensayos cuando nos recuerda a Séneca a propósito de los cambios del hombre en el tiempo en donde nos dice que tendríamos que vivir convencidos de lo difícil de ser constantemente el mismo.

Primero fue el discurso de Elena Zepeda, Secretaria de Cultura del DF, quien felicitó a Consuelo por estar a cargo del Conaculta y, tal como sucede en las sociedades del mutuo elogio, luego fue Consuelo quien felicitó a Elena y, para cerrar, Marcelo vuelve a felicitarla sabiendo que ella lo seguirá apoyando en estos Festivales —que ahora cumple 25 años y recordamos uno de los primeros, cuando lloramos al escuchar el chelo de Yo-Yo Ma—, y por estar donde estaba pues, como bien dijo, la cultura es el corazón de la Ciudad de México.

Públicamente aceptó recibir apoyo del Conaculta —de la Federación—, tendiendo así un frágil puente entre los dos poderes que absurdamente, a la fecha no se hablan y puede que así siga hasta que Marcelo entienda que, con esa actitud —como la que explaya su exjefe—, no podrá convencer al resto de la población si quiere ser el candidato del 2012 para todos.

Pocos son los políticos que entienden los beneficios de la cultura y que se dan cuenta del beneficio político después de sembrar en ese terreno fértil y tan divertido, cosechar al final de sus periodos bien y bonito, dejando una estela como esa que dejó Pericles hasta nuestros días en la Atenas del siglo IV a.C., con el Partenón, con las esculturas de Fidias, la filosofía de Sócrates y, en los Festivales de Dionisio, apoyar al teatro y poner en escena las tragedias de Esquilo.

miércoles, 11 de marzo de 2009

El teatro de la vida política

El Informador, jueves 12 de marzo, 2009.

De manera simple: el mundo de la política no es como si fuera un teatro, sino que es el teatro por excelencia y la relación que existe es de una igualdad ontológica, esto es lo piensa Paul A. Kottman en su libro A Politics of the Scene y que ahora viene como anillo al dedo con eso de que me ha dado por ver obras en los dos teatros: por un lado he visto a la versión de Otelo con Hernán Mendoza, como el moro de Venecia y Carlos Corona como Yago, en esta historia que sigue siendo estrujante cuando vemos cómo es uno capaz de destruir lo que más quiere.

Luego en el teatro Sor Juana vimos Desdémona, la historia de un pañuelo de Paula Vogel (1951-), premio Pulitzer 1998, una obra con las joven y bella Marina de Tavira, como la promiscua veneciana, aburrida de su esposo, que está enfermo de celos, todo porque ha perdido un pañuelo bordado que fue su regaló de bodas. En esta versión, la veneciana se acuesta con medio mundo y los martes en Chipre trabaja en el burdel de Bianca, como Belle de Jour.

De pronto, entre estos dos escenarios, entro a ese que dice Kottman que es el teatro de la vida política, para ver algunos actos de estas obras medio improvisadas, como esas que se van tejiendo en la penumbra del poder.

Nos despertamos y, con un poco de imaginación, tratamos de reconstruir algunas escenas que anteceden a la acción de una Emilia cualquiera —la esposa de Yago y en esta obra llamada de otra manera—, que se dedica a chantajear con una grabación accidental del doctor Luis Téllez; en la siguiente escena, vemos cómo la “veneciana” del partido, transformada en una Yago de Narvarte, logra entrar a las conversaciones íntimas para grabarlas y, descaradamente, empezar a enloquecer a su Otelo.

Los dramaturgos de la vida real generan varias tormentas, antes de que se lleve a cabo la venganza, una vez que tiene en sus manos el pañuelo, ese objeto de la vida privada, con el que orquesta su destrucción y con la misma estrategia que aplican las sociedades secretas —que no toleran a los moros y discriminan a los que no son de su partido—, aprovechándose de una amistad desde la Libre de Derecho para lograr que Téllez sea víctima de esa discriminación y producto de una venganza.

Así seguimos viendo otra escena más de estas obras del teatro de la vida política y vemos el final de otra obra y de la carrera política de Sergio Vela cuando el director aprovechó la escenografía para cortarle la cabeza —como se la cortaron a la Desdémona de Vogel—, porque este actor político no supo actuar frente a su audiencia y se encerró tras bambalinas, gesticulando por cosas banales, padeciendo de pánico escénico como el que tuvo durante esa hora que estuvo en el escenario que bien podemos calificar como una tragicomedia.

martes, 10 de marzo de 2009

La visita de Sarkozy

El Informador, martes 10 de marzo, 2009.

La visita presidencial de Nicolás Sarkozy de un país como es Francia es una visita de altura e implica los buenos deseos de ese país por mejorar sus relaciones comerciales y diplomáticas con México quien aprovecha para mejorar su imagen con ese país y con la Unión Europea. Se trata de dar la buena cara y como sucede en el teatro, con esa buena cara tratar de encontrar soluciones a las crisis que están pegando tanto en ese continente como en el nuestro.

Da flojera pensar que esta visita se debía exclusivamente, como trataron de encasillarla de una manera enfermiza algunos medios, apuntando que sólo venía a tratar el caso de la secuestradora francesa.

Nuestras relaciones históricas con Francia son de amor y de odio y estas nos salen del alma desde el siglo XIX, cuando Napoleón III nos invadió, de acuerdo con algunos conservadores mexicanos, para traer a Maximiliano de Austria para que gobernara México, como si Benito Juárez no pudiera hacerlo y todo por sus reformas que tanto le dolieron a la poderosa Iglesia. Por eso combatimos una de las más serias intervenciones que hemos sufrido en nuestra vida.

Pero algo le aprendimos a los franceses y en el amanecer del siglo XX, Francia competía con los ingleses en el petróleo y en los ferrocarriles y con los norteamericanos en todo lo demás. Para estas fechas, los Estados Unidos son el socio número uno en el comercio exterior —más del 80%—, dejando el 20% restante a Canadá y luego, en una escala menor, con el resto de los países de la Unión Europea, en donde Francia es uno de sus líderes.

Por eso esta visita es importante, pues es una manera de apoyar lo que estamos haciendo y enfrentando, como también quieren ver en qué pueden participar para que se convierten en los socios europeos número uno y seguramente para señalar dónde podrían participar en México para invertir y enfrentar la crisis.

Sarkozy vino a confirmar que su país tiene interés de mejorar las relaciones comerciales y morales con México, vino para proponer esas futuras inversiones sustantivas pues sabe que Francia tiene mucho prestigio en la aplicación de tecnologías avanzadas, en generación de energía alternativa y en comunicaciones —como el metro y los ferrocarriles urbanos y suburbanos—, saben que hay una serie de sectores en donde podrían participar con tecnología de punta, en fin, saben el lugar que ocupan en Europa.

También tienen sus debilidades y, una de ellas, es la falta de mercadeo en sus productos. Algo sucede que no han podido penetrar en este mercado, como podrían haberlo hecho desde hace tiempo: en turismo, por ejemplo, iniciaron los Club Med y se estancaron, mientras, los españoles han invertido miles de millones de euros en la Ribera Maya, entre otros lugares.

De todas maneras, la visita del señor Sarkozy y el caminar por las ruinas con una espléndida sonrisa es un apoyo a la imagen de México y sólo por eso, debemos estar agradecidos.

jueves, 5 de marzo de 2009

La congruencia política

El Informador, jueves 5 de marzo, 2009.

Las recientes propuestas de Barack Obama como Presidente de los Estados Unidos, resultan congruentes con lo prometido en campaña y creo que eso es un logro político de primera. Casi siempre experimentamos una especie de disociación entre lo prometido y lo realizado, pero, en este caso, nos sorprendemos al ver cómo el presupuesto que propone para este año da «un giro de 180 grados», como lo leímos en la prensa y en ese giro implica por lo menos dos de sus promesas: una mejor distribución de los impuestos, es decir, que ahora paguen más los que más ganan; llevar a cabo un plan de salud pública y en tercer lugar, llevar a cabo la reducción del las fuerzas y por lo tanto del gasto militar.

Falta saber si este presupuesto lo aprueba el Legislativo, aunque se supone que los demócratas tiene la mayoría, pero, de todas maneras, es hora de concentrarse —dice Obama— y poner a trabajar sus habilidades como negociador, pues, a pesar de esa mayoría, no todos votan en automático, sino que hay fuerzas regionales que se mueven hacia otros rumbos y, sin duda, las grandes corporaciones proveedores de la Defensa que se dedican a alimentarlos hacen, por su cuenta y riesgo, su propio despliegue de su cabildeo y millonarias relaciones públicas para jalar agua a su molino.

Esta congruencia ha permeado a la sociedad norteamericana y ha demostrado tener su lado positivo y sus repercusiones en la credibilidad en el propio Presidente como líder para que, ojala, sea el disparador que necesitaba esa sociedad para empezar a acomodar sus piezas en ese rompecabezas, en donde la paranoia ha sido uno de los fustigadores del miedo —ese que paraliza— imaginando a las fuerzas malignas del exterior y, por primera vez después de casi una década, puedan volver a contextualizar sus vidas y poner cada cosa en su lugar.

Los discursos siguen más o menos la misma tónica que la que tenía en campaña y la esperanza sigue ondeando a los cuatro vientos, excepto en la bolsa de valores. A ver si con repetir, una y otra vez, que son una gran nación y que han sido una sociedad fuerte y vigorosa, los hace salir del meollo en el que se encuentran, más pronto de lo esperado y si les sigue inyectando este tiño de ánimos a la sociedad vapuleada, como hacía mucho que no lo estaba, en su vida e imagen interna acosados con varios mega fraudes financieros entre otros asuntos relacionados con la corrupción, como si se hayan desbordado las aguas negras por todos los lados, apestando su autoestima, su imagen y la confianza que tenían en un sistema que jamás los había defraudado.

Muchos son los que se quedaron sin trabajo y sin casa, otros los que han tenido que ajustar su nivel de vida para volver a poner los pies en la tierra y, otros más, vuelven a creer que tienen un gobierno que los va a ayudar a sobrevivir.

martes, 3 de marzo de 2009

El PAN y la democracia

El Informador, martes 3 de marzo, 2009.

Pocos dudan de la contribución del Partido Acción Nacional (PAN) al desarrollo de la vida democrática en México, no así de su capacidad para gobernar, es lo que está escrito en la cuarta de forros del libro de Carlos Arriola, El miedo a gobernar. La verdadera historia del PAN, publicado por Océano, mismo que se presentó la semana pasada con el autor, el Jefe Diego y Alberto Arnaud de El Colegio de México. Durante la presentación brilló la crítica positiva de Diego Fernández de Cevallos, quien se puso en el fiel de la balanza, por un lado, felicitando al autor por haber escrito esta obra con honestidad, y por el otro, criticando la versión que le dio a los sucesos, como si hubiese sido la manera de curar las heridas, como las que quedan después de perder al primer amor.

En esta historia, Arriola relata cómo el PAN perdió el rumbo que originalmente le dieron Manuel Gómez Morín, el tecnócrata de la Revolución que pasó a ser el líder de la derecha, quien elaboró la plataforma de ese partido que se funda en 1939, junto con Efraín González Luna, amigo del notario y padre del autor, don José Arriola Adame, tapatío de hueso colorado, francófilo, culto, melómano —daba cláses de música en la Universidad de Guadalajara y le encantaba Bach—, era católico y tuvo 22 hijos —cuando le preguntaban sus amigos si los había tenido con la misma, él respondía que sí, con la misma, pero con dos viejas diferentes—, bueno, pues Efraín era el líder de la corriente católica del partido y tuvo una gran influencia en la doctrina del PAN.

Todos estuvieron de acuerdo en la necesidad de que los partidos tuviesen una crítica histórica como ésta que hizo Carlos Arriola, pues, nada puede ser tan necesario para una sociedad que conocer su historia y así, no cometer los errores del pasado.

Es una historia bien relatada pero —dijo el Jefe Diego—, no siempre justa, sin que quepa la menor duda de la honradez del autor, que ha hecho una buena investigación cronológica y ha publicado las citas precisas, pero que le pareció que no siempre hacía justicia en sus comentarios.

Recordaron cuando se conocieron en los años 50’s en Guadalajara, cuando Diego había visto a un joven encendido entre la multitud, con un discurso dirigido a su audiencia, cuando intentaba motivarla al cambio, en aquellos años que no se consideraba posible la alternancia.

Sin duda que a partir de la fundación del PAN la democracia se ha fortalecido, aunque los resultados del partido en el poder están por verse, sobre todo, durante el gobierno de Vicente Fox y entre miles de cosas que analiza, recuerda cuando el PAN aceptó a los amigos de Fox como si fuera «un partido dentro del partido».

La historia del PAN como partido de oposición no es, por consiguiente, una historia brillante ni mucho menos épica, quizá para bien del país, que así tuvo tiempo de asimilar la cultura política moderna en donde la negociación sustituye al enfrentamiento.