jueves, 30 de abril de 2009

Algo que ver y leer en estos días aciagos

El Universal, suplemento Kiosco. Viernes 1 de mayo, 2009.

En vista de que se han cerrado las salas de cine, teatros y conciertos y que nos recomiendan que mejor nos quedemos en casa, les propongo una manera de aprovechar esta situación leyendo una buena novela o viendo una buena película en su versión DVD, de tal manera que se nos levante el ánimo que anda medio decaído. Para eso les propongo que vean la película de Ridley Scott (Los duelistas) que filmó cerca de la villa de Gordes cerca de la Fontaine de Vaucluse en la Provence, al suroeste de Francia, es esa región de viñedos donde hay una tierra bendita por los dioses y donde la naturaleza ha sabido hacer bien las cosas y, el hombre, los mejores vinos de la región.

Ahí está el Châteu La Siroque donde Maximilian (Max) Skinner pasaba sus vacaciones de verano cuando era niño con su tío Henry (Albert Finney) y nos cuenta todo lo que pasa después, cuando hereda esa propiedad. La película se titula Un buen año (A Good Year) y nos cuenta una historia regada con el agua de la nostalgia sobre el tiempo perdido, a la manera proustiana, que le sirve a Maximilian el adulto (Russell Crowe), para reencontrar su paraíso perdido.

Max es un ejecutivo de la casa de bolsa Lorden Brothers que tiene que regresar a La Siroque porque ha heredado la propiedad y cuando lo hace reencuentra fragmentos de aquella felicidad, así como, los consejos y la sabiduría del viejo tío y, por azares del destino, reconoce a una diosa llamada Fanny Chennal (Marion Cotillard), a quien había conocido de niño cuando ella se atrevió a darle el beso delicioso para luego decirle en francés al oído: pardon mes lèvres, qui ils faute du plaisir dan le lieu plus inhabituel (perdona a mis labios que disfrutan del placer de ir a los más inusuales lugares).

El Chateau la Siroque es para los amantes de la buena vida donde su viejo Henry vivía entre sus viñedos y las mujeres con las que bailaba «rumba» y es donde ahora Max disfruta, como nosotros, de sus recuerdos y de la educación epicúrea de su tío Henry.

La novela es de Peter Mayle y el guionista es Marc Klein quien hizo una verdadera obra de arte y Max pasa de ser un ejecutivo frío y brutal, a ser parte de la vida en donde sus «recuerdos grandiosos» y el reencuentro con Fanny Chennal crecidita, hecha una mujer —querida y apetecible— hace que triunfe el sentido común y la intuición, como la que a veces tenemos en esta vida.

Pero si de leer se trata, podemos conseguir la más reciente de sus novelas publicadas de este fenómeno llamado Sándor Márai (1900-1989), un escritor húngaro redescubierto hace poco. Se trata de La extraña y está considerada como una obra pulida y acabada, cuando en realidad es un viaje a lo recóndito del alma, donde el autor mantiene la tensión, gracias a la ambigüedad del amor, la angustia de la incertidumbre y el maldito abismo de la soledad.

La novela fue publicada por vez primera en 1934 y su descubrimiento —tardío y misterioso— la ha convertido, paradójicamente hablando, en un fenómeno. El escenario es Dubrovnik, uno de los centros turísticos más importantes del mar Adriático más conocido como la perla del Adriático. Ahí llega de vacaciones un tal Viktor Askenasi de unos 45 años de edad, profesor de estudios orientales y llega a uno de esos hoteles de verano para encontrar un nuevo sentido a la vida y navegar un rato entre la plenitud y la libertad.

Viktor nos describe cómo es que logra romper el orden y los valores a los que se ha visto sometido toda su vida para, finalmente, llegar a ser él mismo y, una vez rotas las ataduras, poder disfrutar de una felicidad insospechada en esa sorpresiva, compleja y desconcertante relación que le hace reflexionar sobre la libertad y los objetivos de la vida. Las respuestas que logra tener, rebasan lo que él se imaginaba o le hubiera gustado saber.

A Sándor Márai le han publicado en español: Música en Florencia, El último encuentro —tal vez la mejor de todas—, La herencia de Eszter, Divorcio en Buda y La amante de Bolzano.

Mala comunicación

El Informador, jueves 30 de abril, 2009.

Sin duda la tensión, el desánimo y las restricciones impuestas por la epidemia por el virus H1N1-2009 va en aumento y, conforma pasa el tiempo, lo único que necesitamos es conocer de una manera clara y precisa cuál es la situación y sus tendencias. En lugar de obtener esto, las reuniones de prensa que se trasmite por el Canal 11 a las 22:00 horas, vimos a un José Ángel Córdova, Secretario de Salud, acompañado por Javier Lozano el Secretario de Trabajo, que no han hecho bien su tarea y, lo que podía estar claramente representado y mejor comunicado, de manera correcta y precisa en esas curvas que muestran tendencias, o en barras o en pasteles preparados por el grupo de asesores de la Secretaría de Salud, Córdova nos describe los datos que trae entre manos con un vocabulario que se da a confusiones, cuando lo que necesitamos es todo lo contrario.

Lo vimos actuar así frente a la prensa y convirtió lo que debía ser una explicación clara y apoyada en toda clase de gráficas, en una debacle en donde finalmente no supimos, realmente los muertos, pues con la verborrea utilizada y la tensión de la situación que vivimos, produjo otros efectos.

La epidemia se ha enfrentado con energía y la población ha reaccionado, a vista de buen cubero, con las medidas que indican: usar tapabocas, no saludar de mano ni de beso, lavarse las manos con mayor frecuencia, dejar de asistir donde haya tumulto. Pero si esto es poco, Marcelo Ebrard, por su cuenta y riesgo, en esa especie de independencia con el Gobierno Federal, actuando por derecho propio, mandó cerrar todos los restaurantes de la ciudad de México además de declarar, por sus pistolas, que la fecha límite del 6 de mayo no es ni mucho menos definitiva y que «hay que pensar que vamos a coexistir con este virus un largo período de tiempo». ¿De dónde sacó esto? ¿Es esta la mejor manera de animar a una población al borde la quiebra? ¿De esta manera motiva a la población a sobrepasar la crisis? No será el deseo de enfrentarse políticamente hablando con el FCH, distorsionando a su manera la realidad para ver si así jala agua a su molino. El hecho es que más de 450 mil trabajadores se quedaron en su casa gracias a estas medidas.

La epidemia, no hay duda, es grave y las medidas necesarias han disminuido la actividad económica y el consumo y esto crea, no sólo el desánimo, sino la crisis económica. Por eso la gente exige una mayor claridad por parte de las autoridades que no lo han podido comunicar, pues nos gustaría conocer si el 6 de mayo es una fecha razonable o cuál sería el horizonte.

Los enfermos con síntomas, sigue creciendo, la muertes sospechosas a menor escala y las muertes confirmadas, aunque toma tiempo saber si se debe al virus H1N1-2009, son menores, pero los efectos de la desinformación hacen daño moral y físicamente.

La plaga y la influenza

El Informador, martes 28 de abril, 2009.

Por primera vez hemos experimentado en la ciudad de México lo que es la influenza, una epidemia diferente a la plagas del Renacimiento, como atacaba la peste bubónica en Londres de la que no sabían cuál era su trasmisor —las pulgas en los lomos peludos de las ratas que anidaban entre los muros de adobe y madera de las casas. Ahora, conocen nombre y apellido de la influenza pero sigue siendo un poco vago su origen, aunque no la manera en que se propaga: saben que es un virus desarrollado en el ganado porcino, que se trasmite por contacto o por el sistema respiratorio.

A partir del viernes se tomaron medidas drásticas, cerrando todas las salas de espectáculos y sugiriendo a la población que usen mascarillas protectoras, y todos hicimos caso, asombrados de que no era un fenómeno ajeno, sino que nos estaba pisando los talones. Han muerto varios en la ciudad de México, en San Luis Potosí y en Baja California Norte y hay casi un centenar hospitalizados por tener los síntomas de este virus.

En el siglo XVI cerraban los teatros y las funciones publicas y por eso, Shakespeare (1564-1616) se quedaba sin chamba, como le pasó en 1594, cuando decidió escribir dos de sus poemas líricos: Venus y Adonis, dedicado al muy honorable Enrique Wriothesley, Conde de Southampton y Barón de Titchfield, quien le respondió con un mecenazgo constante y sonante bien merecido por el inspirado poeta que siguió escribiendo poesía mientras se apaciguaba la plaga —no hay mal que por bien no venga— y con el que pudo confirmar su talento como poeta lírico con La violación de Lucrecia, dedicado de nuevo a ese Conde, en donde le decía que el amor con el que se lo dedicaba no tenía fin y que, por lo tanto, esa obrita era sólo para demostrarle su afecto.

El fin de semana, millones de chilangos nos quedamos en casa y todos, por primera vez, entendimos que era mejor cuidarnos y no asistir a ningún lugar público, excepto dos o tres curas que no entienden de salud pública —que no tiene que ver con la divina— ofrecieron misa a pesar de las recomendaciones por la contingencia.

El fútbol se jugó el estadios vacíos, esperando que en una semana, si todo va bien, podamos salir a la calle y asistir al teatro o a la sala de conciertos, si nos informan que ya se ha apaciguado la furia de este virus porcino que ya se llevó entre las patas a varias personas.

La peste bubónica del XVI era un bacilo que trasmitían las pulgas Xenopsilla cheopis que chupaban y brincaban —como en el circo— sobre los lomos de las ratas grises, Rattus norveigous y, si esa pulga luego brincaba en el petate de algún inglés y este veía como se le hacía una hinchazón blancuzca cerca del piquete, sabían que todo se había acabado como ahora, nos enteramos de otros síntomas, y de la muerte por la llamada Influenza.

jueves, 23 de abril de 2009

Los retoños de la primavera

El Informador, jueves 23 de abril, 2009.


Es interesante el artículo publicado en The Economist la semana pasada en donde analizan las veces que han aparecido la palabra «green-shoots» o los «verdes-retoños», relacionada con las posibilidades de salir de la crisis, tal como se han publicado en las secciones financieras de los principales periódicos de EEUU: New York Times, Wall Street Journal, Washington Post y otros más. No cabe la menor duda de que la primavera empezó con nuevas y renovadas esperanzas para salir de la crisis. Por lo pronto, expresando nuestros deseos de salir y la prensa encontró la manera de decirlo, como si estuviéramos percibiendo la salida de esos retoños —como los que surgen en la primavera—, y que han ido en aumento semana tras semana, desde finales de marzo hasta ahora. Sólo falta que las expectativas coincidan con los deseos.

Pero como «estamos hechos de la misma materia que los sueños», como decía Próspero en La tempestad, en donde el cambio y la transformación son las dos variables con las que trabajó Shakespeare en boca de este hombre que actúa de tal manera para salir de su crisis y por lo pronto recuperar su ducado en Milán y, luego, casar a su hija con el príncipe de Nápoles e integrar así estas dos poderosas regiones y, por último, abandonar sus poderes destructivos para iniciar una nueva vida ahora que el poder de mi magia llega a su fin y sólo me quedan mis propias fuerzas, ya cansadas.

Para hacerlo, organiza —con todos sus poderes— una tempestad en donde sus pasajeros creen que van a naufragar mientras regresaban de Túnez y al darse cuenta, empiezan a quejarse con esos gritos que tantas veces escuchamos el año pasado: ¡Nos hundimos! o lo que es lo mismo: ¡Ya nos llevó...!. Es durante estas crisis que podemos valuar lo que tenemos. Por estas crisis debemos hacer a un lado lo que es superficial y abrazar lo sustantivo. Sí, para algo sirven las crisis como si naufragáramos, como esta que parece ya estamos sobreviviendo, ahora que la vida vuelve a retoñar por todos lados.

Por eso da gusto participar de la idea de que ya se pisó fondo y de que hay algunos sectores que están saliendo a flote. Los buenos deseos son como los sueños: la satisfacción de los deseos y, en este caso, han sido los periodistas especializados en economía y finanzas que se han logrado pasar a la banqueta asoleada para seguir caminando y no insistir en quedarse, enfermizamente, trotando en la parte oscura de la Luna.

El optimismo puede ser ese cristal con el que vemos las cosas en la primavera que nos anima y nos contagia con su renacer, con los verdes retoños que surgen hasta por debajo de las piedras —como fuimos testigos en Álamos— como lo somos de esta fuerza que nos asombra, como nos asombra el cambio de ciento ochenta grados que ha dado Obama a su política exterior con Latinoamérica.

martes, 21 de abril de 2009

Una segunda oportunidad

El Informador, martes 21 de abril, 2009.

El fin de semana pasado se llevó a cabo la V Cumbre Americana en Trinidad Tobago que resultó ser una de las más importantes reuniones desde que Bill Cinton propuso la Alianza de Libre Comercio de la Américas (ALCA) en 1994 para intentar que, entre todos los miembros, pudieran reducir la pobreza en el Continente. Eso fue hace 15 años en Miami, Florida en un momento en que se creyó propicio ponerse de acuerdo.

Las varias crisis sufridas desde entonces: la de México en 95 y, luego, la de Brasil y Argentina en 98, dieron al traste con estas expectativas y si a eso le sumamos los ocho años de prepotencia del señor Bush, sabremos por qué se resquebrajaron los cimientos propuestos por el demócrata.

En 2001 se declaró en Québec una cláusula democrática, en donde se declara que si hay una ruptura de la democracia eso se convertiría en un «obstáculo insuperable» para participar en los foros hemisféricos. Tal parece que los deseos de Hugo Chávez para que entre Cuba a la Organización de Estados Americanos (OEA) se van a cumplir.

Barack Obama, como se esperaba, fue el actor principal de esta puesta en escena y logró saludar y conversar con un Chávez sonriente, dispuesto para «apretar el botón de reinicio», al mismo tiempo que Raúl Castro declaraba en La Habana su disposición para tener una auditoria siempre y cuando se hablaran de «tú a tú» y, ojala a partir de este momento, cambiar la tan difícil y vieja actitud cubana contra los imperialistas yanquis.

La actitud de Obama fue la de tratar de recuperar a sus vecinos a través del diálogo, con una política diseñada por Jeffrey Davidow, ex Embajador de EEUU en México (1998-2002), después de haber estado en Guatemala, Chile y Venezuela. Él fue quien señaló que no funcionaba la política del «dedo acusador» y que el primer paso para solucionar la migración y el narcotráfico era que los países compartieran sus responsabilidades, tal como dejó en claro ahora que hizo escala en México.

No será algo sencillo, ni saldrá a las primeras de cambio, pero está claro que es su intención resolver un viejo problema, darle la vuelta y efectivamente apretar el botón para volver a empezar. Por lo pronto, hay que imaginar que se dará una segunda oportunidad que es lo que todo mundo desea tener cuando en esta vida hacemos algo mal y dañamos a alguien o cuando el daño es para toda una sociedad como ha sido con los cubanos en donde ahora han reestablecido relaciones con Chile, Brasil y, por supuesto, con Venezuela, que han visitado a ese país deseando se restablezcan relaciones y se termine el bloqueo para ayudar a esa gente —obsesiva con su socialismo— para que mejore su calidad de vida pauperizada por ese sistema anacrónico y con eso, tal vez, poder cambiar de sistema en el tiempo, si es que realmente le dan la vuelta a la tuerca.

jueves, 16 de abril de 2009

La visita

El Informador, jueves 16 de abril, 2009.

Los efectos políticos de las visitas oficiales son como esa piedra que tiramos en el agua y que, como los medios, se van extendiendo en varios círculos concéntricos que van disminuyendo su impacto entre más se alejen del epicentro.
La agenda política de Felipe Calderón en México toca estar cerca de las elecciones de julio en donde el PAN trata de emparejar al viejo PRI y, de ser posible, lograr la mayoría en el Legislativo. La visita de Barack Obama seguramente lo va a beneficiar, todo es cuestión de la cercanía con el epicentro.

Para Obama de EEUU será un viaje en donde podrá manifestar a sus electores que poco después de los 100 primeros días de su gobierno ha sido capaz de cambiar la política exterior —como la relajación con Cuba— y demostrar el movimiento andando. No podemos olvidarnos que su anfitrión fue el único Presidente que recibió antes de tomar posesión y ahora viene a refrendar su amistad y ojala dar buenas noticias en dos o tres asuntos sobre los que ya han estado trabajando los nuevos colaboradores para establecer los parámetros de una nueva política y dejar claro que su país seguirá apoyando a México en la guerra contra el narcotráfico que circula de Sur al Norte, donde se consume. Tal vez ampliar el Plan Mérida para que México cuente con más fondos y la última tecnología para seguir enfrentando a ese enemigo que trata de desestabilizar al país.

Sin duda, FCH —su partido y su gobierno— ha decidido enfrentar este problema desde el primer día que tomó posesión y no nos vendría mal que Obama proponga un mejor control del tráfico de armas que fluye de Norte a Sur donde se consume por el crimen organizado.

Hay que estar pendientes de los efectos de la crisis automotriz —GM y Chrysler—, que tal parece no se escapan de una vigorosa reestructuración una vez declarados en quiebra, pero, tal como lo hemos observado a Obama en la cumbre del G-20, no viene con una actitud megalómana, sino que ha insistido en mostrarse como uno más de los países de este mundo que desea contribuir y encontrar soluciones conjuntas, sin imponer necesariamente sus criterios.

Ahora, parece que desea promover la buena vecindad, en términos políticos y económicos, para que esa actitud fluya, como los círculos concéntricos en el agua y se vayan enterando en el Centro y en el cono Sur, evitando, entre otras cosas, la influencia de los hasta ahora excedentes en Venezuela que han utilizado para vender su neo-socialismo como lo ha hecho en Ecuador, Nicaragua y Bolivia.

Seguro que van a tratar las nuevas posibilidades y alternativas para la migración de los mexicanos a ese país y, por otro lado, esperemos que de una vez por todas explique qué es lo que quiere revisar del TLCAN para no seguir creando falsas expectativas y, en lugar de eso, mejor resolver los efectos nocivos de la crisis que se inició en los EEUU. ¿No cree usted?

martes, 14 de abril de 2009

Pueblo chico, chisme grande

El Informador, martes 14 de abril, 2009.

Tocó la Semana Santa y todos salimos por todos lados para pasar unos días fuera de casa, cambiar de rutina y ojalá aprender algo nuevo. En esta ocasión nos tocó ir a Álamos, Sonora, donde dicen que nació María Félix —y que nunca se interesó por su pueblo. Ahí vamos a Ciudad Obregón y de ahí en coche a dos horas hasta este pueblo increíble asentado a un lado de la Sierra Madre cerca de donde hubo minas de plata y oro con vetas generosas como para poder construir unas casas estupendas, amplias, con sombras y luces en sus patios frondosos y los murmullos de sus fuentes que recuerdan los palacios árabes en Andalucía.

Pensamos que nos podía pasar como al duque de Esseintes, en eso que narra Alain de Botton en El arte de viajar (Taurus, 2002), donde este excéntrico francés hace el intento de viajar a Londres desde su quinta en París —donde nunca había salido— pero que, desde hace tiempo, planeaba e imaginaba en detalle para poder contrastar lo que se imaginaba y sabía de esa ciudad, con la realidad. Por fin llegó el día en que se puso a arreglar sus maletas y su porta libros donde llevaba su diario. Llegó frente a la estación de ferrocarriles de París donde había un Pub inglés. Se detuvo a tomar su Ale, esa cerveza espumosa y refrescante, y mientras lo hacía se empezó a sentir agobiado e incómodo por el ir y venir de los turistas y viajeros que pululaban alrededor de la estación, tanto que mejor decidió posponer su viaje no pudo dar el paso definitivo entre tantos vacacionistas que pululaban por allí con sus baúles, maletas, cobijas para el viaje, paraguas y bastones, que mejor decidió no abandonar su hogar… preguntándose para justificar su decisión: ¿para qué moverse si uno puede viajar mucho mejor sin tener que levantarse de su silla?

Pero con unos anfitriones como los que tuvimos era irresistible el viaje y pudimos lanzarnos para tener contacto con esa otra realidad en donde también estaba una campaña norteña en pleno, con carteles de los dos primos candidatos a gobernadores —PRI y PAN— para que de los diez mil alameños voten tres mil seiscientos que pueden hacerlo por el cambio de la peor Presidente Municipal que han tenido en éste y el siglo pasado, una nefasta mujer —priísta de afiliación y Ruth de nombre— que ha hecho todo lo que no debía hacer —un inútil arco a la entrada de la carretera—, en lugar de concentrarse en resolver lo que se necesita sobre todo después del ciclón de octubre que trajo toneladas de lodo y piedras de las montañas alrededor.

Confirmamos que en pueblo chico, el chisme es más grande y así sus habitantes mexicanos y las doscientas familias de norteamericanos que han hecho de ese espacio un pueblo como hay pocos en México, hablaban de esto y de muchas otras cosas de más en varias y deliciosa pláticas sin fin.

domingo, 12 de abril de 2009

Prometeo encadenado

El Informador jueves 9 de abril, 2009

Desde la época de Protágoras en el siglo V a.C., se aseguraba que los dones que los dioses repartieron a los seres de la naturaleza lo hicieron a través Epimeteo, en una obra que luego sería supervisada por Prometeo su hermano: primero les repartió a los animales y luego a los hombres. Cuando Prometeo inspeccionó lo que había hecho, comprobó que los animales tenían todo, en cambio, los hombres estaban desnudos, descalzos, sin coberturas y sin armas para defenderse.

El día había llegado para darles vida y que surgieran de la tierra a la luz, así que, Prometeo, apurado al ver la carencia de recursos, trató de encontrar una protección. Por eso le robó a Hefesto y a Atenea el conocimiento y el fuego —ya que era imposible que sin éste, el otra pudiera adquirirse y fuera de utilidad— y así fue como Prometeo nos lo regaló estos dones y de esta manera el hombre consiguió los conocimientos necesarios para mantenerse vivo, pero, en lo que estaba vacío era en lo político, pues eso dependía de Zeus y Prometeo sabía que no le daba tiempo de entrar a la acrópolis pues tenía dos centinelas aterradores: el Poder y la Violencia.

En cambio, donde Atenea y de Hefesto practicaban sus artes podía entrar sin ser notado y, por eso, decidió mejor entrar ahí y robarles la técnica para utilizar el fuego y la sabiduría de Atenea y se las dio al hombre. De aquí resulta que el hombre tuviese una posibilidad de vida, aunque después Prometeo fue castigado —encadenado— por andar robando estos tesoros.

Gracias al parentesco del hombre con las divinidades fue, en primer lugar, el único de los animales de la Naturaleza que creía en ellos y por eso les construyó altares y esculpió estatuas. Después, articuló con su conocimiento la voz y los nombres de las cosas y de los sentimientos e inventó su casa, vestidos, calzado y aprendió a alimentarse del campo. Pero, cuando llegaron a vivir en comunidades, se atacaban unos a otros, pues no poseían la ciencia política y por eso se dispersaban o se mataban.

Zeus temió que sucumbiera la raza, y por eso envió a Hermes para que les diera a los hombres el sentido de la moral, de la justicia y las artes de la política para que hubiera orden en las ciudades y se establecieran ligaduras acordes con la amistad.

—¿Las reparto tal como lo hemos hecho con los conocimientos? —le preguntó Hermes a Zeus—, pues con uno que domine la medicina vale para muchos.

—A todos —le contestó Zeus—, pues no habría ciudades, si sólo algunos de ellos participaran en aplicar la justicia y, al que no participe, que se le elimine como si fuese una enfermedad.

Tal vez por eso desde esa época prehistórica, cuando se trata de la excelencia arquitectónica opinan unos cuantos, pero cuando se trata de política —como ahora a través del IFE—, todo el mundo debe participar, de lo contrario, no existirían las ciudades.

martes, 7 de abril de 2009

La fuerza centrípeta

El Informador, martes 7 de abril, 2009.

En Semana Santa se van a descansar todos incluyendo los que han tenido que sacrificarse para ahora entrarle a la lucha política desde el Congreso, tal como lo declaró FCH en días pasados: «México —es decir el partido en el poder— necesita a sus mejores mujeres y a sus mejores hombres en el Congreso», y esto lo dijo antes de darle las gracias a Josefina Vázquez Mota por su labor en la SEP, sin importar que, por primera vez, se puso a temblar por eso que pueden ser los efectos de un sentimiento encontrado.

Así fue como concluyó la semana el Presidente recién llegado de Inglaterra en donde, por cierto, lo trataron como nunca antes habíamos visto que trataran a un Presidente de México: huésped de la Reina en el Palacio de Buckingham y como tal recibiendo una noche a los mandatarios del G-20 que se reunían en Londres mismos que, por fortuna, concluyeron con un comunicado lleno de esperanza para que, luego, luego reaccionara ese especie de sistema nervioso o del inconciente social colectivo, como son las bolsas en el mundo, mostrando un alza generalizada como pocas veces se han visto en la historia de las bolsas del mundo.

Fue el 2 de abril, para que después lo celebremos, el día que se vio una pequeña luz al final de túnel y muchos respiraron profundamente al ver que había consenso entre esas veinte poderosas naciones del mundo para tomar medidas y salir lo antes posible de la crisis que, como una inmunda y horrenda hechicera, renqueaba penosamente tardando en salir del escenario.

Llegando a México, el primer mandatario abordó el tema de la renovación de la Cámara de Diputados y tomó ciertas medidas que estaban a su alcance, pidiéndole la renuncia a Josefina Vázquez Mota quien contenderá un curul en San Lázaro representando al PAN en los comicios del próximo 5 de julio.

Lo que sea con tal de enfrentar las fuerza de los dinos que vienen con todo y ambicionan la mayoría en la cámara donde se deciden, entre otras cosas, los cambios a la Constitución que hace falta promover para enfrentar mejor el futuro y también a la crisis, aceitándola con las reformas pendientes a la ley del Trabajo que tanta falta hace, entre otras que siguen pendientes o que se quedaron a medias.

Cada vez queda más claro que las estrategias que implementó el PRI, desde el siglo pasado, son las correctas políticamente y que la disciplina alrededor de quien ocupa los Pinos funciona aunque nos tiemblen las rodillas: es la fuerza centrípeta que atrae a las gentes y objetos hacia el centro.

Las notas de prensa hablan de que la ex Secretaria buscará desde el Congreso acuerdos en beneficio de los mexicanos y, con la voz quebrada, expresó su disciplina pues sabía que le pedían un cambio importante. Agradeció la amistad del presidente y de su esposa y confirmó ser un «factor de concordia y creyente del diálogo.»

sábado, 4 de abril de 2009

La paradoja de los cambios

El Informador, jueves 2 de abril, 2009

Los miembros del Grupo 20 se reúnen en Londres y Gordon Brown es su anfitrión en donde van a proponer alternativas para salir de la crisis lo antes posible. Las heridas, como las del tigre, se notan y por más que quieren simular, tienen ese rictus como el que hacemos cuando tenemos cola que nos pisen y nos la pisan con fuerza.

Se encontraron ahora Londres para discutir ese mundo que es tan diferente al de hace rato en donde las comparaciones, además de ser odiosas, son inútiles. La crisis resultó ser como aquel tsunami que hubo en la antigüedad, cuando se hundieron los volcanes de las ahora islas de Santorini y las olas que produjeron, barrieron con todo Creta para darle punto final a la era minoica.

Había una vez en América una economía liberal en donde los gobiernos se dedicaban a que se cumpliera lo más legalito posible, la Constitución. Me imagino que ahora el Primer Ministro británico tuvo que explicarles cómo es que en Inglaterra hay cinco de ellas: la primera, esa que se escribe con «C» mayúscula, parece que no existe más en el Reino Unido aunque está escrita y se da por sobreentendida —como la nuestra— nada más que eso que está escrito resulta ser que no es el mismo documento como aquel que tenía un estatus tan especial. Su principal característica es que ha sido muy fácil de cambiar.
La segunda constitución es la que se aplicaba después de la Segunda Guerra Mundial hasta 1970. Una constitución que se ha construido gradualmente desde el siglo XVII hasta esos días en un especie de proceso continuo.

La tercera, o la nueva constitución, es la que aparece a partir de 1970 —con Tatcher a la cabeza—, cuando se interrumpieron los cambios continuos y entró la discontinuidad radical y, por eso, esta constitución radical no existe más, pero lo que sigue vigente es la disposición del gobierno británico para transformarla sustancialmente: este es el argumento principal del libro de Anthony King, The British Constitution.

La cuarta es la que la mayoría de la gente y los políticos creen que existe como resultado de esa continuidad constitucional tan activa. Pocos se han dado cuenta que ese edificio que creían estaban restaurando, en realidad, para efectos prácticos, resulta ser un edificio totalmente nuevo.

Finalmente, la quinta y última de las constituciones británicas es esa con la que se trabaja todos los días, una constitución en donde se aplican las reglas y convenciones que prevalecen en todos los medios y sectores, ¡ah!, pero, se nos olvidaba que el Reino Unido pertenecen a la Unión Europea y esa tiene su propia constitución, por eso King trata de desenterrarlas, demostrando cómo es que la Constitución británica ha pasado de ser un documento ordenado a un verdadero despelote.

Lo que primero necesitan hacer, explica Brown, es repararla y volver a codificarla, algo imposible, aunque se lleva a cabo la paradoja de los cambios: funciona, aunque no sea perfecta.