jueves, 30 de julio de 2009

Casarse de viejo es de locos

El Universal, KIOSKO, LA GUÍA DEL ESPECTADOR, viernes 31 de julio, 2009.

Porque lo único que van a lograr son problemas y fastidios, es como nos dice Norina, la joven viuda (Rebeca Olvera, soprano) con la moraleja del final de Don Pasquale, la ópera bufa de Gaetano Donizetti, puesta en escena con el bajo Charles Oppenheim como el personaje principal quien sufre de la burla despiadada de la viuda y del doctor Malatesta (Josué Cerón, barítono) en la ópera que se estrenó en 1843 en el Teatro Italiano de Paris.

No todos los viejos son ricos, avaros y solterones, ni todos tienen su corazoncito como lo tiene don Pasquale que, de pronto, desea tener a una mujer para poder correr a su sobrino Ernesto (Javier Camarena, tenor), un joven baquetón que vive a sus costillas y que se había negado a casarse con la mujer que su tío le había escogido porque estaba enamorado de Norina, la misma que va a ser usada por el doctor Malatesta, haciéndola pasar como su hermana Soforina, para que simule una boda con don Pasquale quien, al verla se sofoca, pues resulta que es una mujer bella como un ángel, fresca como una azucena que se abre al amanecer y con una mirada que conquista los corazones y se le olvidan sus achaques por un momento, pues ahora se siente como un joven de veinte años.

Esta una ópera bufa en tres actos tendrá sus dos ultimas funciones este fin de semana en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario de la UNAM, una sala de conciertos que por ser pequeña, transforma los defectos en virtudes, como es el volumen de algunos cantantes. Tal vez por eso vemos feliz a Charles Oppenheim en su papel protagonista, tan bien representado, como nunca antes lo habíamos visto, feliz en su papel y de poder cantar en esta sala.

Rodrigo Macías dirige al Ensamble Filarmonía con maestría y, los otros tres personajes de la obra, se mueven naturalmente —lástima del vestuario de Malatesta en el primer acto, ridículo y fuera de tono—, como otras cosas menores —las LapTop, los palos de golf y los celulares— que, por fortuna, no nos molestan, ni son tan graves como para echarnos a perder la comedia, ni evitarnos sufrir con don Pasquale cómo pasa de la ilusión y deseo con esa joven esposa, a la denigración, la burla, el abuso y el caos hasta el límite de la tolerancia, como sucede en las farsas bien cantadas.

La pareja de enamorados (Norina y Ernesto), son poco creíbles y así, cuando él le declara su amor cantando Cerchero lontana terra — me voy a una tierra lejana para que pueda gemir y vivir con el corazón angustiado, deplorando de esta manera la pérdida de su amada o cuando se queja de que el cielo está encapotado y comienza a relampaguear... —pensamos en la ranchera que conocemos aunque no mencione a los arrieros ni el ganado que tienen que encerrar en el corral.

En cambio, la desesperación de don Pasquale es totalmente creíble, pues tiene en el pecho guardadas mil furias de ese matrimonio que le resultó más bien un infierno en donde estaba a punto de ahogarse de rabia y despecho.

Don Pasquale intenta vengarse diciéndole a su mujer: espera, espera, querida, que me las vas a pagar todas juntas, aunque, en realidad, él era el que había caído hasta el fondo desde el primer momento en que, inocente, vio a Sofronia para sorprenderse de la metamorfosis que sufre inmediatamente después de firmar el contrato y convertirse —¿nos suena conocido?— en un monstruo insoportable, mientras sufrimos de verlo pasar de la ilusión al infierno, del orden, la siesta y la aburrición a la fiesta y el caos.

Por ahí escuchamos mal —tras bambalinas— una bella aria de Ernesto describiendo la noche a mediados de abril con el cielo azul y la luna sin velo, y así, llegamos al final feliz y a la moraleja, como las buenas óperas bufas del XIX.

La convivencia de tres culturas

El Informador, jueves 30 de julio, 2009.



Recientemente conocí el proyecto de Daniel Barenboim (1942-), pianista, promotor y director de orquesta, nacido en Argentina que emigró a los Estados Unidos de niño y quien, desde hace una década, fundó, junto con Edward Said (1935-2003), escritor estadounidense de origen palestino que, además, era su mejor amigo, la Orquesta del Diván Este-Oeste, con cede en Sevilla, en esa ciudad donde convivieron durante siete siglos tres culturas: los musulmanes con sus mezquitas, los católicos con sus iglesias y los judíos con sus sinagogas.

La orquesta está compuesta por jóvenes interpretes de Israel, Palestina, Arabia o El-Andaluz y ha resultado una clara demostración y un buen instrumento para demostrar cómo pueden convivir los “enemigo” con la música clásica. Durante los veranos salen de gira ofreciendo conciertos en Europa o en el Medio Oriente.

No puedo dejar de pensar que, entre estos jóvenes, haya historias parecida a la de Romeo y Julieta, ahora en Jerusalén o en la franja de Gaza y no en Verona, como lo vivió Amos Oz antes de la independencia de Israel y que luego lo narra en su biografía o en ese ensayo que es una joya, Contra del fanatismo, donde descubre que el odio es una marca de fuego desde su nacimiento, como era entre los Montesco y los Capuleto.

El proyecto sigue vigente y hace años recibió el Premio Príncipe Asturias. En el 2004, los israelitas le dieron el Premio de la Fundación Wolf de las Artes en Jerusalén. Ese día, Barenboim aprovechó en su discurso para leer algunos de los principios que se publicaron en el Acta de Independencia de 1947. Por supuesto, que la Ministra de Educación lo interpretó como ofensa y se le fue a la yugular al pobre de Barenboim, acusándolo de atacar a Israel y, para los que lo vimos, como muestra de la paranoia y de las dificultades que hay en tocar con el pétalo de una rosa a Israel, convertido en un nudo ciego, imposible de deshacer.

Es increíble el esfuerzo de Barenboim por demostrar cómo los judíos israelitas, los palestinos de Gaza y o los árabes del Ram Allah —de ese pueblo al norte de Jerusalén, en la ribera occidental del río Jordán— pueden convivir. Tal vez para enfatizar su idea, decidió ir con su orquesta a esa ciudad para dar un concierto aunque se implementó una logística complicada por los fundamentalistas de uno o del otro lado. Todo bien, a fin de cuentas.

Es loable lo que ha hecho Barenboim a través de su fundación y con estos músicos. Cuando la gira implicaba algunas ciudades árabes, en donde los israelitas tenían un especie de miedo-tipo-pánico, pues nunca, nunca en su vida habían pisado esos terrenos. Mientras, una violinista de Ram Allah, les mostraba a sus compañeros cómo vivían.

Tal parece que, con la música, es posible la convivencia entre los Montesco y los Capuleto de nuestros días, sin que mueran ninguno de sus integrantes.

La purga en los partidos

El Informador, martes 28 de julio, 2009.

Tal parece que son tiempos para purgar las tripas de los partidos o, por los menos, intentar hacerlo, como tal parece que está sucediendo en el PAN y el PRD que, a lo mejor, logran pulir su ideario fumigado en las brumas del poder y ahora vuelvan a confirmar su plataforma política y apuntalen con eso, su razón de ser y las banderas que defienden, para evitar el amalgamiento de principios que, por lo pronto, los ha desfigurado y por eso, que cada vez se hace más difícil distinguir al PAN del PRI.

Dentro de las filas del PRD está más complicada la cosa, es más dramática, digamos, pues cada una de las corrientes tiene su fuerza y no se han puesto de acuerdo si lo que desean es la construcción de un Estado Socialista o mejor intentar la dictadura popular o, como uno de sus fundadores ha expresado, ser un partido de izquierda progresista, signifique lo que signifique.

Nada que ver con la serie de campañas de represión y persecución políticas llevadas a cabo en la Unión Soviética a finales de la década de los 30, en donde cientos de miles de miembros del Partido Comunista Soviético, socialistas, anarquistas y opositores fueron perseguidos y vigilados por la policía, para luego ser enviados a los campos de concentración o ser ejecutados.

En este país tropical, el mayor de los castigos de esta purga es que los mandan a la banca un rato o para el resto de su vida, como lo hemos visto por ahí y se acabó, vuelven a ejercer su carrera. El PAN desea deslindar a los miembros que han dañado al partido y, uno se pregunta, ¿por qué no aprovechar para deslindar a los que han dañado, no sólo al partido —perdiendo votos— sino al país? Pues hay varios de estos peligrosos que han sido como chivos en cristalería o que se corrompieron o que se la pasan nadando de muertito o que prefieren organizarse con funcionarios que son fieles panistas, sin importar su capacidad para el puesto o aquellos que llevan tal récord de pérdidas —y ninguna ganancia— en detrimento de su partido y del país. Por eso, ojala deslinden a esos panistas que tanto daño han hecho a su partido y a la nación.

Purga es lo que uno hubiese esperado que hiciera el PRI en el 2000, cuando era tan necesario para la sobrevivencia, salud y nueva imagen, pero nada, han hecho mutis y bien replegados en sus trincheras, regresan con las mismas mañas y trucos de antes, sumando a su favor todos y cada uno de los defectos de los otros partidos, para volver a tener una muy importante presencia.

En el PRD la cuestión es grave, pues hay “divos a la vista” esos que no manchan su plumaje aunque atraviesen el pantano, que no toleran regaños porque que son berrinchudos y obsesionados que juegan a dos bandas con un cinismo como pocas veces se ha visto.

jueves, 23 de julio de 2009

Tan cerca como las pesadillas

El Universal: Kiosko, La Guía del Ocio, viernes 24 de julio, 2009.

El sueño —o la pesadilla— es la realización (disfrazada) de un deseo reprimido y su estímulo, seguramente nos viene del día anterior al que soñamos. Así es como lo propuso Freud hace cien años con su teoría sobre la interpretación de los sueños y por eso, me pregunto ¿cuáles habrán sido los estímulos y cuáles los nuestros, para interpretar el sueño escrito por la inglesa Caryl Churchill (1938-), (ver Foto), como Far Away o Lejos, de tal manera que pudo narrar esa pesadilla que luego la tradujo y dirigió Otto Minera.

Nos echamos un clavado en el mundo onírico en donde abundan las imágenes que, aparentemente, no tienen nada que ver con la realidad, pero que, son los estímulos a la hora de soñar, traslapándose con el inconsciente con imágenes vistas de pasada, como unos prisioneros en Guantánamo caminando a pasito corto y con los ojos vendados o la lectura de Lydia Cacho sobre la explotación y pederastia, de tal manera que sean parte de ese sueño.

Una obra clavada, como el mástil de la bandera, en los territorios del absurdo, allá parece que no entendemos nada, pero que nos aterra saber que exista un algún lugar así de disparatado, al tiempo que sus personajes se metamorfosean, como en los sueños y en el reparto de esta obra de la imaginación, donde los actores y la escenografía provoca que la interpretación de obra la vayamos construyendo sobre la marcha.

Lejos es uno de esos sueños donde a veces, mejor nos reímos, como un mecanismo de defensa de lo que nos estamos imaginando porque, a fin de cuentas, somos nosotros los que interpretamos lo que vemos y oímos en el escenario: ¿es el maltrato y la explotación infantil o se trata de un patético secuestro y del sadismo que lo acompaña o es el deseo de vengarnos?

Estamos en el territorio del absurdo como en nuestra casa: los parlamentos parece que tienen columna vertebral pero, más bien, están deshuesados y destartalados. Discuten sobre el partido que hay que tomar con los venados, esos que se pasean por el bosque presumiendo su cornamenta pero que luego se meten a los centros comerciales por las escaleras eléctricas y luchamos por creer que es real —aterradora, como la violación y maltrato—, hasta que sentimos un especie de mal de altura.

Harper, la tía o vigilante del manicomio, luego la vigilante y luego la discutidora (Emoé de la Parra), le explica a Joan, (Isabel Aarenlund), primero su sobrina, luego, la diseñadora y al final la líder que recién llegada escucha el canto de un pájaro para liberarlo, antes de escaparse para regresar al amanecer con el camisón manchado, aterrada de que su tía la castigue, aunque justifica todo lo que ha visto su sobrina, pues, su tío —como lo explica, una y otra vez—, sólo ayuda a esos para que se salven, aunque ella haya caído en un charco de lodo y sangre.

Corte a Todd (Jacobo Liberman), un experto sombrerero que prepara su colección ayudado por una joven diseñadora de sombreros increíbles, mientras le pregunta: ¿por qué después del desfile les cortan la cabeza a los modelos?

¿Dónde está la satisfacción y cuáles son nuestros deseos? La pesadilla sigue —con imágenes y sonidos— luchando para intentar encontrar una razón a todo lo qué está detrás de eso.

Corte a una amazona, la líder, Churchill la dramaturga —o nosotros, ¡ah!, la satisfacción, digo, ¡por fin!—, dirigir el operativo y la explotación, el castigo y la muerte de los cautivos mientras corre, como en los sueños, sin avanzar hasta que vemos cómo cae la tía y el sombrerero sin respiración alguna.

Cuando termina, respiramos profundo ese aire húmedo de la noche cuando salimos del Teatro El Granero (sólo los lunes) y caminamos hasta quedar hipnotizados al ver cómo ondea la bandera en el Campo Marte, desgreñada, gigantesca y furibunda, sacudida por el viento que desea liberarla de sus pesadillas.

El pasito del Apolo 11

El Informador, jueves 23 de julio, 2009.

O invertimos para sacar ventaja de nuestro liderazgo tecnológico mundial ganado con tanto esfuerzo, o renunciamos para dejar que otros países rebasen las fronteras del espacio, fue lo que dijo Charles Bolden, el ex astronauta que se convirtió en el primer negro en dirigir la NASA. Tal parece que el programa espacial trata de mantener el liderazgo y el prestigio que lo acompaña, cueste lo que cueste. Tal vez no olvidan el impacto al ego sistema norteamericano cuando en abril de 1961, Yuri Alekséyevich Gagarín (1934-1968), nos saludaba desde la ventanita de su nave espacial Vostok 1 para quedar registrado como el primer astronauta que se había colocado en órbita y le daba de vueltas al planeta desde el espacio sideral.

Dos anécdotas que son una verdadera joya: la primera, cuando dicen que Yuri dijo desde su nave: pobladores del mundo, salvemos esta belleza, no la destruyamos y, aunque no haya ninguna grabación, lo que dijo o pensó —se lo creemos—, ya era una idea avanzada para esos años 60’s y, por lo tanto, su mensaje nos preveía de los futuros desastres ecológicos; la segunda, es de Nikita Jrushchov, quien recordó sólo para escandalizar a la burguesía creyente que Gagarín efectivamente estuvo navegando por el espacio y que, por más que trató, no vio a ningún Dios.

Gagarin falleció el 27 de marzo de 1968 cuando iba piloteando un MiG-15, haciendo un vuelo de rutina se estrelló cerca de Moscú. No se conocen las causas del accidente, pero una investigación en 1986 sugiere que fue por una turbulencia provocada por otro avión lo que lo pudo haber desestabilizado.

En los 60’s se trataba de estar a la vanguardia para ganar la guerra fría y la competencia para ver quién se armaba con armas cada vez más peligrosas y sofisticadas. Ahora la situación ha cambiado, pero el orgullo y el prestigio —como si fuera el título de una novela de Jane Austen—, sigue impactando al ego nacional y por eso, proponen dedicarle un centavo de cada dólar de los impuestos para el programa espacial y que sean ellos los primeros en llegar a Marte.

Armstrong y Aldrin, los dos astronautas que bajaron a la Luna y Collins, quien se quedó en órbita, aprovecharon el micrófono de esta celebración para promover estas exploraciones con el slogan de entonces: un pequeño paso para el hombre, pero uno enorme para la humanidad.

¡Qué obra de arte es el hombre!, no cabe la menor duda, y la de desear explorar el universo, por eso, anuncian su regreso a la Luna para el 2020, como un segundo preludio para después llegar al planeta rojo. Mientras, siguen desarrollando esa tecnología que requiere el programa Constellation, para que luego caiga como cascada sobre la Tierra y apliquemos para nuestro beneficio, mientras ahora en casa, salimos a ver la Luna menguante en medio del nublado y recordamos aquella huella que vimos en la TV hace 40 años, en casa del poeta Jomí García Ascot.

Los trapos sucios

El Informador, martes 21 de julio, 2009.

No es de extrañar que haya diferentes opiniones, corrientes y tendencias en cada uno de los partidos políticos. Resulta que así es la vida desde que decidimos hacerlo en sociedad y, si en una misma familia puede haber diferentes modos de verla y de enfrentarla, no digamos cuando hay de por medio una situación de poder o de dinero, donde se declara una lucha y sus diferencias —como la temperatura en la entropía— y, por eso, siempre vamos a vivir en medio de ellas.

No es novedad, pues, que después de las elecciones de julio los partidos expresen sus diferencias sobre la responsabilidad de la pérdida o de la ganancia y propongan ajustar sus plataformas e ideologías para convencer a la sociedad. Los triunfadores, como los herederos, discuten cómo y quién se va a repartir el pastel que ahora para consolidar así sus posiciones y los perdedores, sobre quién tuvo la culpa.

Es notable la carta que mandó la semana pasada Cuauhtémoc Cárdenas al PRD para que la dirigencia restituyera la legalidad interna y pudieran lograr más respeto de sus militantes, así como, pudieran devolverle la confianza a los electores para que vean a ese partido como una —verdadera— opción. La visión de este líder es clara desde que fundó ese partido y que implica la representación de una izquierda moderna y progresista, tal como lo había diseñado.

Uno esperaba que el PRI aprovechara la derrota del 2000 y su ausencia en Los Pinos, hasta ahora de nueve años, para consolidar la ética y esa parte de su plataforma. Pero, todo lo que han hecho es enfriarse en la esquina de la derrota, reconocer su pérdida y volver a organizarse para competir con fuerza, sin haber limpiado de sus filas a esos militantes que son —como declaraba Sor Juana a los hombres en su Soneto—, la razón y la ocasión de lo mismo que culpáis y sin poder reconocer quién es más responsable: si el que pecó por la paga o el que pagó por pecar, como insiste la poeta para aclarar que se trata de luchar contra la arrogancia, pues, en sus promesas parece que se ha juntado el diablo, la carne y el mundo.

Por su lado, la reacción del PRD ha sido la de ignorar la propuesta de Cárdenas para volver a fundar el partido que ahora está tan frágil que, cuando mueven sus piezas, parece que están sostenidas con alfileres, pues, fuera de la Ciudad de México, donde tienen comiendo maíz a los ambulantes, los piratas y demás contubernios, el voto se ha ido a los otros partidos o al ejercicio de la anulación.

Las diferencias en un partido demuestran que hay vida —como la entropía política y sus diferentes temperatura— y, no cabe duda, que lavar los trapos sucios en casa, sigue siendo una buena máxima, pero, rechazar una propuesta sin razonarla, ni aprovecharla para tocar fondo en las razones de su derrota, confirma que sólo mantienen su arrogancia en el poder.

miércoles, 15 de julio de 2009

Todo por una mirada incestuosa

El Universal, Kiosko, viernes 17 de julio, 2009.


¿Qué voy a decirles?, ¿por dónde voy a empezar?, se preguntaba Fedra, la hija de Minos, rey de Creta y de Pasifae, la hechicera, cuando Enone, su nodriza quería saber lo que le pasaba: muero por evitar una confesión tan funesta... estoy poseída por la furia del amor, le decía Fedra -esposa de Teseo, el rey de Atenas- una mujer que se enamoró de Hipólito su hijastro, parido de Antíope, reina de las Amazonas. Desde ese momento, un mal la turbó hasta devorarla y su pensamiento incestuoso lo vivió como si realmente hubiera sucedido.

Fedra es la obra de Jean Racine (1639-1699), una versión ligera de la que escribió Eurípides (480-406 a.C.) como Hipólito, y en este caso es Enone, la nodriza la que se atreve a acusar a Hipólito de abuso sexual, para que Fedra caiga al final de la obra como una más de las fichas de ese dominó trágico, para que el resto se quede en Trecenia —istmo de Corinto, en el Peloponeso— como le pasa a Aricia, la hija del peor enemigo de Teseo y, por lo tanto, amante prohibida de Hipólito, el domador de caballos.

Dicen que a media noche, después de la función, Helen Mirren estaba llorando en su camerino, pálida, sin maquillaje, como si estuviera muerta, mientras le daba de sorbos a su té en el teatro de Epidauro que tiene una acústica perfecta. Había hecho el papel de Fedra en esta obra.

Unos minutos antes se colapsaba en el escenario envenenada mientras corría por sus venas ardientes el veneno que Medea trajo a Atenas, como dice en la puesta en escena del National Theatre de Londres en la versión al inglés del poeta Ted Hughes (1998), realizada poco antes de morir. Filmada y distribuida para 270 pantallas HD en el mundo, El Lunario la cachó en México y por eso la podremos ver el lunes 20 de julio a las 20:00, con subtítulos en español. Dirigida por Nicholas Hytner, está Mirren como Fedra, Dominic Copper como Hipólito y el gigantesco Stanley Townsend como Teseo, el esposo infiel.

Actuar en el teatro de Epidauro doblega a muchos actores, y los actores desolados, se ponen a temblar antes de entrar al escenario abierto al cielo, tal como le pasó a Helen Mirren después de haber actuado en el Lyttelton Theatre del South Bank en Londres, donde la filmaron.

Al mismo tiempo, sucede, como a Mirren en el papel de Fedra, que logra una inmersión total de su personaje, avergonzada después de confesarle a Hipólito que lo ama: y no creas que al amarte me creo inocente, pues el castigo que te hice fue para huir de ti y, por eso, te envié al exilio para defenderme mejor.

Temblando en el escenario desnudo, Fedra voltea a ver el cielo estrellado y se queja con Afrodita: ¿qué no ves hasta dónde me has rebajado y humillado? Tu crueldad no puede ir más allá. Tu triunfo es total; todos tus dardos han dado en el blanco... Esta mañana iba a morir digna de ser llorada, ahora, muero en la deshonra.

Comprendemos por qué Hellen Mirren lloró después en su camerino: había sido una de las fichas de ese dominó donde varios cayeron al suelo. Enone, se arrojó al mar profundo sin saber el por qué de su fatal designio; seguida por Hipólito, castigado por Posidón que realizó los deseos del padre —antes de arrepentirse—, tal como nos cuenta Terámenes: he visto, Señor, he visto a tu desdichado hijo ser arrastrado por los caballos que él mismo alimentó y todo su cuerpo no es más que una llaga.

Le sigue Fedra, envenenada en medio del escenario, sabiendo que los dioses que habitan el Olimpo, también han tenido amores ilegítimos.

Al final, escucharemos los lamentos de Teseo protegiendo a la joven Aricia por la pantalla de HD de El Lunario, en donde podremos ver a esas sombras como una manera genial de ver esta historia.

La vacaciones de verano

El Informador, jueves 16 de julio, 2009.

El mundo se puede estar cayendo a pedazos, pero, para un segmento de la población, las vacaciones de verano son sagradas a pesar de que no vuelve uno a tener la sensación de “estar realmente de vacaciones” desde que éramos estudiantes y terminaban los exámenes finales, después de un mes angustioso en el que estudiábamos a paso veloz, lo que nunca aprendimos a buen paso durante el año.

En México son los estudiantes y los maestros los que seguramente disfrutan de vacaciones y los primeros jalan a sus padres. Por eso, la industria del turismo y el entretenimiento dan de vueltas como moscas alrededor de ellos en las grandes ciudades, playas o, en el caso de Guadalajara, por la ribera de Chapala que desde hace más de un siglo, definió su vocación turística con unos barcos de vapor que recorrían toda la laguna y luego, a principios del siglo XX, los pioneros se animaron a convertir lo que era un pueblo de pescadores, en toda una Villa.

Ha transcurrido más de un siglo y la Ribera ha sufrido cambios: la construcción y la quiebra del ferrocarril y su Estación que sobrevive restaurada y funcionando como un Centro Cultural, el ir y venir de los niveles de la laguna y las quintas, en donde pasan su temporada los tapatíos, regados por la orilla del lago en toda su periferia.
En México no está escrito, pero cada vez toman más vacaciones en el mes de julio o agosto y dejan sus negocios, como los europeos, con un recado en la puerta que dice: fermato per vancanza.

Sí, el verano es para andar con la camisa al aire y salir a recorrer otras ciudades y otras costumbres para registrar nuevos recuerdos. Nada mejor que viajar con la mochila llena de sueños y de historias. Por eso, comparto la experiencia de haber viajado, hace más de un par de años, cuando fuimos a Grecia después de haber leído —cada quien por su lado, pero, analizadas en grupo—,las tragedias griegas de Esquilo, Sófocles y Eurípides. Entonces sucede que el viaje adquiere otra dimensión: cuando nos sentamos en el teatro de Dionisio, en el Partenón o cuando fuimos a Delfos (donde resulté un furtivo oráculo) o, en el teatro de Epidauro, donde compartimos los mismos sentimientos que ahora Hellen Mirren en el papel de Fedra de Jean Racine que dicen que después de la función, a media noche en su camerino, no pudo menos que ponerse a llorar, mientras le daba de sorbos a su té.

También navegamos por el Egeo —como Ulises después de Troya—, y llegamos a la isla de Miconos para abordar —antes de que cerraran la navegación— el barco que nos llevaría a la isla de Delos y ahí mismo, sentarnos un rato bajo la palmera donde había nacido nada menos que Apolo. Creo que eso me permitió disfrutar una vacación como nunca antes, por eso digo que, aunque se caiga el mundo, hay que irse de vacaciones en este verano.

martes, 14 de julio de 2009

Saber perder, es ganar

El Informador, martes 14 de julio, 2009.



Debe haber miles de citas que apoyan el concepto de saber perder y que, según dicen, es ganar. Una de mis preferidas es la lección que nos da el tío Henry (Albert Finney) en la película de Ridley Scott, A Good Year (2006), basada en la novela de Peter Mayle, con el guión de Marc Klein, en donde su sobrino Max (de niño, Freddie Highmore y de grande, Russell Crowe) va a recibir la herencia del Château La Siroque en Aix-en-Provence, un especie de paraíso perdido y, mientras lo recorre, recuerda escenas cuando iba de vacaciones de niño y jugaba tenis con su tío en una rústica cancha de arcilla.

En esa escena sabemos que el tío Henry ha ganado el match point a su sobrino Max, pues había hecho un saque As y que por eso Max está enojado pues perdió y hace muina y, de pasada, le reclama a su tío que se regodea de su triunfo.

— ¿Por qué no festejas Max? —le pregunta el tío Henry.
— ¿Cómo que por qué no festejo? ¿Qué no sabes que perdí? —le contesta molesto Max, pero, el tío con toda calma y como hombre experimentado y sabio que es, aprovecha la ocasión para explicarle:
— Max, un hombre debe ser responsable y debe hacerse cargo de sus derrotas con la misma dignidad con la que festeja sus victorias. ¡Vamos, Max, baila una giga, anda, baila para tu tío Henry!

Y Max, obedeciendo, pero sin aceptar en el fondo de su alma la derrota, se pone a bailotear, sin ganas, tal como lo podemos imaginar.

— ¡Sí! ¡Perdí, perdí! ¿Genial, no? —dice mientras hace como que baila.
— Max —le reclama su tío— no tiembles como italiano —le dice, al ver cómo estaba bailando.

Y cuando los ánimos se calman, el tío Henry le dice una de estas máximas:

— Un día Max, entenderás por qué un hombre no aprende nada cuando gana y, sin embargo, sabe que detrás de una derrota hay mucha sabiduría. Por lo pronto, uno aprende que ganar es más agradable, sí, pero también aprende que, de vez en cuando, perder es inevitable, aunque es importante no acostumbrarse a hacerlo.

Y con este diálogo salen de escena y se van al Château a descorchar alguna botella del Coin Perdu, la joya de la corona de las cosechas de esos años.

La obra está llena de consejos —cuál es la clave en la comedia, por ejemplo, o qué hacer cuando encuentra uno algo que vale la pena— y también de dualidades como la vida epicúrea del tío y la espartana de los agentes de bolsa que son capaces de cualquier cosa con tal de desplumar al otro.

Saber perder es ganar y, como pasó el pasado 5 de julio, donde hubo ganadores y perdedores, para estos, la máxima del tío Henry tiene sentido, pues en la derrota se aprende mucho, sobre todo, cuando se sabe hacerlo con la misma dignidad que cuando han ganado.

jueves, 9 de julio de 2009

El color en la arquitectura

El Universal, Kiosko, viernes 10 de julio, 2009.

Ninguna instalación en la casa de Luis Barragán ha sido tan pertinente como ésta que ha hecho Humberto Spíndola en un homenaje al artista Jesús Chucho Reyes y al arquitecto Barragán, en esto que ha sido la fertilización entre dos oficios y la aportación al color en la arquitectura.

Al fondo del taller han colgado del techo cinco capas de nubes gigantescas hechas y pintadas en papel de China color de rosa que se iluminan con la luz que les llega de la ventana al Oriente —una belleza en sí misma—. Con las sutiles corrientes de aire veamos cómo se mueven sobre el techo amarillo del taller para que los espectadores esbocemos una sonrisa, como si entráramos al ámbito de los cuentos y las fantasías, pues son nubes rosas —no negras, ni amenazadoras— las que adornan el interior de ese espacio, pintadas a manos por Spíndola para recordar, entre otras cosas, el color del papel que usaba Chucho Reyes, donde luego pintaba sus gallos y que fueron la base para que Barragán usara esos colores, como lo hizo en el comedor de su casa construida en 1947.

Al ver las nubes pensamos en la fragilidad de las obras de Spíndola —y de la Naturaleza misma— y con esta intervención cómo es que ha regresado a los orígenes populares con una nueva historia —y la nostalgia que la acompaña—, pues sin duda, la nubes bien proporcionadas en función de la obra de Barragán, recuerdan la relación entre esos dos oficios y nos muestra la liviandad, el colorido y la movilidad de la instalación hecha de tal manera que interactúa con la luz, el aire y el espacio, para lograr ahora una nueva conversación entre Reyes, Barragán y ahora Spíndola.

En 1986 cuando dirigía La Plaza, Crónicas de la vida cultural de Coyoacán fuimos al taller de lo efímero en donde trabaja Humberto Spíndola que, desde entonces, hacía sus obras de arte con tijeras y papel de China —menos durables que los óleos, pero más durables que la música que apenas empieza, se termina— y ahí nos platicó que creaba ambientes exuberantes con esta artesanía que nos viene del Oriente y que se adaptó a nuestros gustos de tal manera que, en México, como lo sabemos, sólo hay fiesta, si está adornada con papel de China.

Para dejar una huella de esta intervención y otras en diferentes obras de Barragán, se ha publicado un libro con las colaboraciones de los expertos en las artes, como es Alberto Manrique y Lilly Kassner, y de Miquel Adriá en la arquitectura donde los tres le dan la vuelta al tema del color en la arquitectura.

Pero la historia del papel picado fue esta manera, según nos la contó en su taller: un día llegó Luisa Reynoso, mi vecina e investigadora del arte popular y me pidió —porque se casaba una de sus hijas— que le ayudara a cortar papel picado para adornar la fiesta. Me trajeron un montón de papel de China y, cuando se me ocurrió doblarlos y cortarlos, me quedé impresionado. Quedaron fantásticos.

Resulta que a la boda asistió Joaquín Zapata Vela, el hermano del embajador de México en Rusia y como le gustaron los papeles le propuso que ¿por qué no le hacía algo para mandarlo a Moscú a propósito del 15 de septiembre? Por eso digo que mi debut con el papel de China fue afortunado.

Ahora recuerda cómo fue que el color de la arquitectura de Barragán se basó en lo que le proponía Reyes y, luego, entre otras cosas, cómo se ponía a pintar sus gallos, flores y cristos sobre el papel de China que al principio usaba para envolver las antigüedades que le compraban. Spíndola ha hecho obra monumental: una cocina poblana, el vestuario de una ópera, una catedral que luego dobló y guardaron para conservar un poco más de tiempo esa obra de arte tan efímera.

La danza del maíz

El Informador, jueves 9 de julio, 2009.

A finales de julio, en medio de las aguas, empieza, en algunas regiones de México, la cosecha del maíz y con eso, las celebraciones, como las que hacíamos en el rancho de Tepa, con una deliciosa Torta de Elote, como la que hacía mi tía Aurora. Con eso celebrábamos la cosecha del maíz, como ahora están preparando sus mejores vestidos, sobre todo porque esperan que este año sea de 1 millón 350 mil toneladas las que recojan y, como los precios están más o menos estables por la baja en la producción de etanol, decimos que es época de tirar cohetes.

Con esta producción se puede controlar el precio y la inflación en algunos alimentos, las tortillas en particular, además de que ya han logrado una modesta apertura comercial en los EUA —como la del año pasado— y por eso, los productores están motivados por el precio que se observa en el mercado internacional.

Dan ganas de celebrar con ellos, pues sabemos que la cosecha depende de varios factores —al azar—, y es como estar en manos de la suerte: el clima, las heladas que les parten el corazón, el exceso o la falta de agua, las plagas y otras variables.

Desde tiempos prehispánicos ha sido la mano del hombre la que transformó este producto y con eso logró alimentarse. Todo fue a partir del teozintli, que alguien logró ablandarlo con un poco de cal —¿quién lo habrá hecho?, ¿sería al azar o los dioses?— y de ahí al molino de nixtamal para que salieran las calientes y sustantivas tortillas recién hechas.

El hombre transformó la Naturaleza y esto lo consignaron en los mitos cosmogónicos de los mesoamericanos que, de una u otra manera, le otorgaron al maíz un carácter sagrado y lo definieron como si fuera la materia con la que están hechos los hombres y también las mujeres: de maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne; de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre... que entró en la carne de nuestros padres y los cuatro hombres que fueron creados..., como dicen en el Popol Vuh.

Ahora será hora de celebrar con la danza del maíz la fiesta de esta época, cuando los campesinos cosechan el fruto de su trabajo, libran la dependencia con la Naturaleza y confirman ser diferentes a los urbanos, pues ellos viven y se alimentan de maíz y ahora son parte del PIB y de la economía nacional.

Los huicholes de la sierra Madre Occidental —entre Jalisco y Nayarit—, incorporan a sus fiestas una suerte de danza con la que complementan el ritual. Le llaman La danza del maíz.

Por fortuna, no todo en esta vida es “la política”, sino que también de maíz vive el hombre y por eso podemos celebrar este año —cualquier pretexto es bueno— para bailar la danza del maíz brindando por el resultado de la cosecha del año y de los beneficios que, de repente, logra el trabajo del hombre.

Alternancia, la gran triunfadora

El Informador, martes 7 de julio, 2009.

Tres temas al aire: la alternancia expresada en las urnas, que puede ser un buen síntoma de la salud democrática en el voto; el fin de las campañas para que, a partir de ayer, recojan el mugrero de carteles y se elimine la contaminación visual que provocaron y que se hayan acabado los anuncios en el radio donde trataban de dar sus razones, el IFE por el voto y algunos recados paternales por parte del Peje junto con las promesas de los candidatos asegurando que ellos son el mejor gallo de la pelea. Por último, del otro lado de la balanza, el 6% de abstinencia de aquellos que prefirieron que fueran otros los que decidieran.

La alternancia es uno de los efectos más importantes de la causa democrática en el voto: es la única oportunidad que tiene la gente para expresar su desacuerdo con el partido en el poder, por la dificultad que existe de conocer al candidato como persona. De esta manera lo vivió en carne propia el PRI en el 2000 y, ahora, han regresado y tienen la oportunidad de demostrar cómo es que truenan sus chicharrones y es este juego pendular de donde viene la ganancia para los pescadores en este río tan revuelto.

No tengo la menor idea de cómo deberían ser las campañas para el 2012, pero de lo que sí estoy seguro es que si ellos creen que con los carteles pegados uno al lado del otro o uno encima del otro, con la foto y una frase hueca que creen que dice algo, pero que, en realidad, no dice nada, si que creen que con eso convencen para que vote por ellos, están totalmente equivocados.

Cuando se trata de una delegación (como es en la ciudad de México) o de una presidencia municipal, a lo mejor es una tontería, pero qué tal que hicieran una campaña presencial, en donde el candidato asiste de carne y hueso explicando lo que pretende hacer y cómo puede hacerlo, aprovechando los clubes, asociaciones o grupos que seguro se reúnen periódicamente y ahí soltar sus propuestas y conocer las opiniones de sus votantes. Tal vez no cubran toda la población, pero por lo menos el mensaje se podría pasar de voz en voz, creando un impacto seco y no una embarrada de nada en los postes de la delegación.

Deberían de prohibir —más bien, debemos poner una denuncia en la Profeco— las campañas telefónicas como las que hacen los bancos o las mismas empresas de telefonía y que son odiosas por varias razones: le quitan a uno tiempo y siente uno que irrumpen la intimidad de la casa. Recibí del PRI que, modernas, usan grabación, misma que no duraba más que el tiempo en que pronunciaba la mitad de su nombre y clic, se acabó, como el programa de la “Hora Na...” antes de apagar el radio del coche cuando veníamos los domingos de Chapala hace mil años.

Ahora ha sido la alternancia el triunfo de esta democracia imperfecta pero funcional.

miércoles, 1 de julio de 2009

Con la música, trasladarse a otra realidad

El Universal, Kiosko, viernes 3 de julio, 2009.

¿Qué es la música? ¿Qué efecto produce? ¿Por qué actúa de este modo? Dicen que eleva la almas. ¡Absurdo, es una mentira! Ejerce una gran influencia (me refiero a mí mismo), pero no eleva el alma de modo alguno. No hace que el alma se eleve ni que descienda, sino que, más bien, la altera. ¿Cómo explicar esto? La música me obliga a olvidar mi existencia, mi situación real y me traslada a una distinta, ajena a mí. Siento cosas que normalmente no siento y entiendo lo que no entiendo y soy capaz de ser lo que no soy en realidad —esto fue lo que escribió Tolstoi (ver foto) en La Sonata de Kreutzer y que viene a cuento porque ayer se inició la temporada de la Orquesta Sinfónica de Minería (OSM) y por eso, podremos probar en la Sala Nezahuacóyotl de la UNAM si Tolstoi tenía o no razón en eso que escribió.

Sí, fue ayer jueves 2 de julio cuando inició la temporada, pues, este año, Carlos de la Mora el Presidente de la Academia de Música de Minería, decidió, por primera vez en la historia de las orquestas sinfónicas en México ofrecer tres funciones a la semana en lugar de dos, para responder así a la demanda de su público y darles la oportunidad a los que salen de fin de semana para que disfruten de un buen concierto y se olviden, por un rato de su existencia. La primera función será los jueves (8 p.m.), seguida de los sábados (8 p.m.), y los domingos (12 a.m.), tres-opciones-tres para escuchar música en vivo para ver si podemos ser lo que realmente somos, como propone Tolstoi.

La programación es una especie de monedita de oro que no tiene por qué caerles bien a todos pero lo que intenta es satisfacer el gusto de un público que cada año asiste a disfrutar de la buena música y no tanto, por satisfacer el ego de sus directivos, como puedo haber sido en otra época.

Este año se programó alrededor de dos aniversarios: los 200 años de la muerte de Franz Joseph Haydn (1732-1809) y del nacimiento de Félix Mendelssohn-Bartholdy (1809-1847), miembro de una generación de románticos. Por eso escucharemos una de las obras —sinfonías o conciertos orquestales—, más representativas de estos dos compositores, entre otras obras más modernas.

A Haydn le decían el Papá de la sinfonías y de los cuartetos y, a Mendelssohn, le debemos, entre otras cosas, la difusión de la obra de Juan Sebastián Bach, su inspiración a los 17 años en una obra de Shakespeare, para luego componer su Sueño de una noche de verano (1826) y otras tantas obras sinfónicas como las que compuso en su corta vida.

La OSM resulta ser una orquesta hecha a la medida que ahora será dirigida por cuatro directores de primera: Carlos Miguel Prieto, el principal; José Areán, el asociado y dos huéspedes: Carlos Spierer y su padre, León Spierer, que es el director huésped honorario.

Por ahí podremos escuchar la versión de Haydn de su Concierto para cello o de la Sinfonía Concertante en si bemol mayor para oboe, fagot, violín y violonchelo antes de cerrar con la gran obra como es La Creación, el oratorio para solistas, coro y orquesta al final de la temporada, junto con otras joyas, como es el Concierto para violín y orquesta de Mendelssohn-Bartholdy o la versión con la pianista Silvia Cappellini para los dos primeros conciertos de este compositor alemán y, de repente, también disfrutar de la música del siglo XX con La retirada nocturna de Madrid (tras Luigi Boccherini) de Luciano Berio y el Concierto para piano y orquesta de Carlos Chávez.

¿Podremos olvidar nuestra realidad y trasladarnos a una distinta mientras escuchamos esta música en vivo? ¿Podremos sentir cosas diferentes a las que normalmente sentimos? Por qué no mejor lo probamos, a lo mejor sí puede suceder. Ya me dirán.

Sufragio efectivo

El Informador, jueves 2 de julio, 2009.

La democracia en este país empezó hace un siglo, después que Porfirio Díaz se había eternizado en el poder, aunque pasaba sus vacaciones de Semana Santa en Chapala, invitado por su concuño Lorenzo “El Chato” Elízaga, casado con Sofía, la hermana de doña Carmen Romero de Rubio.

Durante su gobierno, las orillas del lago comenzaron a transformarse en una especie de Rivera y deseaban ser como la Niza o el Mentón del país —esa población francesa en los Alpes Marítimos, en la frontera italiana, a medio camino entre Ventimiglia y el principado de Mónaco—. Pero, un año después, estalló la revolución y, en 1911, Porfirio huyó del país con treinta millones de pesos de oro en su bolsillo, según dicen las malas lenguas, fue lo que dijo uno de los personajes en La serpiente emplumada, la novela que escribió D. H. Lawrence en 1923 de un jalón en las playa de Chacaltita, bajo la sombra de un enorme Salate.

Quien encabezó el movimiento, —ya lo sabemos— es el intelectual, político y espiritista Francisco I. Madero quien, con su lema de sufragio efectivo, no reelección logró que se expresara el descontento contra del dictador ganando las elecciones democráticas para la presidencia de la República cuando éramos sólo 10 millones de habitantes (el doble de la actual Guadalajara).

La Revolución se convirtió en una causa social y en la bandera de Zapata en el Sur, “Pancho” Villa en el Norte entre los que pedían se realizara una reforma agraria, justicia social y se ofreciera educación para todos y que fueron los mismos que comenzaron a negociar con los revolucionarios liberales constitucionalistas como Venustiano Carranza y Álvaro Obregón.

La Revolución culminó con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, reconocida como una constitución liberal que, en principio es la que nos rige: en ella se garantizan reformas y derechos liberales (civiles y políticos) y sociales (reforma agraria y la legislación laboral) y esta institución es, sin duda, el mayor logro de los revolucionarios. Con las modificaciones y reformas que se le han hecho —a cuenta gotas—, se ha ido adaptando, aunque rezagada a esta modernidad impredecible hace un siglo.

Este próximo domingo nos toca ejercer nuestro derecho al sufragio, logrado con tanto esfuerzo hace un siglo. Hacer patente el voto es un ejercicio al que tanto trabajo nos ha costado llegar. Cuando se cuentan se concreta este acto individual en donde uno está a favor de uno de esos grupos políticos y de esta manera es como se puede llevar a cabo la alternancia, en caso de ser necesaria, como lo fue en el 2000 cuando, por fin, después de más de siete décadas, pudimos expresar el deseo de cambio como haya sido.

Es fácil criticar, lo sé, lo sé, pero, hay que considerar que el voto es la culminación de un proceso histórico que nos permite tolerar y seguir actuando en libertad dentro de lo establecido por la Constitución desde que aceptamos el sufragio efectivo.

Vuelta al tema migratorio

El Informador, martes 30 de junio, 2009.

El tema de la inmigración en los Estados Unidos da vueltas una y otra vez, como si en cada una de ellas trataran de encontrar la solución a esto que parece se trata de encontrarle la cuadratura al círculo. Para hablar de este tema hay que separarlo en algunas de sus partes: por un lado, está el tema en sí de los ilegales; por otra, el qué hacer con aquellos que lograron entrar y viven en el país, ahora que suman 12 millones de almas y, en tercer lugar, qué hacer para resolver la mano de obra que requieren en el campo por tiempo limitado y/o por temporada.

La entrada de los ilegales es el nudo ciego que no se puede deshacer, pues viola la ley que establece que una persona requiere de un pase para cruzar la frontera y si lo hace de otra manera, debe atenerse a las consecuencias y esto se aplica tanto en EUA como en el resto del mundo hasta que un día se forme una Unión Americana (como la Europea) donde se borran las fronteras, pero, para eso, hace falta un buen.

El otro problema es legalizar a los que viven allá y que trabajan y cumplen —escondidos— con ciertos principios básicos. Para ellos Obama ha dicho que les buscará una salida para los que quieran convertirse en ciudadanos: primero, que acepten su error y que paguen una multa, así como sus impuestos; luego, que aprendan inglés y se formen en la fila, detrás de los que han cumplido con la ley aunque viven con la espada de la migra y a salto de mata, víctimas de la discriminación y la explotación, donde, los derechos humanos, dejan mucho que desear.

Otro problema es el de la mano de obra en el campo. Para esto bien pueden voltear a ver a los canadienses que lo tienen bien instrumentado: boleto de ida y vuelta, campamentos donde viven, sueldos y prestaciones establecidos. A lo mejor sirve de algo, lo que ahora se propone María Teresa Fernández de la Vega, la vicepresidenta de España que ha propuesto un nuevo proyecto de ley para que se perfeccionen los flujos migratorios en función del mercado de trabajo, se incremente la lucha contra los ilegales y, de alguna manera, favorezca su integración.

Obama pretende mantener la tradición de los Estados Unidos como una nación cimentada en los principios legales y en la inmigración, pero, no pueden tolerar que se viole la ley. Como titiritero, vuelve a mover los hilos de la política migratoria, constituyendo a un grupo de expertos para que hagan el lobbying entre Republicanos y Demócratas para ver si pueden avanzar en las estrategias, propuestas y soluciones que se supone tienen más o menos avanzadas.

Mientras, siguen construyendo el muro fronterizo, pues lo que va en contra de la ley ha sido, es y será castigado sin duda alguna. Sólo queda arreglar a los ilegales del pasado y reformar lo de la mano de obra temporal.