miércoles, 26 de agosto de 2009

En corto: morir en los brazos de una morena

El Universal, La Guía del Ocio, viernes 28 de agosto, 2009.

De que me voy a morir en brazos de una mulata, en brazos de una morena, con sus aretes de plata. Adiós que me voy llorando de pena, ¡ay! negrita mía, me voy soñando que voy a volver a verte algún día en la esquina de mis sueños, así, más o menos, cantan el son jarocho La morena, en el cortometraje que hizo María Novaro en el 2006 y que ahora viene a cuento por la nueva edición del festival de cortometrajes, donde podremos ver las nuevas producciones nacionales e internacionales en este género cinematográfico.

Imagino que el cortometraje es la mejor manera de empezar a hacer cine en cualquiera de sus especialidades: la producción, dirección, fotografía, guión o edición de la obra filmada o aprender a encontrar las locaciones y hacer el casting para los actores que formen el reparto en esta versión del séptimo arte, ¿no creen?

Tanto por la inversión, como por los recursos que se necesitan, sin duda, es la mejor manera de empezar en este género que, no por breve es más fácil, pues hay que saber cómo contar algo contundente y sin desperdicio en tan sólo ocho minutos pegado a la columna vertebral.

La semana que entra, del jueves 3 al 11 de septiembre se lleva a cabo la 4ª edición del Festival del Cortometraje ShorShortS, proyectándose en la Cineteca Nacional y en las salas de Cinemex de Insurgentes y Altavista.

Lo bueno y breve, doblemente bueno, como se aplica en el cortometraje, pues no hay tiempo para explorar más que una o dos ideas cuando mucho, y la historia debe estar bien estructurada y enmarcada en un momento dado de la existencia, para que no se convierta en un conjunto de gestos, viñetas o cuadros plásticos.

El problema está, paradójicamente hablando, en poder apreciarlos en una exposición continua, como la que sucede en un festival como este donde, al rato, ya no supimos quién hizo qué. ¿Cuántos cortometrajes vamos a ver por sesión: quince o veinte, uno tras otro? Al final no puede uno digerirlos, aunque sí los apreciemos cuando aparecen, pero, apenas estamos saboreando el reciente, viene otro más y, al final, estamos hechos camote por no tener la pausa necesaria para degustarlos.

Se me ocurre que durante el Festival deberían de venderlos en DVD o subirlos en YouTube para que podamos verlos uno a la vez y le demos tiempo al siguiente para disfrutarlo cuando queramos. En la red vimos el que dirigió María Novaro (1951-) —famosa por su largometraje Danzón (1991)—, un corto que filmó en el 2006 como La morena, una producción de Tatiana y Valentina Ortiz Monasterio, con fotografía de Erika Licea y la gracia y el buen gusto de María que aprovecha un México (casi) desconocido, el de los canales, las trajineras y los callejones de Xochimilco, donde trasportan flores y verduras, entre ellas, la flor de calabaza de una belleza notable por su color, alegre como el son jarocho que, al final de esa historia de amor entre un joven repartidor que corre para entregar su pedido para llegar a tiempo y ver bailar a la que le gusta, a la morena, la más bonita de todas, en la escuela secundaria, mientras cantan: ante noche sueña, sueña, que hasta me moría de risa, de volver a verte morena, por la esquina de mis sueños, mientras vemos cómo la morenita con su arete de plata termina de bailar y cierra la historia con una mirada de soslayo al joven repartidor, una mirada que lo dice todo.

Durante estos nueve días, se exhibirán ciento cincuenta cortometrajes de todo el mundo con las novedades en México en tres categorías: cine, video y el capítulo Iberoamérica, además de las novedades de Asia y el Lejano Oriente, así como los cortos de los años 50’s hechos por los cineastas franceses de la Nouvelle Vague.

Para quien gobiernan en el DF

La ciudad de México ha estado gobernada por el perredismo desde el año 2000 y tal parece que sus metas y la población objetivo de cada delegación en la que gobiernan está cada vez más clara y las excepciones son pocas, la Miguel Hidalgo con delegado del PAN e Iztapalapa del PT con el famoso Rafael Acosta, “Juanito”, el delegado electo en Iztapalapa, quien acaba de afirmar que “no permitirá que Andrés Manuel López Obrador intervenga en su administración”, pues dijo que “en caso de que no se den los mecanismos legales para que Clara Brugada ocupe la jefatura delegacional, él se quedará a gobernar en esa demarcación el trienio completo” y para todo esto ni AMLO ni Marcelo Ebrard dicen algo.

Saber para quién gobiernan está muy claro, por lo menos en Tlalpan, que es donde habito, donde las mejoras no están hechas para beneficio de sus habitantes, sino de los servidores de banqueta, a los que desean que sigan votando por ellos, hasta que entren en conflicto tanto los ambulantes de fritangas como los taxistas cuando apliquen aquello de “si me lees, te leo”.

En la Calzada de Tlalpan, frente o de lado a los hospitales de Psiquiatría, Cancerología y Nutrición a las banquetas les hicieron cirugía mayor e hicieron una desolada plaza y en las dos, nadie pueda caminar por esas anchas banquetas que vimos construir hace un año, pues están llenas de carritos de fritangas con sus toldos amarillos como los que usan esos puestos, no vaya a ser que los pongan azules o rojos —feos como toldos—, y les quiten la licencia.

Los visitantes de los hospitales salen a tomar sus fritangas bajo el cobertizo que la delegación les han colocado, sin que existan los criterios de salubridad, ni pensar en los peatones para que caminen y, los hospitales —federales— no amplían esos servicios dentro de sus facilidades, para que los miles de visitantes puedan alimentarse, dejando que sea el ambulantaje el que ofrezca ese servicios.

Los taxistas —piratas o no— son otra población más o menos cautiva del PRD. Ahora tienen un nuevo “look” y han tenido que pintar sus coches guinda y dorado, manchado de algo que parece una espiga de trigo, pero que se supone es el ángel de la Independencia, el emblema de la ciudad esquematizado que termina siendo un manchón que nadie sabe de qué se trata. ¡Ah, pero eso sí, lo básico: el foco exterior si es que están libres y marquen bien los taxímetros, eso es otra bronca.

Lo patético en Tlalpan es el gusto por las “esculturas”: unas de hierro oxidado de un barrendero con dos perros que los siguen, su escoba y su carrito y, para que no se nos olvide que están a favor de los desamparados, la otra escultura —siniestra— en homenaje al “perro callejero” —responsabilidad de la Delegación—, cojo y herido, parecido a los que vivimos impotentes bajo este poder delegacional sin ser taxista o fritanguero ambulante.

El obituario

El Informador, martes 25 de agosto, 2009.

Como si fuera el pésame para los parientes del difunto nos llegaron las noticias del nuevo recorte presupuestal del Gobierno Federal y, como el difunto es conocido, movemos la cabeza de un lado para el otro en señal de tener que soportar una calamidad más y las pocas esperanzas que se tenían, se desinflan como los globos del señor Cantoya de Uriangato, Michoacán, hechos con papel de china y alambre, pegados con engrudo y con sus mechas de algodón, tal como está construida la economía de este país.

Ya de por sí, el resto de las noticias son funestas y nos la pasamos imaginando los efectos del recorte, intercalados con el acuse entre las víctimas del crimen organizado y la vendetta de los narcotraficantes, más los cadáveres por los enfrentamientos entre policías y ladrones y, para colmo, ahora que estamos en duelo, seguimos leyendo las esquelas pagadas —avisos fúnebres— de aquellos que fallecen, dejando poco o ningún lugar para, por lo menos, una buena noticia aunque ésta sea deportiva, aunque ya sabemos que en ese ámbito, un día se celebra la victoria y otro la derrota.

Digo que en lugar de esquelas debería abrirse una nueva sección de obituarios donde se coloquen breves textos sobre las personas físicas o morales en una página especializada, textos que nos ofrecen el recuento de la textura y el significado de la vida de quien haya fallecido recientemente y que es diferente a la esquela o “aviso fúnebre”.

En esta nueva sección los periodistas especializados prepararían los textos biográficos de las personas físicas o morales a los que se les agregarían los que escriba la gente que conocía al difunto, desahogando así se sentimiento de pérdida de la persona, para recordarla en sus mejores momentos, completando así su biografía que pueda servir como materia prima para tener más clara su biografía o ser materia para una novela.

Dicen que según el sapo es la pedrada y cuando ése sea uno grandote —con todo respeto—, en lugar de tener páginas y páginas de anuncios funestos que hacen de esa sección un cementerio, sólo le agregarían pequeños textos con verdaderas historias. Es difícil pensar que alguien se atreva a hacer este cambio en las costumbres y los hábitos de los medios impresos.

Imaginemos a los especialistas del “obituario” que resumen la vida del difunto o las razones del cierre de la empresa —y por eso, su fallecimiento— y qué nos cuenten dónde se equivocaron, qué fue lo que no hicieron a tiempo para salvar el pellejo, cómo es que no se dieron cuenta y previeron la crisis nacional o global y/o la baja en las exportaciones.

Aparecerían las experiencias —físicas o morales— como anuncios de ocasión y su tarifa correspondiente, pero con los pensamientos, recuerdos, chismes, favores hechos o nostalgias sobre el fallecido, para que el obituario fuese una de las más leídas y el registro de la verdadera historia de las persona físicas o morales y, con las experiencias leídas, aprenderíamos como en ningún otro lado.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Cita a ciegas y los senderos que se bifurcan

El Universal, La Guía del Ocio, viernes 21 de agosto, 2009.


Todo queda encerrado en un círculo perfecto: la trama toma su rumbo desde el principio hasta el final, mientras los personajes van narrando sus encuentros y desencuentros en la banca de un parque en Buenos Aires, donde va con frecuencia el ciego escritor argentino —Borges— que ve más que aquellos que dicen ver, pues no es por nada que los que tienen el don de la adivinación son ciegos como el adivino Tiresias que se quedó así después de haber visto desnuda a Palas Atenea.

En un largo parlamento en el primer acto, el escritor pudo entender lo que afectaba a dos de los personajes que le platicaron ese día sus historias, mientras él recordaba cuando era joven y había visto a una mujer en una estación del Metro en París, para quedarse sobrecogido con uno de esos escalofríos del alma por los que uno se siente transportado a un mundo superior, al ver a esta joven que iba por la otra escalera, abrazando un libro —que alcanzó a ver que era la Educación sentimental de Flaubert— que, por casualidad, todos los personajes citan.

Quiero hacer —escribió Flaubert a La Royer— la historia moral de mi generación; una historia “sentimental” sería un término más apropiado para este libro de amor y de pasión como esa que puede existir aunque sea una pasión inactiva. En realidad, Flaubert estaba recordando su propia historia, cuando conoció y se enamoró —perdidamente— de Elisa Schlesinger, quien devastó su vida.

Pero Borges había escrito también sobre las realidades paralelas: dejo a los varios porvenires (no a todos), en mi jardín de los senderos que se bifurcan... en el tiempo, donde hay varios porvenires y tiempos, donde proliferan a su vez y se bifurcan.

Se trata de la existencia —simultánea— de varios mundos: el de la realidad real y el de la realidad virtual. Borges nos propone que tanto lo sucedido en un encuentro, como lo que pudo haber sucedido si no se da, son realidades que existen: una, que es la que recordamos con nostalgia, como lo que “realmente sucedió” y, la otra, la que está por ahí escrita en una biblioteca infinita, con todo lo que “pudo haber sucedido si...”

Por eso, cuando decidimos irnos por uno de los senderos, las vidas paralelas de lo que no se dio, existe en la memoria o en los libros de esa biblioteca y, como las ramas de un árbol, van creciendo y se bifurcan en el tiempo y en el espacio.

Cita a ciegas es una obra en dos actos, escrita por el argentino Mario Diament, que ahora dirige Barclay Goldsmith con un magnifico reparto que se presenta en el Círculo Teatral de la calle de Veracruz No. 107 en la Condesa (5553-1383), una obra del buen teatro, que tanta falta hace en la cartelera.

En el primer acto nos platican unas historias condimentadas con bromas sobre el ciego escritor (Eugenio Cobo), por un banquero cincuentón en crisis (Luis Cárdenas). Como Frédéric en la Educación sentimental, ha enloquecido por una muchacha (Marcia Coutiño) y, el ciego nos recuerda, lo que le pasó a Flaubert cuando estuvo en la playa de Trouville y se encontró a Elisa. De esos encuentros, tanto Flaubert como el ciego escritor, vivieron un amor que les duró toda su vida y ahora, es el banquero quien se ha trastornado por completo.

Si asociamos estas historias de encuentros y desencuentros con las propias, podremos reconocernos en ese espejo para ver los caminos de nuestras vidas: cuando decidimos tomar ese sendero y sabemos que las dos realidades existen, como les sucede a los personajes que se cruzan —la madre de la muchacha, como la mujer que salía del Metro (Silvia Mariscal) y la psicóloga y esposa del banquero (Ángeles Marín)— para cerrar la obra en un círculo narrativo perfecto en medio del jardín de Borges y sus senderos que se bifurcan.

De la cuna a la cuna

El Informador, jueves 20 de agosto, 2009.

Con una resistencia inconcebible, muchas veces como producto de la avaricia de algunos industriales en los EUA y en China, aunado al desconcertante desprecio e ignorancia que hay sobre la relación que pueda haber entre la emisión de ciertos gases (CO2) y el incremento en la temperatura de la superficie terrestre, fuera de los rangos deseables, el próximo diciembre se llevará a cabo una reunión en Copenhagen, para insistir en que se tomen las medidas necesarias para volver a tener las condiciones que se tenían antes que la revolución industrial empezara a cavar la tumba y que la madre Tierra se mantenga lo mejor que pueda, para que las próximas generaciones sean sustentables en lo ambiental, en lo económico y en lo social.

El desconcierto del clima ha llegado a la base y la gente observa, impávida, cómo ha cambiado el clima de varias regiones de una a otra generación y cómo los fenómenos ahora se comportan cada vez más caprichosos, tal como lo observamos en este temporada de aguas que dicen no llegará a ser como otros años. Puede o no ser una coincidencia, pues el clima es impredecible o puede ser parte del maltrato que le hemos dado a la Naturaleza.

Lo que es un hecho es la velocidad a la que se están derritiendo los glaciares la pueden medir y, entre otras cosas, eso hace que aumente el nivel del mar y el clima se vea con nuevos parámetros en las condiciones iniciales y algunas ciudades que se han construido a la orilla del mar peligren de inundarse.

Esta generación está más conciente que las anteriores en este tema integrado como lo “sustentable” o “sostenible”, y que están tomando medidas claras —pocas, pero claras— para tratar de evitar el desastre ecológico, económico y social con el que estamos hasta el cuello, por no haber tenido una conciencia clara de los efectos de la revolución industrial, tal como lo explica William McDonnough y Michael Braungart en su libro Cradle to Cradle (De la cuna a la cuna), en un enfoque original que nos permite entender no sólo el por qué, sino el cómo empezar a remediar el daño que hemos hecho —sin fundamentalismos—, como si tuviéramos una segunda oportunidad —tan deseable en nuestra vida— para deshacer el entuerto y no seguir consumiendo todo aquello que regresamos a la Naturaleza para ahogarla, sino regresar lo que consumimos a su misma cuna para que, sin más ingredientes, vuelva a ser útil, si logramos cambiar su diseño (como propone Bimbo con sus bolsas degradables en 3 o 5 años o los Van’s ecológicos o los celulares Samsung cuyo cuerpo es bioplástico basado en maíz), para que, en lugar de enterrar (de la cuna a la tumba) lo consumido que nunca se reintegra y sólo se acumula o mejor, se reintegre a la Naturaleza aportando vida.

Es una re-evolución para poder caminar felices sabiendo que las siguientes generaciones tendrán un mejor lugar donde vivir si cambiamos lo que producimos.

martes, 18 de agosto de 2009

Las batallas con el Cabildo

El Informador, martes 18 de agotos, 2009.
El domingo pasado vimos en la televisión cómo el doctor Alfonso Petersen, Presidente Municipal de Guadalajara, defendía su visión y el proyecto que viene trabajando desde que asumió el poder, frente a un grupo de regidores de ese Municipio. Lo que nunca vimos, por desgracia, fue que los Regidores compartieran su visión y vieran las cosas desde una mayor altura, de tal manera que compartieran todo eso que está detrás de los juegos y de la villa Panamericana.

Estando lejos del bosque, lo que vimos fue la sombra de la grilla y la actitud protagonistas de algunos de la oposición que, más que debatir, como dicen que para eso están, vimos cómo sistemáticamente niegan lo que proponga el partido en el poder, como si esa fuera la manera de “balancear” las decisiones y las propuestas del gobierno. Otros, simplemente se niegan a los cambios del proyecto original, como si el cambio no fuese una condición del ser humano.

Como si no fueran tapatíos que viven en esa ciudad privilegiada, como si se les hubiera olvidado sus compromisos: el reto y el privilegio de ser la sede de los Juego Panamericanos 2011, que moverán la economía durante su desarrollo y que promoverá a la cuidad de Guadalajara para su beneficio más allá de lo que duren los eventos y que, el Alcalde, como le corresponde hacerlo, había aceptado el reto para aprovechar, entre otras cosas, reactivar al Centro Histórico pauperizado y regresarle su dignidad y la vitalidad que merecen tener sus habitantes a estas alturas del siglo XXI.

Pero la actitud de los regidores invitados a ventilar públicamente sus ideas y resistencias, desde nuestro punto de vista, no mostraron, en ningún momento, su apoyo de esta visión, de esta idea, de este sueño que tan claramente tienen el doctor Petersen en beneficio de esa ciudad.

Todo lo que presentaban eran minucias, pequeñas batallas en un desierto político; árboles en medio del bosque, característica de algunos políticos que no logran levantar la vista y ver las cosas desde la altura para que desde esa posición propongan y apoyar —con ganas y entusiasmo, como sus habitantes— el “cómo sí”, tal como proponía el Alcalde y no nada más el “cómo no”, que es el más fácil del mundo.

Se trata de hacer una inversión que se va a recuperar en el tiempo a través de un Fideicomiso, inversión planeada para revitalizar al centro. Es un proyecto bien diseñado, tanto en su continente, como en su contenido, que sin mayores problemas podrá recuperar en el tiempo las inversiones hechas en beneficio de sus habitantes y que, además, según explicaban, dejará al Municipio —que en 2010 lo recibe el PRI— sin problemas y con sus finanzas libres de deuda.

Ojalá, pensamos desde nuestra casa en la ciudad de México, los tapatíos no pierdan esta batalla y el Cabildo vea más allá de sus propios intereses para que ese proyecto se lleve a cabo y esté justo a tiempo.

jueves, 13 de agosto de 2009

Los espacios virtuales y el monstruo de Babel

El Universal, La Guía del Ocio, viernes 14 de agosto, 2009.
Qué bueno que los Espacios virtuales de Cildo Meireles (1948-) están en la primera sala del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MuAC) del Centro Cultural Universitario, porque de entrada, nos quedamos asombrados de ver cómo el artista brasileño explora las posibilidades del espacio euclidiano y sus tres ejes (X, Y y Z) para lograr sorprendernos —como pretenden hacerlo los artistas conceptuales— y conocer la manera en que pudo crear esos volúmenes utilizando unas cuerdas fijas del piso al techo, para crear tres volúmenes: dos pirámides invertidas, dos planos rectangulares y una mezcla entre planos y pirámides, a los que les damos la vuelta completa —sonriendo, como exploradores que hubiésemos encontrado el Santo Grial— o para meternos dentro de ellos y disfrutar así de la sencillez con la que trazó esos volúmenes -virtuales-, resolviendo un problema tridimensional con unas cuerdas y el aire que nos rodea en el espacio.

Recordamos a Euclides (325-265 a.C.), el padre de la geometría, quien en la antigüedad analizó en Los elementos, las propiedades de las líneas y de los planos; de los círculos y las esferas; de los triángulos y sus conos, es decir, de todas las formas que conocemos ahora como regulares y de sus propiedades en el espacio tridimensional tal como lo estudiamos en la escuela y como Cildo Meireles seguramente lo hizo en Brasil para que muchos años después los convirtiera y transformara en un especie de acercamiento poético como homenaje a la perfección geométrica que Euclides había estudiado.

Cildo es un artista y por eso retoma esos principios para hacer una obra de arte: las cuerdas estiradas con las que juega cruzándolas, forman dos conos o pirámides invertidas en medio del espacio —desde un ángulo, si nos alejamos un poco vemos como si los dos conos fuesen un reflejo espacial— o los teoremas que quedan una vez más demostrados, rompiendo con delicadeza la transparencia del espacio para lograr un perfecto juego de espejos en medio del espacio vacío.

No todas las estrellas del universo de Meireles brilla con la misma intensidad, por eso, nos vamos a ver una que destaca entre el resto como la nueva torre de Babel (2001) construida con cientos de aparatos de radio de todas las épocas (desde 1920 a la fecha) en una muestra arqueológica de eventos, apilándolos en círculo a una altura increíble, encendidos en indiferentes estaciones, creando sólo ruido o la no comunicación.

Tal como se lo propuso Meireles esta Babel está relacionada con el relato bíblico y la incapacidad para comunicarse que es la causa de todos los conflictos de la humanidad. Al llegar nos quedamos helados al ver a ese robot gigantesco, a ese Frankenstein —se me ocurre, tal como lo imaginé— salido de las páginas de Mary Shelley con su novela ejemplar del gótico y que ahora Cildo desde el Brasil y Shelley desde su tumba, disfrutan de haber parido a este nuevo gigante que recuerda los dilemas de la creación, la destrucción de la vida por la audacia del hombre y la incomunicación o simplemente y con gran ingenuidad, la capacidad creativa de Cildo para imaginar esta obra.

El ruido es aterrador y tiene uno la sensación de ser Ulises que enfrenta al terrorífico cíclope Polifemo, con varios ojitos que parpadean. Sí, es una Babel donde todos hablan y hablan y nadie escucha.

Brilla también el Desvío al rojo (1967-1984), una casa en rojo (vermehlo, como dicen en portugués), donde todo es de ese color, muebles, mesas, sillas, objetos, cuadros, inclusive el retrato del guerrillero —clave en una de sus tantas interpretaciones—, pues el rojo nos hace pensar en la sangre, la luz de los burdeles, la guerra y la destrucción o a sus opuestos: la lujuria y el deseo.

No cabe duda que vale mucho la pena esta exposición pues lo real, lo simbólico y lo imaginario se combinan para encontrar su equilibrio.

Mejorar, sin cantar victoria

El Informador, jueves 13 de agosto, 2009.
Los ánimos han mejorado en los EUA y eso, sabemos que, tarde o temprano, tiene sus repercusiones en nuestra economía. Como buenos líderes, han observado los cambios favorables para anunciar sus avances para trasmitir y dar ánimo a la gente para que resista mejor los embates de la recesión.

Los índices de la economía en los EUA se encuentran en negativo, pero, como dicen, son menos peores y por eso, es buena señal que se estén moviendo hacia el ámbito positivo: el gasto de las empresas ahora es de menos 8.9%, comprado con menos 39.2% del primer trimestre del 2009. Cambio brutal que empieza con crecimiento; el PIB sigue en menos 0.4%, pero es mejor que el menos 1.1% que se tenía meses antes.

Sin duda, el índice que más afecta a las economía, tanto moral como realmente, es el empleo y éste sigue sin poder resolverse tal como lo esperaban los especialistas que se han hecho algunas reflexiones para entender este fenómeno: uno, que el seguro del desempleo es mejor que el empleo disponible en un momento dado y, por eso, esos trabajadores que prefieren quedarse en casa con los niños afectan en medio punto al índice de empleo. Pero el problema es gigantesco a pesar de los incentivos que ha ofrecido el gobierno de Obama de $787 miles de millones de dólares en estímulos fiscales para promover el empleo.

No hacer nada, no es la mejor opción, dijo Obama después que anunció esos incentivos, al tiempo que declaró que la recesión norteamericana está por llegar a su fin. La fábricas que habían decidido quedarse ociosas, surtiendo los pedidos con lo que tenían en sus inventarios, ahora están al mínimo y por eso, han reactivado su producción.

Las expectativas en los EUA del PIB para julio son de un 3% justificado por las órdenes que las industrias han recibido para surtir nuevos productos, tantos como no las habían recibido en los dos últimos años: las ventas de automóviles subieron en un 15% y por eso, esa industria que tanto interesa a las PYMES en México que producen y surten de algunas partes, es buena noticia que se haya reactivado allende la frontera.

El índice en los precios de casas S&P-Case Shiller, que considera a veinte ciudades de los EUA, cayó sólo un 0.2% entre abril y mayo, ha sido la menor caída de los últimos dos años y por eso, este índice por llegar al equilibrio o al crecimiento por la relación entre oferta y demanda.

Tal vez por todo esto, hay un cierto optimismo y se está viendo que la economía tiene una tendencia positiva, aunque el desempleo sigue siendo la pesadilla que no les permite cantar victoria, pero sí, celebrar modestamente las tendencias que muestran signos de recuperación y eso, es alentador.

Tiene razón Obama cuando dice que no hacer nada es lo peor que puede hacer un gobierno y sabemos que es mejor concretar las propuestas de reactivación a tiempo, cuando se necesitan.

La mirada puesta en la Cumbre

El Informador, martes 10 de agosto, 2009.

La diosa Minerva —la Palas Atenea de los griegos— con su lanza y la égida —su coraza de piel de cabra—, tiene la mirada puesta al poniente de la ciudad de Guadalajara, tal como lo hace desde hace poco más de medio siglo hacia el Hospicio Cabañas, donde se llevó a cabo la reunión cumbre con Stephen Harper, Barack Obama y Felipe Calderón, los presidentes de Canadá, Estados Unidos y México que llegaron cargando el peso de la crisis que tanta mella nos ha hecho.

Obama a pesar de ser un soñador que desea un futuro mejor, llegó cargando el mayor desempleo del siglo, con casi cinco millones de desempleados en lo que va del año, más la potencial quiebra de varios bancos y de la General Motors, así como de esos fraudes financieros que descubrieron el lado oscuro de la libertad, como los 50 mil millones de dólares de Madoff, condenado para el resto de su vida pero, sin poder recuperar el dinero de los inversionistas que los dejó encuerados.

Canadá llegó agobiado por el oleaje de sus vecinos del sur y después de haber decidido levantar un muro de contención con los mexicanos que ahora necesitamos visas hasta que puedan “encontrar una solución a los problemas que dieron origen a esa decisión” y con algunas heridas sociales, como nunca antes las habían tenido.

México sigue con una guerra frontal contra el narcotráfico, el crimen organizado y, recientemente, contra los ordeñadores del oro negro como principal estrategia que se parece al cuento de nunca acabar. Tal vez por eso Calderón habló con Obama para lograr una mayor cooperación bilateral en contra de la delincuencia organizada que opera en ambos lados de la frontera, pues de este lado lo usan como vía de tráfico y, del otro, lo consumen. La presentación del proyecto para una reforma integral migratoria no es viable presentarla y menos ahora con la crisis, como argumento político para controlar más la inmigración de mano de obra mexicana.

Ojalá el team back de la cumbre haya servido para enfrentar mejor los problemas y las alternativas que sirvan, por lo menos, moralmente hablando para darnos ánimos como son esos dos o tres indicadores que empiezan a mejorar, como son el desempleo, el crédito y el consumo, modestas señales de recuperación que empiezan a darle la vuelta a la crisis, pues no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que los aguante.

Los líderes deberían dar ánimos para seguir en la lucha, pues no cabe duda que somos tres países selectos en la América del Norte, una especie de hermandad, como lo somos desde que firmamos el TLCAN, hace más de una década y que tanto nos ayudó a crecer.

Será para otra ocasión que se esbocen otros horizontes, otros sueños, como los que pintó Orozco en la cúpula con su Hombre en llamas para que vean cómo es que podemos sublimar la realidad y elevarnos ligeros por las alturas.

jueves, 6 de agosto de 2009

Vivir entre sueños y castillos en el aire

El Universal, La Guía del Ocio, viernes 7 de agosto, 2009.

Cuando en 1895 Giacomo Puccini compuso La Bohemia, ya había leído la novela por entregas que escribió Louis-Henri Murger donde, seguramente, el compositor se acordó de esa época de su vida cuando era estudiante del Conservatorio y compartía con Pietro Mascagni una buhardilla, los dos muertos de hambre y de frío en el invierno, como esos jóvenes que van a estudiar a París con la mochila la hombro, y que, a lo mejor, en una de esas, se enamoran de una francesita.

Puccini y Luigi Illica trabajaron la estructura del guión y Giuseppe Giacosa le dio la forma poética que necesitaba para que Puccini se imaginara cada una de las escenas antes de musicalizarla. Es una buena muestra del verismo y tienen varios momentos dramáticos y sus contrastes, pues si algo tenía Puccini es la capacidad para hacernos polvo, una y otra vez —como en Madama Butterfly—, donde nos quebrarnos y no podemos dejar de llorar si nos dejamos llevar por las corrientes melódicas —arrastrados, sin resistencia alguna— en ese sube y baja de las emociones, como sucede cuando pasan del hambre y del frío, al buen humor y las fantasías; del amor y el deseo, a la separación y la muerte; de las fiestas de los “bohemios”, a la escueta realidad.

Soy un poeta que escribo y que vivo y, a pesar de mi pobreza, despilfarro como gran señor con algunas de mis rimas y los himnos del amor —canta Rodolfo, el poeta (Ramón Vargas, tenor)—. Tengo el alma millonaria de sueños, quimeras y castillos en el aire. Y ahora, del cofre de mis tesoros me roban todas mis joyas estos dos ladrones: estos dos bellos ojos como los que tiene usted y, mis sueños se evaporan. Pero no importa que me los robe, pues han logrado que, una vez más, renazca la esperanza. Así se presenta con Lucía —aunque todo mundo le dice Mimí (Ángela Gheorghiu, soprano)—, una vecina que llama a su puerta para convertirse en la protagonista de La Bohemia, la obra que podremos ver mañana sábado a las 12:00 horas en la versión del MET tal como la proyectan en el Auditorio Nacional en la pantalla de Alta Definición (HD), como lo han hecho con las óperas en vivo. Esta versión la dirige Nicola Luisotti y cuanta con la escenografía del maestro Franco Zefirelli.

Nada tan triste como la separación abrupta, nada como la impotencia frente a la muerte de un ser querido; nada más espantoso como el amor que se queda sin respuesta pues uno de los contendientes abandona el juego; nada como darse cuenta de que todo pasa; nada como recordar los mejores momentos del amor y quedarse con lo mejor de esa persona —en el duelo—, sin culpas, recordando sólo lo brillante del amor y del buen humor cuando jugaban; nada como el día que logró el knack y recuerda haber salido feliz y triunfante, después de haber hecho y conocido, literalmente, lo que era "el amor”.

Nada como la fortuna de poder aclarar las cosas antes de morir; nada como haber pedido perdón y disculparse de las tonterías, de los errores cometidos y del daño hecho; nadie más afortunado que aquellos que lo ha podido hacer antes que sea demasiado tarde.

Así es el final de La Bohemia, con una Mimí que finge estar dormida —como le dice a su amante— porque quería quedarme a solas contigo. Tengo tantas cosas que decirte... o una sola, inmensa como el mar, como el mar, profundo e infinito: ¡tú eres mi amor, tú eres mi vida!, y con este canto como del cisne, queramos o no, se nos remueve todo lo que tenemos por ahí guardado y, llevados por la melodía, indefensos, navegamos compungidos después de haber tenido la oportunidad de ver en ese espejo, los amores que se han ido antes de tiempo.

Más cerca de la dictadura

El Informador, jueves 6 de agosto, 2009.

Como buena hilandera, Hugo Chávez ha ido tejiendo lo que le permitirá gobernar por tiempo indefinido y ser un dictador todopoderoso, como los que creímos que ya habían desaparecido del planeta, menos el de la isla del Caribe, que está una vez más en una profunda crisis económica.

Desde hace tiempo Chávez ha sabido aprovechar los ingresos del petróleo, más su verborrea y demagogia, para confiscar a la industria y a los medios de comunicación, mientras aprieta a los periodistas y a la oposición, ahora con una nueva propuesta de ley con la que podrá derribar al Estado burgués para que gobierne la dictadura del proletariado como eran las repúblicas y satélites de la URSS hasta 1989, cuando cayó el muro de Berlín y, con ello, todo lo que impedía el desarrollo, la propiedad privada y la libertad de expresión como existen en las democracias.

Ahora, lanza unas leyes ambiguas en su interpretación, para tener el ámbito que le hacía falta y pueda castigar impunemente, condenar y encarcelar a aquellos que, aprovechándose de la libertad de expresión, puedan declarar “hechos” que vayan en contra del Estado o de su Presidente.

Pienso en la minoría pensante de los venezolanos que, impotentes, no han podido revertir el efecto y la estrategia que Chávez ha tejido desde hace años para intentar crear su dictadura, basada en la economía de Estado, con una sola cabeza que siempre “tendrá la razón” y, por lo tanto, no acepta crítica alguna, como en la isla de Castro que, como sabemos, es el modelo a seguir de Chávez.

El Parlamento venezolano tiene en sus manos estas propuestas de ley que le permitirán encarcelar a quien “pueda atentar contra la estabilidad de las instituciones del Estado, la salud mental o la moral pública” o que generen la sensación de “impunidad” o de “inseguridad” entre la población.

Ya sabemos que cuando “vemos al vecino las barbas rasurar”, hay que poner las propias a remojar o todavía mejor, evitar caer en las manos de los demagogos verborréicos que tienen la argucia —y el capital— para comprar votos para tener el apoyo que han necesitado para treparse “democráticamente” en el poder, burlarse de las instituciones y de los principios básicos de la democracia —como es la libertad de expresión— que, aunque sea imperfecta como la que disfrutamos en México, es una de las columnas de la Constitución que nos rige.

Ojala no caigamos como los venezolanos ahora entrampados en la demagogia socialista que deja en el aire, por así convenir a sus intereses, la calificación de lo que signifique “falso” o “manipulado” o “interesado” en las noticias para poder condenar con la cárcel a quien así se exprese.

Por ejemplo, ahí están las denuncias de los lanzacohetes suecos comprados a través de Venezuela para ser entregados a los terroristas de las FARC en Colombia, tal como lo han publicado y denunciado en Bogotá, para que Estocolmo, mientras cobra su cheque, pide aclaraciones a Chávez en Venezuela.

El segundo tiempo

El Informador, martes 4 de agosto, 2009.

Son dos los temas que empiezan a considerarse en la vida política del partido en el poder: los resultados económicos y políticos y, una posible sucesión. Sobre el primero, hay una regla no escrita que no falla: si la economía va bien y no se ven afectados los bolsillos, no importa cuál sea el estilo de gobernar en Los Pinos, la gente aguanta todo, como sucedió con Fox que hizo y deshizo como chivo de una cristalería a la siguiente, con ese su gabinetazo armado por los cazadores de cabezas, cometiendo faltas en el código de las relaciones una después de la otra y, todo esto, en medio de una economía que, para su fortuna, fue más o menos estable.

Ahora, se pasa de la crítica al reclamo del modelo y del estilo a gobernar porque, en estos años, parece que nos cayó el chahuistle y la economía va en caída, con un desempleo en aumento que afecta los principios de la economía de la felicidad.

Nos barrió el tsunami financiero de los EUA y acabó con el consumo, la producción manufacturera y, de pasada, el PIB además del cierre de actividades por el H1N1, la reducción de ingresos por el turismo y de la recaudación de impuestos y la baja en el precio del petróleo para terminar con un nuevo recorte presupuestal.

Incapaces de contraponer al desempleo con la inversión pública de manera oportuna, se juntó la guerra —válida y, por desgracia, paralela a la crisis—, y aparecieron las grietas de la efectividad del gabinete más silencioso que ningún otro, donde tal parece prevalece la fidelidad partidista que el talento.

Un posible sucesor, como podía haber sido Juan Camilo Mouriño, cuya tragedia impredecible sucede mientras que el reloj estaba por marcar la segunda mitad del sexenio y con eso, el poder que decae hasta desaparecer y con la publicación en Etcétera de la carta de Castillo Peraza a Calderón en 1996, ahora entendemos mejor el estilo de gobernar y el problema del posible sucesor: creo que para que haya un “otro yo”, o varios “otros yo”, el jefe debe hacerle saber y sentir a sus subalternos que, en efecto, son “yo”, es decir, darles toda su confianza —escribió Castillo Peraza— (y) el subalterno debe saber que el jefe depende totalmente de él porque considera que es capaz de hacer las cosas bien, tal como el jefe las haría. Debe saber que el jefe pone en sus manos su nombre, fama, prestigio, capacidad e incluso, su liderazgo. Debe sentir que lo que él hace lo está haciendo el jefe, y que el jefe responderá por él si se equivoca. Debe sentir que en lo que su jefe le encomienda, el jefe es él, esto es, el álter de ese ego.

Tal parece que no hizo caso a estas recomendaciones y el estilo de gobernar de Calderón que es más de un “marcaje muy personal” no le ha permitido encontrar ese álter ego ahora que empieza el segundo tiempo.