miércoles, 23 de septiembre de 2009

En busca del amor y la sabiduría

El Universal, La Guía del Ocio, viernes 25 de septiembre, 2009.

(Ilustración: Matthew Polenzani como Tamino en La Flauta mágica del MET)

Cuando hace años vimos la versión cinematográfica de Tito Andrónico de Shakespeare dirigida por Julie Taymor (1952-) con Sir Anthony Hopkins nos quitamos el sombrero pues, detrás de todo eso estaba una mujer creativa capaz de hacer de esa tragedia una obra de arte. Este año dirigió La tempestad con Helen Mirren como Prospero, Felicity Jones como Miranda y Ben Whishaw como Ariel, el espíritu del cambio y hace un par de años nos sorprendió con el musical Across the Universe.

Bueno, pues es esta misma mujer la directora artística de La flauta mágica de Mozart en la versión del Metropolitan Opera House que este sábado podremos disfrutar en la pantalla de HD del Auditorio Nacional a las 12:00 horas del día.

El vestuario colorido, los escenarios técnicamente maravillosos y la adopción de unos títeres indonesios a gran escala hacen algo maravilloso de esta puesta en escena. Por eso, digo, que no podemos dejar de verla por ningún motivo.

Die Zauberflöte de Mozart fue la última ópera escenificada en la vida del compositor quien la estrenó en el Theater an der Wien el 30 de septiembre de 1791, bajo su dirección y a sólo dos meses antes de su muerte. Decidieron hacer una obra popular —por decirlo así— porque tanto Emmanuel Schikaneder como Mozart estaban sin un quinto y tanto el libreto como la música la imaginaron con este tema para que, según ellos, les pudiera dar de inmediato algo de lana.

Mozart modificó un poco la acción para convertirla en una versión simbólica de las prácticas masónicas de la logia a la que se supone pertenecían los dos amigos, pero, en realidad, es el elemento mítico y los contrastes lo que nos sigue maravillando de La flauta mágica.

Schikaneder cantaba y fue el primero que interpretó al pajarero de Papageno; la Reina de la Noche fue interpretada por Josepha Hofer, la cuñada de Mozart. Todo en familia y más bien baratito. Según algunos historiadores, Mozart pudo componer esta obra sin problema, como pudo seguir los pasos de Tamino para conquistar no sólo a su amada Tamina, sino para adquirir el conocimiento y la sabiduría que el hombre necesita, pues bien sabía en carne propia lo que era ser iniciado en la logia masónica —como lo fue él— de Viena, Zur Wohltätigkeit o de La Beneficencia el 14 de diciembre de 1784.

Cuando se estrenó La flauta mágica en Viena, la masonería acababa de estar prohibida por el Imperio Austriaco, a pesar de que las ideas y los motivos de la ópera, recuerdan esa filosofía de la Ilustración. La comedia que escribe Schikander y que compone Mozart se basa en la actuación de dos personajes que pertenecen a dos niveles sociales diferentes: por un lado, está el joven Tamino en busca del amor y por eso, está dispuesto a pasar las pruebas que lo llevarían a la perfección; en cambio, Papageno, es un pajarero rústico que todo lo que quiere es poder comer y beber sus buenas cervezas y, de pasada, conocer a su Papagena para que sea la madre de su prole, mientras él sigue feliz en los bosques buscando pájaros cantores que pueda llevar al mercado.

La amada de Tamino es nada menos que la hija de la Reina de la Noche —que canta esa aria increíble que Carl Sagan gravó en el disco de oro Sonido de la Tierra en el Voyager lanzado al espacio en 1977, para que se enteren cómo somos o éramos los humanos—. La reina resulta ser el mal personificado —como nos enteramos en la segunda parte—, pero es quien le propone a Tamino que libere a su hija de las garras de su padre Zoroastro o Zaratustra, el gran reformador, el dios Sol —del conocimiento—, el único Creador increado de todo, quien, finalmente, ilumina la banqueta por donde nos gusta caminar.

El orden de los factores

El Informador, jueves 24 de septiembre, 2009.

(Ilustración: mapa del viaje de Enrique V para llevar a cabo la conquista de Francia en 1415).

Alguna vez pensó que en los libros hallaría remedio para su mal y así aprendió el poco latín y menos griego de que hablaría un contemporáneo; después consideró que en el ejercicio de un rito elemental de la humanidad, bien podía estar lo que buscaba y se dejó iniciar por Anne Hathaway, durante una larga siesta de junio. A los veintitantos años se fue a Londres. Instintivamente, ya se había adiestrado en el hábito de simular que era alguien, para que no se descubriera su condición de nadie; en Londres encontró la profesión a la que estaba predestinado, la del actor, que en un escenario, juega a ser otro, ante el concurso de personas que juegan a tomarlo por aquel otro, esto fue lo que escribió Borges refiriéndose a Shakespeare.

Igual simulamos ser alguien para no sentirnos nada cuando nos sentamos a escribir nuestras modestas colaboraciones: creemos que podemos jugar a ser aquel otro y a ponernos en su lugar para jugar en el teatro del mundo, que somos el Presidente, viendo desde la barrera su actuación y juzgándola en función de su impacto.

Por eso, nos atrevemos a decir que tal parece que el orden de los factores sí altera el producto y lo que debería de haber hecho antes que nada era haberse sentado a negociar con todo el tiempo del mundo, con los protagonistas de San Lázaro para que revisaran la o las propuesta que se le hubiera ocurrido, para armar en conjunto el presupuesto del 2009 y lograr —a tiempo— el consenso para luego hacer público —y con éxito— su compromiso una vez aprobado por la mayoría de quienes nos representan y no salir, como quien dice, sorpresivamente, con una propuesta con la que se ha quedado sólo con un paquete que tal parece tiene pies, pero no cabeza.

En cambio Enrique V, en 1415 se reunió con las diferentes fuerzas de la Inglaterra para justificar su misión y confirmar el derecho que tenía para exigirle a Francia esa corona como resultado de la correcta interpretación de la ley sálica —in terram salicam mulieres ne succedant—, con la que su bisabuela Isabella, la hija de Felipe IV, rey de Francia, casada con Eduardo II (1307) tenía derecho a heredar la corona porque resultaba que el conocido territorio sálico, en realidad, estaba en Germania.

En esa reunión de Consejo consigue el financiamiento de y el apoyo unánime antes de hacer público su compromiso y salir rumbo a Francia para sitiar Harfleur, como primer paso, aunque, sobre la marcha, enfrentara varios problemas de los que, finalmente, salió triunfante.

Nadie fue tantos hombres como aquel hombre, que a semejanza del egipcio Proteo pudo agotar todas las apariencias del ser, escribió Borges y, por ahí, escuchamos a Jacques diciendo que en este mundo todos somos actores y que un hombre en su época hace varios papeles, pero que, su éxito depende del orden de los factores que resulta que, en política, sí altera el producto.

Fin de la recesión en EEUU

El Informador, martes 22 de septiembre, 2009.
(Foto: Ben Bernanke, Presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos)
Tal parece que la venta de automóviles es una de las variables que muestran la tendencia en el consumo y, por lo tanto, el incremento en la producción y en la actividad industrial en general, ya sea en los EUA o en donde ésta se mida. La Reserva Federal de EUA (como el Banco de México en México) siguen con lupa estas fluctuaciones y por eso, cuando su Ben Bernanke, el presidente de la Reserva comprobó que las ventas habían aumentado 11% en comparación con las del mes de julio revirtiendo la tendencia negativa a menos 1.0%, con las ventas del año pasado, salió a la palestra para declarar públicamente que la recesión podía darse por terminada, pues el consumidor ya había sacado la cartera para ir de compras y cambiar al último modelo, vestirse para el otoño y tener los artículos deportivos que les hacía falta, aumentando el consumo minoritario en un 2.4% comparado con el mes de julio y sólo un 0.4% menos que el año pasado.

Como todo lo que dice Bernanke tiene repercusiones en la economía —y en la bolsa—, tal como lo contgaba en su autobiografía el viejo Alan Greenspan, quien narraba, una y otra vez, lo delicado que es dar una opinión en situaciones complejas como esas que enfrentó tantas veces en su vida, cuidadoso en el fondo y en la forma de sus discursos, pues, un tono de voz más bajo del normal y los mercados lo tomaban como si se estuviera cayendo el mundo.

Por eso, Bernanke tuvo que estar seguro de esas cifras y compartir, no sus sentimientos, sino la fría realidad al declarar que se daba por terminada la recesión y que han entrado en una etapa de recuperación, lo cual, no significa más que un respiro anticipatorio y el cambio en las tendencias que hace que esas curvas retomen su dirección positiva, aunque puede ser todavía temprano, según los expertos, para que los empleos retomen su ritmo.

Todo esto sucedió cuando recordaban —no creo que se diga, celebraban— el primer aniversario del colapso de Lehman Brothers quien inició la crisis financiera de la historia y el segundo naufragio que sufría esa empresa desde el siglo XIX, cuando se habían escuchado los gritos de Emmanuel Lehman, uno de los hermanos fundadores de esa compañía en 1862 cuando gritaba desesperado: “¡Todo ha terminado!” pues esa era la sensación que tuvo durante la guerra civil pues se habían cortado las comunicaciones entre Alabama —donde estaban— y Nueva York, donde tuvieron que mudarse.

Igual eran los gritos de los náufragos en La tempestad de Shakespeare como hace un año eran los de Richard Fuld, CEO de Lehman Brothers, quien dejó crecer el mercado hipotecario sin cambiar de rumbo con la rapidez que se necesitaba, hasta entrar al ojo de la tormenta más feroz que haya azotado a esta empresa hasta su destrucción total, como si así se cumplieran las predicciones apocalípticas del viejo Emmanuel un siglo y medio después.

viernes, 18 de septiembre de 2009

El golpe de Chéjov con Las tres hermanas

El Universal, La Guía del Ocio, viernes 18 de septiembre, 2009.


(Ilustración: Kristin Scott Thomas como Masha en Las tres hermanas, Londres, 2003).

Antes de que Masha llegue a despedirse de Vershínin, a quien le decían de niñas el comandante enamorado un hombre que siempre está filosofando, diciendo que la vida es dura, sí, y que a muchos nos parece gris, sin esperanza, pero, sin embargo, poco a poco se vuelva más clara y llevadera y que no estaba lejos —según él— para que llegara la luz y se extendiera por todas partes.

Cuando Masha llega sabiendo que se iba, se le cuelga al cuello con los brazos entrelazados, se pone de puntitas y lo besa en la boca largamente —sin importar que su marido estaba por ahí, cerca—, luego recuesta su rostro en el pecho del teniente hasta que interviene Olga, su hermana, para destrabarla y sostenerla para que no se caiga al suelo porque las piernas se le habían aflojado por completo.

Esta es una de las escenas más conmovedoras de Las tres hermanas de Chéjov y por eso ella se merece un bravo y, en general, la puesta en escena respetuosa al espíritu de la obra. Estará hasta el 26 de septiembre y aunque es el examen profesional de los alumnos de Actuación y Escenografía, la podemos disfrutar en el Teatro Salvador Novo del CNA que está en el sur de la ciudad de México.

La escena es con la actriz Fania E. Barrón (Masha) que está bajo la dirección de Martín Acosta. Es una joven que logra esa interiorización a fondo en lo que es la pérdida de sus sueños y de su romance. Por eso, la vemos conmovida a la hora de los aplausos, cerca de esta escena.

Vale la pena ver —o por lo menos leer- esta obra que, en esta puesta en escena, respeta el texto y el espíritu chejoviano hasta donde pudimos ver como en esta escena, que es como aquella otra -que no podemos olvidar- en Sense and Sensibility, cuando Mrs. Dashwood (Emma Thompson) suelta un llanto atragantado al descubrir que Edward Ferrars sigue soltero y por fin le confiesa que siempre ha soñado con ella y está en lo más íntimo de su corazón.

Pero el tema de Las tres hermanas me ha arrastrado a otras dimensiones, como nunca antes lo había experimentado en una obra de teatro: resulta que me destapó, con toda la claridad del mundo, el drama que vivió mi madre. Las tres hermanas (Olga, Masha e Irina) son las hijas del general Prózorov, un general más o menos notable que había fallecido hacía un año del día en la que cronológicamente empieza la obra y que termina, cinco años después: aunque era general —dice Olga—, asistió poca gente a su funeral. Claro, estaba lloviendo a cántaros... sí, estaba lloviendo y nevando.

Los Prózorov salieron de Moscú hacía 11 años (Olga tenía 17, Masha 14 e Irína era una niña de 9 años de edad). Había muerto su madre y al general lo asignaron a este pueblo en provincia —como la Guadalajara de los años 50’s. Once años después, no pueden hacerse el ánimo de haber dejado Moscú y las tres se la pasan soñando con regresar a su paraíso perdido, a la gran ciudad, donde habían vivido felices cuando eran niñas y todavía vivía su madre.

Mi madre (Mina de Alba), aunque en un proceso diferente, vivió soñando regresar a la ciudad de México —el Moscú de la obra de Chéjov—, sin darse cuenta de lo que tenía a cambio, aunque en realidad ella regresaba a su tierra natal, donde había salido hacía 18 años cuando se casó con mi padre, un hombre nacido en Tepatitlán e irse a vivir a la capital donde el clima, la gente, su primas, El Palacio de Hierro, el ángel de la Independencia que con sus alitas la protegía todo el tiempo mientras sus hijos jugaban en el Paseo de la Reforma, era simplemente maravilloso.

En 1951 mi padre decide abandonar su carrera en PEMEX y regresar a Guadalajara para dirigir, cuidar y administrar el rancho que se había comprado con su ahorros, unas 50 hectáreas de riego cerca de Atequiza y, como al general Prózorov que lo mandan a provincia, él regresa a Guadalajara y mi madre nunca se pudo recuperarse del cambio, como si hubiese sido un golpe mortal en su vida hasta que, en la vejez, viuda desde hacía 16 años, muere en 1990, sin haber podido olvidar lo feliz que fue en la ciudad de México —el Moscú de las tres hermanas.

Vershínin llega de Moscú a visitarlas y está feliz de llegar a provincia dirigiendo ahora un batallón en donde todo le parece que es maravilloso: qué río tan ancho y caudaloso tienen ustedes —les dice— ¡un río maravilloso! Y Olga no tarda en repelar: sí, pero hace frío, hace frío y hay muchos mosquitos y mientras él seguía diciendo que aquí la vida da gusto, parecía que nadie lo escuchaba, pues las tres hermanas estaban pensando siempre en Moscú.

Después, vuelve a la carga el teniente y las felicita por la casa que tienen está preciosa, ¡qué envidia!, en cambio yo —les dice—, me la he pasado mudándome de un piso de mala muerte a otro, con un par de sillas, con un sofá y con una estufa que siempre echaba humo.

Pero ellas no se dan cuenta de lo que tienen, sólo piensan en Moscú. La misma conversación sucedía cuando llegaba una visita de México que siempre, por alguna razón, estaba invitado o invitada a comer a comer, en esas comidas de provincia de cuatro platos y una larga sobremesa. Todo lo bueno que las visitas veían en Guadalajara, mi madre lo refutaba diciendo que en México el clima era bendito y no tenía nada que ver con este infierno de abril y mayo.

Por todo esto, leyendo la obra y luego —por fortuna— viendo esa puesta en escena, me conmovió como no se pueden imaginar, removiendo el pasado que estaba por allá agazapado para sacarlo a la luz del día como pocas obras lo han hecho.

Digo que fue el golpe de Chéjov que logró aflojarme las piernas, antes de caer por el suelo, recordando el drama familiar y la nostalgia con la que vivió mi madre toda su vida en Guadalajara, como esos recuerdos que, a veces, nos abruman.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

La Naturaleza de cerca y en todo su esplendor

El Universal, La Guía del Ocio, viernes 18 de septiembre, 2009.

En contra de la corriente que mueve al arte contemporáneo a expresarse en lo conceptual o en unas instalaciones o performances, Francesca von Wuthenau se dedica, tranquilamente, al antiguo oficio de pintar: prepara sus telas —algunas de lino—, saca sus pinceles y los colores de aceite y reproduce con su toque particular, algunos productos de la Naturaleza como esos que hay en estas latitudes, observándolas de cerca —como si se metiera dentro de sus modelos—, para ofrecernos, obras marcadas por un renovado espíritu y una belleza excepcional.

A Francesca no le interesa la podredumbre, ni la decadencia, ¿por qué tendría que interesarle? Por eso, cuando vemos sus cuadros, le damos toda la razón y que haga a un lado todo aquello que carcome por momentos a la Naturaleza y nos la presenta en todo su esplendor.

Ella plasma la luz, tal como lo hizo en ese Detalle de Palma I, o en su Maguey o el Paisaje de agaves con silla como otras obras más que expone en la Casa del Risco en la Plaza San Joaquín en San Ángel, donde la belleza se une a la forma, como lo podemos ver en las hojas puntiagudas como espadas o en las contorsionadas elipses de las hojas de palma que giran en sí mismas en unas curvas fantásticas donde todo lo que resalta es el sol que las acaricia sólo para contrastar con la sombra que produce su intrincado diseño.

Hay dos paisajes que Francesca se basó en unas fotografías de Bob Schalkwijk —gran artista—, para que ahora las disfrutemos a todo color y en Panavisión con la transformación que ha hecho la pintora para que nosotros nos imaginemos por adelantado el tequila o mezcal que saldrá de sus entrañas después de siete años de maduración. ¿Se imaginan qué clase de biografía nos puede contar cuando la leamos perfecto su perleado? Pueden ser agaves silvestres de reproducción sexual o pueden ser cultivados, pero, el caso es que Francesca les saca todo el jugo que puede con sus pinceles para que recordemos todo su esplendor.

Son plantas que se pasan años al aire libre, a pleno sol, resistiendo los vientos, las heladas, las plagas y el tiempo de aguas o de secas, los insectos, las abejas y los murciélagos o los gusanos que merodean entre el verde-claro de sus hojas como espadas que crecen tersas, como abanicos desbarajustados como están ordenados en su paisaje agavero.

Francesca aprendió —hace una década— este estilo de pintar la Naturaleza con Pedro Diego de Alvarado y, desde entonces, despliega su oficio observando a otros modelos a la luz del día para rescatarlos del realismo —como el de la fotografía—, y darles un toque especial para transformarlos y crear de esa realidad, una ilusión como si le exprimiera el alma para que conozcamos de cerca sus formas, como esos sutiles cuencos que se extienden, tal como sucede en las hojas del maguey, como si fuesen palmas que se extienden pidiendo caridad sólo para poder recibir los rayos del sol o el agua cuando llueve, mientras recorren su piel y se alimenten para crecer y transformarse.

En manos de Francesca todo la historia de las naturalezas muertas y sus expresiones abstractas no le interesan, como se pusieron de moda en el XX y por eso logra, con paciencia y oficio, que sus Naturalezas vuelvan a adquirir vida y vuelvan a ser lo que eran, sublimando a sus modelos con una belleza especial, como la que se despliegan en el campo o en el mercado en sus Canastas con verduras, con todos los productos que tenemos a nuestro alcance en este país tropical, además de las Tunas verdes o de colores o los Mangos petacones y así, a su manera, utilizando la luz y el color como lo hace la Naturaleza, Francesca deja en sus telas la esencia y su espíritu sublimado.

Lo sustentable hacia el futuro

El Informador, jueves 17 de septiembre, 2009.

En medio de la debacle política y del caos por el Niño y las alteraciones al clima, tal como somos testigos, una vez más se cumplen los presagios y Guadalajara en un llano —lleno de agua— y México, efectivamente, en una laguna en donde hay borbotones de agua por todos lados, que hacen que salga a la luz las deficiencias en las obras de desagüe de la Capital pues, como son obras que no se ven —como, para nuestra desgracia, se puede ver el horrendo, pero práctico, segundo piso del Periférico—, ningún político le presta atención y esta semana el norte de la ciudad quedo inundada y apestando.

Las nuevas generaciones trabajan cada día más en el apoyo de aquellas políticas que van hacia lo sustentable, al desarrollo sostenible, perdurable o simplemente sustentable y que, según los expertos, se debe aplicar tanto al desarrollo social, como al ambiental y económico, como fue declarado en el “Informe Brundtland” (1987) de la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas creada en 1983.

Esta definición se integraría al principio tercero de la Declaración de Río (1992) en donde quedó claro que debemos de poder satisfacer las necesidades de las generaciones presentes, sin comprometer las posibilidades de las generaciones del futuro, para que puedan atender sus propias necesidades.

Entonces, el ámbito del desarrollo sustentable comprende tres áreas: lo ambiental, lo económico y lo social y a esto le llaman en inglés el triple bottom line. Sin duda, el haber considerado estas tres partes, nos permite imaginar que los efectos serán en esos aspectos y no sólo en el medio ambiente, sino en lo social, buscando mejorar el bienestar y tener una mejor calidad de vida, sobre todo, para aquellos que forman la base de la pirámide; la segunda tiene que ver con el medio ambiente, donde urgen tomar medidas como las que acaban de declarar por un lado Francia, con impuestos especiales a la industria según la cantidad de emisión de CO2 y Japón que, por fin, se firma su pacto y toma medidas drásticas al respecto.

Hay un proyecto de ley que está dando vueltas en el Congreso de los EUA en donde, tal parece, exigirán que todas sus importaciones tengan el sello de una industria limpia y, esto, de aprobarse, tendrá su repercusión en los exportadores mexicanos, como han decidido hacerlo también para los proveedores de Walmart; la tercera, tiene que ver con la bonanza económica.

Ahora los jóvenes buscan claramente que se satisfagan estos principios y, en lugar de ver la pobreza como algo más o menos habitual, quieren que las políticas se encaminen para detener las catástrofes, sobre todo la ecológica, por esas limitaciones tecnológicas y estructurales, para tener la capacidad de absorber los efectos nocivos de nuestra actividad, tratando de mejorar la organización social para que, el medio ambiente, se recupere al mismo ritmo que ha sido afectada. Las nuevas generaciones pisan fuerte y seguro buscarán que se refleje en lo político.

Premio por hipotecas verdes

El Informador, martes 15 de septiembre, 2009.

Hay que reconocer que desde hace una década, desde que llegó Víctor Borrás a dirigir el INFONAVIT se dedicó primero a arreglar las cosas que tienen que ver con la vivienda popular y luego, sin parafernalia alguna ha estado promoviendo aquello que conviene tanto para lograr unos objetivos que nunca antes se hubieran podido imaginar, como es la construcción de 6 millones de casas en lo que va de este sexenio y ahora que tengan el kit ecológico para que se integren a esa visión que abarca la sustentabilidad y el beneficio del comprador que con eso ahorrará en sus gastos corrientes de luz y agua y se mejorará el medio ambiente, disminuyendo las emisiones de carbono.

Se llevó a cabo el Primer Foro Internacional de Vivienda Sustentable organizada por ese instituto que se fijó un objetivo a corto plazo: lograr que la hipoteca y la vivienda verde se conviertan en un estándar en este mercado. Por esta acción contundente, la comunidad internacional ha reconocido la visión y las estrategias de ese instituto y lo considera ejemplar y único en el mundo. Por eso, ahora que Calderón va a la ciudad de Nueva York para asistir a la Cumbre del G-20, recibirá a nombre de los mexicanos y, desde luego, del INFONAVIT, un premio internacional por los programas de vivienda sustentable y la Hipoteca Verde, tal como lo comentó el Presidente en su intervención del pasado 10 de septiembre en ese Foro Internacional.

Resulta que, al mismo tiempo que han logrado ampliar las opciones de financiamiento para la compra y construcción de la vivienda popular, durante este sexenio, a pesar de la crisis económica que ha habido y de la crisis de crédito a nivel internacional, se construirán más de 6 millones de viviendas en México, cifra que no se lograba desde hace mucho tiempo. Ya en estos tres primeros tres años del gobierno de Calderón se han construido más de 3 millones de viviendas, así que, la meta fijada es factible alcanzarla.

Víctor Borrás ha sabido darle a instituto una nueva visión: impulsar la construcción de casas diseñadas y construidas de manera sustentable en donde el kit ambiental consiste en instalar celdas solares para el calentamiento del agua y la generación de luz y, sistemas de reducción en el uso del agua, entre otras cosas.

La zanahoria para los constructores de este tipo de vivienda es que tendrán prioridad en los créditos y subsidios las construcciones con estas características y serán las que reciban su apoyo. Para julio del año que el 100% de los apoyos serán únicamente para este tipo de vivienda y los constructores lo han aceptado sin mayores problemas.

Los beneficios de este programa tienen que ver con el deseo de mejorar la calidad de vida en la base de la pirámide y el de poder dejar a las nuevas generaciones un país en donde puedan vivir mejor, una vez que la industria encuentre ese balance entre la competitividad y lo sustentable.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Más que sueño, circo de una noche de verano

El Universal, La Guía del Ocio, viernes 12 de septiembre, 2009.

Confundir la forma con el fondo, tratar de abarcar tanto que nada se aprieta, trasformar un reparto vertical en uno horizontal donde no hay distinción de clase, género u oficio; poner a los músicos a bailar y a los bailarines a actuar para lograr confundir a los que van a ver una obra que tiene una estructura clara, aunque compleja, como es el Sueño de una noche de verano de Shakespeare (1595) que ahora vuelve a la Sala Miguel Covarrubias de la UNAM en manos de Julia Faesler, quien logra hacerse bolas desde el principio hasta el final, sin que sepamos quién es quién, ni qué es lo que pasa, ni en dónde estamos, ni para qué fuimos.

Es una obra que trata sobre la imaginación fantástica, sobre la dulzura poética y el misticismo de la felicidad. Es una obra que se lleva a cabo en la tierra de las Hadas y de la mitología popular, es una obra que trata sobre la naturaleza del amor y, desde que Faesler la puso en escena nos quedamos incómodos por la manera en que borra todo y la verticalidad de sus personajes que es notable, desaparece.

Deberían destacar los dioses Oberon y Titania, o Puck, el lugarteniente o las frágiles hadas que atienden a la reina como son Mostaza, Chicharín, Telaraña y Polilla que habitan el mundo mágico de los sueños.

Les sigue Teseo, el duque de Atenas e Hipólita, reina de las Amazonas antes de ser raptada —como lo hacían en Tepa— para ahora celebrar sus bodas con una gran fiesta. Siguen los cortesanos: Egeo, el padre de Hermia, que desea obligar a su hija que se case con Demetrio, aunque está enamorada de Lisandro, al tiempo que su amiga Helena, suspira por Demetrio, en este verdadero círculo amoroso.

Bien diferenciados están los artesanos que preparan una puesta en escena para que sea parte de los festejos en la boda: Peter Quince, el carpintero y director de la obra; Nick Bottom, el tejedor y el amante de Titania como en un sueño que está más allá del hombre relatarlo; Flute, el remienda fuelles; Snout, el soldador; Snug, el ebanista y Starveling, el sastre.

Pero lo que hace Julia es tomar la estructura vertical, hacerla horizontal y meterlos en su coctelera para lograr, de golpe y porrazo, confundir la magnesia con la gimnasia y que no sepamos quién es quién, pues todos se visten de la misma manera, hablan igual y no hay diferencia alguna, ni sexo que los distinga: Bottom es ella, disfrazada de él; Titania es ella y aparece como tal y, los demás, no los podemos distinguir, pues están uniformados de negro sin diferencia alguna.

El público se ríe, sí, se ríe como en el circo cuando le dan al payaso en las nalgas o cuando no entendemos nada, ni sabemos quien dice qué, ni nada de nada y por eso la gente se ríe de repente como mecanismo de defensa, para salir airosos del embarazo y la confusión en esa mezcolanza confusa como la que sucede en esta puesta en escena.

Aquellos que no conozcan el Sueño, menos sabrán lo que pasa cuando los dioses discuten, pues son iguales a los demás. El chiste es que se tiren al suelo encima unos de los otros y, los otros —que, en realidad son otras u otros—, se aprovechen para echarse encima de esta obra que resulta una versión confusa, ambiciosa y, por eso, creemos que la hace primaria, sin brillo, ni contraste ni sutileza alguna que la distinga de sus partes como sucede en el original.

Por si hiciera falta, han empalmado la música de Mendelshonn —que, en todo caso, es música de fondo—, que están en escena como otro más de los personajes que entran y actúan y hacer de todo esto una obra como esas que veíamos en el circo de tres pistas.

El año que fuimos imperio

El Informador, jueves 10 de septiembre, 2009.

(Ilustración: Mapa de México en el Primer Imperio)
Este es el mes que celebramos la Independencia de 1810 con el grito en Dolores, una guerra que concluyó el 10 de febrero de 1821, once años después, con el abrazo que se dieron en Acatempan Agustín de Iturbide, Comandante en Jefe del Ejército del Virreinato y Vicente Guerrero, Jefe de las Fuerzas Insurgentes por la independencia de México y con el que sellaron la reconciliación entre esas dos fuerzas integradas en su mayoría por criollos.

Don Agustín fue un personaje que, entre otras cosas, tenía a su querida y, para presumirle el 27 de septiembre de 1821, logró desviar la marcha del ejercito trigarante para que pasara debajo de la casa de la Güera Rodríguez y luego entrar con su uniforme de gala y una rosa en mano para entregársela arrodillado a sus pies.

Ocho meses después, el 18 de mayo de 1822 lo proclamaron Emperador de México y fue esta sitiuación que Flavio González Mello escribió 1822, el año que fuimos imperio, una obra dirigida por Antonio Castro que fue un éxito en la cartelera.

Sí, ese año fuimos imperio porque no sabíamos cómo queríamos que fuese nuestro gobierno como país independiente: ¿adoptábamos el modelo europeo con un gobierno monárquico? o ¿seguíamos el ejemplo de nuestros vecinos del Norte y asumíamos una constitución y el gobierno democrático?

Por lo pronto, don Agustín se subió al trono y se coronó —como buen Napoleón de las Américas— en una ceremonia que se realizó en la ciudad de México el 21 de julio de 1822, a la que fueron invitados varios tapatíos, entre ellos José Ignacio Cañedo, un ascendiente de la familia materna.

Intento entender mejor las obras de teatro y la historia, cuando logro interiorizar a sus personajes o la trama. Por eso entendí perfecto que Tepa es como la Verona de Romeo y Julieta, donde existen los Montesco y Capuleto que se odian y ya no se acuerdan ni por qué. Cuando escribí la novela sobre mi abuela Maclovia, le comenté un día a Enrique Krauze que por esa investigación entendía mejor la historia.

Les cuento. Para 1822, José Ignacio Cañedo había recuperado su hacienda del Cabezón en Ameca y fue uno de los tapatíos invitados a la ceremonia de coronación y parte de la comisión que acompañó a la Emperatriz Ana María en ese acto. De regreso a Guadalajara comentaron que la ceremonia había sido una aburrida puesta en escena, torpe y de oropel: una farsa teatral. No me enteré si la Güera había asistido. Anastasio, su hermano menor formó con Ignacio Sepúlveda y Pedro Zubieta el grupo los polares, unos abogados que publicaron la Conjuración del Polar contra los abusos de la Iglesia donde declaraban que sólo con la tolerancia, la libertad de imprenta, y la exclusión de toda religión dominante, podría decretarse, de golpe, la felicidad de los pueblos... Lucas Alamán lo desterró a San Blas, donde no se lo comieron los mosquitos de milagro.

Por todo esto y por puro gusto, me adelanto y grito con ustedes ¡Viva México!

Los pasadizos secretos

El Informador, martes 8 de septiembre, 2009.

(Ilustración: la ciudad de Jerusalén)

Regreso a casa después de haber estado en Guadalajara una semana, trabajando y observando la transformación y los cambios que ha sufrido la ciudad, no sólo en el aspecto exterior, sino también en su gente, más que dispuesta a mover el mundo.

Pude ver cómo ha crecido la ciudad y cómo se han desbordado las fronteras que había en mis tiempos para darle cabida a los inmigrantes y al crecimiento mismo de población, que llega a trabajar con nuevas ideas y proyectos, entre ellas, obras de arquitectura monumental que están a la par con cualquier otra obra en el mundo.

También tuve la fortuna de estar en el jardín del poeta y releer lo que ahí sucede entre la magnolia y la trepadoras, así como, reflexionar sobre lo que dijo Amos Oz cuando recibió el premio Príncipe de Asturias hace un par de años, cuando sugiere que, cuando viajamos, es mejor haber leído varias novelas para realmente conocer a la gente: si viajas a otro país, es posible que veas las montañas, los palacios y las plazas, los museos, los paisajes y los enclaves históricos. Si te sonríe la fortuna, quizá tengas la oportunidad de platicar con algunos habitantes del lugar. Luego volverás con un montón de fotografías y postales.

Pero, si lees una novela, de entrada, entras a los pasadizos más secretos del otro país y del otro pueblo. La lectura de una novela es una invitación a visitar las casas de otras personas y a conocer sus estancias íntimas. Si no eres más que un turista, quizá tengas ocasión de detenerte en una calle, observar una vieja casa y ver a una mujer asomada a la ventana. Luego te darás la vuelta y seguirás por tu camino. Pero como lector, no sólo observas a la mujer que mira por la ventana, sino que estás con ella, dentro de su habitación e incluso dentro de su cabeza. Cuando lees una novela de otro país, se te invita a pasar al salón de otras personas, al cuarto de los niños, al despacho e incluso, al dormitorio. Se te invita a entrar en sus penas secretas, en sus alegrías familiares, en sus sueños...


La literatura es un puente entre los pueblos y la gentes y, es una manera de cultivar el jardín interior más bello del mundo. Amos Oz es judío y nació en Jerusalén antes de la independencia de Israel. Tenía amigos árabes y le tocó vivir en medio del fuego cruzado. Desde siempre, se ha dedicado a promover la paz.

Digo que no hace falta estar en el Medio Oriente para vivir en medio del fuego cruzado como el que se produce por los cañonazos de la envidia, de las críticas destructivas, de los malditos celos, de la discriminación, pero, si leemos novelas, podemos imaginar al prójimo y podemos imaginarnos a unos y otros: imaginar sus amores, los miedos terribles, la ira y los instintos y tal vez, al final del camino, podremos imaginar cómo vivir en paz.

viernes, 4 de septiembre de 2009

La Sinfónica, errante como cualquier viajero

El Universal, La Guía del Ocio, viernes 4 de septiembre, 2009.

Con eso de que la sala de conciertos del Palacio de Bellas Artes está en reparación desde hace más de un año y el Teatro Hidalgo no tiene, ni por mucho, la acústica que requiere la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), dirigida por Carlos Miguel Prieto, han decidido para la nueva temporada que se inicia esta semana, como buenos músicos errantes, que mejor les convenía instalarse en el sur, sur y ofrecer sus conciertos en el auditorio Blas Galindo del Centro Nacional de las Artes (CNA) que está en Churubusco y Viaducto Tlalpan, los viernes a las 20:00 horas y el domingo a las 12:00 horas y, para felicidad de los habitantes de Cuernavaca, Morelos y para los miles de chilangos que pasan el fin de semana en esa ciudad, la OSN estará interpretando el mismo programa los sábados a las 20:00 horas en el Teatro Ocampo de esa ciudad.

Este fin de semana el programa está diseñado para interpretar a uno de los clásicos de finales del XVIII, para avanzar cautelosamente al XIX, para disfrutar dos obras con violonchelo, ese instrumento que tiene un sonido tan cálido, ahora interpretado por Alban Gerhardt, quien inició su carrera debutando con la Filarmónica de Berlín en 1991 y quien luego se ha presentado con más de cien orquestas de todo el mundo.

Para abrir boca y dar por iniciada esta temporada, interpretará el Concierto para violonchelo y orquesta No. 2 en Re Mayor de Franz Joseph Haydn (1732-1809), el maestro de la modulación que siempre despliega pautas y unos silencios que resultan más bien dramáticos, pues tiene unas frases asimétricas que son todo un deleite, sobre todo, porque las ha compuesto con un gran sentido del humor.

Haydn trabajó primero con el compositor Nicola Porpora y luego, en 1759, se fue a trabajar con los Esterházy, una familia de nobles del Imperio Austro-Húngaro, para dirigir e interpretar música de cámara con los miembros de su orquesta o con los músicos de esa familia, como era el príncipe Nicolás que tocaba el violón de bordón. El programa que tenía que cumplir era agotador pero Haydn estaba feliz de poder experimentar algunos efectos para luego incorporarlos en sus obras musicales. Le dicen el padre de la Sinfonía.

Después, tienen programado el Concierto para violoncello y orquesta en la menor Op. 129 de Schumann (1810-1856), compuesto en 1850 y que resulta ser un concierto melódico en su totalidad, con el chelo que siempre destaca en medio de los instrumentos de una orquesta que la usa más bien de manera ligera. Es una de sus últimas obras importantes, antes que empezara a sufrir de esa grave enfermedad mental que acabó con su vida como compositor.

En la segunda parte, Carlos Miguel Prieto dirigirá una sinfonía que, según los críticos, es la más grande que jamás ha sido compuesta. Se trata de la Sinfonía No. 1 en do menor, Op. 68 del viejo Brahms (1833-1897), una obra concluida en 1876 que tardó veinte años en componer, por la sombra que proyectaba ya en ese siglo en pleno romanticismo el sordo de Bonn y la revolución que había iniciado.

Temía meterse en el mismo lugar donde los necios se precipitan y, por eso, en el desarrollo de esta sinfonía podemos apreciar su estructura musical que empieza con un poco sostenuto-allegro, seguido de un andante antes de un movimiento poco allegretto e gracioso, para terminar con uno en donde hay cambios para que el director pruebe las varias señales que le da el compositor que inicia con un adagio piu andante para transformarse en un allegro non troppo ma con brío y tal como son los estados de ánimo con los que nos identificamos, confusos como son en este último movimiento, el viejo Brahms pudo intercalar el buen ánimo para darle un tono alegre y gracioso como el que conocemos y no podemos olvidar en aquella película de la nueva ola que se llamaba Aimais vous Brahms?

Los riesgos del cambio

El Informador, jueves 3 de septiembre, 2009.
Son épocas de cambio. ¿Cuándo no? Y cada vez que se llevan a cabo dentro de una estructura organizacional o social, se dan toda clase de reacciones, desde los que no desean que suceda cambio alguno, hasta los que ven que, en los cambios las nuevas oportunidades. Estos son los que más lo impulsan. No es fácil entender lo que implica el cambio y es probable que la actitud que cada quien tenga, tiene que ver más con los recuerdos de sus experiencias relacionadas con el cambio. Si de alguna manera significó abandono y pérdida o, a lo mejor, fue todo lo contrario y lo consideró como una aventura que valía la pena experimentar, su actitud frente a ellos será distinta. (Ilustración: La tempestad, obra de W. Shakespeare en la versión del artista Hogarth)

Lo que nadie entiende, bien a bien, es que el cambio es lo que nos permite seguir vivos y lo que nos permite adaptarnos a las nuevas circunstancias, tal como lo descubrió Darwin para luego escribirlo en su teoría de la evolución y El origen de las especies en donde observa cómo los organismos vivos transforman lo tengan que modificar para poder sobrevivir.

El cambio es bienvenido cuando está sustentando por una visión o sueño o por el deseo de mejorar o por la necesidad de sobrevivir. Así lo imagina Vershinin, uno de los personajes de Las tres hermanas de Anton Chéjov, escrita en 1901, cuando se da cuenta que, en el pueblo a donde lo han mandado sus jefes para hacerse cargo de una batería de la artillería, la gente carece de interés y todos están hartos de sus viejas, de su casa, de su hacienda y de sus caballos y esa actitud, esa falta de interés por la vida los imposibilita para cambiar y eso es lo que hace que esta obra nos impacte más que nada, pues estamos viendo cómo las tres hermanas son incapaces de hacer los cambios que desean hacer —y que añoran hacerlo—, y se quedan como conejos lampareados, inmovilizados e incapacitadas de disfrutar lo que tienen.

Para ellas el cambio significó abandonar Moscú y quedar abandonadas, pues su madre había muerto. Tuvieron que abandonar todo e irse a vivir con su padre, que era un general, a provincia. Ya tenían once años de que se habían mudado y se la pasaban añorando la otra vida en Moscú.

Parecen atrapadas en una telaraña, como las moscas, incapaces de poder cambiar de actitud y cuando una va leyendo esta historia, empezamos a movernos de un lado para el otro, como si quisiéramos compartir con ellas nuestras propias experiencias del cambio y el reconocimiento de sus ventajas objetivas y cualitativas, a pesar que han perdido el interés por las cosas que las rodean.

El cambio, lo más natural en nuestra vida, no siempre es aceptado o deseado, pues mueve la estructura, cambia los hábitos y las costumbres y puede darnos miedo perder lo que hasta ese momento hemos adquirido. Como las tres hermanas, incapaces de aceptar el cambio nos podemos anquilosar y perder la capacidad de disfrutar la vida con los riesgos que implica.

El informe subjetivo

El Informador, martes 1 de septiembre, 2009.

Hace años, el 1º de septiembre era día de fiesta. Luego, simplemente se veía el informe por TV y todos los que tomábamos leche del abundante pecho presupuestal —y que no vivíamos en el error—, estábamos atentos para ver qué decía el Presidente de nuestro sector y qué tanto tiempo le dedicaba como si este fuese tan importante como el rating en TV y la importancia de lo que hacíamos para el futuro.

En realidad el informe resultaban ser un bodrio, una letanía, una cadena de cifras y tareas interminables, excepto cuando revisaba la política o cuando las cámaras de TV paneaban entre los pasillos del poder, mostrando quién estaba bostezando y quiénes eran, en esa ocasión, los invitados especiales.

Al presidente Calderón le ha resultado más difícil la relación con el Legislativo desde el primer día en su toma de posesión, amenazada por la izquierda y las huestes de AMLO, aunque, finalmente, pudo sortear con valor la situación y alcanzaron a ponerle la banda tricolor para salir directo al Campo Marte para dar señales, desde ese primer día, de lo que sería su misión: declararle la guerra al narcotráfico y al crimen organizado.

A partir de este sexenio han cambiado los ritos y ahora se cumple lo que está especificado en la Constitución, entregando un informe por escrito a la comisión que corresponda en el Legislativo recién renovada y luego un reporte a la nación.

Por eso, más que informe formal, lo que podemos elaborar a estas alturas, es un informe subjetivo donde podamos expresar lo que creemos que la gente piensa que se ha hecho durante estos tres primeros años de gobierno y que, tal parece, no habla muy bien de su gestión pues las circunstancias que se han presentado, incluyendo la crisis financiera, la maldita influenza H1N1 y la baja en la actividad industrial, le ha pegado al bolsillo de la gente y aumentado el desempleo —el peor enemigo de todos— y, sin duda, se culpa al gobierno de esos males.

Los éxitos en la guerra contra el narco y el crimen quedan supeditados a la economía y, por eso, los esfuerzos para eliminar el cáncer que se ha instalado en la médula de la sociedad se perciben como secundarios, a pesar que atacan, como nadie antes lo había hecho un problema social de primera magnitud. Pero esos jóvenes no tienen la misma escala de valores y se dejan arrastrar por el dinero fácil para vivir con cierto lujo aunque mueran más pronto que nadie.

Lo demás es lo de menos y por eso lo que mañana se diga que se hizo durante estos tres años está supeditado al concepto subjetivo que tengamos, pues juzga a las medidas propuestas como si no se hubiesen cumplido, por un gabinete que es fiel a su partido más que eficiente en su actividad. Por esto, la impresión que se tiene no es tan buena como debería ser y las consecuencias vendrán con la alternancia en las preferencias electorales.