sábado, 31 de julio de 2010

En busca de un líder completo

El Informador, Tertulia, sábado 31 de julio, 2010.

(Marcio Antonio dando su famoso discurso). Cada vez que reviso las características de los líderes, vuelvo a peinar los cuatro elementos que se requieren para ejercer el buen liderazgo y al hacerlo, me doy cuenta de las carencias que tenemos en México en estos tiempos tan revueltos. El taller de liderazgo a través de Shakespeare está dirigido a los líderes y los ejecutivos para que puedan desarrollar la habilidad de influir en los demás, sobre todo, si son “los demás” tienen otra jerarquía o que conforman lo que le llaman “el pueblo”.

He terminado de preparar uno de los talleres de liderazgo que influye basado en Julio César de Shakespeare (www.mcasillas.net) y por eso viene a colación este preocupación por la búsqueda de alguien que tenga o ejerza el llamado “el fenómeno Obama”, un político que, como veremos, tienen en su haber las cuatro características que se requieren para ostentar ese título como sabemos que en Julio César están en cuatro hombres diferentes.

Tal vez sea eso lo que nos pasa que no todos las tienen consigo y, si no, hagan su evaluación y coloquen las siguientes cuatro variables para ver quién o cuáles son las que tienen: la primera es el carisma, que en ese caso lo tenía Julio César; el segundo es la inteligencia política de Casio, un hombre sin escrúpulos que hizo el trabajo sucio para resolver una situación política en base a coaliciones que, junto con otros llevaron a cabo una conspiración, pues creían que un gobierno autocrático era peor que asesinar a quien lo ostentaba. Casio logra convencer a Bruto y así justifica el asesinato de César, que deja de ser una simple venganza por envidia; la tercera característica es la inteligencia emocional como la que despliega Marco Antonio en el discurso del entierro de César que es todo un modelo de retórica y un buen ejemplo de lo que es la inteligencia emocional y la empatía con el pueblo romano que asiste al entierro y les empieza diciendo: Friends, Romans, Countrymen, lend me your ears! hasta que logra que se amotinen en Roma y se declare una guerra civil.

La cuarta característica es el prestigio que debe tener quien se ufane de líder de tal manera que la gente sepa que las cosas que hace son por el bien público y no por el propio, como lo tenía Bruto, un hombre con el prestigio de ser un republicano honesto desde que uno de sus antepasados había terminado con Tarquino, el último rey de Roma. Una vez muerto en la batalla de Filipos, dijo Marco Antonio frente a su cadáver: Este fue el romano más nobles de todos ellos.

Se busca a quien tenga las cuatro características en una sola persona.

jueves, 29 de julio de 2010

No es música: es el sonido de la Naturaleza

El Universal, La Guía del Ocio, viernes 30 de julio, 2010.


(See-Villa donde pasó Mahler algunos veranos). Es algo indescriptible que nos envuelve y llega hasta cada uno de los posibles rincones donde están agazapados los sentimientos; nos hace pensar en los seres queridos y en la emoción de encontrarlos; en el amanecer o en eso de ver llover y no mojarse; es una obra pausada, la más pausada de sus sinfonías con un largo movimiento que nos pone en paz con el mundo, como si no tuviéramos prisa de acabar con los recuerdos y la nostalgia, ni con lo que acabamos de escuchar que ya pasó, como pasa la vida y así, esperamos a que llegue la voz de la contralto y nos sacuda con su reclamo y nos diga O, Mensch!, que nos detiene por un momento al corazón y sabemos que Mahler nos vuelva a quebrar sin que nos importe que este hombre no haya podido ser feliz excepto cuando componía en el verano sus sinfonías.

¿Ves mi amor, como siempre se cruza la misma sombra en la encrucijada del camino entre mis deseos y mis esperanzas? Me preocupo sin cesar y no veo solución alguna. Sé que cuando estoy feliz, destruyo para siempre la felicidad de otra persona —ya sabes a quien me refiero. Soy tuyo en todos los sentidos, como mi capacidad de darte aquello que es mío... —así le escribió Gustav Mahler a Anna von Mildenburg en 1896 después de haber compuesto su Tercera Sinfonía en el verano que pasó en Steinbach, uno de los más creativos de su vida, encerrado y exigiendo silencio absoluto.

Esto no es música —decía—, esto es el sonido de la Naturaleza que hay que dejarlo se vaya despertando (poco a poco) por completo. Ninguna otra de las obras de Mahler hace este tipo de exaltaciones a la Naturaleza como lo hace en el tercer movimiento de su Tercera Sinfonía que empieza con trinos de pájaros y un especie de Eco, la amante de Narciso, al otro lado del bosque.

Lo imaginamos con ese amor desesperado por la cantante incapaz de ser feliz en esta vida, preocupado de serlo porque alguien más iba a sufrir, si es que él es feliz por un tiempo con Anna von Mildenburg.

Mejor deja que la Naturaleza explote pausadamente y que todo se llene de olores y colores como esos que intuimos disfrutó durante el verano al mismo tiempo que se sentía solo y su alma. Por eso se le ocurre una triste melodía con un violín y un corno antes que entre toda la orquesta y llegamos a la voz —como la de Anna—, para que nos cante el despertar a la vida, aprovechando lo que decía Zaratustra y lo haga de manera lenta y misteriosa: O Mensch! ¡Hombre! ¡Préstame atención! ¿Qué dijo la profunda medianoche? “Yo dormía, yo dormía... y de un sueño profundo me desperté: el mundo es profundo, más profundo de lo que el día pensaba. Profunda es su pena y la dicha más profunda que la pena de su corazón. La pena dijo: ¡muere! Pero la dicha sólo desea la eternidad, sólo quiere una profunda, profunda eternidad!

La magia de los contrastes en esta la Tercera Sinfonía que empieza con la marcha de la Naturaleza, con las flores, los animales, las aves que vuelan o bajan y beben un poco de agua en el arroyo y, aunque usted no lo crea, con ese buen humor como el que tenemos cuando salimos a caminar por el campo.

Mahler pasa de la grandeza a la humildad y de pasada le declara su amor a Anna y le pide que no lo deje. Mientras escucharemos este fin de semana en la Sala Nezahualcóyotl, a la Orquesta Sinfónica de Minería con Carlos Miguel Prieto a la batuta, esos sonidos de la Naturaleza y los sentimientos encontrados entre el deseo, la nostalgia y la esperanza.

jueves, 22 de julio de 2010

Cambios en el gabinete, caballeros, gobernantes y poetas

El Informador, Tertulia, sábado 24 de julio, 2010.


(José Luis Ibáñez, quien coordina el taller de Cervantes en Shakespeare y viceversa). Como muchos otros me pregunto a qué se deben los cambios en el gabinete a estas alturas del sexenio, como también me pregunto cuáles son los objetivos que busca el señor en Los Pinos. Pasan los días, el agua se aclara y me imagino las razones que tiene para integrar un gabinete, más que otra cosa, que sea fieles panistas a ese partido que desea dirigir desde la casa presidencial para ver si logra amortiguar los efectos de la alternancia aunque no sean los que uno se espera tengan en las funciones que deben cumplir, pues tal parece que éstas se encuentran detrás de las estrategias políticas partidistas, en vista de las elecciones del 2012.

Está claro, aunque no estemos de acuerdo, que se trata de una vuelta de tuerca, igual, pero en un sentido contrario a las que daba el PRI en su época de oro, para mantenerse en el poder.

Todo esto me lo pregunto mientras acepto la invitación de José Luis Ibáñez a su taller sobre Cervantes en Shakespeare y viceversa por lo que he estado releyendo a Don Quijote de la Mancha —deliciosa lectura— y encontrarme lo que el Caballero de los Leones opina sobre los caballeros de su época —o los políticos de la nuestra—, en donde unos van por el ancho campo de la ambición soberbia, otros por el de la adulación servil y baja, otros por el de la hipocresía engañosa, y algunos más por el de la religión; pero yo, inclinado de mi estrella, voy por la angosta senda de la caballería andante, por cuyo ejercicio desprecio la hacienda, pero no la honra.

Y antes que Sancho Panza sea nombrado Gobernador la ínsula de la Barataria, escucha los consejos de don Quijote que sabe por experiencia que no es menester ni se requiere de mucha habilidad ni de muchas letras para ser gobernador, pues hay por ahí ciento que apenas saben leer, y gobiernan como unos gerifaltes —es decir, como los depredadores halcones o mejor, como los ladrones, que viene más a cuento.

Es la España del siglo XVII. Es el año de 1615 cuando se publica la segunda parte del Quijote, un año antes de que Cervantes y Shakespeare abandonaran este mundo, por coincidencia el mismo día de abril de 1616 y, por ahí recuerdo lo que pidió el poeta de Stratford (Soneto 71), cuando solicitó que no lloraran por él cuando haya muerto más de lo que duraba el fúnebre clamor de las campanas anunciando al mundo que había huido para cohabitar con los gusanos.

Así anduvimos esta semana, entre los cambios de gabinete, los caballeros andantes y gobernadores de ínsulas, para cerrar con la poesía. No estuvo nada mal, ¿no cree?

miércoles, 21 de julio de 2010

Dos farsas de Rossini y otros enredos

El Universal, La Guía del Ocio, viernes 23 de julio, 2010.


No cabe la menor duda que Venecia tuvo fama de ser liberal, por eso los ingleses prohibían a sus hijos que viajaran a esa ciudad, cuando era toda una República, por aquello de que sabían que un inglese italianato, demonio incarnato. Las dudas que sembró Yago en el Moro sobre el campo de la fidelidad de la veneciana crecieron, pues sabían de la fama de las venecianas destrampadas tanto en el Carnaval como bajo la luz de la luna navegando por los canales, en las góndolas cubiertas.

Domenico Barbaja (1778-1841) fue un empresario que tuvo tres teatros: el de San Carlo en Nápoles, otro en Milán y el de San Moisés en Venecia, donde uno podía escuchar una ópera o una farsa, jugar en el casino, beber spumanti en el bar, comer como gourmet y escoger a una de las tantas cortesanas que asistían cotidianamente.

Al italiano le gustaba jugar y por eso permitía que los banqueros hicieran negocios y la caja del teatro registrara buenas utilidades, tal como escribió Stendhal a principios del XIX.

En 1810 Barbaja contrató a Gioachimo Rossini (1792-1868), que sólo tenía dieciocho años de edad, para que compusiera cuatro farsas entre ellas, La escalera de seda y La ocasión hace al ladrón, obras en un solo acto con un reparto entre cinco y siete cantantes, entre ellos un par de amantes y, por lo menos, dos escenas cómicas.

El estilo exigía que los cantantes fuesen buenos cómicos y mostraran esas habilidades. Como se pueden imaginar, la gente que iba al teatro y se divertía de lo lindo, pues el plan implicaba ver una farsa —con todo y sus enredos—, seducir a alguna de las bellas venecianas disponibles, jugar un rato a la ruleta, cenar y seguir la parranda hasta el día siguiente. Noche completa.

Por todo esto, estamos encantados de disfrutar por lo menos dos de las farsas de Rossini en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario con Rodrigo Macías como director musical; Ragnar Conde, director de escena; Miguel Peregrina, escenógrafo y Gabriel Ancira con el vestuario y un elenco con Rebeca Olvera, Josué Cerón, Guadalupe Paz, Daniele Zanfardino, Óscar Roa y el buen amigo Charles Oppenheim, desde el sábado 31 de julio a las 18:00 horas o el martes 3 y jueves 5 a las 20:00 horas, terminando el sábado 7 de agosto a las 18:00 horas.

En La escalera de seda, Dormont es el guardián de Julia y ha decidido que debe casarse con Blansac. En realidad Julia ya estaba casada con Dorvil, el amigo de Blansac y subía todas las noches a verla gracias a la escalera de seda que colocaba ella bajo su ventana para poder disfrutar del amor toda la noche. Las cosas se complican y se van haciendo varios nudos que sólo Dios o Rossini sabrían cómo desanudarlos o cómo cortarlos si resultaba gordiano.

Las farsas las pudo haber tomado Rossini de la vida real: desde que conoció a la cantante Isabel Colbran (1785-1845) esta mujer se convierte en su musa y en su pareja pues decía que traía su voz en el corazón, cuando componía sus obras. Era una soprano sfogato —pariente de la contralto, de timbre oscuro y registro amplio—, que había sido la amante de Barbaja, un hombre muy importante en la carrera de Rossini y, un poco antes o al mismo tiempo, era la querida del rey de Nápoles, tal vez de Joaquín Napoleón (1808-1815) y aunque vivió con Rossini desde 1815 hasta que murió en 1845, no le importó que el compositor tuviese su propia amante como era Olympe Pélissier, con quien se casó el año que enviudó. Por todo esto, las farsas y los nudos de las comedias de enredos tal vez sean una descripción grotesca de esa vida en Venecia.

jueves, 15 de julio de 2010

El deseo de levantarse de la lona

El Informador, Tertulia, sábado 17 de julio, 2010.


(Greg Hicks de la Royal Shakespeare Company como Leontes). Este fin de semana la Orquesta Sinfónica de Minería interpretará en la ciudad de México la Segunda Sinfonía de Mahler también conocida como Resurrección en donde se expresa el deseo del hombre por tener una segunda oportunidad o la de volver a nacer o de renacer y resucitar para levantarse de la lona, sobre todo si ya nos creíamos muertos. Este es un deseo que también lo he podido experimentar en el teatro.

Por eso, antes de vernos reflejados en el espejo de esta Sinfonía de Mahler, lo hice patente en una de las últimas obras de Shakespeare en donde la trama da la vuelta completa y el personaje principal tiene una segunda oportunidad para pedir perdón a quien perdón merece, reencuentra a los que ha perdido por insolencia, vanidad o locura y, asu vez, puede ser perdonado.

Ese es el caso de Leontes, rey de Sicilia en El cuento de invierno quien, después de enloquecer de celos con Políxenes, rey de Bohemia, su mejor amigo desde la infancia culpa a Hermiona su mujer de haberlo engañado y decide encerrarla en una celda, embarazada, a punto de parir; Mamilio, su hijo pequeño, muere de tristeza, mientras su madre da a luz una hija que el rey desconoce y por su locura, la manda matar. El verdugo la abandona en el campo de Bohemia donde es recogida —como Edipo— por unos pastores. Le llaman Perdita y crece entre ellos hasta que, enamorada, huye a Sicilia donde reencuentra a su padre, su madre vuelve a la vida y Leontes tiene una segunda oportunidad para perdonar y ser perdonado.

Con la Segunda Sinfonía de Mahler podemos imaginar estos mismos deseos y, de alguna manera, volver a ser testigos musicalmente de cómo, a pesar de sus debilidades y fortalezas, el hombre muestra esta dualidad de sentimientos que padecemos —vida y muerte— hasta la resurrección y la sensación de volver a la vida.

La Orquesta de Minería la va interpretar bajo la dirección de Carlos Miguel Prieto que, hace un par de semanas, dirigió la Primera Sinfonía de una manera tan clara —como el agua de un arroyo que fluye bajo la luz prístina— pues nunca antes había escuchado una obra de Mahler en vivo con esa sensibilidad donde tiembla cuando es necesario y explota cuando se trata de la voluptuosidad.

Puede uno imaginar el juicio final, como ese que hacemos por las noches, cuando intentamos reconstruir los puentes dañados y soñamos en tener una segunda oportunidad —para perdonar y ser perdonado—, como esos deseos del hombre que dos artistas como Mahler y Shakespeare, entre otros, nos permiten vernos reflejado en sus espejos, para satisfacer el deseo y la sensación de volver a nacer y de levantarnos de la lona.

miércoles, 14 de julio de 2010

Resurrección de Mahler o la segunda oportunidad

El Universal, La Guía del Ocio, viernes 16 de julio, 2010.


(Komponierthäuschen en See-Villa, Woerthersee). Nos enfrentamos, una vez más, a varias preguntas aterradoras —escribió Mahler a propósito del segundo movimiento de su Segunda Sinfonía— y luego, una voz se oye que grita: "llega el fin del mundo y el Juicio Final está a la mano"... entonces tiembla la tierra, las tumbas se abren y los muertos se levantan en una procesión interminable.

Se trata de la resurrección de los muertos o de la sensación que experimentamos cuando vivimos un cambio en donde asociamos aquello que muere (el pasado) con lo que se renueva (el futuro). Tal vez por eso, Ariel —el espíritu del cambio en La tempestad de Shakespeare— consolaba al príncipe de Nápoles cantándole unas canciones alegres para que aceptara la posible muerte de su padre en el naufragio y que pensara que ahora estaría convertido en corales y sus ojos serían como unas perlas, gracias al mar, donde todo es más hermoso.

Si algo ha muerto, algo surge de nuevo embellecido —como sucede entre el invierno y la primavera— o como Mahler estructuró esta Segunda Sinfonía conocida como la Resurrección que empieza con un alegro maestoso y luego baja de intensidad para fluya una melodía nostálgica, con un solo de violín acompañado por un lejano corno, como si recordáramos de pronto los momentos de alegría que tuvimos en la edad de la inocencia.

Esta Segunda Sinfonía se interpretará este fin de semana con la Orquesta Sinfónica de Minería en la Sala Nezahualcóyotl, bajo la batuta de Carlos Miguel Prieto que lo encuentro en el apogeo de su carrera y que ha dirigido la Primera de Mahler como pocas veces la he oído en vivo.

Es el deseo de volver a la vida, de renacer, de tener una segunda oportunidad como cuando nos levantamos de la lona —donde nos daban por muertos— para volver a volar, gracias a las alas construidas con el ferviente anhelo amoroso y el deseo de volar hacia la luz prístina, como sugieren las voces del último movimiento.

Mahler la estrenó en diciembre de 1895, el mismo año que Otto, su hermano menor se había suicidado. Aunque era un bueno para nada, un mitómano galopante, flojo y caprichoso, de todas maneras le pesó a Mahler como hombre sensible que era, a pesar de ser grave y ligero; sublime y grotesco; nocturno e inocente, que con todo eso compuso diez sinfonías de primera en donde nos muestra estas dualidades, además de buscar el absoluto y los significados de la vida, como sucede en esta Segunda Sinfonía que empieza con una marcha fúnebre, donde tal vez recordaba esos juegos prohibidos que hacía su hermanita Justine o el pánico que le dio cuando creyó que él era el difunto, rodeado de flores en su camerino.

En el entierro de Hans von Bülow escuchó la versión de la oda a la Resurrección de Klopstock y, desde ese momento, decidió terminar su sinfonía con esa musicalización. Este fin de semana vamos a ver cómo interpretan algunos de esos momentos felices con el andante moderato, que imaginamos como las vacaciones de verano que disfrutamos con una vida sencilla, esperando que llegue el temido juicio final y nuestra segunda oportunidad.

Después de los timbales, fluye la música como los arroyos en Steinbach donde se refugió ese verano para componer esta obra disfrutando de lo efímero de la vida, las maravillas de la Naturaleza y el pasado, soñando que renacemos bajo la luz prístina —Urlicht— que tanto nos conmueve cuando llega la voz de soprano que canta la soledad del hombre frente al universo y cuando escuchamos esa voz angelical —como lo pedía—, cantando al final de esta obra, nos viene a la memoria los momentos felices de nuestra vida, como aquellos cuando nos hemos podido levantar de la lona para tener una nueva oportunidad.

jueves, 8 de julio de 2010

Para celebrar la alternancia

El Informador, Tertulia, sábado 10 de julio, 2010.

(Vista panorámica de Puebla de los Ángeles). El mundo de la política no es como si fuera un teatro, sino que es el teatro por excelencia y por eso nos interesa comentar la reciente puesta en escena en donde pudimos ser testigos de una de las tramas de nuestro sistema democrático y que, si bien tiene sus fallas, todavía permite que haya alternancia y eso simplemente, renueva el espíritu y debemos celebrarlo, sobre todo, por lo que se logró en dos Estados que parecían inamovibles.

Hemos visto que en Puebla y Oaxaca la gente decidió por el cambio: en Puebla en contra del “Gober-precioso” y, en Oaxaca, en contra de un cacicazgo anacrónico que tenía sumido a ese Estado en el más absoluto subdesarrollo.

Los gobiernos en el poder son representantes del PRI y, en el 2007 pensamos que Beatriz Paredes recién llegada a su presidencia, debió haber promovido los juicios necesarios para decidir si merecía o no ser expulsado de su Partido el Gober-Marín, aplicando lo que dicen en su plataforma política, donde afirman que el compromiso de los priístas es la de aportar su esfuerzo a la urgente tarea de hacer prevalecer las normas de una estricta moral política en sus propias filas y entre los ciudadanos de origen priísta que ocupan cargos de representación popular y en el aparato administrativo. Los priístas comparten el reclamo generalizado por abatir la corrupción pública en sus diversas manifestaciones, el tráfico de influencias, el uso indebido de los bienes patrimoniales del país y la desviación de recursos oficiales con fines partidistas.

Ninguna de estas cláusulas fue aplicada en ninguno de esos dos gobernantes, pero ahora se da una alternancia que nadie creía iba a ser posible. De Oaxaca sale el PRI-caciquil que dominaba ese territorio donde se privilegiaba al poder de los caciques y de Puebla al gobernador que, entre otras cosas, ejerció el tráfico de influencias.

Ahora no hay más que la esperanza por un futuro mejor, y no es más que una posibilidad de mejorar el gobierno, pero el cambio se dio y eso debemos celebrarlo pues la estructura del poder, la falta de escrúpulos, la corrupción y el tráfico de influencias —sancionado en su plataforma—, así como, la cloaca que destapó Lydia Cacho —que se jugó la vida—, no fue suficiente para juzgar la moral política de estos priístas con cargos públicos.

Imperfecta nuestra democracia, ha demostrado tener la capacidad de reconocer las fallas e imperfecciones de los gobernantes y, sin importar el partido o la coalición, han demostrado que los podemos cambiar y ese es un buen síntoma de una democracia saludable pues la ventaja al poder expresar nuestra inconformidad con el gobierno en el poder es tal que cada vez esperamos sea mejor.

miércoles, 7 de julio de 2010

La mujer en la ventana y las camisas al aire

El Universal, La Guía del Ocio, viernes 9 de julio, 2010.


(Molinos de viento en La Mancha). Han terminado las clases y los jóvenes se preparan para disfrutar de sus vacaciones al mismo tiempo que el abanico de las posibilidades y de los bolsillos se abren o se cierran y los especialistas del entretenimiento, como esta guía del ocio, hacen su verano.

Amos Oz es un escritor israelí que, cuando recibió el Premio Príncipe de Asturias en el 2007, habló de La mujer en la ventana donde nos propone que leamos novelas sobre los países que vamos a visitar. Seguramente —decía— cuando lleguemos visitaremos los palacios, plazas y museos, disfrutaremos del paisaje y conocemos los sitios históricos. Si tenemos suerte, platicaremos con algunos de sus habitantes antes de regresar a casa con fotos, regalos y algunos kilos de más. Pero, si hubiésemos leído una o varias novelas sobre el país que visitamos, tendríamos otra clase de boleto, uno que seguro nos permitiría llegar a lugares íntimos: leer novelas sería la invitación para entrar a sus casas y saber lo imaginan y lo que sueñan. Por ejemplo, si un día vamos caminando y volteamos a ver una casa vieja, a lo mejor vemos a una mujer recargada en la ventana mirando fijamente. Lo normal es que saquemos una foto y sigamos caminando. Pero, si hemos leído una novelas, vemos a esa mujer recargada en la ventana y podemos estar con ella dentro de su habitación, imaginando todo aquello que le da de vueltas en su cabeza o que sueña.

Sin saber lo que proponía Amos Oz, hace años leí El Quijote de la Mancha antes de viajar por España con mis hijos. Ahora lo vuelvo a leer para acompañar a Don Quijote en su segunda salida, ahora acompañado de Sancho Panza su escudero que parece que sólo piensa en la isla prometida o en lo que le prometió la princesa Micomicona antes de salir de la Sierra Morena y se convirtiera en la bella Dorotea, para que en La Venta reencontrara a don Fernando, mientras el Caballero de la Triste Figura dormía a pierna suelta después de haber hecho pedazos los cueros donde guardaba el ventero su vino tinto —pensando que era un gigante— y que Cardenio se encontrara con Luscinda y los cuatro amantes se reconocieran, antes de volver a ver al caballero cómo repartía o recibía a diestra y siniestra y confirmar que, efectivamente, qué falta nos hace en este mundo que haya alguien como él que deshaga los agravios, enderece entuertos y enmiende las sinrazones, mejore los abusos, satisfaga deudas y todo esto lo haga en honor de la sin par y hermosa Dulcinea del Toboso, flor de la fermosura.

Hace años que pasamos un verano en España y de Madrid viajamos a Córdoba y Sevilla y de ahí, hasta la Costa del Sol para quedarnos en Almuñecar, donde vimos a una mujer en su ventana y nos imaginamos perfecto lo que le daba de vueltas a su cabeza y a su corazón. Ahí, veíamos a los títeres en el malecón y nos sentábamos con los hijos a reírnos, antes de tomar camino, atravesar La Mancha y cruzáramos Extremadura, seca pero llena de fantasías, una tierra, pensamos, que abandonaron los conquistadores para mejor irse a buscar sus reinos en el Nuevo Mundo, como leemos en el Quijote que haría el oidor Juan Pérez de Viedma, hermano menor de Ruy, el que estuvo preso en Argel después de la batalla de Lepanto y quien vio asomada detrás de la celosía a Lela Zoraida, para imaginar lo que pensaba, rescatarlo y llevársela a tierras cristianas.

La recomendación de Amos Oz es buena y la hago extensiva a sus mercedes, pues ya inició el verano y es tiempo que los deberes y las obligaciones se compensan con esos otros días, cuando podemos andar con la camisa al aire.

jueves, 1 de julio de 2010

Bing-Bang: colectiva con sentido del humor

El Informador, Tertulia, sábado 3 de julio, 2010.


(Hairstyles de Fernando Palomar). El factor común en la exposición colectiva de ocho artistas tapatíos curada por Viviana Kuri en la ciudad de México es el sentido del humor que campea por los cuatro costados del espacio de la Fundación Cultural Border en la colonia Roma (Zacatecas 43), gracias al ingenio de sus artistas como el de Cervantes en boca del hidalgo de la Mancha.

Desde el título Bing-Bang y otras historias de la Evolución, en donde Bing viene de los Helados Bing tan famosos en Guadalajara, que estos artistas lo han asociado con la gran explosión (Big-Bang) y el origen del Universo, cosa que hay que explicarle sobre todo a los que no son tapatíos, para que entiendan el juego de palabras. La colectiva trata de apegarse al tema y la seriedad del origen de las cosas y las historias que tienen que ver con la evolución, pero, nos da la impresión que es el sentido del humor el que gana por mucho.

No puede uno menos que sonreír con el Albert’s UHR o la Hora de Alberto —Einstein— de Javier M. Rodríguez con su reloj de pared con una carátula que registra el paso del tiempo pero en centímetros y así vemos extrañados cómo el segundero va a 60 cm./min., y se nos cruce, ingeniosamente, la medida del tiempo con el espacio.

O Lo inevitable de Verónica Flores: una repisa a la altura perfecta donde hay “cristales cortados”, vasos y copas finas que se han quebrado y que han intentan inútilmente ser restauradas como puede uno encontrar lo inevitable en el universo.

Fernando Palomar y su Hairstyles resume el ingenio y el buen humor de estos jóvenes tapatíos —donde la creatividad está en proporción directa al buen humor—, como lo demuestra con una foto en donde vemos en primer plano las espaldas una mujer —bella—, con una cabellera media desordenada, con su broche, que observa el cuadro del entierro de Cristo al lado de la virgen o de María Magdalena y uno de sus discípulos, con la greña parecida a la mujer de espaldas pero con diferente estilo que provoca una sonrisa cómplice al intuir ciertas intenciones enmarañadas con la moda en los peinados, la evolución de las especies y cualquier otro tema que podamos asociar con lo que nos está mostrando.

La Tradición rota, es también de Verónica Flores que logra su propósito colocando platos rotos de finas vajillas sobre la pared —la antítesis de lo que hay en las casas donde presumen su cerámica y porcelana china—, y al verlos sabemos que son historia y la tradición acabada.

Emanuel Tovar muestra la evolución de las otras especies con dos cajas de huevos —montadas sutilmente, una sobre la otra—, con el sello de Los diecinueve hermanos, ¿19 hermanos?, nos preguntamos tanto en términos evolutivos como para saber qué fue primero si la gallina o el huevo.

Y así, esbozamos otra sonrisa, felices de haber visto una colectiva con tanto ingenio y tan buen sentido del humor.