jueves, 25 de agosto de 2011

Las pasiones de Mahler a través de sus obras

El Informador, Tertulia, sábado 27 de agosto, 2011.

(Alma Mahler y su hija Anna, dos pasiones del compositor). Este fin de semana se termina la temporada de la Orquesta Sinfónica de Minería en la ciudad de México, concluyendo con la Octava Sinfonía en un concierto de gala antes de irnos a casa, con el cielo encapotado, después de haber viajado mes y medio entre las últimas cinco sinfonías de Mahler que expresan, sin duda, sus pasiones, gustos y deseos como esos que tuvo en vida.

Hace dos semanas, cuando escuchamos la Novena, entendimos mejor que nunca su vida. Fue una obra compuesta en 1909 que nunca escuchó, pues la primera vez que se interpretó fue en 1912, una año después de que había fallecido. El último movimiento es un Adagio reposado y plagado de referencias que tiene que ver con el descanso en la vida eterna y un recuerdo del dolor de Mahler por la muerte de su hija.

¿Cómo compartir con ustedes ese último movimiento de la Novena que escuchamos con la OSM hace un par de semanas, si sólo puedo hacerlo, desesperadamente, con estas burdas palabras en lugar de poder callarme la boca y mágicamente desear que escuchen los suspiros con una respiración entre murmullos, como los que hace para contarnos antes de despedirse de la vida, sus sueños como artista, antes de que lo demás sea el silencio, anotando por ahí, como si se le escapara de las manos, uno que otro recuerdo —lejano— como los que tuvo con pasión con su Alma o simplemente con ese plácido caminar en el verano a orillas de algún lago mientras veía a lo lejos cómo se formaba la tormenta que luego escuchamos como si fuera otro sueño como el que ahora nos imaginamos escuchar?

Con la Octava en este fin de semana se pude uno asomar y disfrutar de la maestría que alcanzó cuando trata de convertir su delirio de grandeza en una obra sinfónica, que requiere en este caso de siete conjuntos corales, como serán los Niños y Jóvenes cantores de la ENEM / UNAM; Schola Cantorum de México; Coro Filarmónico Universitarios; New York Choral Society; Coral Ars Iovialis / Facultad de Ingeniería; Coro Pro Música y el Grupo Coral Cáritas.

¿Me explico? A ver si dejan estas voces algún lugar disponible en la Sala Nezahualcóyotl para los parroquianos que queremos oír esa obra como es la Octava majestuosamente coral, como se pueden dar cuenta, dominada por ese instrumento humano, sobre todos los demás, ahora dirigidos por Carlos Miguel Prieto que tratará de armonizar las primeras instancias con las que le siguen, en un tejido de voces, en medio de un drama tejido entre los coros que seguro llenarán el espacio con sus voces y nuestra alma con sus ecos.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Un país tan bello y tan perdido

INFOSEL, Crónica cultural, jueves 24 de agosto, 2011.
El pasado 12 de marzo Silvio Berlusconi pasó un soponcio en el Teatro de Roma mientras escuchaban Nabucco de Verdi, dirigida por Ricardo Muti, la ópera que evoca el episodio de la esclavitud de los judíos en Babilonia con el coro cantando Va, pensiero (Va, pensamiento) y que no es más que una queja y la nostalgia de un país perdido, cantado por los esclavos oprimidos.

A través de un amigo chileno me llegó esta crónica desde Santiago de Chile hecha por Octavio Márquez Sandoval y, sin poder resistir, la revisé y edité para compartirla con ustedes. Una vez más, la música sirve para reclamarles a los políticos la transformación de un bello país en algo que está perdido, como la sensación de lo que está pasando en México o como sucedió en Roma ese día que celebraban el 150 aniversario de su unificación.

Cuando Verdi escribió esta ópera, Italia estaba bajo el imperio de los Habsburgo y, por eso, ese canto se convirtió en un himno, como también se escuchó en las calles de Guadalajara, Jalisco en 1866, cuando interpretaron Nabucco en el recién inaugurado Teatro Degollado, con Ángela Peralta, el ruiseñor mexicano, cantando Lucia de Lamermoor, unos días antes de presentar esta ópera de Verdi, en esos años de lucha contra los franceses, por lo que los tapatíos salieron cantando a la calle como ahora los romanos en el Teatro de Roma el Va, pensiero.

Antes de empezar la ópera, Gianni Alemanno, alcalde de Roma, subió al escenario y denunció los recortes al presupuesto de la cultura por parte del Gobierno, sin importarle ser del mismo partido, ni haber sido ministro de Berlusconi. Su intervención produjo un efecto inesperado, como lo comentó Muti en el Times:

—La ópera se desarrolló normalmente hasta que llegamos a Va pensiero. Inmediatamente sentí que el público se ponía en tensión: era el silencio del público el que se hacía sentir y, cuando empezó este canto, el silencio estaba hecho con fervor. Se podía sentir la reacción del público ante el lamento cuando cantan: ¡Ay, patria mía, tan bella y tan perdida! Cuando el coro llegaba a su fin, el público empezó a pedir un bis, y alguien gritaba: ¡Viva Italia!, ¡Viva Verdi!

A Muti no le gusta hacer bis a la mitad de una obra, pero ahora, con un gesto teatral se dio la media vuelta, vio al público y a Berlusconi, mientras alguien gritaba: ¡Larga vida a Italia! y dijo:

—Estoy de acuerdo con eso de larga vida a Italia y aunque ya no tengo 30 años, he vivido como italiano recorriendo el mundo y hoy siento vergüenza de lo que está sucediendo en mi país. Acepto, pues, hacer un bis del Va, pensiero, no es sólo por la dicha patriótica que siento, sino porque esta noche, cuando dirigía al Coro y decían eso de… un país, tan bello y perdido, que pensé que si seguimos así, vamos a matar la cultura sobre la cual se construyó la bella Italia y, en ese caso, estaría en verdad bella y perdida. He callado durante años, ahora quisiera darle sentido a este canto y por eso les propongo que se unan al coro y que todos cantemos Va pensiero

Toda la ópera de Roma se levantó y ese fue otro momento mágico. Esa noche Nabucco fue el pretexto para poder declarar y llamar la atención a los políticos y, lo mejor de todo, es que toda esta escena la podemos ver en http://www.youtube.com/embed/G_gmtO6JnRs

Después de ver este suceso, emocionado y agradecido con la tecnología que nos permite compartir esta experiencia, les sugiero que lo vean y si no pueden hacerlo desde su oficina, anoten la dirección y véanlo después, que Roma bien vale una misa.

miércoles, 17 de agosto de 2011

El lado oscuro de los que luchan por la vida

El Informador, Tertulia, sábado 20 de agosto, 2011.

Hace unos años que le diagnosticaron a Pippo Delbono una enfermedad mortal. Cuando lo supo pego el grito en el cielo, ¡Voglio vivere!, y ese grito luego lo asoció con aquel que pudo haber dado Enrico V de Inglaterra en 1415, como lo dio Pippo en el escenario: ¡Voglio la Francia! y, a partir de ese deseo, los dos se embarcaron en una batalla que terminaría con una victoria sorprendente: Pippo quedó tirado en el suelo, como aquel rey que sabía que no era más que un ser común y corriente, pues, fuera de la pompa que lo rodea, estaba en desventaja con esos pobres miserables que se la pasan los días trabajando y las noche durmiendo.

El actor y director italiano hizo una adaptación libre para ofrecernos el lado más oscuro de La vida de Enrique V, de la guerra y de la muerte que, como bien decía un amigo: sí, todos nos vamos a morir, pero, ¡no empujen! Por eso vemos al joven y frívolo príncipe como un caprichudo Marte bebiendo cerveza, sin importarle un demonio que estuvieran a sus pies y en cuclillas, atados como perros y listos para ser contratados, el hambre, la guerra y el fuego.

El actor Pepe Robledo hace varios papeles, pero como el viejo Pistol, el que era compañero del príncipe en la taberna ahora aparece como negra mariposa para anunciarle la muerte de Sir John Falstaff, su viejo amigo y padre putativo del príncipe: sólo me contestó ‘¡Dios mío, Dios mío!’ dos o tres veces, antes de que me pidiera que le calentase sus pies más fríos que el mármol.

El otro actor del reparto es Gustavo Giacosa como el Delfín, ese joven que amaba a su caballo y que contrasta su delicadeza cortesana con la vulgaridad de los ingleses, bebedores de cerveza. El resto es un grupo de actores locales que marchan con sus coreografías precisas cuando ardió la juventud de Inglaterra y siguieron a ese espejo de los reyes cristianos, hasta llegar al campo de batalla, y amontonarse como si fueran carne de cañón.

¡Dios mío, más nos vale no enterarnos del enemigo!, ha de haber pensado Pippo como lo pensó el Rey, pero, finalmente, la victoria fue de ellos: los ingleses derrotaron a los franceses y Pippo, por lo pronto, a La Parca: una nota nos habla de los diez mil franceses (y sus caballos) tendidos en el campo de batalla… ciento veintiséis príncipes y nobles…, todos tirados en el suelo y Enrico V brincándolos: ¡Dios, tu brazo combatió aquí y es tuya la victoria!

Pippo Delbono presentó su Enrico V en el Teatro de la Ciudad de México con una versión libre de la obra de Shakespeare sólo para mostrarnos de una manera genial el lado de aquellos que luchan contra la muerte.

El poder de las masas y el vandalismo en Londres

INFOSEL, Crónica cultural, jueves 18 de agosto, 2011.


(El alcalde de Londres, Boris Johnson limpiando las calles de Clapham Junction). David Cameron, el Primer Ministro inglés, condenó las escenas de vandalismo puro y simple, como las que sucedieron la semana pasada en el Reino Unido y se preguntó qué es lo que puede estar podrido en esa sociedad para que suceda esto. El lunes, hablaba de un colapso moral que afecta a ciertos sectores de la sociedad británica. Habría que saber las causas para diagnosticar la enfermedad y aplicar los remedios del caso. Una vez más, nos hemos sorprendidos de estos actos que, según Cameron, pertenecen a la criminalidad pura y sencilla. Hasta ahora, no ha sido posible conocer las causas —complejas y múltiples— ni el origen de todo esto que, seguramente, no es puro ni, mucho menos, sencillo.

Pero comprender la conducta cuando se deja de ser un individuo para convertirse en masa, es algo que se ha estudiado bien desde el siglo XX: «la masa le da al individuo —dice Freud en su tratado sobre esa Psicología— la impresión de tener un poder ilimitado y por eso se convierte en un peligro invencible. Sustituye, por un momento a la entera sociedad que es la encarnación de la autoridad, cuyos castigos se han temido y por la que nos imponemos tantas restricciones. Es peligroso situarse frente a ella y, para garantizar la propia seguridad, uno deberá seguir el ejemplo de lo que observa a su alrededor e, incluso, si es preciso, llegar a aullar como los lobos. Obedientes a esa nueva autoridad, habremos de hacer callar nuestra conciencia y ceder a la atracción del placer que seguramente alcanzaremos, por la cesación de nuestras inhibiciones. No habrá de asombrarnos que el individuo integrado a una masa haga o apruebe cosas que no hubiera hecho en condiciones normales, pero sí podemos esperar que estos hechos nos permitan entender mejor eso que conocemos con la enigmática palabra de ‘sugestión’».

Quién sabe cuántos años han pasado para que estos púberes, jóvenes y no tan jóvenes, locales e inmigrantes, que viven en los dominios del desempleo, quisieron expresar con esos actos de vandalismo su rechazo al sistema, incendiando coches, edificios viejos, atropellando a unos musulmanes que protegían su propiedad matando a uno de ellos y a otro, dejarlo igual pero a patadas cuando sólo intentaba evitar un incendio. Desafiar a la policía y robar todo lo que se pueda estando en la bola, resulta que es producto de «las inteligencias inferiores que atraen a las superiores y los individuos, intimados por la multitud, ven coartado su propio intelecto, pues cuando se integran a las masas, disminuye su conciencia y su responsabilidad», como lo sugiere Mac Dougall.

Lo que vimos la semana pasada en algunas ciudades del Reino Unido nos recordó nuestro verano del 68 en México, meses antes de que iniciaran las Olimpiadas concluyendo con una brutal represión en Tlaltelolco. Tal parece que ahora les toca a los ingleses antes de las Olimpíadas del 2012, como si fuera un calambre, a pesar de que la clase media y media alta es respetuosa de los derechos humanos, tiene una envidiable calidad de vida y son tolerantes de las otras razas, credos y culturas diferentes. Aunque los policías no tanto.

Estos infelices habitantes de esa Isla están dispuestos a cualquier cosa con tal de tener algo qué hacer, aunque sea destruyendo o matando a los del gueto de enfrente. La pobreza y la exclusión social, las dificultades para integrarse y dejar de ser minorías étnicas, forman las fronteras de los barrios bajos, entre el tráfico de drogas que provocan estos fenómenos terribles, cambios y horrores que trastornan, destrozan y desarraigan la calma de una sociedad y, como en la antigüedad, nos producen angustia, porque no sabemos lo qué pasará si no sabemos el origen detrás del vandalismo.

jueves, 11 de agosto de 2011

La vida, como si no la hubiéramos vivido

El Informador, Tertulia, sábado 13 de agosto, 2011.


Estoy seguro que de algo sirve el buen teatro y lo vengo diciendo desde hace tiempo porque, sin duda, es un buen espejo o, como dijo Vargas Llosa, es el mejor simulacro que existe en la vida y que se parece más a nosotros porque, durante el tiempo que dura esa otra vida en el escenario, cuando los actores viven de verdad lo que hacen y dicen, nos fuerzan a vivirlo con ellos para ser otros o, como opinaba Marcos Ordoñez después de haber visto una buena puesta en escena de Las tres hermanas de Chejov: el teatro es un lugar cuyo objetivo es la construcción de la verdad, sin mesianismos, por pura supervivencia.

Digo esto porque, después de haber visto El huerto de los cerezos, también de Chejov, las verdades que dijo e hizo el viejo sirviente Firz me han impactado y servido, por eso digo que el teatro sirve de algo en esta vida.

Una, cuando recordó que la cereza (como las que crecían en ese huerto) se vendía en grandes cantidades, pues la cereza era blanda, agradable al gusto, jugosa y aromática… y se conocía bien el método para prepararla como Dios manda. Como eso me quedó claro, al día siguiente me compré unas cerezas —blandas, agradables al gusto, jugosas y aromáticas— que se han convertido en una postre delicioso con un poco de crema y una cucharadita de azúcar espolvoreada.
Ahora, como en los viejos tiempos en esa finca rusa, se han convertido en toda una delicia y no sólo como adorno en los Old Fashion como los que preparé en la pasada Navidad.

Otra de las verdades que nos presenta este viejo sirviente tiene que ver con la fidelidad, como la que parece que ya no existe en el mundo y que, en México, todavía existe.

Y el tercero de los impactos con el viejo Firz fue un claro espejo: al final de la obra nos enteramos que todos se habían ido de la finca y se habían olvidado de él, sabiendo que estaba enfermo. Dieron por hecho que alguien, quién sabe quién, lo había llevado a un hospital quién sabe dónde. Cuando salió y no había nadie, se preparó para morir, diciendo esto: —Se han ido… ¡Me han olvidado!... No importa, aquí esperaré… La vida ya pasó y parece como si no la hubiera vivido.

Y yo, me quedé helado al escuchar esto porque vi en ese espejo que no importa los años que tengamos o los que tengan nuestros amigos mayores, la sensación es la misma que tuvo Chejov unos meses antes de morir, pues fue quien sentía esto que escribió y puso en boca del viejo Firz: que la vida pasa tan rápido como si no la hubiéramos vivido.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Dos candidatos y el desastre de sus campañas

INFOSEL, Crónica Cultural, jueves 11 de agosto, 2011

(Ralph Fiennes y Gerald Butler promocionan su película Coriolano en el Festival de Cine de Berlín el 14 de febrero del 2011.)

La campaña de Cayo Marcio «Coriolano» como Cónsul de Roma fue un desastre como fue la de Santiago Creel en el 2000 cuando compitió por la gubernatura del DF para perder con Andrés Manuel López Obrador. Incapaz de comunicarse con la gente, no elaboró un plan congruente de gobierno, ¡ah!, pero eso sí, el premio por su derrota fue la Secretaría de Gobernación o, como decía un periodista, «el candidato fallido se cayó para arriba», gracias al apoyo del entonces presidente Vicente Fox. Su actuación como Secretario fue criticada por la Ley de Juegos y Sorteos; por la pésima negociación con los ejidatarios de Texcoco para construir el nuevo aeropuerto y, el colmo sucede cuando acusa a seis espeleólogos británicos atrapados en una cueva de Cuetzalan, Puebla, de ser espías en busca de Uranio: no quedó bien parado sino con él mismo.

Candidato viene de candidatus, vestido de toga blanca y candidus es blanco brillante, deslumbrante o cándido. Los que hacían campaña política en el siglo V a.C. se ponía esa toga y tenían que convencer al pueblo y a sus tribunos para llegar a ser Cónsul que era la máxima autoridad en Roma aunque fuera por uno o dos años.

La campaña empezaba con la toga (cándida) para visitar a los habitantes de los barrios bajos de Roma a quienes les mostraba las heridas que le habían hecho cuando trató de defenderlos del extraño enemigo. Coriolano pensaba que era mejor morirse de hambre que salir a mendigar esos votos: ¿Por qué tengo que estar aquí, vistiendo esta toga, mendigando a éste y a ese otro o a quienquiera su voto?

Creel se mantuvo hasta el 2005 en Gobernación para salir al año siguiente a disputar la candidatura del PAN por la Presidencia de la República, misma que le ganó Felipe Calderón a pesar del apoyo de Fox para sucederlo en el poder. Por segunda vez perdió en los primeros rounds, en esta ocasión en contra del licenciado Calderón.

Coriolano era un militar de carrera y un patricio de buena familia que odiaba a la plebe porque consideraba que eran cobardes como lo comprobó en el sitio de Corioles. Al mismo tiempo el pueblo lo odiaba, porque los explotaba y no compartía sus ganancias de las batallas en las que participaban: había hambre en Roma y Coriolano guardaba el grano en sus bodegas, esperando que subiera el precio. ¡Ah!, pero eso sí, les decía que lo haría con gusto, si ellos y sus tribunos renunciaban a sus derechos.

Los tribunos le negaron a Coriolano su voto, organizaron una manifestación y lo acusaron de traición. El Senado condenó al destierro a ese hombre que decían tenía una capacidad intelectual y política elemental, aunque sabían que era valiente en las batallas. Considerado como un hombre inmaduro, tenía veintinueve heridas que debía mostrar, si se atrevía a hacerlo en contra de su vanidad y orgullo que se lo impedían. Nunca negoció con los tribunos a pesar de la influencia que tenía Volumnia, su madre dominante.

En diciembre del 2006 Creel demostró su valentía en el sitio de San Lázaro durante la toma de posesión de FCH y, tal vez, por eso, ganó unos años más de vida política. Ahora, vuelve a insistir en ser candidato a la presidencia por el PAN como si no recordara que como Senador y Coordinador de la bancada del PAN (2007), protagonizó el enfrentamiento entre Televisa y TV Azteca, fue vetado por su postura contra de la ley de medios y fue destituido de la coordinación legislativa.

Una paráfrasis de las Vidas paralelas de Plutarco entre estos dos hombres, de dos épocas distintas, los dos con unas campañas desastrosas.

— Venga, no más lágrimas —le dijo Coriolano a su madre—, despidámonos que la bestia de las mil cabezas me echa a cornadas. ¿Dónde está tu coraje de antaño? Solías decirme que la adversidad es la gran prueba del alma y que el hombre vulgar sólo soporta penas vulgares; en un mar en calma, las embarcaciones navegan con maestría, pero cuando recibes los golpes de la fortuna, entre más arrecian, requieren un mayor noble trato de quien los soporta.

jueves, 4 de agosto de 2011

Guadalajara, la Olimpia de Occidente

El Informador, Tertulia, sábado 6 de agosto, 2011.
Estamos a dos meses para que empiecen los Panamericanos en Guadalajara y, para estas alturas, ya se han calentado los motores: los constructores trabajan horas extras y el sector turístico afila los cuchillos para enfrentar la temporada, con un merecido empuje al sector turístico y deportivo.

Lo importante es que caiga agua en la milpa jalisciense que, tal parece, ha sido capaz de generar otras oportunidades, como el tianguis turístico que se llevará a cabo en el Puerto Vallarta, Jalisco y en Nuevo Vallarta, Nayarit, después de haber ganado un debate para que, por primera vez, se lleve a cabo en otro lugar que no sea el Puerto de Acapulco.

Desde hace tiempo hemos señalado que el deporte es una de las cualidades del Estado de Jalisco, las otras son el arte, la literatura y la arquitectura, pues por ciertas extrañas razones, hay una afortunada conexión entre su gente, el clima, el ambiente y, en el caso de los deportes, por una organización pública y privada de primera categoría.

En illo tempore, recuerdo el orgullo tapatío cuando había campeones en casi todo: el Zapopan Romero, en el ciclismo; el mundial Mosca, Efrén El Alacrán Torres; las Chivas a nivel nacional y, hasta hace poco, esa estrella que brilló por el cielo de Occidente como fue Lorena Ochoa, una campeona de la LPGA en el golf internacional.

Pero lo más importante es el espíritu en Guadalajara que lo asocio con el que había en la Grecia de la antigüedad con las competencias en Olimpia. Ahora serán los deportistas de todos los países de América los que compiten, pero, definitivamente, tiene que ver con la época homérica, cuando los griegos se habían familiarizado con los dioses y las heroicas costumbres de sus antepasados de tal manera que las comunidades encontraron la manera de organizar tanto sus actos religiosos —como sucede en Guadalajara con la virgen de Zapopan— así como las competencias en Olimpia alrededor del siglo VIII a. C., y otros festivales como el del oráculo de Apolo en Delfos, que tuvo su atracción universal.

Los expertos dicen que los griegos —como ahora los tapatíos— llegaron a tener conciencia de sus diferencias con el resto del mundo y empezaron a pensar en ellos mismos como unos «helenos» —y aquí como unos «tapatíos»—, aquellos porque descendían del legendario Heleno, y estos, porque una tamalera en San Pedro Tlaquepaque le decía a su tío que tapara la olla para que no se enfriaran: “tapa tío», le decía.

Ahora, como decía un amigo de Sinaloa que «los Mochis era la Atenas de México», ustedes me perdonarán, pero es justo asegurar que ahora, «Guadalajara es la Olimpia de Occidente».

miércoles, 3 de agosto de 2011

La prohibición, las mafias y los cárteles

INFOSEL, Crónica cultural, jueves 5 de agosto, 2011.

(Marlon Brando como Vito Corleone en El Padrino de Francis Ford Coppola). Los intelectuales son como la mafia: sólo se matan entre ellos, escribió Woody Allen entre otras cosas que vienen a cuento por aquello de la mafia instalada a partir de la prohibición del alcohol en los años 20’s del siglo pasado, relacionado con el auge de los Cárteles en estos tiempos. Todo empezó después que se implantó la Ley Seca en los Estados Unidos que prohibía la manufactura, venta, transporte, importación y exportación de bebidas alcohólicas, apenas unos años después de la Primera Guerra Mundial. La prohibición provocó el crecimiento de las mafias y, por lo tanto, del crimen organizado. Ahora se prohíbe el consumo de drogas y tal parece que los efectos son parecidos, aunque más destructores, pues las dos prohibiciones tienen el mismo pecado original: una sociedad que prefiere evadir su realidad.

Claro que el prestigio de los dos grupos es diferente: los narcos son recordados como unos héroes en los narco-corridos y en una que otra novela como la de La reina del Sur (ahora en el bote) y como la cantan Los Tigres del Norte con sus aventuras, tragedias y hechos consumados. En comparación, los mafiosos de Chicago son tema para varias películas, como el famoso Vito Corleone en El Padrino de Coppola o como los que inventó Woody Allen en Cómo acabar de una vez por todas con la cultura (Círculo de lectores, 2001), en donde narra cómo en 1921 Thomas (El Carnicero) Covello y Ciro (El Sastre) Santucci intentaron organizar diferentes grupos del hampa y, de esa manera, hacerse los amos de Chicago… El hermano de Lipsky, Mendy (alias Mendy Lewis, alias Mendy Larsen, alias Mendy Alias) vengó la muerte de Lipsky secuestrando al hermano de Santucci, Gaetano (conocido como Little Tony o Rabino Henry Sharpstein), sólo para devolverlo, unas semanas después empacado en veintisiete botes de mermelada. Esa fue la señal para iniciar el baño de sangre.

La discusiones sobre la legalización se mantienen en el aire (desde años que en Dinamarca ya se legalizó), pero por estos rumbos, los gobiernos y las sociedades no lo discuten y nadie considera si su consumo es parte de la decadencia. Mientras tanto, pasa por nuestra narices la marihuana —como la del camión que se volteó en Tlalpan la semana pasada— o en los submarinos desde Colombia con destino a los EEUU en donde gracias a su consumo se mueven millones de dólares (la guerra debería llevarse a cabo allá), pues ese consumo es el que provoca el movimiento millonario que justifica la existencia de Cárteles y contra Cárteles, como los «Mata Zetas» o el «Independiente de Acapulco» que, sin tanto relumbrón como la mafia, nacen, crecen y se reproducen para dominar en sus territorios. Por eso les suceden cosas como al famoso Columbraro que citó a todos los miembros de hampa a una cena en donde les pidió que terminara la guerra intestina, además que debían vestirse con decencia y dividir el territorio en partes iguales, siempre y cuando el de New Jersey fuese de su madre. Dos días más tarde, Columbraro se metió a una tina para darse un baño de asiento y hace más de setenta y seis años que no se la ha vuelto a ver, tal como lo cuenta Woody Allen.

El comercio ilegal reparte millones de dólares entre los que les permiten pasar o dar señales o no hacer nada y, desde hace décadas, miles son los infiltrados que reciben su premio aunque les puede pasar como a Vitale, cuando Little Petey lo convenció que fuera a una fiesta y, al entrar disfrazado de ratón gigante, quedó como coladera por la ráfaga que recibió de las ametralladoras.