sábado, 30 de junio de 2012

Embaucadores en artes, inversiones y política

EL INFORMADOR, Tertúlia del sábado 29 de junio, 2012.

Damien Hirst con algunas de sus obras.
“La banalización de las artes y la literatura, el triunfo del periodismo amarillista y la frivolidad de la política son tres síntomas de un mal mayor que aqueja a la sociedad contemporánea: la idea temeraria de convertir en bien supremo nuestra natural propensión a divertirnos”, fue lo que escribió Mario Vargas Llosa en La civilización del espectáculo y con ese pronóstico no puedo menos que pensar en el tiempo que tardamos en descubrir si lo que estamos viendo o si los fondos donde vamos a invertir o si el político en turno son o no un fraude o una tomada de pelo.

En el arte dudamos de nuestro criterio, pero, en las inversiones fueron pocos los que dudaron de los beneficios que ofrecían, por ejemplo, los fondos Madoff y atraídos como las moscas por el espejito de la avaricia no pudieron saber a tiempo que este señor desaparecería, como mago, con más de $20 mil millones de dólares, sin importarle que sus inversionistas se quedaran encuerados en el callejón de la amargura y que a él ( y ahora a su hermano Peter) lo condenaran a 150 años de cárcel.

Igual pasa con los políticos que nos tardamos un trienio o sexenio en darnos cuenta de su falsedad, como los artistas que logran que sus obras sean consideradas como “arte”, como es el caso de Damien Hirst —ahora en la Tate Galery de Londres—, mientras Vargas Llosa lo acusa y dice que “no faltará quien recuerde que, a lo largo de la historia, no sólo el arte, sino la cultura ( y los políticos), ha estado hospedando en su seno a embaucadores de rauda figuración y que sólo con la discriminación del tiempo, retornan al anonimato del que nunca debieron salir.”

Los políticos nos pueden engañar una vez que llegan al poder, aparentando gobernar mientras hacen negocios y crece su fortuna personal. Vamos a ver lo que pasa entre el 2013 y el 2019, después las elecciones de mañana.

No todo el arte de nuestros días es un fraude. Ahí están los retratos de Lucian Freud —también en el Tate— y que son verdaderas obras de arte, nos gusten o no, pues parece que están bajo el lema Et in Arcadia ego, es decir, también en el paraíso estoy (la muerte).

La obra de Hirst como la cabeza de vaca en una vitrina con miles de moscas muertas que, como sus visitantes, han sido atraídos por el morbo, nos ha embaucado y mientras amasa una fortuna, como los políticos.

El mercado del arte es complicado, pero éste tiene a sus promotores que, enrevesados y tramposos le “dan a la persona y a la obra, baños delirantes de empaque y dignidad intelectual, estética y filosófica” y los artistas (inversionistas o políticos), conscientes del engaño, no pretenden simularlo, sino que le sacan todo el provecho que pueden.





miércoles, 27 de junio de 2012

Callow y la extraordinaria vida de Dickens

INFOSEL, Crónica cultural del jueves 28 de junio, 2012.

Los sueños de Dickens por Robert William Buss, 1875.
Simon Callow sale al escenario donde hay un pódium de madera natural, una alfombra persa, una silla estilo Luis XV y una mesita cubierta con tela amarilla donde descansa un vaso de agua y una jarra. Viste elegante, con un traje azul marino, camisa de cuello alto y un buen humor típico de los ingleses —o de los irlandeses, como es el caso—, listo para presentarse como lo hacen los buenos actores antes de empezar su presentación: saben que es mejor echarse al bolsillo al público, antes que cualquier otra cosa y, de ser posible, hacerlo con una broma que incluya un cierto agradecimiento por estar «en este glorioso país» y contarnos como fue que estando en el Festival de Edimburgo, alguien le propuso (creo que dijo David Cameron, el Primer Ministro) que viniera a México haciendo algo relacionado con Charles Dickens (1812-1870) pues durante este año se celebran los 200 años de su nacimiento. En ese momento pensó que ir a México era como ir a la Luna… «igual de improbable —dijo—, igual de lejos tal como lo vemos desde Inglaterra… pero, bueno, finalmente aquí estamos felices en este reino fabuloso que es tan buen anfitrión que ha mandado hacer, para que no extrañe en lo más mínimo mi tierra natal, un clima igual al que siempre tenemos en Londres.»

Simon Callow es actor, director de teatro y escritor que este año le han publicado Charles Dickens and the Great Theatre of the World (Vintage, 2012) y, por eso, preparó una plática sobre la vida de este hombre y sus experiencias con la obra de Dickens de manera extraordinaria, pleno de anécdotas, por ejemplo, cuando tenía once años de edad y se había quedado en la cama con sarampión, sufriendo como enano la maldita tentación y los deseos de rascarse, hasta que llegó un día su abuela y le puso en sus manos los Papeles póstumos del Club Pickwick (escrito en 1836) y con eso, santo remedio: no se volvió a acordar de sus padecimientos desde el mismo momento en que empezó a leer esto que dice así: «El primer rayo de luz que ilumina las tinieblas y convierte en claridad deslumbradora la oscuridad en la que parece hallarse envuelta la historia primitiva de la vida pública del inmortal Pickwick, brota de la lectura de las actas de este Club que el editor de estos papeles tiene el sumo placer de poner ante sus lectores…»

Por fin, ese primer rayo de luz iluminó sus tinieblas en las que se encontraba y el jueves pasado tuvimos la oportunidad de verlo y escucharlo en el teatro Juan Ruíz de Alarcón de la UNAM con un lleno completo y el sábado y domingo declamando poemas de Wilde y fragmentos de Hamlet y Enrique V, acompañado por la Filarmónica de la UNAM.

Callow tiene una magnífica voz, bien modulada y con una perfecta dicción; una voz pausada con la pudimos viajar por ese laberinto donde se cruzan las vidas de los que estamos reseñando con las propias, así como el amor al teatro como el que le tuvo toda su vida Dickens, hasta llegar al jardín donde se bifurcan los caminos para tomar el de la escritura antes de enterarnos de la pesadilla que sufrió de niño durante dieciocho meses cuando tuvo que trabajar como esclavo en un Londres patético a principios del XIX.

Nunca se lo perdonó a su madre y Callow cuenta que ese rencor lo guardó en una caja cerrada, cerca de su corazón pero, desde que tuvo éxito con los Papeles póstumos a los 25 años de edad, lo siguió teniendo por el resto de su vida, entonces pasó de la comedia que adoraba, al oscuro mundo de la explotación infantil, de la corrupción y el soborno, de la mierda de los caballos por la calle, las moscas y la suciedad, las ratas por todos lados, los ladrones, la pobreza y el famoso señor Scrooge, el viejo avaro y tacaño por excelencia que no quiere celebrar Navidad porque no puede pensar más que en sí mismo y lo único que le interesa es ganar más dinero.

Simon Callow leyó fragmentos de la obra y nos enteramos hasta de lo que se iba a morir Dickens, así como, de ese final patético, enamorado de una jovencita y dando discursos por todo el mundo hasta que se colapsó para morir el 9 de junio de 1870, el mismo día que había conocido en persona a la reina Victoria, una más de sus lectoras.


sábado, 23 de junio de 2012

Dichoso tú entre todos los escuderos del mundo.

El INFORMADOR, Tertulia del sábado 23 de junio, 2012.

Tanta sabiduría que hay detrás del Quijote como divertimento, aventuras, bromas y equivocaciones de este caballero que de pronto parece que enloquece para poder sobrevivir a la Santa Inquisición, como no lo logran sus libros de caballería que tanto amó. Miguel de Cervantes fue sobre todo el creador de la gran novela pero también era poeta y buen dramaturgo que creía en ese simulacro de la vida. Entre otras situaciones, hay un tratado sobre la importancia del lenguaje no verbal que nos dice más que mil palabras. Don Quijote le pide a Sancho que se fije bien en lo que haga Dulcinea mientras habla con ella para que él pueda saber de lo que allá en lo interior de su alma pasa.

Se trata de escuchar con los ojos y así poder considerar a los demás y saber lo que el otro puede estar sintiendo para que sepa que lo hemos entendido. También le dicen empatía y, por eso, escuchar con los ojos, a veces, es mejor que ver con los oídos.

«Anda hijo —replicó don Quijote—, y no te turbes cuando te vieres ante la luz del sol de hermosura que vas a buscar. ¡Dichoso tú sobre todos los escuderos del mundo! Ten memoria, y no se te pase de ella cómo te recibe: si muda los colores el tiempo que la estuvieres dando mi embajada; si se desasosiega y turba oyendo mi nombre; si no cabe en la almohada, si acaso la hallas sentada en el estrado rico de su autoridad; y si está de pie, mírala si se pone ahora sobre el uno, ahora sobre el otro pie; si te repite la respuesta que te diere dos o tres veces; si la muda de blanda en áspera, de aceda en amorosa; si levanta la mano al cabello para componerle, aunque no esté desordenado... mira todas sus acciones y movimientos, porque si tú me los relatares como ellos fueron, sacaré yo lo que ella tiene escondido en lo secreto de su corazón acerca de lo que al hecho de mis amores toca; que has de saber, Sancho, si no lo sabes, que entre los amantes las acciones y movimientos exteriores que muestran cuando de sus amores se trata son certísimos correos que traen las nuevas de lo que allá en lo interior de su alma pasa.»

Ahora podremos recordar estas lecturas de ese hombre genial como lo fue Miguel Cervantes Saavedra (1547-1616) que fue, es y seguirá siendo una estrella, con esa muestra que se abrió al público el jueves pasado en la Cámara de Comercio de Guadalajara, con veinte ediciones del Quijote y sesenta ilustraciones del siglo XVII al XX que son parte de la Colección del Museo Franz Mayer y que ahora podremos acercarnos para escuchar con los ojos, algunos de esos momentos a través de las imágenes.


miércoles, 20 de junio de 2012

La Lista o el drama de la perfección obsesiva

INFOSEL, Crónica cultural del jueves 21 de junio, 2012.

La lista interminable de cosas por hacer que pueden pesar demasiado.
«El teatro no admite piedad, no hay en él lugar para el error o el desperdicio —dice Peter Brook en El espacio vacío—, y la entrega total de uno a otro personaje (no nos cabe la menor duda), es una tarea sobrehumana» y si a esto le agregamos que lo perfecto es enemigo de lo bueno y lo condimentamos con una buena dosis de trastorno obsesivo compulsivo y, para darle más sabor al caldo, le agregamos dos cucharadas de culpa que, a veces, no nos deja movernos, entonces, tenemos frente a nosotros a una mujer que se va doblegando con el peso de su realidad y que, por momentos, es rebasada por esa maldita manía de hacer listas de todo lo que tiene y debe hacer, hasta que, en un momento dado, pesa más la lista que la realidad y, si está fatigada o con la guardia baja, todo se le puede hacer insoportable, incapacitada para hacer lo que tiene que hacer e impotente de disfrutar la vida con todo y sus tragedias.

El orgullo es otro elemento que hace que esa fuerza de la gravedad no la deje levantarse, sobre todo, si discriminamos a los que nos rodean porque no saben hacer las cosas como Dios manda o como ella cree que deben hacerlo. Por eso, no les hacemos caso porque nos dan pena, sin poder aceptar en algún momento que las buscamos porque estamos más solos que el semáforo y que, a veces, todo lo que necesitamos es compartir con quien sea cosas que no tengan nada que ver con la rutina de la casa.

La lista es de Jeniffer Tremblay, una joven canadiense que parece que vivió algo parecido a lo que nos cuenta en esta obra en donde la protagonista es una mujer perfeccionista y controladora que siente horror cuando hay algo fuera de lugar y que hace listas de todos sus deberes y haberes de su casa: lavar la loza, abrir el refrigerador, poner la carne en el congelador, cerrar la llave del agua cuando termine de bañarme, limpiar el piso de la cocina, etc., etc.; o sus deberes como madre: darle de mamar al niño, comprar pañales, cambiárselos, tirar la basura, peinar a los niños antes que se vayan a la escuela, preparar el café, apagar la cafetera, etc., etc.

 «Tener un hijo es lo más fácil para ser feliz», más o menos es lo que dice ella, refiriéndose a su amiga Caroline y lo repite cada vez que puede para asegurarse que está bien eso de tener una familia con tal de evitar el vacío en el que vive. Se ha mudado al campo y le tiene miedo: se asoma por la ventana y piensa que un día se atreverá a ir hasta el árbol que está allá, al final del jardín.

Tal vez sufre de agorafobia que, sumado al resto de miedos, hace que lo cotidiano le pese como plomo. Sólo cuenta con Carolina, su vecina —a la que critica por ser guarra y estar llena de hijos a los que se le salen los mocos y andan encuerados corriendo por toda esa casa en donde la canasta de la ropa sucia está a la mitad de la sala. Pero es la única persona con la que se puede relacionar con el mundo exterior.

Caroline muere en el último parto y nuestra protagonista siente que su propia existencia está en peligro y aflora la culpa de no haber hecho aquello que había anotado en su lista, una y otra vez, por un lado y por el otro por el pavor que le tiene a la soledad, al vacío y a la sin razón de la vida junto la pesadez de cargar y cumplir todo eso que anota.

La lista es un monólogo que está en cartelera los sábados en el Teatro de la Capilla de Coyoacán. Dirigida por Alaciel Molas con Mahalat Sánchez como protagonista, ha sido producida por Ximena Sánchez de la Cruz quien, además, ha tejido el abrigo que le da carácter a esa mujer que se debate con el perfeccionismo.

sábado, 16 de junio de 2012

Llueva o no llueva, es tiempo de aguas

EL INFORMADOR, Tertulia del sábado 16 de junio, 2012.

La formación de la tormenta tropical Carlotta vista desde el satélite.
Eso decía mi padre que era ranchero y sabía de su necesidad para que cayera a tiempo y no, como parece que este año se ha retrasado y estamos comiendo ansias y sufriendo por el calor, soñando con refrescarnos como lo hacíamos cuando éramos niños y vivíamos en el «gueto de Tepa», en esa manzana que está a una cuadra de Tolsa, al lado de la iglesia de Los Ángeles, entre López Cotilla y Madero, donde vivíamos los Casillas, los Navarro, los Barba (o debería decir “las Barba”, porque eran unas belleza recién llegadas del centro comercial de Tepatitlán), los parientes de mi abuela María Cruz y el chocolate Gómez Ibarra con toda su familia. Bueno, pues cuando se soltaba la tormenta y bajaba el agua por López Cotilla, hasta la Calzada, nos poníamos el traje de baño y gozábamos con el borboteo y la emoción, felices de la vida.

«El 13 de junio, llueva o no llueva, es tiempo de aguas» y creo que se refería a esa fecha porque es el día de San Antonio de Padua y todos, con el deseo del agua en la boca —más los agricultores y ganaderos que tanto sufren este año—, soñábamos en refrescarnos y aguantar los chaparrones como los que caen allá, en la tierra de la Virgen de Zapopan.


«Amar a tiempo y desatarse a tiempo», proponía el poeta Leduc y que parafraseamos para el clima que tanto se antoja que llegue a tiempo y se desate a tiempo para que el Lago de Chapala se defienda y vuelva a subir de nivel, y que los ánimos en este temporal se mejoren un poco.

Vemos los mapas satelitales para seguirle la pista a Carlotta la tercera de las tormentas tropicales de las siete que se pronostican por el lado del Pacífico (ver foto), más los cuatro huracanes moderados y los dos intensos, como la formación que ahora vemos por el Pacífico que parece está tomando fuerza. Uno cierra los ojos y nos salimos a la calle a danzar un rato para crear así ese polo de atracción para que el agua moje un poco nuestra parcela.

Las estimaciones a largo plazo son fantasías o están basadas en estadísticas, pero, como bien sabemos, el pronóstico pertenece a la teoría del caos que inventó, por accidente, Edward Lorenz en el invierno en 1960 mientras su computadora —una Royal McBee—, calculaba cuál sería un hipotético clima dadas ciertas condiciones iniciales, interrumpió ese cálculo para salir a fumar su cigarro y tomar un café. Cuando regresó, se equivocó por unas cuantas diezmilésimas en las condiciones iniciales y de pronto vio que su computadora había calculado un huracán. Había nacido esa ciencia y la geometría fractal, acompañada del «efecto mariposa», que ahora nos permite predecir todo aquello que antes era imposible hacerlo de otra manera, excepto que usáramos la intuición o el deseo de satisfacer nuestros deseos ya cada año declaráramos el inicio del tiempo de aguas.


miércoles, 13 de junio de 2012

El Chicago de Nuestra Carrie y del abuelo de Alba

INFOSEL, Crónica cultural del jueves 14 de junio, 2012.

Teatro J.H. McVickers de Chicago, reconstruido en 1884 por Adler & Sullivan.    
Teatro y Literatura se llama la cátedra y las lecturas que dirige estos días el maestro José Luis Ibáñez en la UNAM en donde se revisan cinco obras literarias desde diferentes puntos de vista pero, en donde existe un factor común y ese es el teatro que es el disparador de la historia, ya sea una obra que sirve como espejo para vernos reflejados o, como decía Vargas Llosa, porque es «el mejor simulacro que existe en la vida, el que más se le parece a nosotros, pues está hecho de seres de carne y hueso que, por el tiempo que dura esa otra vida mientras transcurre en el escenario, viven de verdad aquello que hacen y dicen, y lo viven si tienen el talento y la destreza debidas, de una manera tal que nos fuerza a nosotros, los espectadores, a vivirlo con ellos, saliendo de nosotros mismos, para ser otros…»

El teatro, en cualquiera de sus manifestaciones resulta ser el gozne sobre el cual giran los personajes y la trama y es una de las claves de la acción que, en un momento dado, es el parteaguas de sus protagonistas. Por eso, la lectura de estas obras literarias son un buen ejercicio para que podamos considerar a sus protagonistas y nos pongamos en su lugar para traer el pasado a nuestro presente y conectarlo con nuestra historia personal, como sucedió con Sister Carrie (Nuestra Carrie en español, tal como está publicada en una magnífica versión por Alba Editores, S.A.), una novela de Theodore Dreiser (1871-1945), cuya escenografía es la ciudad de Chicago en el año 1900, cuando las olas del conocimiento científico y de la Naturaleza, llegaba hasta la orilla de la playa de esa sociedad en pleno desarrollo, de tal manera que el novelista tradujera esos fenómenos —científicos y naturales— y los incorporara, como buen periodista, a la vida de sus protagonistas.

La versión cinematográfica que tenemos —ahora en DVD— es una versión con Laurence Olivier (1907-1969) como Hurstwood y Jennifer Jones (1919-2009) como nuestra Carrie, filmada en 1952 como Carrie, dirigida por Wyler (1902-1981).

Después del incendio que acabó con la ciudad en 1873, —dicen que por culpa de la cola de la vaca de la Sra. O’Leary—, para 1900, veinte siete años después, se había convertido en una ciudad que mostraba su energía y empuje —como sabemos sucede ahora en Shangai o en Manila—, en donde la construcción de los rascacielos como les decían porque eran tan altos que rasgaban el mismo cielo, estaban en su apogeo, orgullosos los empresarios de Chicago de mostrar su poder, tal como se caracterizan los norteamericanos, al tiempo que florecían los comercios, las tiendas y las fábricas que alimentaban los deseos de sus habitantes para que se vistieran a la moda, manteniendo el ritmo de los Jones, o simplemente para protegerse del viento y el frío invernal que azota a esa ciudad.

Mientras vamos caminando —despacio— por el texto, la historia la puede uno ir conectando —cada quién, según le haya ido en la feria—, con nuestra historia, asociando los sentimientos y emociones de Carrie con la vida familiar, de tal manera que la narración, de pronto, toma un giro insospechado y creo que se refiere a la vida del abuelo Guillermo de Alba (1874-1935) cuando estaba en esa ciudad estudiando para recibir su título de ingeniero en 1899 un año antes que Carrie llegara a Chicago.

Por esa coincidencia, ahora nos imaginamos el paisaje urbano y las obras arquitectónicas que destacaban, producto de lo que después le llamaron «la escuela de arquitectura de Chicago», liderada por Adler y Louis Sullivan, mientras Frank Lloyd Wright también estudiaba en esa ciudad. El abuelo era un extranjero más, uno de esos inmigrantes que pululaban por las calles, azorado de ver el empuje, mimetizado por las obras y por el ambiente que seguro había en los cafés, los restaurantes y los bares o en el teatro, como el J.H. McVickers, donde fue invitada Carrie para ver Joe Jefferson (1829-1905) aquel día que fue clave para su historia y para que salieran de sí misma y fuesen como la que estaba en el escenario, como sucedió hace poco con Bruce Myers o mientras leemos la obra y tenemos el recuerdo vivo de una ciudad mientras vemos cómo una mujer juega al balancín y pasó de estar tirada en el suelo —en ese sube-y-baja como la estructura de la novela—, para subir hasta lo más alto, como lo hizo Carrie la actriz luminaria en las carteleras de Broadway en Nueva York, mientras que Hurtswood… mejor ni les cuento.

miércoles, 6 de junio de 2012

La nostalgia por la tierra natal

INFOSEL Crónica cultural del jueves 7 de junio, 2012.
Coro de la ópera del Teatro de Roma cantando Va, pensiero... de Nabucco.

De pronto uno puede extrañar la tierra natal de tal manera que nos podemos convertir en unos nostálgicos empedernidos, sobre todo, si la abandonamos por la fuerza, como nuestros amigos españoles que dejaron su tierra para venir a México entre 1939 y 1942 durante la Guerra Civil huyendo de Franco. Pero también puede uno considerar a los mexicanos que abandonan su tierra y se van al otro lado en busca de trabajo y vaya usted a saber por las que pasan, que nos hace pensar que de repente se juntan a cantar y suspirar un poco esto que dice: «México lindo y querido, si muero lejos de ti, que digan que estoy dormido y que me traigan aquí.»

Giuseppe Verdi (1813-1901) tuvo la capacidad de expresar los sentimientos de aquellos deportados o exilados, basado en una historia del Antiguo Testamento —el Salmo, capítulo 137—, en donde cuentan que «a orillas de los ríos Babilonia estábamos sentados y llorábamos, acordándonos de Sión (la fortaleza de Jerusalén); habíamos colgado nuestras cítaras en los álamos que estaban a la orilla del río. Allí, los que nos deportaron pidieron que les cantáramos algo con alegría: ‘¡Canten para nosotros uno de esos cantos de Sión!’ ¿Cómo podríamos cantar un canto de Jehová en una tierra extraña? ¡Jerusalén, si yo de ti me olvido, que se me seque la mano y que mi lengua se me pegue al paladar si de ti no me acuerdo más!»

En 1842 Verdi estrenó Nabucco la ópera alrededor de esta historia y el libreto de Temistocle Solera (1815-1878). Es la «ópera judía de Verdi» en donde canta el coro (como los judíos deportados) sus sentimientos tras la pérdida del primer Templo de Jerusalén. El himno que cantan a la orilla del río Babilonia se convirtió desde el día de su estreno en algo que le dio mucha fama a Verdi y que todavía sirve para que los italianos —o quien se ponga el saco— expresen sus deseos de libertad, unidad y soberanía.

Empieza con Va, pensiero, sull’ali dorate… ¡Ve, pensamiento, con alas doradas…!, y con esto Verdi llega a lo más profundo de nuestros sentimientos, como los que tenemos aquellos que, de alguna manera, han abandonado su tierra natal y la extrañan con nostalgia, pues consideramos el dolor que implica dejar atrás la infancia o la inocencia o el paraíso y, por eso, andamos en busca del tiempo perdido tal como lo hizo Proust toda su vida. No importa qué nacionalidad tengamos, el himno nos llega hasta el fondo del alma cuando dice, flotando por los aires de la nostalgia Oh mia patria sì bella e perduta! — ¡Oh patria mía, tan bella y perdida!

A partir de este domingo estará Nabucco, la ópera judía de Verdi, en el Palacio de Bellas Artes, con el Coro y Orquesta del Teatro de Bellas Artes, donde podremos esperar tranquilamente que llegue el 3er acto para que, con la piel de gallina, escuchemos los primeros acordes, apacibles, de este himno a la nostalgia.

El 12 de marzo del 2011, Silvio Berlusconi se enfrentó a la realidad: Italia festejaba el 150 aniversario de su creación y para esa ocasión se representó Nabucco en el Teatro de Roma dirigida por Ricardo Muti. Todo mundo sabe que en Italia, este canto es un símbolo de la libertad: cuando Verdi escribió su ópera, Italia estaba bajo el imperio de los Habsburgo y, por eso, se convirtió en el himno natural y extraoficial de la libertad. Esa noche, el alcalde de Roma pronunció un discurso denunciando recortes a la cultura y esa intervención, en presencia de Berlusconi, produjo un efecto inesperado: Muti aceptó hacer un bis después del himno e invitó al público que la cantara como lo pueden ver en http://www.youtube.com/embed/G_gmtO6JnRs, pues imaginó que así como están las cosas, si Italia se quedara sin cultura, podría convertirse en bella e perduta!

domingo, 3 de junio de 2012

Un valiente cambio en la educación

EL INFORMADOR, Tertulia del sábado 2 de junio, 2012.
Los cerezos en flor de cada año en Japón.
Mientras que en México seguimos luchando para convencer a los maestros de la SEP que acepten ser evaluados y los grandes proyectos por mejorar la educación son cortados a machete —como Enciclomedia—, mientras criticamos ese círculo vicioso como es la educación en México, tal como lo muestran tímidamente en De panzaso, el documental que registra algunas grietas; mientras la educación privada se ve delimitada por los requisitos impuestos por la SEP, todos somos testigos del juego o del círculo de simulaciones en donde yo simulo que enseño y tú simulas que aprendes y nosotros nos aguantamos que todo el esfuerzo y las inversiones que se van a hacer y se han hecho, han sido, muchas de ellas, en vano.

Por eso nos encanta saber lo que están haciendo algunos educadores en Japón más conocidos como “el cambio valiente”, dirigidos por una mujer, están queriendo implementar basado en varios programas educativos que implican grandes cambios conceptuales para romper con los paradigmas hasta ahora vistos.

Es tan revolucionario que, a esos niños los vana a educar como “ciudadanos del mundo” y no como japoneses con ese nacionalismo que tanto los ha perjudicado: con este cambio, en esas escuelas no se rendirá culto a la bandera, ni se cantará el himno nacional, ni se vanagloriará a los héroes inventados por la historia.


Sus alumnos ya no creerán que su país sea superior a los demás sólo hecho de haber nacido allí y, por eso, ya no irán a la guerra a defender los intereses económicos de los grupos de poder, disfrazada de “patriotismo”. Estos niños entenderán y aceptarán las diferentes culturas y tendrán un horizonte global.
¡Imagínese el cambio que están dando en uno de los países más tradicionalistas y machistas del mundo!


El programa dura doce años con los siguientes conceptos:
cero patriotismo, cero materias de relleno, cero tareas y cinco temas a estudiar:
 matemáticas de los negocios y operaciones básicas con el uso de calculadoras; lectura y por eso empiezan leyendo una hoja diaria de un libro que cada niño escoge y, al término su educación, leen un libro a la semana; civismo, entendido como el respeto a las leyes, al valor civil y a la ética, así como, el respeto a las normas de
convivencia, tolerancia, altruismo y ecología; computación, con Office, internet, redes sociales y negocios en línea y cuatro idiomas, cuatro alfabetos, cuatro culturas y religiones: la japonesa, la americana, la china y la árabe con intercambios de cada país durante el verano.



¿Cuál creen que será la resultante de este programa? 
Estos jóvenes a los 18 años hablarán cuatro idiomas, conocerán cuatro culturas, cuatro alfabetos y cuatro religiones, serán expertos con sus computadoras, leerán cincuenta y dos libros al año y respetarán la ley, la ecología y la convivencia, además de manejar la aritmética de los negocios al puro centavazo.


NOTA: un amigo que es un verdadero experto en Japón, me dice de este proyecto lo siguiente: "Actualmente hay un grupo que dirige una mujer que, junto con el apoyo de algunos diputados y senadores, han estado luchando durante 10 años, para reformar la educación de Japón.

"Todavia es anticonstitucional y el Ministerio de Educación no lo ha aprobado. Pero, a pesar de lo anterior, muchos profesores "rebeldes" lo están llevando a cabo, arriesgándose a que los corran, cosa que no han logrado porque esta luchadora es, además una buena abogada, pero si los han sancionado.

"Su origen es la forma de tratar algunos temas "sensibles", como es la visión de Japón respecto a la Segunda Guerra Mundial, las referencias a las colonias en Asia (Corea, China, Formosa), las referencias en libros de texto sobre lo que se hizo en Asia durante la guerra (por ejemplo, referencias a matanza de Nanking, Pearl Harbor, etc.). Todo esto ha hecho que se genere una actitud de "rebeldia" dentro de un grupo de educadores. Este movimiento es todavia incipiente, pero esta ganando adeptos. Con el tiempo, me parece que estos cambios se daran paulatinamente junto el cambio generacional, cuando se abran nuevos espacios para una nueva sociedad japonesa.

"Tambien hay que recordar que Japon es la sociedad mas dinamica de Asia y que su adaptación al nuevo entorno economico - ecologico - social, está generando un nuevo tipo de educación (hay que mencionar que Japón lleva mas de una generación concentrándose en educar a los pocos niños que tienen, ya que se ha invertido dramaticamente la piramide poblacional). Japón se ha caracterizado por tener a varios notables educadores que han transformado el sistema tradicional, adaptándolo a las necesidades del mundo contemporaneo."