viernes, 27 de septiembre de 2013

La oferta musical en vivo y en casa

EL INFORMADOR, Tertulia del sábado 28 de septiembre, 2013.

Es impresionante la oferta musical que hay en México y la gran cantidad de conciertos en vivo que hay tanto en la Capital, como en la ciudad de Guadalajara o de Monterrey o de Mérida en donde nuestro amigo Adolfo Patrón ha creado a la Orquesta Sinfónica (Nacional) de Yucatán en ese territorio que bien sabemos tiene enraizada una cultura ancestral. La oferta musical también existe para los que no quieren salir de casa y, hasta hace poco era difícil saber con anticipación qué podría haber relevante en los diferentes canales de TV que tuviesen programas que son únicos, imposible verlos en vivo y que son, casi siempre, producciones de primera, como los programas que a veces podemos ver en Film & Arts o en el Canal 11 y el 22 nacionales.

Ahora todo ha cambiado y podemos enterarnos de todo lo que puede haber en la cartelera musical en este portal que ha creado y dirige René Solís con tan buenos resultados. Se trata de Música en México (http://www.musicaenmexico.com.mx) en donde mantienen actualizada la cartelera con lo más relevante en música clásica en vivo o en casa, para organizarnos mejor.

El sábado pasado lo aparté la tarde para ver Orfeo y Eurídice, la ópera ahora con la danza, coreografiada por Pina Baush con una bailarina alta, con unas piernas de jirafa y su vestido rojo que lo asocia uno con el dolor después que Orfeo había conseguido de los dioses poderla rescatar del Averno aunque fuera con una condición: que no volteara a verla.

Sufrimos como el demonio pues ya sabíamos del final pero nunca he visto una producción como esta, en donde estamos con el estómago fruncido disfrutando del contraste entre el amor y el dolor, nada más de verlos antes de salir del infierno a pesar de la insistencia de Eurídice y sus argumentos y dudas de su amor mientras Orfeo da vueltas —casi desnudo— sin poder explicarle nada. La insistencia diabólica del llamado femenino finalmente lo hace voltear y la muerte como zopilote merodea hasta que triunfa.

Para los que les gusta la música y sus variantes, podrán confirmar en este sitio de Música en México la agenda mensual con las opciones y festivales como el famoso Cervantino de Guanajuato próximo (octubre 9-23), o del Festival de Música de Cámara en San Miguel de Allende (agosto de cada año) y los conciertos de orquestas y óperas, incluyendo las transmitidas por el MET.

Nada mejor que escuchar la música en vivo como nada es escucharla y verla en el mundo virtual con el que podemos fertilizar el jardín (interior) más bello del mundo, como decía el Duque de Borgoña, antes de firmar el tratado de paz en Troyes: «Al fin creo haber logrado que se encuentren frente a frente y, no lo tomen a mal si en su presencia les pregunto: ¿qué dificultad hay, qué obstáculo se opone a que la pobre paz, desnuda y mutilada, madre de las artes, para que la abundancia muestre un día su rostro radiante en el jardín más bello del mundo?»

De eso se trata, de tener acceso a ‘la madre de las artes’ y poder escoger aquellas obras en donde mejor nos conectamos para experimentar, entre otras cosas y por unos cuantos minutos, las emociones encontradas como las que enfrentamos en la vida diaria. Como bien decía Stravinski: “tenemos un deber hacia la música: inventarla” y nosotros su audiencia, tenemos otro deber: disfrutarla.


jueves, 26 de septiembre de 2013

Divertimento a La-vista

INFOSEL, Crónica cultural del jueves 26 de septiembre, 2013.

La elegancia es uno de los aspectos que podemos encontrar en la música compuesta por Mario Lavista. Una elegancia que combina la espiritualidad con las emociones, tal como nos sucede cuando escuchamos ese coro a capella con su Missa Brevis ad Consolationis Dominam Nostram (amén) compuesta en 1995 y que considero es una joya extraña. Un día platicando con él en el estudio que tenía en el edificio de la Condesa, hablábamos de la angustia que nos puede ofrecer un compositor como era el caso, inolvidable, como el leit motiv de La fuerza del destino.  Sin más, se paró, se sentó al piano y la empezó a tocar pues venía a cuento y aportaba claridad a nuestra plática. La tocaba y la tarareaba o la cantaba hasta dejar en su estudio esa melodía que daba de vueltas enfatizando lo que trataba de decirle.

«El alma de cada individuo que escucha la música es demasiado importante para mí…», decía Stravinski y, se me ocurre pensar que esa es la manera que compone su música Mario Lavista: un artista con una cultura extensa y profunda que, seguramente, se ve reflejada en cada una de sus obras como esas que ha grabado y forman parte del Cuadernos de viaje como su Madrigal (1985) o Marsias (1982) o su Lamento a la memoria de Raúl Lavista (1981) —que asocio con Los cuadernos de Malte Laurids Brigge de Rilke— o estrictamente hablando de las dos piezas para viola como es precisamente su Cuaderno de Viaje (1989).

Es un digno representante de los compositores de los años 40’s, alumnos del maestro Carlos Chávez en el Conservatorio de Música donde Mario ha sido maestro toda su vida. Esta semana festejamos —digo, por decir, con esto que estoy escribiendo—  sus 70 años con un homenaje musical de obras compuestas por músicos que pueden haber sido sus alumnos. El concierto es el próximo sábado a las 18:00 horas en la Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario —entrada libre y seguro que a codazos—, donde van a interpretar el Reencuentro de Hilda Paredes, Hocket de Hebert Vázquez, Vuelo de voces de Javier Álvarez, Tres haikus de Gabriela Ortiz, Tres Tankas  de Luis Jaime Cortez, Dos canciones de Ricardo Risco, Callada calma de Ana Lara, Heurística de Jorge Ritter y Divertimento a Lavista de Armando Luna.

En 1986, Mario Lavista compuso Aura, esa ópera en un sólo acto basada la novela corta de Carlos Fuentes en donde hay un tal Felipe Montero que se encuentra a la joven Aura, la joven de los ojos verdes, viviendo en la oscuridad porque esa casa recordaba a un General muerto. Lavista, como mago, resuelve esta situación y transmite los diferentes estados de ánimo.

Lavista fue creador y director de la revista Pauta. Cuadernos de teoría y crítica musical y, por supuesto, como buen músico, habla en cada número como epígrafe tal como lo describe Rulfo en el Llano en llamas:

«– ¿Qué es? –me dijo.
– ¿Qué es qué? –le pregunté.
– Eso, el ruido ese.
      Es el silencio…»

Mario es músico y amigo de toda la vida del artista y pintor Arnaldo Coen, de Guillermo Sheridan, el crítico despiadado que leemos felices en Letras Libres; el cineasta director de Cabeza de Vaca (1991) una obra maestra en donde Lavista compuso la música que tiene momentos geniales con las percusiones que retumban el centro la Tierra de la Nueva España. Con ellos forma un cuarteto —de dominó—, en donde se trata de ahorcar la mula de seises.

En la Presentación del No. 3 de Pauta (julio a septiembre, 1982) escribió Lavista: “Este año se celebra el centenario del nacimiento de Igor Stravinski, el ‘honor de nuestro tiempo’, a decir de Saint-John Perse. Su actividad como compositor y teórico de la música definen el pensamiento musical contemporáneo a pesar (o gracias a) controversias y polémicas a las que ningún músico ha podido substraerse…”


El tiempo pasa como pasa en el cuaderno pautado, el papel de china de lo efímero: ¡Feliz setenta aniversario!

viernes, 20 de septiembre de 2013

¿Ya ven?, ¡se los dije!

EL INFORMADOR, Tertulia del sábado 21 de septiembre, 2013.
Tal como se abrazaban Ingrid con su Manuel.
Odiamos que nos digan eso de ¡ya ven, se lo dije! Tal vez sea porque somos vanidosos y odiamos reconocer que el otro tenía la razón cuando nos ha tratado de advertir sobre el porvenir. Tal como lo han hecho esos que saben de esto que tiene que ver con el cambio climático como es el Dr. Lloret del ITAM que próximamente nos explicará en esa clase virtual sobre La ciencia del cambio climático en La sustentabilidad y la empresa (curso en línea en postproducción para quede listo en enero del 2014 en www.aulabierta.org), donde podremos entender eso que está pasando y que tanto nos duele no haber reaccionado ni escuchado a tiempo y todavía seguir dubitativos sobre las causas y sus efectos.

Un grupo de científicos han llamado la atención sobre el efecto invernadero que ha modificado el clima, entre otras razones, por el efecto mariposa y los cambios mínimos en las condiciones iniciales que producen algo así como este abrazo descarado que se han dado en nuestras narices Ingrid y Manuel, dos tormentas que han flanqueado a la República desde el viernes pasado causando desastres: Ingrid por la costas del Golfo y Manuel por el Pacífico y los dos juntos ha causado una verdadera tragedia y un caos, en el sentido estricto de la palabra, que nunca habíamos visto que sucedía como ahora en Chilpancingo que ha sufrido desbordamientos, derrumbes y varios desgajamientos de los cerros con todo y las casas sembradas, como las otras de las atrocidades en Veracruz y Puebla, mientras celebrábamos el aniversario de la Independencia.

Nos convencen las supersticiones sobre las causas de estos desmanes climáticos que algunos creen se deben a un castigo divino o a las discrepancias entre papá Oberon y mamá Titania —dioses de la Naturaleza—, como lo imaginó Shakespeare en el Sueño de una noche de verano cuando esa reina le dice a su marido: “¡Ya ves, te lo dije!”, y comprueba que es por su pleito que se produce el caos. Por eso la escuchamos que dice muy enojada: por tus pleitos, has fastidiado nuestros gozos y, por eso, en venganza los vientos silban en vano con sus flautas y han chupado el agua del mar para formar una neblina tal sobre la tierra que los humildes ríos, ahora orgullosos, se han desbordado de sus riberas; los bueyes han jalado inútilmente con sus yugos y el labrador ha sudado en vano, pues el verde maíz se ha perdido, se ha podrido en su juventud, cuando apenas le salían sus modestas barbas…

Bien sabemos que estos fenómeno son producto del maltrato ecológico por el exceso de CO2, y, desde que Lorenz desarrolló ese modelo que simulaba el clima se dio cuenta que el cambió de las condiciones iniciales produce el caos que ahora bien conocemos.

Sin poder dormir, recordaba esas noches en Chapala y los chubascones que caen y que nos hacía levantarnos en la noche para escuchar el gran Concierto para percusiones con la Orquesta Sinfónica Celestial, mientras el cielo se iluminaba, pleno de vida, antes que retumbara en el centro la Tierra mostrando su magnificencia y una manera de expresar el caos celeste en acción.


Pero hoy dan ganas de quedarse callado y pensar por unos minutos en esos que se han muerto ahogados y ayudar a los esos miles que se han quedado sin nada y que tendrán que volver a empezar desde cero.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Momentos cotidianos y tranquilos

INFOSEL, Crónica cultural del jueves 19 de septiembre, 2013.

María Lagunes.  
Siempre he buscado en las fotografías lo que puede estar detrás de ese instante en el que fue captada la persona y ahora lo he vuelto ha hacer, sobre todo, porque esa captura ha sido hecha por una artista y una maestra tan querida como es María Lagunes nacida en el Puerto de Veracruz donde estudió escultura, grabado, litografía y cerámica en el Centro de Artes Aplicadas antes de hacer sus estudios, en los años sesentas, en la ciudad de México en la Academia de San Carlos.

Es una mujer sensible que tiene el don de la modestia sobre todo si se trata de su obra y ahora de los retratos que ha hecho desde hace tiempo para registrar a otros artistas y amigos suyos con los que un día compartió un momento de su vida con una huella como la que hace de manera directa en esos momentos cotidianos, tranquilos y atrayentes que inevitablemente hablan de la vida fugaz, de la memoria amasada y la experiencia imaginada, como dice Francisco José Sánchez Montalbán en el catálogo diseñado por Silvia Segarra Lagunes para la exposición Retratos (1953-2013) inaugurada en los talleres de la Casa Estudio Luis Barragán de la ciudad de México.

Es un álbum de artistas en donde reconocemos algunos de ellos: actores, directores de teatro o de cine, arquitectos, escultores, filósofos, escritores, poetas y músicos como el cellista Pablo Casals a quien fotografió en Veracruz en 1956 tal cual, sin más, sin pretensión alguna, tal como ella lo hace sólo para registrar el momento cálido de esa reunión como lo podemos comprobar si recorremos con cuidad cada uno de los retratos que cuelgan sobre las paredes blancas del taller de Barragán, sobre todo, si los vamos recorriendo con calma. Por ahí nos damos cuenta del paso tiempo cuando nos encontramos con un retrato de Vicente Rojo joven o para observar el estado de ánimo de otros de los artistas que ven o no a la cámara como si trataran de fugarse como lo hacemos cuando alguien nos mira de frente como si nos preguntara algo que no queremos que decir, pues pertenece a uno de nuestros secretos.

En todos los casos son retratos para recordar, como el de su amiga Parvine Curie, colega escultora francesa a quien retrató en 1996 y que nosotros disfrutamos descubriendo los rasgos de una artista que tiene una mirada esquiva pero profunda que bien expresa eso que se llama carisma y que es como el amor: nadie sabe en qué consiste pero todos sabemos que existe con lo descubrimos con esta escultora a través del retrato que hizo María Lagunes que se complace especialmente en la búsqueda y el juego con un encuadre arriesgado, como dice Sánchez Montalbán.

La bella Helena
Puede ser también la hora del recuerdo para los que han sido retratados como Emilio Carballido, Tomás Segovia, Jorge Alberto Manrique, José de la Colina, Marta Palau, José Caballero, Louise Noelle, Carmen Parra, Ricardo Rocha, José Luis Cortés o Mario Schjetnan y el poeta Álvaro Mutis, y que se asomen por un instante como narcisos sobre el charco de agua para reconocer lo efímero y el paso del tiempo y sus huellas. Ahí está el poeta León Felipe (1954) cabizbajo, cigarro en mano, viendo para dentro como dicen y, sin pretender algo más, en otros retratos María logra resaltar la belleza, por ejemplo la de Helena Rojo cubierta la cabeza que bien podríamos titular La virgen de la Roca.


Captar a los amigos en la intimidad un día cualquiera, cuando se estuvo platicando y se tuvo una buena comida donde María, en la sencillez de su captación, encuentra aquello que genera el discurso y la metáfora. Y de esta forma cimienta un estilo narrativo y estético en la compleja espontaneidad de su disparo como el que le hizo recientemente a Álvaro Mutis, con su gesto señorial tomado en un momento cotidiano y tranquilo.