La divertida Cenicienta de Rossini

INFOSEL, Crónica cultural del jueves 8 de mayo, 2014.

Don Magnífico con sus dos hijas: las hermanastras de La Cenicienta.
En 1697 Charles Perrault escribió un cuento tomado de la tradición oral al que le llamó Cendrillón ou la petite pantoufle de verre, es decir, La Cenicienta o la zapatilla de cristal un cuento que tiene una estructura y una trama que sigue vigente pues, cualquiera de nosotros, desde niños, nos identificamos con aquellos que sufren la injusticia de los mayores y que, en este caso, se trata de una madrastra villana y sus dos hijas, las hermanastras ridículas y crueles que sustituyen de esta manera con elegancia lo que podríamos sentir con la madre o con las hermanas. Pero Cenicienta tiene la misma oportunidad, ahora a través del Preceptor del príncipe de Salerno como vamos a verla en la ópera de Rossini, y es él quien le ayuda para que vaya al baile donde nace el amor a primera vista para llevarnos al final feliz que todas las niñas y los adultos disfrutamos de poder ver la luz al final del túnel, como la vemos en La Cenerentola ossia la bonta in triunfo o La Cenicienta y el triunfo de la bondad que se transmite el sábado 10 de mayo del 2014 a las 12:00 horas, justo el día de las madres, desde el MET de Nueva York a las pantallas del Auditorio Nacional y muchas salas más en el mundo para que la vean más de 3 millones de personas.

El tenor mexicano Javier Camarena es el tercer cantante que tanto el público como el director (James Levine) le pide, en las dos primeras funciones de esta ópera, que repita el aria del príncipe don Ramiro, este tenor que no era más que el sustituto del peruano Juan Diego Flórez. Ahora suponemos que la versión de este sábado volverá a estar Flórez y nos perderemos de este fenómeno.

Los cuentos de hadas nos transmiten una comprensión intuitiva e inconsciente de la naturaleza infantil y de lo que puede uno esperar en el futuro si es que llegamos a desarrollar los potenciales positivos, tal como sugiere Bruno Bettelheim en Psicoanálisis de los cuentos de hadas (Paidós, 2010). Por eso, hay que considerar los beneficios que pueden obtener nuestros hijos o nietos si llegamos a contarles esos cuentos o si ven esta ópera magistral.

Son tantos los beneficios que recibimos cuando escuchamos o vemos versiones como en este caso la ópera de Rossini, que nos dan ganas de volver a escucharla una y otra vez hasta que le encontremos el sentido a la vida, estimulando nuestra imaginación y desarrollando el intelecto hasta clarificar nuestras emociones y ponernos de acuerdo con nuestras ansiedades y aspiraciones, así como, para reconocer las dificultades e imaginar las posibles soluciones a esos problemas que tanto nos inquietan en la infancia. Como bien sabemos, los cuentos de hadas siempre tienen un final feliz.


Con los cuentos de hadas los niños entienden y aprenden más de sus problemas internos y de las soluciones que con cualquier otra cosa, pues podemos verlos cuando los escucha sin que lo interpretemos, cómo él mismo lo va elaborando hasta lograr, mágicamente, comprender mejor el mundo complejo en el que se encuentra y sabe que puede haber una solución a sus esfuerzos. Esto dicen que le pasó al poeta Schiller que más tarde confesó que le había servido los cuentos más que la realidad de la vida, pues le hablaban de sus problemas y de las posibles soluciones sin culpa alguna, pues la madrastra o la bruja eran las malas y no su madre, así como en otros cuentos, el padre es el dragón y el niño o la niña es el tonto, el débil o el más pequeño de la familia que se atreve a ir al fondo de las cosas a lo mejor siguiendo los consejos de un horrible sapo —como es el inconsciente—, y con esos elementos elaborar cómo es que podemos triunfar en la vida, derrotar al dragón y llevarse a la princesa. Cuando escuchamos los cuentos sin interpretarlos se logra esa dimensión —dice Bettelheim—que de otra manera sería imposible llegar por sí solo, pues la forma y la estructura le sugieren al niño imágenes que le servirán para estructurar sus propios ensueños y canalizar mejor su vida. En esta versión disfrutaremos de las ridículas hermanastras y, en medio de la bruma del cuento, del triunfo y del Bel canto en su apogeo.