Los puntos finos de nuestra lectura

México D.F., a 2 de mayo, 2014.
La escena de Francesca y Paolo en tiempos del amor cortés.
—¿Cuál es tu grupo de lectura? —le preguntó el periodista del New York Times James Atlas, a su amiga Clara una día que la encontró caminando en la calle.
—¿Por qué? —le contestó ella
—Porque está de moda —le dijo James que bien sabía que en EEUU había más de 5 millones de personas que se reunían de vez en cuando ya sea en la casa de uno de los miembros o en un bar o en una librería para discutir los puntos finos de los libros que habían leído por gusto como pudieron haber sido Los ingrávidos de Luiselli o La llama doble de Paz o El jardín de los cerezos de Chejov. Clara pertenecía al grupo conocido como los Oráculos que en esos días leían The Flamethrowers de Rachel Kushner.

La cifra es impresionante y, por pura curiosidad —esa que mata a los gatos—, empecé a ponerme en contacto con los diferentes grupos de lectura que hay en México para abrirles una ventana en el portal xGusto.com —que estará listo en julio de este año— para saber qué leen y qué opinan esos grupos de lectores como el de la Mesa Literaria de la librería del FCE de La Fayette en Guadalajara —que le dicen José Luisa—, donde se reúnen cada mes la Asociación de Clubes de Lectura de Jalisco con Raquel Avitia y  Lucina Clement que parece ser un grupo dinámico, creativo y original o el otro club de lectura donde participa Lety Gómez Ibarra para leer poesía con cierta pasión.

Vamos a compartir estas experiencias como los millones de lectores allende el Bravo y por eso hemos creado este espacio en donde el housekeeper o los miembros de los grupos puedan mandar su información por lo pronto a eventos_xgusto@hotmail.com ya sea de lo que están leyendo o van a leer, así como, de los comentarios que hagan sobre lo que han leído que creemos servirá a otros lectores como guía o que podrán organizar algunos viajes para acercarse al mundo de los escritores como ese que imaginé que podríamos hacer por el rumbo de San Gabriel en la sierra de Tapalpa donde Juan Rulfo captó el espíritu y el lenguaje que luego utilizó en sus obras como en Luvina en El llano en llamas como esa cita que ya he mencionado varias veces y que era el epígrafe de Pauta la revista de música que dirigía Mario Lavista y que dice:

—¿Qué es? —me dijo.
—¿Qué es qué? —le pregunté.
—Eso, el ruido ese.
—Es el silencio.


Este mes de abril han publicado otra experiencia del grupo de lectores conocidos como Shakespeare-upon-Tlalpan, que nos reunimos cada otro sábado del 2000 al 2004 para leer las obras completas de Shakespeare, una experiencia de vida como pueden leerlo en La Gaceta del FCE, abril, 2014 o en las dos entrevistas que nos hizo José Carreño en Foro TV, Agenda Pública el 24 y el 29 de abril, 2014 para que tengan una idea de esto que estamos hablando y que tiene que ver con los grupos de lectura.

Hace un año me integré a otro grupo que nos reunimos cada mes para discutir puntos puntos finos de lo que leemos y que este mes se trata de La llama doble (Amor y erotismo) que Octavio Paz decidió escribir en 1993 cuando tenía 80 años de edad y que resultaron ser 220 páginas escritas de un jalón en dos meses.

Es asombrosa la rapidez y la lucidez con la que lo hace y, sin duda, es una muestra más de su erudición, profundidad y extensión que tenía y cubría Paz, en donde podemos descubrimos con gusto el origen del amor en Occidente o el «amor cortés» desde el siglo XII donde la sexualidad es la raíz, el erotismo el tallo y el amor la flor. ¿Y el fruto? —es variado, dice Paz. Congruente con sus ideas y exploraciones en 1957 había escrito en Piedra de Sol esto que tiene que ver con la esencia de la sexualidad:

                            el mundo cambia
si dos, vertiginosos y enlazados
caen sobre la yerba: el cielo baja,
los árboles ascienden, el espacio
sólo es luz y silencio, sólo espacio
abierto para el águila del ojo,
pasa la blanca tribu de las nubes,
rompe amarras el cuerpo, zarpa el alma,
perdemos nuestros nombres y flotamos
a la deriva entre el azul y el verde,
tiempo total donde no pasa nada
sino su propio transcurrir dichoso.

En 1993 vuelve a escribir sobre este mismo tema, ahora dicho de otra manera, tal como lo leímos en La llama doble

El acto en que culmina la experiencia erótica, el orgasmo, es indecible. Es una sensación que pasa de la extrema tensión al más completo abandono y de la concentración fija al olvido de sí; reunión de los opuestos, durante un segundo: la afirmación del yo y su disolución, la subida y la caída, el allá y el aquí, el tiempo y el no-tiempo.

Bien vale la pena haber leído esto que escribió Octavio Paz y por eso, estamos encantados de llevar a cabo esta tarea para seguir descubriendo las expresiones literarias del amor cortés provenzal que resultó, en su momento, una gran revolución y la luz que iluminó a las mujeres en la oscuridad medieval pues, por primera vez, se las consideró que podían ser sujetos de admiración, respeto y de ser amadas como se lo merecían.